miércoles, 29 de abril de 2026

El sol naciente


Es de bien nacidos ser agradecidos. Y una vez más agradezco de corazón que amigos con tanto talento como Susana y Cesar, de Cover Club, compartan su innegable calidad artística con los asistentes a esas presentaciones literarias en las que trato de ofrecer a familia, amigos, lectores y curiosos que pasaban por allí, algo realmente especial.

Que Cesar es uno de los mejores músicos vallisoletanos es algo que todos los que disfrutamos de la música en directo en mi ciudad ya tenemos más que claro, pues es una gozada escucharle tocar y disfrutar de su acierto en las cuerdas. 

Y una suerte poder llamarlo amigo.

De Susana podría estar escribiendo durante horas pues además de tener una voz realmente bonita, su presencia escénica es sencillamente hipnótica. Y no solo porque sea una mujer hermosa, que lo es, sino por su ritmo, por sus gestos y poses, por el talento que irradia y, por ser una de esas personas bendecidas por los dioses de la música.

Durante la presentación en Simancas de mi novela Incluso lo bueno, estos generosos amigos nos regalarán dos intervenciones musicales, una de ellas será el tema del videoclip que encabeza este post. Al ser una novela ambientada en gran parte durante la guerra de secesión americana, y en la que la esclavitud y la abolición de la misma tienen un peso importante, nos van a regalar también un tema musical muy asociado al momento, a los valores y a la temática de la novela, pero hasta ahí puedo leer, o mejor dicho escribir.

Me siento realmente afortunado de contar con amigos como ellos y de saber que cuando he necesitado que apoyen mis aventuras literarias, siempre he podido contar con su generosidad y su talento. Y eso para que engañarnos, me hace sentir mejor que bien.

Quiero pensar que de alguna manera podré corresponder con todas y cada una de las personas que hacen que en los días más oscuros y más tristes, mi vida siga teniendo sentido. Son muchos los brazos que se me tienden, las manos que me sostienen, los hombros en los que apoyarme, las sonrisas que me alimentan, los abrazos que me reconfortan y los besos que sacian mi sed de cariño. 

Son muchos los motivos para también darle gracias a mi Dios, porque sí, amiguitos, Dios existe y se lo pasa muy bien con nosotros.

En ocasiones me despierto en la casa del sol naciente, y dejar atrás la noche me reconforta.



jueves, 23 de abril de 2026

Dharma, Ikigai, camino, avance


 Digamos que en el pasado acostumbraba a confundir el trazado y a salirme de la pista, con el peligro que eso conlleva, tanto físico como emocional, mental, espiritual y en resumidas cuentas vital.

De un tiempo a esta parte he abierto los ojos y he decidido fijarme bien para poder avanzar en el camino, en mi camino.

Obviamente sigo cometiendo errores, pero he aprendido a interiorizar aquello que creo puede hacerme bien y por fin he decidido a esforzarme en hacer las cosas lo mejor que puedo, sin buscar escusas ni justificaciones para escurrir el bulto.

El Dharma es un concepto básico de las denominadas religiones índicas (budismo, hinduismo...) que significa orden cósmico, ley universal, deber o virtud. 

Según el Hinduismo, el Dharma se refiere a las conductas que siguen el Rita u orden cósmico, incluyendo deberes y derechos, y según el Budismo es el método para eliminar la ignorancia y cultivar la paz interior, realizando acciones positivas y educando la mente. La ley del Dharma podría traducirse como "propósito" y, eso conlleva encontrar el talento único de la persona y expresarlo de una forma que contribuya a tu entorno y a la sociedad.

El Ikigai, más que un concepto, es una filosofía de vida que te lleva a profundizar sobre quien eres y que valor puedes aportar al mundo. 

Pero no quiero ponerme ni filosófico, ni místico, ni excesivamente cargante, porque he nacido en una capital de provincias castellana, y nunca he sido muy dado al zen ni a las meditaciones. De hecho he escrito muchas veces que cuando quiero hacerme daño hago introspección y me enfrento a mis temores, a mis angustias y a mis muchas debilidades.

Trato de ser el mejor Juan que pueda llegar a ser, de no desviarme del camino recto, de ayudar como a mi se me ha ayudado y de aportar a mi entorno cuanto pueda aportar. De la forma que sea. A veces simplemente estando y ofreciendo una mano a la que agarrarse o un hombro en el que apoyarse. O una caricia. O unas letras.

He descubierto que mi Ikigai está estrechamente relacionado con la literatura y no dejo de leer y de escribir, de interesarme por todo cuanto pueda enriquecer mi universo literario, y de tratar de seguir aprendiendo, porque aún tengo muchísimo que aprender. Y estoy dispuesto a hacerlo.

También he empezado a trabajar mi falta de asertividad, porque como reza el título de un libro que me regaló un gran amigo, "Cuando digo no, me siento culpable". Y hay que saber decir que no, darte en la justa medida y no renunciar a uno mismo por querer ver felices a los demás, aunque sea sacrificando para ello tu propia felicidad.

Es un largo camino. Muy largo y muy duro, pero avanzo. O lo que viene siendo lo mismo, vivo conscientemente.

lunes, 20 de abril de 2026

Morir de amor


 He tenido la suerte de haber crecido en un hogar en el que se escuchaban muy a menudo las más hermosas arias de ópera, y se valoraba y se apreciaba la belleza de este género, y el impresionante talento de algunos de sus máximos exponentes, como Luciano Pavarotti o María Callas.

En un principio me sedujeron las increíbles partituras dotadas de los recursos necesarios para el mayor lucimiento de las voces de los intérpretes, pero con la edad, las circunstancias me llevaron a vivir un tiempo en Italia y a aprender la lengua de Salgari. Esto me hizo descubrir cosas ocultas en muchas de las canciones que escuchaba en radios comerciales, de la mano de Laura Pausini, Eros Ramazzotti y otros, pero también me abrió una pequeña puerta de acceso al Olimpo, semioculta en las letras de las arias de ópera que más me gustaron siempre.

Y en este caso, la letra de esta belleza compuesta por Donizetti hace ya siglos, se me antoja una de las más increíbles que he podido traducir (torpemente en un principio, y luego por completo) dado lo mucho que me une a ella y que me identifica con el sentir de su autor.

Tiene momentos de una salvaje sensibilidad, que me conmueven por lo mucho que los asocio a mi manera de entender el amor y de vivirlo. Esa confusión entre los suspiros de los dos amantes, esa certeza al  ratificar que ella lo ama al ver brotar una furtiva lágrima de sus ojos y, ese desear llegar a morir de amor a su lado, me recuerdan el día en el que descubrí el amor en la sonrisa, en los ojos  y en los labios de la mujer que me ayudó a comprender que ese sentimiento se alejaba mucho de aquello que yo siempre había confundido, permitiendo que sentimientos impostores usurparan una identidad que no les correspondía.

A veces, me he dejado llevar por la emoción en la intimidad, y no miento al decir que hubiera firmado mil veces el morir a su lado después de haber hecho el amor, pues cuando descubrí el verdadero sentido de tan manida y desvirtuada expresión, comprendí que hasta la fecha solo había hecho gimnasia en compañía, pero nunca el amor. 

El amor es increíble, es absolutamente placentero pero también terriblemente doloroso y devastador.

El verdadero infierno al que nos condena Dios cuando pecamos contra él o contra el prójimo, toma la forma de un amor que las circunstancias te obligaron a olvidar;  y su fuego eterno se encuentra en el amor prohibido, y en la dolorosa renuncia al amor. Y en todas las torturas inventadas para alejar dos corazones que deberían caminar juntos, vivir juntos y detenerse un día al mismo tiempo.

Os invito a saborear esta maravilla de la música mientras leéis su letra traducida al español, y a imaginaros junto la persona amada, confundiendo sus suspiros con los vuestros y libando de sus mejillas esas furtivas lágrimas.

