sábado, 28 de agosto de 2021

Un paso más


 Avanzo poco a poco y creo que si sigo esforzándome y trabajando duro, un día llegaré a ser el escritor que quiero llegar a ser. Y es que ser escritor no consiste solamente en ganar premios o en publicar libros, ni tan siquiera en poner por escrito todo lo que te inunda el alma y te desborda por dentro, manando incontenible en negro sobre blanco y tomando forma escrita. Es mucho más y requiere de verdadera dedicación y de muchas, muchas horas de lectura paseando la curiosidad por las obras de autores de todo el planeta y de todas las épocas.

Lei mi primer libro a los cuatro años y escribí mi primer cuento a los siete. Y desde entonces no he dejado de hacer ambas cosas que además de reportarme incontables horas de felicidad, ocio, diversión, evasión y catarsis emocional, consiguieron que mi cerebro estuviese preparado para afrontar las circunstancias más adversas y que milagrosamente se recuperase del golpe más demoledor. Porque es cierto...la literatura salva vidas.

Y este martes día 31 de agosto, en un lugar tan importante para mi como es el jardín romántico de la casa del insigne y laureado poeta vallisoletano, José Zorrilla, presentaré al público mi novela Temporada de sustos, segunda entrega de la trilogía Crímenes de temporada que publicaré con la editorial Suseya. Este será mi quinto libro en solitario en el mercado, aunque como relatista mis textos se encuentran también en diversos volúmenes de relatos. He llegado incluso a atreverme con el verso y en una ocasión incluso logré ser finalista de un certamen poético, cosa que me sorprendió y me hizo feliz, pues considero la poesía un arte reservado solo a unos pocos.

Con Temporada de sustos siento que he crecido como escritor, y no solo por haber sido capaz de escribir una novela de 360 páginas con una trama elaborada, repleta de acción y de giros de guion, y desarrollada en distintos lugares de la geografía española. Siento que he crecido porque al alter ego que escribí como protagonista de esta trilogía, lo acompañan un buen número de trabajados personajes de distinta índole y en los que he querido dibujar diferentes actitudes frente a la vida, contrapuestos valores morales y multitud de vicios y virtudes inherentes a la condición humana.

Mi amiga, la editora y novelista premiada, Eva Melgar, quien me acompañó durante el proceso creativo de las dos primeras entregas de la trilogía que cerraré con la novela que ya está en curso, Temporada de caza, es una incansable lectora y una concienzuda escritora, a quien concedo un especial criterio literario pues además de ser hija, prima y sobrina de escritores, la literatura ha formado y formará siempre parte fundamental de su vida. Eva ha sabido motivarme y aconsejarme para sacar lo mejor del escritor que llevo dentro y que aunque aún se aleja del escritor que me gustaría ser, ya va apuntando maneras. Que Eva se sienta orgullosa de mi y satisfecha con el resultado final de esta novela me ha devuelto la sonrisa perdida en esta última etapa de mi vida, triste y difícil.

Temporada de sustos se ha vestido de gala con las ilustraciones de Pepe Garcia, pintor asturiano que ya ha embellecido distintos libros y cuya acuarela representando Simancas ocupa la cubierta del libro y, con las ilustraciones de su hija, mi también amiga desde hace años, Eva García, que con la magia de sus lápices ha dado forma a distintos personajes de la novela y ha sabido representar con acierto el emblema que aglutina los motivos históricos y el porqué de algo fundamental en la trama de la novela.

El próximo día 31 y ante un aforo limitado a 70 personas debido al protocolo de seguridad frente a la Covid 19, volveré a emocionarme al recordar lo que escribió mi padre en el libro de firmas que se pasó entre el público durante la presentación de mi primer libro, Historias para según qué días y, volveré a agradecerle en silencio que me inculcase su pasión literaria y me ayudara a traducir a palabras aquello que lucha por escapar de mi cuerpo.

Durante el evento, amigos de la talla de Pablo (Blow), Susana y Cesar (Cover Club) y Dario Martín H (Martín H band) aportarán su talento y su arte en forma de canciones, pues estos artistas de Valladolid que tienen presencia en las páginas de mis novelas y en las de mi vida, subirán al escenario a cantar los temas que acompañan las vicisitudes y las peripecias de un inspector del grupo de homicidios de la Policía Nacional de Valladolid, bajito, rubio, con el bigote bicolor y excesivamente enamoradizo y sensible, pero de gatillo fácil y valores forjados sobre las experiencias más devastadoras.

Estoy tan nervioso como emocionado y feliz. Sé que pase lo que pase y le pese a quien le pese (pues no solo me rodean amigos), el martes será un día importante en mi vida.

Con Temporada de caza tengo que dar un paso más y seguir avanzando. Aún me queda mucho camino por recorrer. Rendirse nunca es una opción y recordad...todo termina llegando, incluso lo bueno. Algún día.

martes, 24 de agosto de 2021

Creyente


  Como canta Victor, este artista de voz privilegiada y corazón a juego con su talento, el protagonista de esta historia cree en el amor.

Tras un nuevo y doloroso desengaño, ha pasado una larga temporada renegando de ese sentimiento que le lleva jodiendo la vida desde que a los quince años besó a la primera chica, pero por mucho que pretenda esquivar las flechas del odioso angelito juguetón, siempre termina atravesándole el corazón y envenenándole el alma con las promesas de felicidad eterna con las que impregna las puntas de las mortíferas saetas . Y lo peor es que mientras el veneno se extiende poco a poco por todo sus órganos a través de la sangre, disfruta con los síntomas de la intoxicación, y se recrea en la toxina que le inocula  Cupido confundiendo su razón y sus sentidos Y es que todo veneno es mortal, dependiendo de la dosis. No duda en que un día morirá enamorado, con una sonrisa en la boca, con el pecho henchido y con una pequeña reserva de besos por compartir.

