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El poema definitivo.

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Mi primer retoño

Mi primer retoño
Este fue el primero de lo que espero sea una familia numerosa

viernes, 16 de noviembre de 2018

Fuerza y honor

Han sido el legado de mi padre y lo que siempre le agradeceré por encima de lo mucho que me dio en vida y de lo muchísimo que me sigue dando desde que se fue.
Mi padre fue un hombre muy especial, tanto que creo que será difícil que vuelva a encontrar una persona como él.
Siempre fue un inquieto lector, un hombre de letras y un estudioso del lenguaje y, recuerdo que al ver juntos la película Gladiator me llamó la atención lo curioso que le resultó el que Máximo, el protagonista de la película, expresase a la perfección con tan solo dos palabras cada sentimiento y actitud determinante: "fuerza y honor". "ira y fuego". "polvo y cenizas"...
La vida me ha enseñado que todo puede afrontarse con fuerza y honor, incluso las situaciones más dificiles. Fuerza para no rendirte y levantarte después de cada golpe, por duro que este sea y honor para asumir lo que el destino quiera enviarte y para defender los valores por los que has decidido regirte. Y eso no es en absoluto fácil.
Mi padre se mantuvo fiel a sus principios hasta el último momento. Fue fuerte en las situaciones más difíciles y cuando todo parecía perdido. Afrontó con fuerza y honor la enfermedad que terminó venciéndole y dejó el mejor de los recuerdos, no solo entre sus familiares y amigos, sino también entre aquellos a los que defendió como abogado y entre los juristas que lo conocieron. Fue un hombre honorable hasta el extremo. Eso es algo incuestionable.
Su amor por la literatura sirvió de sustento para sobrellevar los peores momentos y como incansable lector que fue, encontró palabras de consuelo y de aliento en las obras de escritores coetáneos y de épocas pasadas. Y supo transmitirnos que todo está en los libros y que no solo se puede transcender teniendo descendencia, sino a través de lo escrito, pues lo escrito queda.
Entre sus hijos hubo quien recogió su testigo como excelente jurista: mi hermana Sandra, que heredó su equidad, su sentido del deber y de la justicia y su incuestionable profesionalidad y honradez y hubo quien heredó su inquietud literaria y su capacidad para poner por escrito todo aquello que fluye a través del alma, como es el caso de mis hermanos José Ángel y Elena y el mio propio. Los tres hemos publicado libros y hemos obtenido galardones y reconocimientos literarios.
Muchas veces siento que no supe estar a la altura de su ejemplo, pero cuando me ronda esa sensación me agarro a la fuerza y el honor que me dejó entre sus bienes y, sé que si me esfuerzo y me conduzco con los valores que trató de inculcarnos, un día estará orgulloso de mi y podré dormir tranquilo.
No he tenido hijos. Pero nunca es tarde si la no sé qué es buena. Además pronto publicaré mi tercer libro en solitario amén de haber formado parte de diversos volúmenes de relatos. Y todos ellos y todos los que un día vean la luz, siempre estarán dedicados a la memoria de mi padre y a su fuerza y a su honor, con el mayor de los agradecimientos.

martes, 13 de noviembre de 2018

Mil ladridos. V¿ES?