Hala...y ahora el imbécil de turno que me llame ñoño, porque vale, sí,  puede que lo sea, pero eso es porque una vez amé y me amaron, y fui consciente de ello. Y recordarlo me lleva al éxtasis, y a sentarme ante el teclado de mi ordenador un día tras otro, y a quererla como solo sabe querer un escritor.


domingo, 12 de abril de 2026

Conciencia


 Me empeño en recomendar a todo el mundo que lea agarrándome a la certeza de que la literatura salva vidas, y ayuda a hacer de ellas algo mucho más interesante. Y quizás el conseguir que alguien que no acostumbre a hacerlo descubra el placer de la lectura, y de esa manera enriquezca su existencia, sea el pago por la oportunidad que se me ha dado.

No lo sé.

Lo que si sé es que en los libros encuentro muchas cosas, mucho más que ocio y palabras bonitas, evasión,  momentos de placer y recursos para afrontar lo más difícil. 

Leyendo aprendo mucho, me formo como persona y voy acumulando un bagaje ya no solo cultural, sino también existencial, pues con la lectura me adentro en conocimientos que fortalecen mi espíritu y despejan mi conciencia.

Y estoy descubriendo la importancia de la conciencia en la humanidad. No solo de mi conciencia,  sino de la conciencia universal como término acuñado desde eso que conocemos como el alma y que los seres humanos hemos creado desde el cerebro, dotando a  la mente de mucho más significado  y comprendiendo que de alguna manera todos estamos fuertemente unidos y que sin darnos cuenta sumamos un TODO del que no podemos desligarnos.

Y esta nueva comprensión de mi realidad, de la realidad, no se aleja de mi fe ni es opuesta a ella, pues simplemente me reafirma en que hay un ente superior que ha sabido darle forma a todo cuanto somos capaces de imaginar, de percibir, de soñar y de crear. Desde lo más hermoso a lo más terrible. Desde al sonrisa de la mujer más bonita del universo conocido hasta el más terrorífico de los monstruos que habitan nuestras pesadillas. Y nuestras vidas. Quizás en esa insistencia en tratar de convencernos de que TODOS somos hermanos y que TODOS somos hijos de Dios, se nos intentase explicar la unión que entrelaza nuestras conciencias haciendo de ellas UNA. Por eso se nos pedía que nos amásemos los unos a los otros como a UNO mismo.

Agradezco sobre manera a mis padres que me inculcaran el interés por los libros y que fortalecieran y apoyaran mi ansia de  acceder a cuantos pudiera, e incluso la vital e imperiosa necesidad  de escribir los míos propios.

Me estoy dejando llevar por cuanto leo e investigo sobre la ciencia noética y de verdad, creo que este es el verdadero camino para adquirir la comprensión necesaria de cara a hacer de mi vida algo digno.

El haber pasado pro una ECM y haber podido superar una lesión cerebral, forma parte de este camino, quizás ha sido el tramo más difícil, pero hoy lo considero un regalo y algo de lo que puedo aprender mucho, mucho más de lo que creo.

Creedme. Todo está en los libros. Y todos estamos en ellos y formamos parte de esa gran enciclopedia a la que llamamos universo.

miércoles, 8 de abril de 2026

Némesis


 Me considero una persona pacífica. Generalmente huyo de enfrentamientos y de polémicas. Odio discutir, y si debo hacerlo, estoy dispuesto a aceptar que no llevo la razón, siempre y cuando me demuestren mi equivocación con los argumentos correctos, no por imposición usando para este fin cualquier medio que evidencia su falta de criterio.

Soy terriblemente imperfecto y tengo cierta tendencia a equivocarme, eso nunca lo he negado. Pero odio la mentira, la traición, la falsedad y la prepotencia.

No voy a vestirme con un ropaje existencial inmaculado, porque en otro tiempo también mentí y traicioné, haciendo daño a personas que no lo merecían, y me pueden creer o no, pero cada día me disculpo con los hados y con mi conciencia, y trato de corregir esos errores del pasado y de no volver a repetirlo, porque cuando el karma te paga dándote unas cuantas tazas de lo que tu obligaste a beber, aprendes cuanto abrasa la garganta la infusión de mentiras. Y aún trato de refrescarme por dentro y de que se curen las ampollas que produjeron esos litros de infamia que se me obligó a beber.

He madurado y he entendido que la vida es una dama caprichosa y con carácter y, que si la desaíras, no duda en castigarte con todas las armas a su alcance. Y yo debí ofenderla o enojarla hasta el extremo, porque ha sido bastante dura conmigo y aunque ahora al fin comienza a aceptar mis excusas y parece levantar la mano, no ha escatimado en correctivos de todo tipo.

Quizás más allá del tremendo castigo físico al que me sometió cuando aplicó su implacable condena, el que más me duele es el brutal correctivo emocional que disfrazado de pérdida, de desamor y de derrota me ha dejado el alma llena de cicatrices. La despiadada señora se ocupó en poner ante mi la más hermosa sonrisa, la más tierna mirada y el más afín de los corazones humanos para después quitármelo todo al hacerme tropezar y dejar que cayeran al embravecido y muy cercano océano de lo tristemente imposible. Y obligarme a ver como cada día que pasa estoy más lejos de que lo bueno termine llegando.

Y para que aprendiese a no bajar la guardia y a practicar la esgrima existencial y el combate ego a ego, acordó con el Fatum crear mi más encarnizado archienemigo y colocarlo sin piedad sobre el tablero de juego al que llaman realidad.


Decía mi padre que un pedante es un tonto instruido, y como el destino es así de cachondo, ha convencido a la vida de que mi némesis sea el más grande de los pedantes que he conocido a lo largo de mis existencias.

Y este personaje maquiavélico y diabólico, que encarna todo aquello que detesto y desprecio, no ha dudado en utilizar cuantas armas ha podido esgrimir para cargar contra mi y contra todo aquello que me importa, que me define y, en lo que sabe puedo derrotarlo en justa lid si tiene el valor de desafiarme cara a cara ante la corte que tanto ansia dirigir.

Durante un tiempo, amparándose en el anonimato, se entretuvo tratando de hacerme daño con sus nauseabundos comentarios en este blog, pero al percatarse de que dejaron de dolerme y de que además, tenía en mi mano la legítima opción de eliminarlos para siempre, parece que se decantó por otras estrategias y bebiendo de su propio veneno tratando de auto inmunizarse, se ocultó en las sombras desde donde manipula y confunde escupiendo mentiras, infamias y argumentos envenenados , buscando siempre herirme a través de mis sueños, de mi arte, de mis escritos y de aquello en lo que por mucho que trate de engañar a la corte al vestirse cada día con su traje nuevo del emperador, no dejará nunca de ser es un patético mediocre con ínfulas.

Y casualmente al tomar conciencia de que en su mediocridad lleva su propio castigo, he comenzado a apiadarme de él y a comprender que necesite ganar alguna batalla para sentirse un poco menos desgraciado y un poco menos patético. Pero en este paso adelante, también he comprendido que el valiente ha sido valiente hasta que el cobarde ha querido, y que si yo no recojo su guante, y le doy la espalda con sarcasmo, la rabia lo llevará a buscar nuevos rivales y se olvidará de mi.

Desde mi desprecio en la distancia no puedo por menos que reconocerle alguna victoria y lamentar los daños colaterales y las inocentes víctimas que han caído al recibir en el pecho la metralla de sus envenenadas palabras. He perdido amigos, si, o tal vez solo aliados (a veces no consigo identificar la diferencia entre ambas cosas), pero bueno...el doctor tiempo lo cura todo y todo lo devuelve a su lugar.

Así que nada. A seguir viviendo. 