Podría decirse que nuestro enamoradizo amigo Leo (que así se llama), es un yonky del amor, y que su adicción le saldrá muy cara, pero bueno...de algo hay que morir.

Leo es un romántico empedernido, como no podía ser de otra forma, y también el hombre más pasional que he  conocido.

Por mucho que lo haya intentado no ha conseguido desengancharse y, aunque el síndrome de abstinencia ha sido duro y probó con distintos placebos y tratamientos en labios de una noche y en corazones de imitación, cuando el camello con alas le suministró una nueva dosis al hacer diana con su arco, volvió a poner los ojos en blanco, a desempolvar su vieja máquina de escribir y a encadenar un  verso tras otro para disfrutar del subidón en negro sobre blanco.

Leo es carne de cañón, reo del sentimiento y víctima de la esperanza. Pero me cae bien y trato de no juzgarlo. Puede que al fin haya aprendido a dosificar los chutes y a pasar el mono sin entregarse a los brazos equivocados. Creo que en esta ocasión el veneno inoculado es de primerísima calidad y quizás un amor de tanta pureza no le reviente el alma. La destinataria de todas las hermosas palabras que se negó a  volver a pronunciar es una mujer que sonríe con los ojos, que transmite confianza, que promete ternura y que destila pasión. Puede que mi toxicómano amigo muera feliz enganchado a ella. En cualquier caso les deseo lo mejor a ambos, lo merecen sin duda, se merecen sin duda, y bailarán esta pieza, pase lo que pase y le pese a quien le pese, aunque ella afirme que baila fatal. Solo tendrá que dejarse llevar. Conozco bien a Leo, antes de pisarla se cortaría los pies.

lunes, 23 de agosto de 2021

Génesis (epílogo)


 Una vez fue liberada de las bridas que le impedían realizar cualquier movimiento, Adán no se lo pensó dos veces. El entrenamiento en diversas artes marciales, y en técnicas de lucha sin armas durante su formación como agente de la CIA había sido más que satisfactorio, y cuando creyó que Laertes se había confiado lo suficiente, le lanzó una patada a la entrepierna buscando derribarlo o hacerle doblarse de dolor durante al menos unos segundos. Pero subestimó a su contrincante.

—Te han entrenado bien, Adán –dijo Laertes mientras detenía el golpe y lo devolvía con fuerza y rapidez sin pestañear apenas–y siento tener que volver a inmovilizarte, pero no me dejas otra opción. Te aseguro –añade mientras coloca a adán grilletes en muñecas y tobillos– que no te haré ningún daño y que estás retenida aquí principalmente para evitar que interfieras en mis asuntos. Una vez termine con lo contratado te liberaré y te dejaré sana y salva en un lugar desde el que puedas ser recogida por Pinacho y su compañera. Entiendo tu actitud, pues también eres una profesional y no puedes desaprovechar cualquier oportunidad para liberarte y de paso quitarme de en medio, pero créeme, en esta ocasión yo no soy el enemigo a batir.

—Tienes unos modales exquisitos y en verdad eres un encanto, Laertes –ironiza Adán cuando recupera el aliento tras el golpe recibido en el plexo solar que la había dejado sin respiración –pero si la agencia te ha seleccionado como objetivo de mi misión, será por algo. No podemos permitir que ciudadanos americanos sufran el menor daño, ni que entorpezcas su negocios con empresarios españoles.

—Cariño –comienza Irónico Laertes –esos honrado empresarios, tanto los de tu país como los del mío, no son más que títeres manipulados por una sociedad internacional constituida por criminales al servicio de los poderosos intereses económicos  rusos, chinos e iranís.  Deja que te explique y te lo demuestre.

Laertes acerca su ordenador portátil hasta la mesa vecina al sofá donde ha instalado a su prisionera americana atada de pies y manos. En un pen drive que extrae de un compartimento secreto en el talón de su bota izquierda, almacena informes, video y pruebas irrefutables de lo que acaba de afirmar y Adán comprueba que en efecto, si la reunión de empresarios que ha venido a proteger llega a buen fin, las economías española y norteamericana lo lamentarán a largo plazo. Y mucho.

—¿Y porqué no has puesto toda esta información a disposición de tu gobierno?–pregunta inocente Adán.

—Eres tan bonita como ingenua, Adán –dice Laertes con dulzura–ni te imaginas hasta donde llegan los tentáculos de el monstruo de la avaricia. De momento ya han conseguido que se me señale como el objetivo de tu gobierno, confundiendo a la agencia para la que trabajas. Y te aseguro una cosa –dice inquietando a la agente estadounidense –si se te ocurre informar a tus superiores de algo de lo que has podido comprobar con las pruebas que te he mostrado, harán que tu muerte parezca un accidente. No lo dudes ni un segundo.

Adán y Laertes pasan un par de horas más comprobando el alcance del complot internacional que está a punto de firmarse en Valladolid e identificando las consecuencias de dejar en las manos equivocadas el control sobre el suministro petrolífero de España para comenzar y después progresivamente, siguiendo el maléfico plan del enemigo, el de toda la Unión europea.

—Tenemos que impedirlo y no podemos perder ni un segundo, Laertes.

—Algo me dice que este es el principio de una hermosa amistad –sonríe el asesino del bigote bicolor.

