martes, 27 de febrero de 2024

¿Suficiente?


 Es complicado atreverse a creer que se es suficiente. Digamos que suficiente, como adjetivo es realmente complejo, porque uno puede ser suficiente en cuanto a contenido, en cuanto a valores, en cuanto al fondo y a la forma, pero a veces intentas ser suficiente para cubrir las necesidades propias, y las ajenas, y a eso hay momentos y circunstancias en que no puedes llegar, por mucho que te esfuerces.

Hay personas como yo, que nos sentimos mastines, protectores, caballeros andantes y quijotescos amantes que se ven en la obligación de cuidar del rebaño, y particularmente de esos ejemplares que nos roban el corazón y se nos antojan lo más hermoso de la creación (madre mía, yo que me paso las sesiones del taller literario corrigiendo relatos y pidiendo a los participantes que cuiden mucho los textos y eviten las rimas internas, y este último párrafo parece escrito en verso).

A lo que voy es que es desesperante intentar ofrecer a la persona amada ciertas cosas que exceden del amor y del cariño y que entran en categorías como la tranquilidad , la seguridad y otras cosas que realmente no están a nuestro alcance porque el mundo no se detiene, la rueda gira constantemente y nunca se sabe que coño va a pasar de repente, y no tenemos una barita mágica ni el control sobre el destino y las decisiones de los hados.

Obviamente daría mi vida por las personas a las que llego a AMAR (así, con mayúsculas), pero por mucho que me gustase no soy la solución a todos sus problemas y no puedo hacer más de lo que hago.

Una de las mujeres que más he querido y a quien asocio con las ilusiones perdidas, pues se me encoje el corazón y me sangra el alma cuando pienso en ella, me dijo una vez algo que me conquistó por completo y que me hizo pensar que era la persona que el destino había elegido para mi: "Eres suficiente".  Y fui tan estúpido que me lo creí.

Pero un día se le rompió el amor y resultó que había dejado de ser suficiente para ella. Que o bien de pronto comprendió que en verdad aspiraba a mucho más, o que quizás se había extralimitado con su juicio sobre mi capacidad de satisfacer sus necesidades, sus deseos y sus ilusiones. Y me rompió el corazón en un montón de trocitos que esparció por el suelo al soplarlos con el beso con el que me dijo adiós. Y me ha costado mucho recoger los pedazos y recomponerlo. Mucho. Pero he conseguido hacerlo y he vuelto al combate sabedor de que quizás puedo ser suficiente para alguien en algún momento, pero no para todos en todo momento. Y que lo verdaderamente importante es luchar por ser suficiente para mi. Ese es el truco. Intentar cubrir mis necesidades emocionales y espirituales, pelear por alcanzar mis objetivos, por cruzar cada meta que me imponga y por regalarme la tranquilidad de espíritu que falte en mi vida cuando más necesito sentirme querido y menos se me quiere.

Qué difícil es esto de vivir, y que complicado encontrar a quien no solo te quiera mucho, sino que sepa quererte bien.´

Hoy me he levantado particularmente combativo y me he convencido de que mirar por mi, por mis ilusiones y por mis necesidades no es egoísmo, es tan solo supervivencia. Y voy a empezar a hacerlo.

Me he prometido dejar de perder ilusiones, y recuperar aquellas que se quedaron por el camino.

jueves, 22 de febrero de 2024

Una seta venenosa, un policía enamoradizo y tres novelas

Fotografía de Jimena Marcos para  Temporada de setas

 Hoy he terminado de leer la revisión editorial de Temporada de caza , título con el que cierro la trilogía Crímenes de temporada y con la que abandono el género de la novela negra de la mano del alter ego que creé para que me acompañara en este viaje tan emocionante como divertido.

La primera entrega de la trilogía, Temporada de setas, en la que presento al inspector del grupo de homicidios de Valladolid, Iván Pinacho, se desarrolla en el imaginario paraje soriano Reflejo de Tera, inspirado en el pueblo de Soria en el que he creado una nueva familia, pues los amigos son la familia que uno elige, y allí tengo muchos y muy buenos amigos. 

Temporada de setas fue mi primera novela y me sirvió para saltar del relato al genero que más acostumbro a leer, y en el que disfruto con grandes autores como mi amigo, el flamante premio Nadal 2024, Cesar Pérez Gellida, el impresionante Juan Gómez Jurado, la inquietante Dolores Redondo y otros muchos nombres que llevan acompañando mis lecturas desde que siendo muy pequeño descubrí la novela negra de la mano de mi padre y de Dashiell Hammett. De todas estas plumas he bebido y me he alimentado y todas ellas han rubricado mi trilogía sin saberlo.

Temporada de sustos (Los crímenes del Archivo) fue mi tratamiento para la ansiedad y la angustia que me produjo el confinamiento durante la pandemia de la Covid 19 y en ella, el inspector Pinacho caminó sin red con tanta elegancia como miedo por esa cuerda floja tendida a gran altura entre la legalidad y el servicio público y la ilegalidad y la maquiavélica distopia en la que convertí a España en las páginas de mi novela.