Dejad que hablen, yo ya he decidido permitir que lo hagan, y que me resbalen sus palabras de hiel y vaselina.


jueves, 2 de abril de 2026

Una carta a Antoine de Saint Exupery


 En su día escribí una carta a Raymond Carver, tengo en mente escribir a William Shakespeare y hoy os dejo aquí unas sinceras letras escritas a la memoria de aquel intrépido piloto que un día abandonó el mundo real para viajar hasta el pequeño asteroide en el que reside el personaje con el que maravilló a los lectores de todo el planeta. 

No me canso de decir que si todo el mundo leyera El principito, quizás habría menos problemas y la sociedad no se corrompería a la velocidad a la que lo está haciendo. Y que con cada relectura de este maravilloso libro, se aprende algo nuevo, y que da igual la edad a la que lo leas pues siempre encontrará un atajo para llegar hasta lo más profundo de tu alma.

Pero bueno...al lio.


Querido Antoine,

me llamo Juan y soy uno de esos lectores a los que cambiaste la vida al leer tu obra.

El principito se ha convertido en mi biblia personal, en mi particular manual de autoayuda y en el más eficaz libro de instrucciones para soportar una realidad que me enferma, me estomaga y me desespera.

Mi asteroide secreto es más pequeño aún que B 612 y me refugio en él cuando me descubro confuso y perdido en esos momentos en los que tan solo quiero llorar, en los que que necesito esconderme de la vida real y en los que los monstruos que se juegan mis ilusiones a los dados han decidido cobrar su premio. Y han salido a buscarlo.

Entonces levanto una empalizada de letras, un escudo protector de metáforas y, trato de ponerme a salvo confeccionando una formidable cota de mallas hilvanando resistentes palabras en negro sobre blanco.

Y sé que te debo mucho, mucho.

Y te agradezco de corazón que quisieras compartir con todos tu maravillosa forma de entender la realidad y, de convertirla en un cuento en el que escondiste tesoros para que los lectores que supieran interpretar el mapa oculto en él, pudieran desenterrarlos.

Entre las páginas de tu libro encontré muy joven la joya que simboliza la responsabilidad de cuidar de los volcanes y de los baobabs, un poco más mayor las monedas de oro con las que pagar la tranquilidad de no depender de nada, ni de nadie, y mucho más mayor el inmenso diamante que es el verdadero significado de la palabra amor, que me permitió identificar a la Rosa que siempre embellecerá el jardín de mi existencia, y asumir que me hará feliz quererla a mi lado, pero no quererla mía, porque eso no es querer.  Y que querer de verdad a veces es muy difícil, y muy doloroso.

Comprendí que todos necesitamos ser domesticados y que tumbarme a descansar junto a un amigo de verdad, puede ayudarme a reponerme del más agotador esfuerzo.

Que hay demasiadas boas digiriendo elefantes, escondidas dentro de enormes sombreros, y que todo es mío y nada me pertenece. Que prefiero las letras a los números y que todos somos monarcas y súbditos de nosotros mismos en nuestros independientes y diminutos reinos.

Gracias, Antoine, por tanto. por todo.

Pero sobre todo gracias por ayudarme a comprender que ser escritor es mucho más que escribir y que si no eres capaz de vivir lo que escribes, no conseguirás acariciar el alma de quien te lee.

Espero encontrarte en el próximo viaje, a través de una galaxia muy , muy cercana.

Siempre tuyo.

Juan




lunes, 23 de marzo de 2026

En la trinchera


 No me seduce en exceso descubrir el olor a Napalm, y espero que mi olfato no tenga que aprender a reconocerlo jamás, pero desde que siendo un niño escuché por primera vez a Wagner, supe que sus oberturas y arias me acompañarían a lo largo de mis vidas y tendrían particular protagonismo en algunos de mis momentos existenciales.

Hubo un tiempo en el que vestí el uniforme del ejercito español, se me entrenó en el manejo de distintas armas de fuego y se me enseñó a acatar ordenes, a obedecerlas y a asumir la responsabilidad ante los superiores. Quizás esto último me ha sido de mucha más utilidad en la vida que aprender a montar y a desmontar un Cetme, pero oiga...nunca se sabe.

Desde hace poco más de año y medio, la trinchera desde la que entro en combate a diario y donde hago guardia muchos fines de semana, consta de unidad CPU, teclado, dos pantallas y unos rígidos auriculares a través de los que recibo las directrices para enfrentar todo tipo de misiones, algunas mucho más llevaderas que otras. 

Lo cierto es que estoy contento con mi trabajo de asistente virtual. La gente llama pidiendo ayuda y solicitando que gestione sus necesidades y, de alguna manera, ayudo al prójimo, facilito la vida de muchas personas y resuelvo problemas sin moverme del sillón de mi escritorio. Obviamente tiene su cositas, como todos los trabajos. Si no hubiera que esforzarse y sacrificarse, sino hubiera que tratar de hacerlo de la mejor de las maneras posibles y no tuviera que responder ante un superior ni me pagarían por ello ni lo llamarían trabajo, lo llamarían ocio.

He de reconocer que desde cierta catastrófica desdicha que ahora no viene al caso, mi estado nervioso acusa mucho más la tensión y las dificultades y en ocasiones aún siguiendo los protocolos indicados y pudiendo consultar manuales, siento que me acerco peligrosamente a una crisis de ansiedad. Y ahí es donde entran quienes comparten trinchera junto a mi, combaten a mi lado y me aportan mucho más que munición y tabaco.

Lo cierto es que la unidad en la que sirvo está integrada por los mejores de entre aquellos que se alistaron en su día, y es en verdad una unidad ESPECIAL, A diario me demuestran que es muy cierto eso de que el trabajo dignifica, y aunque tengo unos compañeros estupendos, aguerridos y muy capaces, quiero hacer especial mención a mis compañeras, pues una vez más se me demuestra que eso de que las mujeres son el sexo débil, es una auténtica sandez.

Si no fuera por mis compañeras, hace mucho tiempo que me habría batido en retirada, que habría deshonrado mi uniforme y que me hubieran expulsado con deshonor tras arrancarme los galones.

Aprecio, admiro y respeto a mis compañeras, y no me supone ninguna vergüenza reconocer que recurro a su ayuda con frecuencia, pues la gran mayoría de ellas me dan cien mil vueltas trabajando, y además me tratan con mucha paciencia, con cariño y con verdadera camaradería.

Con los años he aprendido a reconocer mis debilidades y a tratar de corregir mis muchos defectos, pero también a saber pedir ayuda y a tragarme un estúpido orgullo y un ego que lejos de facilitarme las cosas, tan solo pueden hacerme caer de la montura. 

Este no es un texto de "buen rollismo" feminista nacido del oportunismo ni de adulación gratuita. Es tan solo mi forma de dar las gracias a aquellas que se esfuerzan en verme sonreír mientras trabajo y en que me atreva a afrontar al más feroz de los enemigos y a las circunstancias más adversas, pues lucharán junto a mi, hombro con hombro.

Gracias, chicas. Algún día sabre corresponder como merecéis.


miércoles, 11 de marzo de 2026

De viaje


 Todos tendremos que irnos algún día, nos venga mejor o nos venga peor, nos parezca un buen momento o el peor de todos, pero esta es una de esas certezas que nos definen como seres humanos y cuanto antes la asumamos, antes aprenderemos a enfrentar la vida con humildad y agradecimiento, y antes asumiremos que estamos de prestado, que somos finitos y que los finales han de llegar nos guste o no. 

Saber que desde nuestro primer minuto de vida, todos estamos más cerca de la muerte, nos ayuda a soportar el dolor de las pérdidas y a superar los duelos y los lutos. Y los miedos.