Laertes devuelve a Adán sus armas y la ayuda a disfrazarse para no ser reconocida y tras una concienzuda sesión de camuflaje en la que ambos cambian por completo su apariencia, se reparten los objetivos a eliminar y conducen hasta el hotel donde se alojan los asistentes a la convención.

En menos de diez minutos y sin hacer el menor ruido ni levantar sospechas, siembran de cadáveres las habitaciones del hotel. 

Misión cumplida.

Cuando regresan al piso franco de Laertes, este cede a Adán el turno para pegarse una ducha y quitarse el maquillaje y, los restos de sangre de sus víctimas, degolladas en silencio con la pericia de un matarife.

Adán se desnuda con la puerta del cuarto de baño abierta y Laertes que en un principio se aparta ruborizado para concederle la intimidad suficiente, esboza una sonrisa al apreciar la perfección de las formas de Adán.

 Adán sale de la ducha y se seca vigorosamente con la toalla que le pasa Laertes, Desnuda aún y sin rubor de ningún tipo, ayuda a Laertes a despojarse de la ropa para ducharse también. El asesino a sueldo con principios morales tiene un cuerpo sorprendente por lo musculado del cuadro superior y lo tatuado de su piel que oculta con la tinta de los tatuajes multitud de cicatrices.

—Adán, si no vas a abrir una de las botellas de vino que tengo en la cocina y a por un par de copas, no respondo de lo que pueda pasar aquí. Uno –termina sin disimular su excitación–no es precisamente de piedra.

Adán no le permite continuar y mientras le ayuda a despojarse de los pantalones y los ajustados boxers se entrega con decisión a besarle en la boca y a mostrarle de lo que podría ser capaz su lengua aplicada a cualquier parte más sensible de su cuerpo.

Laertes recoge el guante y se entrega al combate de besos y caricias. Toma en brazos a la eficaz y mortífera agente americana y la transporta hasta el dormitorio, donde la abandona con delicadeza sobre el lecho. Una vez allí ambos dan rienda suelta a su pasión y sin tabús ni prohibiciones de ningún tipo, se esfuerzan en ofrecerse el placer más absoluto. Un orgasmo tras otro Adán descubre que Laertes es igual de esforzado y de preciso en su trabajo como asesino a sueldo que como amante. No queda en su cuerpo un centímetro por ser besado y la lengua de Laertes le ha proporcionado el más intenso de los placeres. Ella responde con los mismos golpes y Laertes por primera vez en mucho tiempo, se abandona en manos de otra persona.

Un par de horas después, vestidos y en el salón del piso, Laertes abre una botella de Whisky escocés de malta y sirve dos vasos con hielo mientras enciende un cigarrillo y aspira el humo de la victoria.

—No me gusta el tabaco –dice Adán –terminará matándote.

—Si antes no me matas tu con tu movimiento de caderas –responde Laertes mientras echa el humo por la nariz. 

—Eres malo –bromea ella.

—No soy malo, te lo aseguro. Solamente un poco atrevido quizás –dice Laertes mientras comienza a desnudarla de nuevo.

—A nuestra edad tenemos que serlo.

Adán y Laertes olvidan el escocés con hielo en la mesa del salón y vuelven a amarse como adolescentes, esta vez  en el sofá, contra la pared, sobre la mesa del comedor y en todos y cada uno de los rincones del piso capaces de soportar el ímpetu de su deseo.

Pinacho y Nogueira mientras, preparan el informe que presentarán a sus superiores y en el que apuntan hacia lo  que ya no les deja lugar a dudas, Laertes y Adán trabajaban juntos desde el principio y llegaron a engañar a las fuerzas de seguridad españolas y estadounidenses, y han eliminado a todos los asistentes a la reunión empresarial internacional.

—¿De verdad crees que ya se conocían?–pregunta Nogueira aún recelosa con esa conclusión.

—Puede que sí, puede que no–contesta enigmático Pinacho–en cualquier caso lo que está claro es que si no se conocían ya, este ha sido el principio de una hermosa amistad.



domingo, 22 de agosto de 2021

Génesis (Tercera parte)


 Las calles de Valladolid presentan un ambiente de lo más cosmopolita y animado, pese a las circunstancias epidemiológicas. La recién inaugurada edición del Festival de teatro y artes de calle que se celebra cada año y que estuvo a punto de ser suspendido por segundo año consecutivo, se ha diseñado respetando los protocolos de seguridad frente a la Covid 19. El uso de mascarillas y la obligatoriedad de mantener la distancia social, así como la delimitación de los espacios escénicos con vallas creando perímetros donde el personal del Ayuntamiento colocó sillas que serían ocupadas por quienes se hubiesen hecho con la entrada on line tras dejar sus datos de contacto para facilitar la trazabilidad en caso de contagio, le restan espontaneidad y alegría al festival, pero de nuevo el arte vuelve a las calles.

Adán disfruta al ver como poco a poco y gracias al avance de  la campaña de vacunación, el número de víctimas mortales por la pandemia va disminuyendo a lo largo del mundo, y los gobiernos y administraciones locales tratan de recuperar aquello que la ciudadanía reclama y necesita. 

Según el plan del inspector Pinacho y de su compañera, la atractiva y mortífera agente de la CIA debe dirigirse a un famoso y céntrico parque público, pulmón de Valladolid, donde los asistentes a las secretas jornadas de negocios entre empresarios vallisoletanos y estadounidenses han sido invitados para disfrutar de un espectáculo de clown y video mapping a cargo del artista multidisciplinar Rodrigo Tamariz y de Virginia Urdiales y sus compañeros de la afamada y original compañía teatral Kull D'Sac.