                                                          Foto DANIMANTIS
Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero hay imágenes que incluso valen más que mil ladridos. Esta foto es el perfecto retrato de la felicidad, de la increíble sensación de formar parte de una familia, de la manada perfecta, de un instante para el recuerdo.
Me llamo Kaira y soy una Boyero de Berna natural de A Coruña pero de alma vallisoletana. Bueno, lo cierto es que como ladró aquel, "soy de donde cuelgo mi correa".
En esta preciosa foto, podéis verme junto al macho alfa de la manada, Dani, la hembra madre, Noelia y la pequeña cachorrita, Martina. Yo soy la belleza cuadrupeda de enorme sonrisa.
Mis humanos de compañía me trajeron desde el criadero donde vi la luz hace unos añitos porque la hembra madre se enamoró de mi a través de una fotografía. Hay que ver, la importancia de las fotos, parece que este texto es un homenaje al invento de Joseph Niepcé, pero nada de eso. Este texto es un homenaje a la parte más especial que tienen los seres humanos porque si bien es cierto que como especie les pierde la prepotencia y la arrogancia y se están cargando el planeta y a muchas inocentes e inofensivas especies animales, como individuos la cosa cambia y a veces te encuentras con humanos como los que me aceptaron en su manada y te reconcilias un poco con estos egocéntricos primates.
Desde el principio, mis humanos de compañía fueron muy cariñosos conmigo, confiaron en mi y me hicieron sentir una perrita querida y muy afortunada. Hasta tal punto llegó el grado de confianza, que cuando Noelia y Dani decidieron formalizar su relación a ojos de Dios y de la ley (los humanos son así de raritos) me permitieron tirar de la carroza que Jenny (una hermana de mi humana) y Luis (el macho de Jenny) construyeron para que Martina llegase a la salida de la iglesia como una princesa a felicitar a sus padres.
Me han permitido convivir con más animales de mi especie e incluso con Hachiko, un pequeño y encantador felino con el que hice muy buenas migas desde el primer momento. También he pasado unos estupendo ratos con otros humanos del entorno afectivo de los mios, como Noe, Marcela, Valentin... Podría decirse que he sido una perra mimada, porque hasta los ejemplares más mayores de la manada me han consentido hasta lo indecible y todos se volcaban conmigo, me preparaban unas comidas de aupa y me llevaban al parque a correr y a "hacer croquetas" por el césped, cosa que me encantaba.
Hablo en pasado porque hace poco que tuve que abandonar mi cuerpo físico y subí al cielo de los perros, desde donde cada día cuido de mi manada y desde allí poso para las fotos que la pequeña Martina me hace con su cámara de juguete. Mis humanos no permitieron que sufriera y cuando ya nada se podía hacer por mi enfermo cuerpecito, me ayudaron a subir al cielo con una sonrisa en la boca y un montón de besos y caricias que no necesité facturar, porque el vuelo hasta aquí lo he hecho en primera clase y pude subir todo el cariño como equipaje de mano.
Con mis humanos conocí mundo. Me llevaron a Francia, a Portugal y a un montón de sitios, pero la verdad es que yo era feliz en cualquier lugar donde pudiese tumbarme junto a Martina y olisquear su tripita hasta que la venciese el sueño.
No estoy triste,al contrario.  Ahora sé que llegará un día en el que volveremos a estar juntos porque Bola y Kora (unas cockers muy majas que he conocido aquí) me han he enseñado un sendero que te lleva desde el cielo de los perros hasta el cielo de los humanos y todo el tiempo están pasando perros y humanos de un lado a otro y da gusto ver los reencuentros y las toneladas de amor que se regalan los unos  a los otros.
Aprovecho esta oportunidad para deciros a todos que no perdáis la esperanza. Los humanos no son la especie superior pero lo cierto es que tontos del todo no son y se han empezado a dar cuenta de que se van a cargar el futuro de sus cachorros y de los cachorros de estos y de alguna manera, al igual que han sabido inventar cómo matarse a distancia, encontrarán la forma de cómo sobrevivir y por ende, el resto de especies disfrutaremos del invento que arrojará luz sobre este negro y contaminado futuro.
Si los padres de Noelia, Don Luis y Doña Jenny (que casualmente se llaman como los artífices de la carroza en la que transporté a Martina hasta la iglesia) han sabido educar a su familia en el respeto y el amor a los animales, no dudo en que las próximas generaciones de su manada seguirán el ejemplo y al igual que ellos renunciarán a vestirse con nuestras pieles y a matarnos por diversión o para construir adosados sobre nuestros refugios. Ojalá hubiese más humanos como ellos.Yo los quise mucho y también los cuidaré desde aquí arriba.
Y recordad, nadie se va del todo. Volveremos a vernos, pero aún no.

domingo, 11 de noviembre de 2018

El barco de las almas errantes. Cap22 Una etapa complicada.