Ya tengo 51 primaveras y de un tiempo a esta parte, se me antoja más cercano el final, pero desde hace 11 años, he comprendido que en el final no es más que la oportunidad para comenzar de nuevo y para intentar hacer mejor las cosas. Que a veces debes irte, si, pero para volver y poder adquirir una nueva visión de todo. Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver, y yo estuve muy ciego, y vivía sin fijarme bien ni prestar atención. Tuve la suerte de que se me permitiera regresar de las sombras para dar la verdadera importancia a palabras como amigo y familia, y a sentimientos como el amor, que además del más hermoso y el más poderoso de entre ellos, es el que más confundimos, y el que desvirtuamos con más facilidad.

El tiempo pasa. La vida pasa y a veces pesa, pero poco a poco comprendo que esto es un viaje y que lo que importa de verdad, más que el lugar a donde nos conduce, es si sabremos disfrutar del camino.

Muchas veces me maldigo por sentir de la forma que siento y por sufrir inútilmente en lugar de aferrarme a todo cuanto debería hacer de mi una persona dichosa, y un hombre agradecido. No es fácil colocar en su lugar las emociones y gestionarlas de la manera correcta y por eso necesito escribir y necesito sacar del interior de mi pecho aquello que quema, aquello que podría reventar la presa que lo contiene, esa obra de ingeniería celestial a la que llamamos corazón.

El día que escriba la última página, comprenderé que se me ha concedido el acceso a una herramienta que sana, que cura y que ayuda, que mitiga sufrimientos y que decora el futuro como la luz de una sonrisa o el brillo de unos ojos ilusionados.

Por eso amo escribir, y por eso me declaro escritor.

jueves, 5 de marzo de 2026

Suma y sigue


 Y el mundo sigue apostando por enviarse muerte a través de proyectiles de diferentes calibres y de bombas de distintas potencias.

La palabra es una munición escasa y al parecer los líderes mundiales han preferido guardar sus últimos cargadores en lo más profundo de los armarios y las cajas fuertes donde guardan también el dinero que ganan haciendo que jóvenes que no se odian ni se conocen se maten por orden de personas que si se odian y si se conocen, pero no se matan.

Una nueva guerra sobre el tablero de juego, y en esta ocasión los jugadores parecen divertirse más que nunca, sobre todo uno de ellos, que asusta por su desmedida adicción a este tipo de entretenimientos y su declarada ludopatía bélica.

Y lo más triste es que la sociedad de naciones asiste perpleja e impotente a esta nueva partida, asustada por la facilidad con la que cualquiera de los dos jugadores que lanzan sus dados de corto y medio alcance podrían obligarla a jugar al menos un par de rondas.

A fecha de hoy, ya hay más de 2000 muertos reconocidos en el conflicto, y mientras el más peligroso de los jugadores se auto complace con su juego y se puntúa con un quince sobre diez, algunos políticos pretenden sacar rédito electoral  de la situación tratando de pescar votos en el caladero de aguas turbias y confusas donde acostumbran a capturar su presas, muchas veces embarradas y sucias de fango al tratar de esconderse en el fondo de peligrosas arenas llenas de pecios de otros votantes desencantados de quienes los quisieron exponer sus capturas en las paredes de sus opulentas mansiones.

La guerra solo genera guerra, y aunque a veces es posible que no quede más remedio que iniciar una para alcanzar la paz, me jode mucho tener que concederle crédito a esa cita tan manida de "si vis pacem, para bellum" (si quieres la paz, prepara la guerra).

Como escribí en Vosotros, ¿especie superior? , nos autoerigimos como la superior de las especies tan solo porque sabemos matarnos más y desde más lejos.

A ver si hay suerte y en mi próxima vida regreso como un felino.

jueves, 26 de febrero de 2026

Manadas


 Ya lo cantaba Macaco hace muchos años, en su primer disco. Hay muchos demonios a nuestro alrededor. Demasiados.

Esta sociedad asusta. Da tanto miedo porque es terriblemente evidente la permisividad que tienen algunos políticos y sus legisladores a sueldo con lo peor de las consecuencias de la  maldad del ser humano.

Estamos confundidos. Nos han confundido. Nos han convertido en complacientes receptores de inmundicia. Se han perdido la fe y los valores más importantes, pero nos hacen agachar la cabeza antes sus imposiciones y comulgar con ruedas de molino. En post de un confundido progresismo nos han grabado en el alma su  "vale todo" con un hierro al rojo. Pero no...para algunos ya no vale todo. Algunos nos vamos despertando de la anestesia social inoculada con falsas promesas de felicidad y avance y comprendemos que lo que estamos viviendo no es un sueño, sino una pesadilla.

 Nos manipulan para intentar que todo sea del color de rosa de las papeletas de los votos que asegurarán la poltrona a esos desgraciados que pretendieron darnos lecciones de feminismo mientras violaban actrices en fiestas privadas o pagaban putas elegidas por catálogo y áticos en el centro de Madrid a sus queridas con el dinero de nuestros impuestos. 

Se acabó. Ya esta bien. O bueno...se acabará cuando a un prófugo de la justicia que reside fuera de nuestras fronteras al no poder pisar territorio nacional, decida que sus necesarios votos dejarán de sustentar a la hidra.

Y así va todo. Es para volverse loco.

Loco como la sociedad en la que un grupo de chavales de quince años y menos se juntan para violar a una NIÑA de 13 primaveras y no contentos con semejante barbaridad, lo graban con sus teléfonos móviles y comparten el video de su proeza en Redes Sociales buscando la aprobación y los likes de otros energúmenos sin corazón como ellos.

Pero ¿Qué mierda es esta?

Que se pare el mundo , que me bajo.

Lo siento...pero comienzo a añorar esas tan eficaces medidas del presión del pasado del estilo de  la pena de muerte.

Sé que abogar por la vuelta al garrote vil me va a granjear tantos enemigos como detractores, pero que pregunten a los padres de la niña violada, a los hijos de cualquiera de los cientos de mujeres asesinadas por sus parejas a lo largo de estos años de "progresismo del ahorro"(el ministerio compra las pulseras de seguridad en los chinos para poder costear otras muy necesarias medidas sociales) o que quienes puedan tomar decisiones en Europa se cuestionen la fiabilidad de nuestras líneas férreas y nuestros trenes de alta velocidad.

Ojala un día en España vuelva a amanecer.

martes, 17 de febrero de 2026

Algo más que colmillos


 No es la primera vez que escribo sobre Drácula, la maravillosa novela fantástica del irlandés Bram Stoker que tras ser publicada a finales del siglo XIX ha sido traducida a más de cincuenta idiomas y ha vendido más de doce millones de ejemplares.

Me harto de elogiar todas su páginas, pues ninguna sobra en esta novela,  y de recomendar su lectura, pues ofrecerá a los lectores absolutamente todo cuanto un libro puede ofrecerte, evasión, ocio, conocimientos, emoción...vamos todo lo que buscamos a la hora de enfrentarnos a una lectura, aunque al hacerlo con Drácula, lo encontramos todo a la vez.

Quienes me leen y me conocen, o me leen, o me conocen, saben que soy un tipo muy romántico, a veces incluso ñoño, y que pese a todo lo experimentado a lo largo de mi vida, sigo creyendo en el amor.

La primera vez que abrí el ejemplar de Drácula que descansaba en las estanterías repletas de libros que atesoraba mi padre, no tendría más de 14 o 15 años, y aunque ya había experimentado ese compendio de sensaciones que produce besar a la persona que te roba el sueño, me decidí a leer la novela de Stoker únicamente por lo fantástico y lo gótico de su historia de vampiros, que en verdad tiene momentos realmente terroríficos. La sugestión a la que te lleva una lectura cuando estás verdaderamente entregado a ella, puede hacer que llegues a temblar y a sudar de terror, que se te acelere el corazón o que necesites abandonar sus páginas y regresar a la realidad para ponerte a salvo, cosa que me sucedió también al leer La fiesta del chivo, del genial Vargas Llosa . Y con las andanzas del príncipe de Valaquia pasé por ese estado en distintas ocasiones. Y en verdad os digo que el que me muerdan el cuello y me claven unos colmillos para luego extraer mi sangre, me da mucho menos miedo que una inspección de Hacienda o una notificación de la DGT.