Es curioso, piensa Adán, que cul de sac traducido del francés signifique callejón sin salida. Eso es lo que el amable y condecorado policía vallisoletano pretende prepararle a Laertes esta noche.

El aforo del espectáculo se ha completado únicamente con las invitaciones para los empresarios y sus acompañantes y con miembros de paisano de la Policía Nacional  y la Guardia Civil. Del mismo modo, miembros de las fuerzas de seguridad camuflados como personal técnico del T.A.C, Protección civil y vigilantes de la empresa privada contratada para mantener el orden, estarán preparados para cerrar la trampa y atrapar a la presa. Pero Laertes es una pieza muy difícil de cobrar.

Adán sonríe al escuchar el canto de los pavos reales que campan a sus anchas por el parque, y asociar el sonido a las señales que Navajos y Apaches utilizaban en el pasado para comunicarse sin ser descubiertos por los rostros pálidos invasores. El sol se ha puesto y Rodrigo Tamariz proyectará las imágenes diseñadas para el espectáculo aprovechando contornos de árboles, rocas y columnas. La oscuridad será también protagonista del show. De ambos shows.

Adán muestra su entrada al camuflado policía de la unidad de intervención que ejerce como controlador de aforo, y acompañada por otro agente camuflado como acomodador, ocupa su localidad. En el bolso de mano que coloca sobre sus rodillas al sentarse lleva su arma cargada y munición de repuesto. La música anuncia el principio del espectáculo y a través del pequeño auricular  que Pinacho le entregó cuando concretaron el plan de actuación, escucha al rubio policía anunciando que su espectáculo también va a comenzar.

Al parecer uno de los agentes que vigilan el perímetro ha creído reconocer a Laertes ataviado como mimo para pasar desapercibido. Es curioso, piensa Adán, ella está falta de mimos, pero de otro tipo.

Las luces, las sombras, las imágenes proyectadas sorprendiendo y emocionando al público y, la simpatía y la gracia de Virginia Urdiales y Begoña Martín Prieto cosechan sus primeros aplausos y ovaciones. 

Nogueira es esta vez la que a través del intercomunicador avisa a Adán de que Laertes ha sido arrinconado junto al vecino estanque y van a estrechar el lazo sobre él. Adán se levanta con disimulo y acude al lugar donde supuestamente cobrarán la pieza a cazar y mientras una pareja de cisnes se ama junto al estanque, escucha lo que indudablemente son detonaciones de un arma de fuego, pero que pasan completamente desapercibidas entre la algarabía de los diferentes espectáculos que se realizan en las inmediaciones.  El cuerpo caído de un policía nacional abatido por el asesino de bigote bicolor evidencia que Laertes no quiere ejecutar a nadie más allá de  los objetivos por los que se le paga. El agente ha recibido dos disparos en zonas no vitales y tras unos cuantos meses de baja volverá a patrullar las calles.

Revolver en mano, Adán se presta a correr hacia el embarcadero donde está atracada la barca con la que los niños pequeños que acuden al parque, realizan previo pago de su billete, un breve pero intenso  recorrido por el estanque descubriendo los misterios de la flora y la abundante fauna del lugar, y durante la travesía escuchan embobados los cuentos del barquero.

Un minuto después, el frio del acero del cañón de un arma apoyada en su sien le devuelve a la realidad del momento.

—No quiero matarte –susurra Laertes–pero si no me das otra opción no me temblará el pulso.

—No tienes escapatoria, Laertes –responde la valerosa Adán–el parque es un hervidero de policías dispuestos a todo para satisfacer los deseos de mi gobierno.

—Tu gobierno no tiene ni idea de lo que están tramando aquellos a quien protege, ni de lo nauseabundo de sus planes para controlar el suministro de fuel de España y generar beneficios a cierta nación extranjera con la que creo que no tenéis un excesivo buen rollo –dice con enojo el irónico y revelador Laertes –ni se te ocurra morir por esto, no merece la pena –añade con el sincero deseo de que la atractiva agente de la C.I.A no cometa una estupidez–además personalmente creo que sería un crimen sacrificar a una mujer como tu.

Adán interpreta el halago de las palabras del asesino a sueldo y por un momento hasta siente simpatía por él. En ese momento escucha la voz de Pinacho a través del auricular.

—Adán no contestes, disimula –ordena Pinacho–, tenemos tiradores de precisión ocupando posiciones y listos para abatir al objetivo. Trata de desplazarte muy despacio y con discreción un poco hacia tu izquierda, allí los tiradores tendrán la suficiente luz para abrir fuego.

—Ni se te ocurra obedecer a Pinacho, preciosa –le sorprende Laertes–Lo que no sabes es que yo también llevo un intercomunicador sincronizado con la frecuencia que estáis utilizando, Por eso me he anticipado a vuestros movimientos y me he prestado a esto del cazador cazado. Es un juego muy divertido. Ahora –pide a Adán con tanta rotundidad como energía–tu y yo nos vamos a ir de aquí muy despacito por la zona de oscuridad que cubrirá nuestra salida.

Adán obedece sabedora de que un gesto desafortunado le puede costar la vida y decide apostar por la supervivencia. Sin saberlo, acaba de abrir a Laertes otra puerta,  una puerta muy diferente a la de escape de la complicada situación.

Diez minutos después, cierto mimo con el rostro maquillado y una pistola de 9mm oculta por el jersey de rayas, abre la puerta del coche con tan real como sobreactuada galantería a la preciosidad que lo acompaña con las manos a la espalda, disimulando las bridas que sujetan sus muñecas.