Con Temporada de caza, Pinacho vuelve a enamorarse, vuelve a jugarse el tipo por los suyos, vuelve a aceptar el funambulismo moral como parte del juego y se mete de cabeza en un verdadero avispero de clanes internacionales de la droga por proteger y ayudar a su amiga y compañera, la subinspectora Clara Nogueira.



A lo largo de esta trilogía he contado con el apoyo de grandes amigos y mejores personas, como la fotógrafa Jimena Marcos López, que aportó su cámara a mi primera novela, el pintor asturiano, Pepe García y su hija, la adorable Eva García que embellecieron mi obra con sus acuarelas e ilustraciones, mi querida Eugenia Rico, que tuvo a bien escribir el prólogo más hermoso que nadie podía haber escrito para una novela, el ya mencionado Cesar Pérez Gellida, quien apoyo mi trabajo con una recomendación impresa alentadora nacida del cariño, o el artista multidisciplinar y terriblemente creativo Pedro Luis Centeno, más conocido como Dieddro, que ilustra con acierto y un descomunal talento está última entrega. Los músicos y grupos musicales, Pablo Acebal, Darío Martín H, Ángel Levid, Cover Club y Cosmic Birds y el mismo Dieddro me regalaron su música en directo pues todos ellos aparecen en las paginas de los libros a lo largo de todo el trayecto literario. Los bodegueros Marcos Yllera y Pepe Martín Pahino aportaron sus vinos, que son los que bebe mi protagonista y Alfonso y Fermín, del Pide por esa boquita y Pablo y Almu, del Vayco Valladolid, cocinaron sus mejores tapas para las presentaciones inmersivas que acostumbro a ofrecer a mis lectores, endulzadas con el cariño, la verdadera amistad y los bombones de Rubén y Judit, de Dasilva gastronomía.

Jose Luis Pastor, director de la editorial Suseya ediciones, no dudó en apostar por mi y por mis empanadas mentales y se hizo cargo de la publicación de las tres joyitas y, mi queridísima Eva Melgar, tomó sin dudarlo el relevo  de su prima mi admirada y respetada Paz Altés quien me enseñó en qué consistía escribir una novela y me ayudó a iniciarme en ello. Eva Melgar comenzó a ejercer a mi lado de editora profesional y a  acompañarme a lo largo del proceso creativo de los tres volúmenes ayudándome a darle la forma adecuada. 



Eva ha trabajado como editora profesional para un sello importante y además, al ser mi amiga no ha tenido ningún problema en empatizar con mis creaciones. Es una gran escritora y casualmente aunque ha deambulado por distintos géneros literarios, el negro es el que de hace un tiempo a esta parte se ha adueñado de su creatividad y tras devorar multitud de libros de los mejores autores el género, ha escrito un par de novelas que no tardarán en ver la luz y darán mucho de qué hablar.

Me siento muy afortunado por tener tantos y tan buenos amigos, por sumar cada vez más lectores y por las buenas críticas que he recibido hasta la fecha.

No puedo dejar de escribir, no puedo y no quiero hacerlo y no sé vivir sin escribir, pero haciendo caso de uno de los mejores consejos que se me han dado hasta la fecha, he comenzado a escribir tomando distancia con mi realidad y he terminado Incluso lo bueno, una novela ambientada en la guerra de secesión americana, que trataré de publicar no tardando, y estoy escribiendo Inocentes, la que creo que si alcanzo a hacerlo en condiciones, podrá ser mi mejor novela con diferencia.

Tengo imaginación y me considero un tipo creativo. Soy tan enamoradizo o más que el inspector Pinacho y el amor, sus mieles y su hiel, aderezan siempre mis textos. Leo a diario y trato de aprender que escribir es mucho más que esa necesaria catarsis personal en la que me refugio con cada letra que escribo. He aprendido que si me esfuerzo y trabajo duro, un día podré llegar a ser el escritor que me gustaría llegar a ser, y aunque me defino como el eterno aprendiz de escritor, no pienso tirar la toalla jamás.

Quizás un día consiga escribirme la vida perfecta, y escribírsela a la mujer que inspire mis textos más hermosos, pero de momento me conformaré con amar y ser amado en negro sobre blanco, y en hacer de ello el camino que quiero que me lleve a la felicidad.

foto de NatiHernandezfotografia para La literatura salvavidas





miércoles, 14 de febrero de 2024

Cada día


 Quizás deberíamos entender que el amor es mucho más que un recurso comercial, y que hay que huir de la impuesta manifestación de amor incondicional a la que nos empuja el comercio.

Quererte bien es quererte libre, no de mi propiedad. Es quererte a mi lado,y junto a mi, y es quererte, apoyarte, respetarte y cuidarte todos y cada uno de los días del año. Es intentar ofrecerte la mejor versión de mi que pueda ofrecerte y de ser la mejor persona que pueda llegar a ser para así valorar con hechos lo que creo que debería ser el amor que se comparte con la persona amada.