No fue hasta su segunda lectura cuando identifiqué lo romántico de las páginas del libro y fue la tercera vez que devoré su contenido cuando identifiqué el más verdadero de los amores en lo que sentía Drácula por su amada.

Ese amor, que como cantan mi queridísimo Pablo y mi admiradísima Rocío en el tema que encabeza la entrada, lo llevó a cruzar océanos de tiempo para encontrar a la mujer por la que no le importó morir y condenar su alma inmortal, lo lleva una y otra vez a renunciar a todo.

Y eso es el amor, renunciar a todo, incluso a ti mismo, lo que pasa es que aunque ya sé en que consiste, me vence el miedo a las consecuencias de seguir los designios del corazón. Me aterra estar equivocado y sobre todo y por encima de todo, me da demasiado miedo no estarlo y sufrir el resto de mis vidas.

Hoy en día, en un momento en el que influencers y catedráticos de literatura se tiran de los pelos por las lecturas recomendadas a  los escolares, más allá de las más grandes joyas de la literatura universal como El Quijote, Hamlet, o Cien años de soledad, yo apostaría porque además de estos tres títulos indispensables, los más jóvenes leyesen El principito y Drácula.

Estoy seguro de que la historia de Vlad Tepes, el empalador, y la de aquel niño perdido en el desierto, pueden aportar mucho, muchísimo a la humanidad de sus lectores y a ayudar a  hacer de este mundo un lugar mejor (os aseguro que eso es lo que yo intento al publicar novelas como Incluso lo bueno y si no lo creéis, probad a leerla con el corazón y luego me lo contáis).

Todo está en los libros.

jueves, 12 de febrero de 2026

Para gustos los colores


 Y por lo que veo, a fecha de hoy el color de piel de las personas que viven en los EEUU sigue siendo un PROBLEMA con mayúsculas.

En su día, el sector más progre de la sociedad yankee  no se cansó de aplaudir las valientes películas de Hollywood rodadas en los setenta y en los ochenta, en las que se nos mostraban los más arriesgados alegatos por la igualdad racial. 

Tras una guerra civil, una difícil posguerra que a duras penas pudo establecer una verdadera unión entre los estados del Norte y los del Sur, y una sucesión de presidentes que se esforzaron en trabajar por los derechos y las libertades que promulga la carta magna de esa América que hoy sueña con volver a ser grande,  nos encontramos con que a los mandos del que seguramente sea el país más poderoso del planeta se encuentra un megalómano narcisista y con ciertas dosis de peligrosa psicopatía que ha decidido amarrarse con cadenas de acero al sillón presidencial, y que de seguir cometiendo una tropelía tras otra, probablemente conseguirá enfrentar a sus ciudadanos de nuevo entre si, y puede que incluso destruya el sueño de libertad y de progreso con el que consiguió hacerse con el gobierno por segunda vez a consta de embaucar a unos y a otros para conseguir los necesarios apoyos. 

Y no. Aunque lo parezca no estoy hablando de Pedro Sánchez (pero muchos lo habréis pensado, que lo sé yo).

Donald Trump ha decidido hacer grande a la América blanca a consta de terminar con el sueño americano y de prohibir la esperanza de quienes hipotecaron sus ilusiones al poner un pie en suelo estadounidense.

Y de paso, ha dado patente de corso y carta blanca a un buen número de energúmenos uniformados a los que permite llevar placa y pistola y pasearse impunemente por las calles de las ciudades construidas por los bisabuelos y los abuelos de quienes caen bajo sus golpes y sus disparos.

No creo que sea necesario recordar el número de afroamericanos que cayeron en las distintas guerras del siglo XX en las que los EEUU se metieron de lleno con la excusa de proteger la libertad y la democracia, ni el de los soldados de color y de distinto origen étnico pero igual pasaporte americano que han caído en las  misiones en oriente próximo durante el siglo XXI. 

No creo que sea necesario hablar de los héroes del cuerpo de bomberos y de la policía que se dejaron la vida durante aquel terrible atentado en las torres gemelas.

En cualquier caso, mucho más allá de hablar de que todos somos iguales a los ojos de Dios, quizás esto se entienda mucho mejor si dejo claro que la maldad no entiende de origen, género, credo ni color de piel.

Solo deseo que el día de mañana mi entorno esté formado por buenas personas, y me importa una mierda si son más rubias, más blancas y más altas que yo, o si orinan sentadas o de pie. Tan solo le pido a mi Dios, que no me hagan daño, que no me rompan el alma y que no me generen angustia. Que me respeten y empaticen con mis emociones y mis circunstancias. 

Yo prometo esforzarme en hacer lo mismo. 

En ello estoy.


miércoles, 4 de febrero de 2026

Orgulloso


 A veces y cuando menos te lo esperas la vida te da una lección y te abre los ojos, evidenciando tus carencias y aclarando tus ideas.

La sociedad en la que me ha tocado vivir ha conseguido confundirnos hasta tal punto que ya no sabemos qué es lo verdaderamente importante en la vida, lo que nos define como seres humanos y lo que  realmente consigue alimentar nuestras almas. 

Esta mañana, uno de mis mejores amigos, un tipo que es tan artista como buena persona, me ha enseñado hasta qué punto hemos llegado a confundirnos, o nos hemos dejado confundir.

Mi amigo me contaba con excelente humor y verdadera actitud positiva, que el hecho de que estuviera lloviendo desde que comenzó a trabajar a primera hora de la mañana, era más una ayuda que un incordio, pues a pesar de sus discos en el mercado, de sus premios musicales, de su formación universitaria y de sus más que envidiables habilidades artísticas, trabaja para el Servicio Municipal de limpieza, devolviendo cepillo en mano el esplendor a las calles de mi ciudad.

Quiero mucho a mi amigo, y además lo admiro y me siento muy orgulloso de él. Lo admiro por muchas cosas, pero  más allá de por su talentosa faceta creativa, lo admiro por tener unos valores humanos que por desgracia hoy en día, ya forman parte del ingenuo romanticismo de quienes consideran que el trabajo dignifica, que el sacrificio personal a la hora de ganarte el pan con el sudor de tu frente es un valor añadido, y que la verdadera valía de una persona se encuentra en el interior de su pecho, y no en el modelo de teléfono con el que conteste las llamadas, en la cilindrada del coche con el que se desplace, o en el número de metros cuadrados de su hogar.

Mi amigo tiene más que claro que los sueños no son gratuitos, que se persiguen y hay que luchar por ellos, y que solo podrás alcanzarlos si no te importa  dejarte la piel en el intento, y si eres capaz de aceptar que aquello que realmente merece la pena, no lo regalan en ningún lado.

Cuando asisto a cualquiera de sus muchos conciertos siempre lo aplaudo con fuerza y siempre le dedico las más grandes ovaciones, pues además de aplaudir sus formidables directos, su música y sus canciones, estoy aplaudiendo los valores morales que hacen de él un admirable ser humano, y de paso aplaudo al destino por haberme hecho merecedor de su amistad. 

Espero estar a la altura.


sábado, 31 de enero de 2026

Buscar el gremio. Infantería española.


 La fortuna y la eficacia de  Salomé se aliaron una vez más y gracias a sus continuas investigaciones de cuanto se recoge en las llamadas telefónicas detectó extraños movimientos en los aeropuertos donde uno de los clientes de SVAE ofrece asistencia jurídica a los detenidos por las fuerzas policiales de aduanas. Al parecer el cartel mexicano que nutre de producto y de sicarios a la empresa de comunicaciones castellana que les sirve de tapadera, estaba también preparando la reunión a la que asistirían Pinacho y su compañera en el lugar de Charly y ella misma. No tardó en llamar a Ulises para dar novedades, como le indica el protocolo de emergencia.