Al llegar al discreto apartamento que tiene alquilado con nombre falso en un cercano municipio limítrofe con Valladolid, Laertes aparca el coche en su plaza de garaje y sube con Adán hasta el ático con terraza de dos dormitorios. Al entrar en la vivienda, conecta el equipo de música donde suena Pintaré de mi hogar, un tema de los canarios Jean Blazer, regula las luces para que queden en modo tenue y desata a Adán.


Continuará

 

sábado, 21 de agosto de 2021

Génesis (segunda parte)


 Tal y como le habían informado los policías vallisoletanos que la agencia había puesto en nómina para que la ayudasen en su misión, a mediodía la organización de empresarios que Laertes tenía en su punto de mira ser reunirían para lo que en su tierra se denominaba brunch, y aquí "vermú torero".

Adán pudo elegir entre infiltrarse como camarera o como miembro del equipo de relaciones públicas del hotel donde tendría lugar el evento, dado que al recibir también la asistencia de empresarios estadounidenses, el hotel facilitaría traductores y personal cualificado para atender cualquier necesidad.

No le fue difícil deambular de un lado a otro de los jardines del hotel donde se había dispuesto todo para el evento y, poder controlar los accesos y las vías de escape en caso de que el tal Laertes hubiera tramado actuar allí. Y su sospecha no carecía de fundamento ni de acierto. Mientras los The Shower singers daban el relevo a la también vallisoletana formación musical Cover club, contratadas ambas no solo por su calidad musical sino también por su extenso repertorio de temas en castellano y en inglés, Adán reparó en el técnico de sonido vestido completamente de negro que parecía más interesado en los asistentes que en acertar a colocar cableado y pantallas de sonido. Susana, privilegiada cantante de los Cover Club es una mujer muy exigente con la parte técnica de sus conciertos y pese a haber cruzado unas palabras con Pablo Acebal, cantante y guitarrista del grupo que les dio paso y haber tomado nota de sus indicaciones sobre la acústica del espacio, reclamó la presencia de  un técnico para seguir los consejos del artista que toca con los Shower singers y con Ultraviolet, y que además fornó el exitoso grupo de brit pop Blow, y de esto entiende un poco. Cesar, el virtuoso multiinstrumentista del grupo de Susana, llama al técnico más cercano, que no es otro que Laertes, quien en un momento de descuido de la empresa de sonido contratada para sonorizar las intervenciones musicales durante el evento, pasó al interior del hotel como un miembro más del equipo técnico. Laertes se desentiende de la llamada y abandona el lugar con sigilo y discreción parapetándose entre las columnas de altavoces al reconocer entre las personas que pululan por allí con un vaso en la mano a Adán, la agente de la CIA  enviada para darle matarile. Pero no se lo va a poner tan fácil. 

Adán, quien con disimulo ya ha quitado el cierre de la funda de su arma, se encamina con paso decidido hacia el último punto donde creyó ver al asesino de bigote bicolor disimulado bajo la mascarilla negra a juego con el resto de sus prendas. Laertes ya no está allí y tras dar aviso a la policía nacional destacada junto al hotel para echar una mano en caso de necesidad y realizar una ronda de inspección por los jardines, Adán asume que su objetivo ha puesto pies en polvorosa. Molesta e impaciente, deduce que no va a ser una misión sencilla y que aunque le pese, acabar con aquel tipo le va a llevar su tiempo. Pero es una mujer tan inteligente como bonita y sabe que todo termina llegando, incluso lo bueno, por lo que aprovechando su tapadera optimiza recursos y mientras disfruta de una copa de  vendimia nocturna de Yllera, de la D.O Rueda, va ubicando a quienes Laertes podría haber elegido para recibir un disparo en la sien, cortesía de sus pagadores.

Poco más de hora y media después Nogueira y Pinacho la acompañan con sendas copas del mismo y delicioso vino y le proponen jugar al cazador cazado y tender una trampa al escurridizo asesino vallisoletano.


Continuará

viernes, 20 de agosto de 2021

Génesis (Primera parte)


 Cuando fue reclutada por la agencia para formar parte del operativo que debía terminar con la vida del eficaz asesino a sueldo español, Adán aceptó sin dudarlo. Le apetecía cambiar de aires, darse un paseo por España y disfrutar de las excelencias de la gastronomía y el enoturismo del país que financió el descubrimiento y la conquista del continente americano.

El objetivo a eliminar era un tal Laertes, un profesional de la ejecución por encargo, con una dilatada experiencia militar dentro de los comandos de operaciones militares del ejército español y una presunta larga lista de trabajos realizados a la perfección.

Al llegar al aeropuerto de Madrid, bautizado con el nombre del ex presidente del gobierno español, Adolfo Suarez, la fueron a recoger dos policías del grupo de homicidios de la Policía Nacional de Valladolid, ciudad donde supuestamente residía el objetivo. El inspector Iván Pinacho y su compañera, la subinspectora Clara Nogueira, dedicaron las cerca de dos horas que duro el trayecto en coche hasta la capital del Pisuerga en ilustrarla sobre las andanzas y el modus operandi de aquel que según la embajada de EEUU y el Ministerio del Interior español habían escogido para cargar con la culpa de un turbio asunto que había terminado con la muerte en extrañas circunstancias de un acaudalado ciudadano americano poseedor de distintas refinerías de petróleo, que sospechosamente estaba financiando la operación mediante la que un misterioso y selecto grupo de influyentes empresarios vallisoletanos se harían con el control del petróleo que abastecería todas las estaciones de distribución de gasolina a lo largo y ancho del país.