Si bien es cierto que a estas alturas de la vida uno acarrea ya demasiadas mochilas emocionales que lastran en exceso las relaciones de pareja, desde que descubrí que como dicen por ahí, "obras son amores y no buenas razones". valoro de una forma muy distinta el día de San Valentín. En esta "fecha señalada para los amantes" se representaron algunas de las más duras escenas de teatro que he visto representar en directo por actrices que sobreactuaron a la hora de decirme lo mucho que me amaban y que no dudaron en celebrar conmigo el 14 de febrero, a pesar de que al bajar el telón entre actos de nuestra tragicomedia, retozaran entre bambalinas con otros galanes.

Harto de ser el eterno secundario cómico y a pesar de todo, manteniéndome como un completo incondicional de los flechazos del angelote ciego, hace ya unos años que decidí que hoy no iba a querer a nadie más que nunca y que aunque hubiera quien mereciera millones de rosas, de diamantes, de cenas a la luz de las velas y de las más hermosas palabras, sería mejor dejar todo eso para el día 15, o para cualquier otro.

Que le voy a hacer, todos tenemos nuestras cositas y yo tampoco me libro. La vida pasa y pesa, y puede que si se me quiere bien, haya que empatizar con mis cicatrices y con mis heridas.

Para compensar ese ejercicio de empatía, prometo que si quiero, trataré de hacerlo bien y de hacerlo cada día, y de esforzarme en que Ella se sienta realmente amada.

viernes, 2 de febrero de 2024

Alter ego


 Ayer durante la sesión del taller literario que imparto los jueves en Valladolid, una de las integrantes de este grupo de amantes de la literatura que no deja de sorprenderme al ver como trabaja, avanza ,y se esfuerza en sacar todo lo que lleva dentro y en aprender a limpiar sus textos de errores y de excesos, me dijo que le gustaría crearse un alter ego literario y que al haber leído mis libros y mis novelas, sabía que yo había conseguido crearme  el mío.  Le expliqué que no tengo un alter ego, que tengo muchos. Y es verdad.

Mis alter egos nacen y mueren con la realidad diaria y las circunstancias cotidianas.

Más allá de ese Peter Pan que utilicé durante años para expresar mis emociones y mis anhelos, me he escondido bajo otros alter egos prefabricados, como el caso de El Principito, o extraídos de la naturaleza, como ese pequeño Diente de león que me sirve para hablar de la superación personal.

Utilicé a Peter y al pequeño príncipe porque forman parte del imaginario popular y quien más o quien menos los conoce y no es un problema asociarlos a lo que quiero expresar en mis textos. Y porque además me siento muy identificado con ambos, con sus errores y sus aciertos. Pero evolucioné, y comencé a crearme alter egos a medida, que no solo piensan como yo, sienten como yo y se me parecen físicamente,  sino que dependiendo de lo que quiera expresar en mis escritos, se turnan para representarme.

Bajo Laertes, el rubio asesino a sueldo de bigote bicolor,  escondo mi maldad, camuflo mi rabia y mi ira y trato de que la necesidad de hacer justicia con quienes me han engañado y maltratado o con quienes me han arrebatado algo, al menos consiga ejecutar la sentencia en mi universo paralelo y   paguen por sus actos y sufran lo indecible  en negro sobre blanco. Porque en la vida real no puedo causarles el dolor que quisiera que experimentasen. O quizás no quiero (o simplemente no me veo capaz).

El caballero andante que llevo dentro, el enamoradizo irredento, el confiado y afable seguidor de las normas sujeto a un código moral más estricto y a unos valores a los que no puede renunciar, lleva placa y pistola, sirve a la ley y es inspector del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional de Valladolid, Casualmente también tiene los ojos azules, el pelo rubio y el bigote de dos colores. No es el agente más alto de su promoción, y por casualidad es un fumador empedernido, muy cafetero y de gustos exquisitos en cuanto a vinos y a whiskies. Tampoco suele acertar con las mujeres y tiende a permitir que le rompan el corazón y que le llenen el trastero de ilusiones perdidas. Acostumbra a créese esos te quiero embusteros que se utilizan como moneda de cambio y a disfrutar de esos cuerpos que se entregan como parte de este emocional trueque en el que se ha convertido la vida.  Pero cumple con su cometido y me sirve de representante y fiel servidor en novelas y relatos exponiendo lo más noble que aun conserva mi esencia y que nutre muchas de las páginas de mis textos.

Cuando se me propuso el reto de contar una buena historia desde fuera de mi realidad, desde otra época, en otro continente y en otras circunstancias, .me convertí primero en el teniente de la Caballería de Carolina del sur, John Dumas y después en el Optio de las legiones de Roma, Lucio Galvano. 

Aunque ninguno de los dos elegidos habla como yo ni actúa como yo, el  oficial sudista y el legionario romano aman con la misma intensidad a la misma mujer, que también viaja en el tiempo y en el espacio y renace una y otra vez en este universo literario.

Escribir es la forma más hermosa de mimetizarte con el entorno y de pasar desapercibido y soportar lo triste, lo cruel, lo difícil y lo amargo. Quizás por eso necesito escribir. Quizás por eso tengo que escribir a diario. 

Quizás por eso un día aprenda a hacerlo bien.