—Esto es serio de verdad, agente—reconoce Ulises—apenas hay tiempo para preparar a una unidad de contingencia que de soporte a Pinacho y a Clara en el polígono, Tendrás que movilizar a los efectivos que tienes de guardia hoy.

—Muy bien. Hoy tengo a Pedro, a Alma y a las tres Elenas —le indica Salomé—Laertes y Txus se quedarán al frente de la defensa de las nuevas instalaciones en al ciudad.

—Perfecto, Salomé—, llama a las Elenas y que se pasen por la armería de las nuevas oficinas. Que no escatimen en armamento y munición, algo me dice—concluye Ulises—que hoy va a haber sangre.

Así lo haré, Ulises. Charly y yo las acompañaremos y tomaremos posiciones en la nave contigua a la de la reunión.

Tras colgar el teléfono, Salomé cumple con lo ordenado y moviliza a las tres Elenas para que acudan de inmediato a la armería y se hagan con lo que necesiten para ofrecer cobertura a Pinacho y a Clara. Una de las Elenas, la reclutada en la vecina Segovia, es muy dada a los RPG y a la artillería ligera, por lo que Salomé no duda en que si acuden sicarios del cartel en coches blindados, tampoco serán un problema.

En menos de media hora las tres Elenas toman posiciones en el tejado de la nave contigua a la de la reunión de los agentes de la policía judicial con los supuestos empresarios de comunicaciones y Charly y Salome aguardan ocultos tras los cristales tintados del potente y a la vez discreto vehículo que Ulises les ha proporcionado para las misiones especiales.

Pedro y Alma, ataviados como trabajadores de la vecina nave de construcciones y reformas, se esfuerzan en no llamar la atención disimulando como si estuvieran descargando material para una futura obra.

Desde allí ven llegar a Pinacho y a Clara, y como estos son recibidos por dos hombres trajeados que tratan de disimular sus patibularias maneras.

A los pocos minutos un disparo abre la fiesta de la pólvora y las Elenas hacen honor a los más gloriosos gestos del Tercio de infantería española que da nombre a la unidad de la legión entre cuyas mujeres  fueron seleccionadas.

Joder, Clarita—brama Pinacho mientras cambia el cargador de su Pietro Beretta de 9 mm—no imaginaba que esto fuera a ponerse tan jodídamente feo.

Ya nos avisó Ulises de que seguramente habría problemas —contesta Clara derribando a un sicario de un disparo entre los ojos que desparramó sangre,  sesos y restos de huesos por toda la luna de la puerta del BMW tras el que inútilmente intentaba parapetarse—. pero también nos dijo que Charly, Salome y los suyos nos prestarían cobertura inmediata.

Y ahí los tienes -señala Iván sonriendo a los miembros de la unidad especial de infantería que trabajan como teleoperadores Y gestores de llamadas en SVAE.

Una de las Elenas coloca un proyectil en el RPG que esgrime otra de las especialistas en guerrilla urbana, quien con precisión cirujana elimina a los tres sicarios ocultos tras los contenedores de obra del patio de la nave vecina.

La científica se lo va a pasar pipa recogiendo extremidades y trocitos de sicario por todo el patio --bromea Clara abriendo fuego a su vez sobre uno de los supuestos técnicos de telecomunicaciones que armado con un AK 47 intentaba terminar con ellos desde una ventana. Pedro y Alma, quienes ya no tienen que fingir nada, se han hecho con los supuestos hombres de negocios que intentaron escapar saltando la verja que comunica con su puesto y tras derribarlos de certeros y dolorosos disparos en las rodillas, los ejecutan limpiamente en el suelo. En esta guerra no se hacen prisioneros, y eso es algo que saben bien los luchadores de ambos bandos.


Continuará


lunes, 26 de enero de 2026

Buscar el gremio. Cunetas

Tal y como Salomé le había recomendado, Iván se sentó con Clara a estudiar la documentación que la muy eficaz agente de El Faro del norte le había entregado durante su discreto y agradable encuentro en Tudela.

—No creo que te resulte demasiado difícil sostener los argumentos de SVAE de cara a optimizar los recursos de Piligrin S.A—comenta Iván tras haber realizado una primera lectura del argumentario que deberán exponer en la reunión con los directivos de la empresa de comunicaciones castellana que sirve de tapadera a los miembros del cartel del narcotráfico que ha desarrollado la nueva red de distribución en lso pueblos de la comunidad autónoma más amplia de España.

—Si, será sencillo—asiente Clara—es cierto que lso gestores de SVAE están más que capacitados para seguir los protocolos indicados y ahorrar tiempo a los técnicos de Piligrín al evitarles tener que atender las llamadas y coger los datos de los clientes.

—El problema está en que lo que no saben es que muchas de esas llamadas esconden el verdadero objetivo de que los distribuidores del cartel envien al lugar indicado la cantidad solicitada.

—Hay que reconocerles cierto ingenio en el sistema para hacer los pedidos sin llamar la atención.

—Ya te digo—concede Pinacho con verdadera admiración—Menos mal que Salomé lo ha dejado claro. Las llamadas en las que los clientes indiquen a also gestores de SVAE que el internet les llega con menos velocidad de la contratada serán las que realmente se traten de pedidos de mercancía desde los camellos de las zonas.

—Si... está muy bien pensado —prosigue Clara— Si dicen euqe tienen contratados 2000megas pero solo les llegan 1000, querrá decir que el camello del pueblo necesita que les sirvan un kilo de coca para pasar en el pueblo.

—Por lo visto solo se atenderán pedidos a partir de 500 gramos para no llamar la atención.

—Pues sí, jefe—provoca Clara con cariño sabedora de que Iván no soporta que lo llame así— está claro que esta gente no funciona al por menor y que lo de  el menudeo lo dejan en manos de sus lacayos.

—Bien. Mañana es la reunión. No olvides llevar algo de munición extra en el bolso, cariño. Al parecer seremos unos cuantos en la reunión y en los montes de Cerrato hay muchas cunetas libres que nos facilitarán el trabajo de cara a que desde la prensa no se hagan eco de la aparición de los cadáveres de los miembros de un cartel mexicano de la droga en la provincia de Valladolid.

—Habrá que avisar a Charly para que estén prevenidos—apunta Clara—. Seguramente los narcos no encajen bien el golpe y además de buscar nuevas tapaderas creíbles, intentarán encontrar el origen de su pérdida.

—No te preocupes. Salomé y Charly ya han dado las pertinentes instrucciones a Alma, Pedro, Txus y los demás, y además ya han trasladado la empresa  a las nuevas oficinas que diseñó y construyó la organización con la excusa de mejorar en los servicios.

Ahora a través de los túneles tras las puertas secretas en el local, los hombres de la UIP pueden personarse allí en cuestión de segundos.

—Si es que otra cosa no, pero desde luego Ulises es una tipa con la cabeza muy bien amueblada.

—Claro—masculla Iván entrando al trapo—y con la mala leche muy desarrollada.

Los dos servidores de la ley se despiden con un abrazo tan cálido como sincero y se preparan para la reunión que los aguarda a la mañana siguiente, una reunión tras la que aportarán tranquilidad y calma a muchas familias castellanas, pues durante un tiempo evitarán la distribución de droga a través de la nueva y formidable tapadera de los narcos.

 

miércoles, 21 de enero de 2026

Un abrazo sincero


 Hay un día internacional de casi todo, y casi todos estos días internacionales me la traen al pairo, pero hoy se celebra el día internacional del abrazo, y este es uno de los que yo elevaría a la categoría de fiesta planetaria.