Adán echo un vistazo a las fotos del tal Laertes. No estaba mal. Se conoce que es sus años mozos debió tener su éxito con las mujeres y lo que más le llamó la atención fue ver que compartía peculiaridad física con el simpático policía vallisoletano. Ambos tenían el bigote de dos colores, de un lado del labio rubio, y del otro de un blanco nuclear. Los españoles son gente curiosa, pero tanta casualidad resulta cuando menos sospechosa para una mujer como Adán, que lleva ya unos cuantos años trabajando en la sombra y desentrañando todo tipo de enredos. 

Llegaron sin complicaciones con la puesta de sol al hotel donde la agente americana se alojaría como una turista llegada para disfrutar de los muchos encantos vallisoletanos, y tras pegarse una ducha y vestirse de forma cómoda y discreta, ocultando bajo la cazadora de piel su potente revolver de seis balas del 44, Adán se dirigió a La Solana, restaurante donde la esperaban los amables policías y donde disfrutaría de un buen vino de la Ribera del Duero y de un plato de exquisito jamón ibérico entre otras delicias nacionales. 

Adán interpretó a la perfección su papel de guiri entusiasmada con España, y estrechó con fuerza la mano de Luismi, el propietario del restaurante y cocinero jefe del mismo. Luismi se sorprendió de la fuerza del apretón de manos de aquella turista que le presentaron Pinacho y Nogueira, pero lo devolvió como manda la cortesía, con firmeza y decisión.

Adán había jugado al basket en la liga universitaria de joven. No era particularmente alta, apenas metro sesenta y cinco, lo que la llevó a ocupar generalmente puestos de base o alero, pero durante los años becada para estudiar gracias a ser una buena jugadora, se esforzó en entrenar a diario la parte física, tan importante en las ligas americanas. Desarrolló una potente musculatura que reforzó y completó con entrenamientos específicos en los gimnasios de la agencia y su poderío corporal le había sido muy útil en situaciones complicadas e incluso adversas.

Antes de despedirlos, Luismi los agasajó con unos chupitos de orujo casero de naranja acompañado por rosquillas de anís. Mientras levantaban los vasos no se percataron del enigmático hombre vestido de negro que los observaba desde la esquina opuesta de la barra. Laertes sonrió al estudiar a la americana que bebía con Luismi, Nogueira y Pinacho. No estaba mal, ojalá no la hubiesen enviado para acabar con él.

Antes de que descubrieran su presencia dejó un billete de 10 euros sobre el mostrador para que la morena camarera cobrase su whisky con hielo y tras guardar las monedas que esta le devolvió, se despidió amablemente y abandono el local junto a la iglesia de Santa Maria de la Antigua, joya monumental de Valladolid.

Horas después, con la salida del sol, Adán comprobó su arma antes de abandonar la habitación para comenzar su tarea e introdujo en el interior de su bota derecha la funda del afilado cuchillo que manejaba con tanta destreza, que a fuerza de eliminar un objetivo tras otro con precisión cirujana, le había granjeado el apodo en la agencia de "la cortadora".


Continuará

martes, 17 de agosto de 2021

Un bicho raro


 La canción cuyo video musical encabeza esta entrada es una de mis canciones favoritas desde hace ya muchos años, cuando la escuche por primera vez, y seguramente una de esas canciones que más me definen, con las que más me identifico y cuya letra me hubiera gustado escribir a mi.

Por descontado, como canta Thom Yorke (compositor y cantante de Radiohead), quisiera tener un alma perfecta y un cuerpo perfecto, pero tan solo para poder ofrecerte la mejor versión de mi y regalarte así cuanto antes  el Juan que quisiera llegar a ser, y que me obceco en conseguir. Pero bueno...todo se andará. De momento me estoy currando cuerpo y alma, y como rezaban mis calificaciones durante la E.G.B (si...yo hice la E.G.B) todo "progresa adecuadamente".

También es cierto que aunque tu piel no me haga llorar, creo que eres como un ángel, y en cuestión de ángeles ya voy teniendo algo de  criterio. 

Este en el que nos ha tocado vivir no es precisamente un mundo maravilloso, aunque tu sola presencia contribuya a hacer de él un mundo mucho mejor, pero al conocer tu visión de la realidad y al ver que compartimos  una idea similar sobre la sociedad actual y sobre cómo debemos afrontar esta decadencia moral, me he dado cuenta de que eres muy especial y de que me gustaría ser tan especial como tú para sumar fuerzas en cuanto sea posible, pero soy un bicho raro.

Durante un tiempo realmente no he sabido que coño estoy haciendo aquí, y durante una muy difícil y excesivamente larga temporada, he sentido que no pertenezco a todo esto. Y de repente apareciste tu y todo cobró sentido.

Me gustaría tener el control, pero no sobre ti, en absoluto, porque no se puede controlar aquello que no necesita ni debe ser controlado. Me gustaría tener el control sobre mis emociones, mis sentimientos y esta terrible necesidad de vivir mi vida en dos dimensiones: la real que comparto con la inmensa mayoría de la sociedad, y esta en negro sobre blanco que comparto con personas que como tu, tienen la sensibilidad necesaria para entender que aunque a veces vivir duela, somos dueños de encontrar las herramientas para agradecer cada día en el mundo. Y es que estar vivo es un verdadero milagro y un regalo. Y es de bien nacidos ser agradecidos, y de personas inteligentes cuidar los regalos para que jamás pierdan su valor.

Puede que sea un desgraciado, pero no lo creo, por mucho que en ocasiones me haya sentido así y haya llegado a sorprenderme llorando como un niño una mañana al abrir los ojos y recordar mis más dolorosas pérdidas, y maldecir haber despertado de aquel coma que me aisló y me protegió del mundo durante un intenso y peligroso periodo de tiempo. Lo que si creo es que soy un bicho raro, pero eso como tu misma has dicho, no me convierte ni en mejor ni en peor que nadie, simplemente soy diferente. Pero soy yo mismo y así viviré el resto de mis vidas. En esta que estoy viviendo ahora y que me encantaría compartir contigo, quiero poder llegar a entregarte lo que sea que te haga feliz, lo que sea que quieras. 

He comprendido que tu también eres diferente, eres un sorprendente y encantador bicho raro, y eres jodidamente especial. Y me gusta lo especial, lo diferente y lo asombroso. Me gustas...mucho. Y no es que te mire con buenos ojos, es que no sabría mirarte con otros, créeme.

Quizás mi madurez haya llegado de golpe (¡hala...a los cuarenta y tantos!) al reunir por fin el valor para identificar mis muchos defectos y mis escasas habilidades, y aunque para mi desgracia los primeros son mucho más reconocibles que las segundas, he aprendido que no me importa ser imperfecto y que realmente puedo convertir en algo interesante mi imperfección. Puedo maquillarla, vestirla de fiesta y llevarla de la mano a ese baile donde tu eres la reina. Y esperar a que me concedas acompañarte una pieza. Prometo no pisarte.

Por favor, una vez más vuelvo a  pedirte que no corras, que no salgas huyendo. Sé que ya me has dicho que no vas a correr, pero en mi ADN está escrito lo de que las mujeres más increíbles con las que me cruza el destino terminen por pulverizar el record del mundo de los cien metros lisos. Y lo siento, pero yo no corro. Correr es de cobardes. 

Hoy el alma (que siempre está a la gresca con mi cerebro) me pedía escribir un texto como este. Quizás porque de alguna manera cada vez que me suena el móvil, y los Radiohead interpretan Creep (al igual que en el teléfono del protagonista de mis novelas, en el mío este es también el tono de llamada) asocio esta canción a ti y a nuestras últimas conversaciones. ¿Lo ves?...soy un bicho raro. Pero ya no me importa.

Momentos como este en los que me vacío ante el teclado del ordenador, me hacen comprender que pase lo que pase y le pese a quien le pese, soy escritor y no puedo luchar contra ello. La verdad es que tampoco quiero plantar batalla a estas catarsis emocionales, son muy liberadoras. Mientras tanto, al caer cada una de las noches, intentaré soñar contigo.

viernes, 13 de agosto de 2021

Dulces sueños


Porque soñar es gratis y no cotiza. Tampoco desgrava, pero al fin y al cabo eso me importa lo que viene siendo una mi...tad de nada  (que tu eres de ciencias y sabes que la mitad de nada es nada).
Así que déjame esta noche soñar contigo. 
Prometo no hacerlo público, reservarlo para mi, y estarte eternamente agradecido.
Si algún día diera con la manera de hacerte mía, no solo te amaría cada día como si fuera siempre ese día, sino que sabes que me dejaría la piel en hacerte tan feliz como me fuera posible y no pararía de pedir una copa tras otra de tu veneno, que a mi se me antoja la más celestial ambrosia.
Déjame que me crea que te vuelvo loca,(cosa que entre tu y yo, me hace particular ilusión). Lo de ser yo quien te quite la ropa, ya es algo que o sale de ti, o  mejor me muerdo la lengua y me evito pedirlo. Nunca reclamo amor ni mendigo cariño. Creo que valgo lo suficiente para que podamos presumir el uno del otro y nos sintamos afortunados de habernos encontrado. Permíteme eso sí, que te coma con los ojos, porque desde luego y por ahora, me conformo con lo que me provocas. Pero si te soy sincero sé que me puedes provocar incluso cosas más intensas y más hermosas. Démosle tiempo al tiempo, pero de momento por favor, déjame soñar contigo.
Es curioso, pero por alguna absurda razón he pasado una larga y muy melancólica temporada tratando de convencerme de que el cielo iba a permanecer nublado mucho tiempo más, y de que las nubes solo se abrirían para que los dioses pudieran seguir riéndose de nosotros mortales, y cebándose en mi desgracia. Ya ves...a raíz de compartir un café contigo he descubierto que las cosas serán tan horribles como yo me empeñe en verlas. Y quiero verlas tan bonitas como tu.
Ya no soy un niño ni un atolondrado chaval que confunde sentimientos y emociones y se deja llevar por las hormonas, y por arrebatos disfrazados de enamoramiento. Para mi desgracia o para mi suerte (¿chi lo sa?) todas y cada una de las mujeres que me han regalado días maravillosos y noches deliciosas, y también aquellas que me han cubierto corazón y alma de cicatrices, y memoria de recuerdos espantosos, me han ayudado a discernir lo superfluo de lo profundo, lo banal de lo transcendental y lo estéril de lo fecundo. Todas mis relaciones, las que fueron dichosas y las que no, me han servido para llegar hasta ti y aspirar al menos a soñar esta noche contigo.  Ahora veremos si realmente la vida tiene sentido, si todo está escrito y si cada acto conlleva su consecuencia.
De momento y aunque solo sea por haberme devuelto la ilusión, acepta mi más sincero agradecimiento. Ya se verá que más estás dispuesta a aceptar de mi, pero quiero que sepas que lo que te ofrezca y lo que te entregue, lo haré desde lo más profundo del interior de mi pecho. 
Vale...puedes pensar que mi vena literaria magnifica la realidad, la distorsiona y la transforma en la trama de una apasionada novela, pero es que yo no sé sentir de otra manera ni expresarlo de otra forma. En cualquier caso no te preocupes, porque toda mi valentía ante el teclado de un ordenador o ante un folio en blanco, desaparece cuando me enfrento en directo a una sonrisa como la tuya, y seguramente nunca llegue a decirte nada de esto. Pero si me dejas soñar contigo, puede que mañana cuando te despiertes, sientas sin saber porqué la imperiosa necesidad de agarrar el teléfono y llamarme, o el irrefrenable impulso de enviarme un wasap.
Te estaré esperando. por lo menos hasta que habrá los ojos y regrese a lo anodino de una realidad sin ti.
Como te dije una vez, mi teléfono siempre tendrá cobertura y batería para ti.