Soy un ferviente admirador del abrazo, pero no de cualquiera. No me vale cualquier abrazo.

Admiro y conservo en el recuerdo y en el interior de mi alma tan solo los abrazos sinceros, y esos no los sabe ni los puede regalar cualquiera, tan solo las personas sinceras, o de sincero corazón y sincera voluntad. Por desgracia estas personas escasean y son esos pocos diminutos diamantes escondidos entre miles de millones de piedrecitas que jalonan el camino que has de recorrer a lo largo de tus vidas.

Hubo quien me abrazó con intensidad y fingido amor, y al separarme de su pecho aprovechó  el descuido emocional para saquear cuanto amé. pero gracias a mi Dios no he vuelto a permitir que nadie me abrace así.

Ella supo y sabe abrazar de verdad, sin dobleces, sin intereses ocultos y sin mayor afán que permitir descubrir la paz y la tranquilidad entre los brazos de quien quiere que te sientas en un lugar mejor. En ese lugar que es el único en el que verdaderamente quieres estar.

Quiero que sepas que si yo abrazo, lo haré con el corazón y el alma, y que si no considero que merezcan que entregue ese presente tan íntimo como poderoso, no lo haré, pues prefiero estrechar manos, besar mejillas o incluso acariciar piel y besar labios, pero si realmente no quiero regalar mis emociones más puras, más verdaderas y más intensas, no abrazaré.

Feliz día internacional del abrazo verdadero. 

Los demás me importan una mierda.

sábado, 17 de enero de 2026

Decisiones acertadas


 Y es que la vida consiste precisamente en eso, en tomar las decisiones acertadas en el momento preciso.

Tras repetirse mentalmente esta frase un par de veces para animarse a dar el paso, el altamente sensible asesino de ojos tan fríos y azules como el mar de invierno, amartilló el arma introduciendo en la recámara al hacerlo una bala de 9mm, munición con la que la pistola automática italiana de la casa Pietro Beretta adquirida en el mercado negro barcelonés muchos años atrás, acompañaba siempre las decisiones que más le habían costado tomar. Y otras muchas más sencillas.

La confiada víctima de su ejercicio de justicia kármika dormía agotada tras la intensa noche de pasión carnal e inconsistente y de vulgar juego gimnástico sucedáneo de amor, tan indefensa como terriblemente hermosa, arropada con una sábana de lino que apenas alcanzaba a cubrir su cuerpo desnudo.

Durante apenas una fracción de segundo Laertes regresó a la noche en que Ella,  la única mujer a la que había amado, le rompió el alma al confesarle que llevaba meses acostándose con otro hombre, el jefe de cirugía cardiovascular de la planta del hospital en el que Marta trabajaba como enfermera desde hacia varios años. Asumió la traición no sin cierta sensación de derrota, pues aquel hombre era más que insignificante a todas luces; un tipo vulgar y anodino al que disfrutó atravesándole el corazón con un cuchillo de monte adquirido en metálico en las rebajas de la sección de deportes de un cercano y  conocido centro comercial.

El doctor Ortega ni siquiera trató de defenderse cuando lo sorprendió en su garaje al bajar del Mercedes descapotable con el que intentaba compensar ante las jóvenes enfermeras su carencia de atractivo personal. Fue un crimen limpio, podría decirse incluso que casi aséptico, jugando con las analogías sanitarias. Lo que está claro es que fue mucho más rápido de lo que hubiera querido por aquello  de disfrutar del placer de la venganza. Visto y no visto. Un corazón por otro. 

Tras alborotar un poco las habitaciones del chalé del difunto galeno y fingir un vulgar robo al hacerse con algunas pertenencias de valor y con el dinero que encontró en los cajones de la mesilla de noche, se aseguró de no dejar pista alguna sobre la verdadera naturaleza del crimen y de su culpable y abandonó con disimulo la finca a la que se accedía desde una vía de servicio de la carretera de montaña que llevaba hasta la lujosa mansión.

Al matarla a ella sin embargo si disfrutó, o bueno...más bien disfruto unas horas antes...y mucho. 

No le resultó difícil convencerla de que había perdonado su infidelidad y de que seguía amándola como el primer día, o incluso más al haber estado a punto de perderla para siempre.

De ahí a la cama apenas mediaron unas horas de conversación y una botella de tinto crianza de la Ribera del Duero.

Prefirió ejecutarla dormida, no se atrevió a despertarla para explicarle sus razones, aunque de sobra eran sabidas y justificadas. Pensó que si lo hacía quizás ella encontrase las palabras adecuadas para convencerlo de perdonar su vida. Y no lo haría.

Laertes era un asesino a sueldo oculto bajo su doble vida como funcionario del ministerio de cultura y a todos los ojos un tipo encantador, carismático y peculiar, aficionado al teatro, a la música, a la literatura, a los felinos y a las mujeres bonitas, y a los vinos de nombres rimbombantes.

Jamás permitió que ninguna de sus conquistas descubriera su verdadera profesión y ni mucho menos, Marta, la única mujer a la que había amado de verdad y de la que el destino se sirvió para castigar sus muchos pecados.

Colocó el silenciador como medida extra de seguridad, aunque había insonorizado su vivienda hacia ya tiempo, con el pretexto de escuchar la música de Wagner en sus vinilos de Doitche Grammophone a todo trapo, amplificados por el mejor equipo de audio que a marca Bose había fabricado.

Tras apartar la sábana con la mano izquierda dejando al aire los pechos de Marta, apoyó el cañón del arma sobre el corazón de la impresionante belleza sureña y antes de arrepentirse de ello, apretó el gatillo. El proyectil realizó a la perfección el trabajo encomendado matándola en el acto.

Al comprobar la esperada ausencia de pulso, volvió a repetirse mentalmente eso de que que la vida consiste precisamente en tomar las decisiones acertadas en el momento preciso y apoyándose el cañón en la sien, apretó el gatillo. La muerte lo encontró acostado junto a Ella por última vez. Desde el día en que la conoció, supo que habría de morir a su lado, y que no querría hacerlo en ninguna otra parte.



lunes, 5 de enero de 2026

Proyectos literarios


 En este año que acaba de comenzar, voy a enfrentarme a tres proyectos literarios tan diferentes entre sí como apasionantes y hermosos.

Cómo ya os he dicho en muchas ocasiones, para mi escribir no es un oficio ni un hobby, es realmente una necesidad vital, pues si no pudiera escribir preferiría estar muerto.

El primero de ellos realmente comenzó hace ya tiempo, pero me he conjurado para terminarlo este año y no es otro que mi novela Inocentes, novela en la que un decurión de la caballería romana destinado en la Judea del año 0 salva la vida de un niño a punto de morir a manos de los soldados de Herodes y se enamora perdidamente de su madre, una hebrea de espectacular sonrisa llamada Jiyuj.

Estoy mimando este proyecto, pues quiero que esta sea la mejor de cuantas  novelas he escrito y sé que tal y como la estoy trabajando, puede que consiga mi objetivo.

El segundo proyecto es un libro del que ya os he hablado al que titularé El alegre, pues Alegre es el apellido de su protagonista y el nombre como se le conoce en el mundo de la farándula, ya que ha tenido una vida muy especial y muy vinculada al teatro. Su familia me ha contratado para poner por escrito tantas y tantas cosas que este carismático personaje tiene que contar y tantas y tantas vivencias que son un verdadero lujo de experiencias de todo tipo a lo largo de unos cuantos años entre campos de cereal, piscinas deportivas, ríos aptos para el baño, pastelerías vallisoletanas, panderetas y bandurrias y teatros y centros culturales.