 

sábado, 7 de agosto de 2021

Ya está aquí


 Acostumbro a escribir que todo termina llegando, incluso lo bueno. Y con esto no quiero ser presuntuoso y que parezca que ese "incluso lo bueno", se refiera a la calidad de mi nueva novela, eso no soy yo el que debe juzgarlo. Cuando hago referencia a lo bueno que termina por llegar, solamente hablo de que al final, tarde más o tarde menos, aquello en lo que has trabajado duro invirtiendo tiempo, ganas, energía e ilusión, acaba haciéndose realidad.

Esta novela, (segunda entrega de la trilogía Crímenes de temporada, que se edita bajo el sello de la editorial Suseya y a la que precedió Temporada de setas), la escribí durante el confinamiento domiciliario resultante de la pandemia producida por la Covid 19. De hecho es curioso, porque la presentación oficial de Temporada de setas,  en la sala Concha Velasco de Valladolid, tuvo lugar el 6 de marzo de 2020 y Eugenia Rico, escritora que prologó la novela con un texto lleno de cariño, no pudo venir porque reside en Venecia y allí el Coronavirus ya campaba a sus anchas, y los venecianos vivían y morían entre restricciones de todo tipo. Durante el evento, alguno de los asistentes se saludaban con el codo o el pie y adelantados a su tiempo, trataban de mantener cierta distancia de seguridad. Mi hermana Elena, también escritora galardonada y actriz, no pudo realizar el monólogo que tenia previsto durante el acto al tener que quedarse en casa con febrícula y dolor muscular. Si sumamos a esos síntomas el que Elena trabajaba entonces como animadora sociocultural en residencias de mayores, creo que todo apunta a lo que apunta. 

El día 1 del confinamiento domiciliario al que se sometió a los españoles para intentar minimizar los devastadores efectos de este bichito de nombre regio, comencé a escribir Temporada de sustos y la verdad es que las horas empleadas en documentarme para ser lo más preciso posible y las que emplee en desarrollar la trama durante lo siguientes ocho meses me sirvieron para evadirme en la medida de lo posible de la triste realidad que asolaba mi país y el mundo entero, realidad a la que volvía al abandonar el ordenador y darme cuenta en el acto de que todo había cambiado, que no podía salir de casa e ir a ver a la que entonces era mi pareja y, que por desgracia recibía llamadas y wasaps de familiares y amigos comunicándome ingresos hospitalarios y defunciones. Después llegaron distintas medidas que nos acercaron a la mal llamada "nueva normalidad" y poco a poco la vacunación, el uso de mascarillas, el continuo lavado de manos y el escrupuloso respeto de la distancia social, me permitieron vivir de una forma más natural las distintas vicisitudes que me reservaba el destino.

Entre nosotros, pagaría porque se borrasen todos mis recuerdos de lo vivido y sufrido este último año y medio, pero como siempre he creído en la teoría de la compensación, el ver impresa mi nueva novela y haberle puesto fecha, hora y lugar a su presentación  editorial, me ayuda a disfrutar de lo que tengo y a dejar de lamentarme por lo que he perdido, que ha sido mucho.

Como escritor siento que he dado un paso adelante y que he avanzado, pues esta nueva novela se conforma de 360 distópicas paginas llenas de trepidante acción, referencias a la historia de España y a la situación política actual, amistad, enfrentamientos entre el bien y el mal y por supuesto y como no podía ser de otra forma viniendo de mi pluma, una deliciosa historia de amor.

Y ya está aquí.

Una vez más algunos de los artistas que forman la BSO de la trilogía me acompañarán durante la presentación compartiendo con los invitados su talento y su arte. 

Eva García y su padre, Pepe García, autores de las ilustraciones de interior y cubierta, también participarán en el evento.

Es de bien nacidos ser agradecidos y debo reconocer y agradecer la importancia y lo fundamental del gran trabajo de mi buena amiga, la editora, correctora, diseñadora gráfica, maquetadora y novelista, Eva Melgar, quien ya me ayudó a darle la forma que quería a Temporada de setas y, con esta nueva aventura literaria se ha lucido aún más. 

Estoy satisfecho de esta segunda entrega de la trilogía y, sabedor de que la literatura salva vidas, he comenzado ha escribir Temporada de caza, la última entrega, cuyo manuscrito original va por la página 52. Le debo mucho a la literatura, muchísimo y cada día escribo y leo para fortalecer mi cerebro, sanar mi alma y animar mi corazón.

Sé que no puedo vivir únicamente en negro sobre blanco, pero estoy aprendiendo a compaginar mis dos realidades, la existencial y la literaria.

Poco a poco y trabajando duro y con verdadera ilusión, conseguiré llegar a ser el escritor que quiero llegar a ser.

Espero que leáis esta nueva novela, que os haga pasar unas horas entretenidas, interesantes y placenteras y que os guste. Ese es a fecha de hoy mi mayor deseo, que los lectores disfruten con mi obra.