Y por último y no por ello menso importante, un proyecto literario al que me enfrento con el corazón encogido por la responsabilidad que conlleva, y con el más profundo de los cariños dado que me he permitido el atrevimiento de tratar de completar el libro que mi padre comenzó con las notas redactadas por mi abuelo durante el asedio al Alcázar de Toledo, y de las que mi padre nos dejó al morir un interesante manuscrito. Mi abuelo paterno fue general de caballería, doctor en Derecho y héroe del Alcázar de Toledo condecorado al valor durante la Guerra Civil española, y supo reflejar por escrito sus vivencias durante el asedió que sufrió junto a su mujer y otros compañeros de armas en el emblemático y singular edificio toledano durante aquel fratricida conflicto. Este libro, tan solo reflejará la verdad absoluta de lo sucedido allí durante el tiempo en el que los republicanos sitiaron a los alzados contra el gobierno de la república, hasta que el general Franco los rescató de su asedio. 

Refleja la realidad de mi abuelo durante esos meses, sin partidismo político y sin describir más que la vida de los hombres y mujeres allí encerrados. Además de un interesante documento histórico, es el testigo que entregaré al editor tras haberlo recogido de mi padre y  a su vez él haberlo recogido del suyo. Será un libro que unirá a tres generaciones de la familia Pizarro. 

Seguramente nunca vuelva a verme en algo así, por lo que lo afronto con tanta emoción como nerviosismo y respeto.

En cualquier caso, algo me dice que este año va a ser un año arduo, exigente y trabajoso en cuanto a lo literario, pero lejos de asustarme, me motiva sobremanera y me ilusiona hasta lo indecible.

Una vez más, bendigo el día en el que aprendí a juntar letras y a construir emociones en negro sobre blanco.

domingo, 28 de diciembre de 2025

Dudare humanum est


 Me ratifico en lo que he afirmado en más de una ocasión: dudar es tan humano como errar. Y para mi desgracia soy terriblemente humano.

Vivimos en un tiempo en el que la sociedad se empeña en etiquetarlo todo, y en ponerle nombre, o simplemente unas siglas lapidarias a cuanto nos desconcierta, nos asusta, nos limita, o simplemente nos define. 

Resulta que uno de mis mejores amigos, que es un artista como la copa de un pino y no deja de componer canciones y de crear belleza, fue diagnosticado con un TDAH que lo condiciona y lo marca; que tras aquellos minutos de muerte clínica y esa temporadita en coma, todo se redujo a que pasé por una ECM, y que aquella salvaje experiencia terminó de colocarme en el grupo de los PAS.

Y todo esto, todo, más allá de las particularidades de cada uno y de nuestras circunstancias, se alimenta siempre de lo mismo, de las dudas.

Entre mis sentencias recurrentes esta esa que dice que cuando quiero hacerme daño, hago introspección.

Me aterra sentarme a hablar conmigo. Bueno...más bien me aterra escuchar lo que tengo que decirme, porque aunque lo he intentando en incontables ocasiones, jamás consigo engañarme, y las verdades a veces duelen demasiado.

Todo aquello a lo que concedo verdadera importancia, por fuerza termina obligándome a tomar decisiones, y por desgracia no siempre son las decisiones acertadas. Eso a lo que me lleva inexorablemente es a dudar y, por ende, a angustiarme entre las dudas. 

Con la edad he aprendido que esa angustia se debe principalmente al miedo a equivocarme a la hora de tomar una decisión, y que al equivocarme, pueda perjudicar a las personas que estén a mi lado. 

Tengo un miedo espantoso a hacer daño a las personas que quiero y a defraudarlas, tengo miedo a hacerme daño, y a defraudarme, y si sumo dos y dos y, tras hacerlo confirmo que de toda la vida siguen siendo cuatro, parece que lo que más me asusta es asumir que el ser humano es una criatura propensa a cometer errores y a hacer  y a hacerse daño. Por lógica lo que realmente me asusta, no es otra cosa que asumir que también que desde esa intensa humanidad que me define, cometeré errores. Es un silogismo de manual: el ser humano comete errores, Juan es un ser humano, ergo Juan comete errores.

Esta es la pescadilla que se muerde la cola, dudo y temo, temo y dudo, y me castigo por mi inseguridad.

Seguramente dejaré de tener miedo a decidir cuando compruebe empíricamente que de un tiempo a esta parte, empiezo a acertar en muchas de las decisiones que tomo, aunque me siga flagelando por algunas de las que más influyeron en mis vidas y me marcaron el alma, como la de mirar hacia otro lado dando por sentado que mi concepto de amistad y de fidelidad eran universales, arrancar la moto desoyendo a los amigos que me pidieron que no lo hiciera, o creer que quien reclamó mi vuelta lo hizo por amor, y no por despecho.

Por fin y tras muchos años de imperdonable inmadurez, comienzo a hacerme mayor.

Ahora tan solo me queda aprender a no angustiarme y perder el miedo ante aquello que me haga reflexionar. Vamos...tan solo me queda aprender a vivir.


sábado, 20 de diciembre de 2025

Entre tus dedos


 Aquellos que me leen con asiduidad saben de la importancia que en mi vida tienen muchas de esas canciones que voy encontrando por el camino y que conforman la BSO de mi existencia.

Algunos sabéis también que el destino me llevó a vivir una temporada en Italia, y que allí aprendí el idioma de Dante, cosa que me permitió entender muchas de las letras de esos temas que versionados nos llegaron a España tiempo después en otras bocas y con otras voces, con otro sentimiento, y con otra intensidad, pero con el mismo trasfondo emocional.

Y esta canción, que muchos asociaréis a Laura Pausini e incluso algunos podéis asociar con Armando Manzanero, es una de esas baladas escritas con el alma y compuestas afinando el  corazón pulsando la cuarta cuerda en el tercer traste. 

Sencillamente es de esas canciones que parecen hablar de ti y narrar tu realidad más triste.

Para mi desgracia he permitido que se me escaparan muchas historias entre los dedos sin ser consciente de que al enamorarme entregué mis posibilidades de alcanzar aquello que suplicaba me concediese el destino. Alguna vez me dijeron eso de "podemos ser amigos", y yo parafraseando al autor de esta canción, grité mentalmente, "amigos para qué, maldita seas. A un amigo lo perdono, pero a ti te amo".

Estoy seguro de que en muchas ocasiones parecieron banales mis instintos naturales, pero lo que tengo más que claro es que ni por asomo creo eso de que por cada hombre hay una mujer como Ella. Me niego a creer que existan muchas mujeres cuya sonrisa pueda abrirte las puertas del paraíso como si en su rostro resplandeciese la llave que abre al celestial cerradura.

Y mis problemas no se llaman Tú. Como mucho y jugando con las palabras y con mi más profunda realidad, mis problemas y mis mayores bendiciones se llaman y se llamarán Ella. Lleva siendo así mucho, mucho tiempo, muchos, muchos siglos, muchas, muchas vidas.

Alguna vez me ha mirado a los ojos y sin hacerme ver en que he fallado, me ha dicho, "lo siento, no te quiero", antes de partir rompiéndome el alma. Pero alguna vez también, me ha mirado a los ojos, me ha acariciado el rostro y me ha dicho un "te quiero" tan sincero, que con él ha rubricado de inmediato cuantos folios haya llenado y vaya a llenar hablando de nuestra historia de amor, mojando la pluma en el tintero del pecho al sentarme a escribir en vidas pasadas, en esta vida y en futuras existencias, pues moriré y naceré de nuevo con el único fin de aprender de mis continuos errores, hasta conseguir que un día dejen de ser irreparables, y se nos permita ser felices juntos.

Ahora mucho me temo, me toca tan solo seguir aprendiendo de las equivocaciones y seguir asumiendo las consecuencias de mis errores. Y publicando en cada novela los finales que no soy capaz de alcanzar en la vida real.

No es que sea un tipo romántico, es que se me ha creado para sentir, amar, disfrutar y sufrir de esta manera y os aseguro que esto no siempre es bueno, pues cuando duele, me duele más que a nadie.