Los días iban pasando uno detrás de otro. Algunos llenos de sorpresas y de peligros, otros rutinarios y tranquilos en los que la navegación era la única preocupación de la atípica tripulación y de Alicia, su prudente y decidida capitana.
Ya en el mar negro y siguiendo el rumbo trazado a partir de los lunares de la espalda de Alicia, la travesía los llevaba bordeando la costa turca y la capitana decidió hacer una parada en el puerto de la localidad de Samsun, perteneciente a la provincia de Ankara. 
Aunque Apolo cumplió su promesa y no les faltaban provisiones ni útiles para llegar a su destino, todos necesitaban estirar un poco las piernas y caminar por tierra firme.
-Llegaremos al puerto a media tarde, chicos-dijo Alicia con una sonrisa de oreja a oreja- nos vendrá bien dar un paseo y tomarnos un vino en una de las tabernas turcas. Incluso podemos darnos el capricho de pedir una de esas pipas donde se fuma y se comparte ese tabaco afrutado que preparan los turcos.
-Perfecto, dijo Juan, fumador consumado que aunque estaba haciendo verdaderos esfuerzos por bajar la dosis diaria de nicotina, le costaba mucho reducir la cantidad de pitillos por la ansiedad y los nervios que con cada jugada de las fuerzas del mal le hacían depender con más ganas del tabaco.
-¿Y Gema?-preguntó Marta- Lleva unos días muy rara. Desde el ataque de la arpía y la última visita de Estíbaliz se le arrugó un poco el gesto y no la veo muy participativa.
-Gema está en cubierta. No os preocupéis. Hablé esta mañana con ella y como bien sabéis todos tenemos nuestros motivos para realizar este viaje. Ella me ha explicado que está haciendo una especie de limpieza a fondo del armario de su alma y aunque es madre y hay días que puede con todo y tira del carro con fuerza, hay días en los que echa tanto de menos a sus hijos y su vida en Badajóz que todos se le hace muy cuesta arriba. Pero es fuerte. Eso ya lo habéis podido comprobar.
Juan asintió con la cabeza y sonriendo mientras recordaba como aquella bonita y melancólica pacense le había salvado a sartenazos de una muerte segura.
Mientras en cubierta, Gema se entretenía con su cámara de fotos tomando instantáneas de la belleza de las vistas desde proa. Su gesto algo mohíno reflejaba que estaba en uno de esos días en lo que la distancia de sus seres más queridos se le hacia insoportable y tenía que apretar los dientes y sacar fuerzas de flaqueza para no pedir que la desembarcasen en el próximo puerto y volver a España.
Gema era una mujer con una rica vida interior, valiente y entregada, pero que en ocasiones se dejaba llevar por la nostalgia y la melancolía.
-Alegra la cara mortal- escuchó Gema a su espalda y se giró rápidamente asustada.
Un hombre ataviado a la moda de la Grecia clásica y con una corona sobre las sienes, le sonreía mirándola fijamente a los ojos.
-¿De donde coño has salido tu?-preguntó Gema dispuesta a sacudirle con la cámara si hiciese falta.
-Depón esa actitud beligerante, mortal. No voy a hacerte daño-contestó el aparecido conciliador.
-Perdona que no te crea así de primeras-dijo Gema- por norma todos los que os aparecéis aquí sois coleguitas de Hades o de Poseidón y venís a ver de que forma podéis jodernos el viaje.
-Pues te equivocas conmigo, mujer. Mi nombre es Sísifo, rey de Corinto. En una ocasión conseguí encadenar y esposar a Hades y lo tuve a mi merced encadenado en la caseta de mi perro. Después un encontronazo con Zeus me costó que las parcas cortasen el hilo de mi vida, pero te aseguro que Hades y yo no somos aliados. 
-Entonces ¿a que has venido?-insistió Gema desconfiada.
-Desde el Olimpo, donde me han consentido instalarme, todos seguimos vuestras aventuras y somos muchos los que nos hemos posicionado a vuestro favor. El gesto de Estíbaliz y su relación con Apolo os han hecho ganar muchos adeptos a vuestra causa.
-¿Y?-preguntó Gema sin bajar la guardia y dispuesta a saltarle los dientes a la primera muestra de hostilidad.
-Nada. Solamente he visto que llevas un par de días con el semblante triste y añorando a los tuyos y me han permitido venir a consolarte y a animarte en tu melancolía.
-Pues muchas gracias, Sisifo,-dijo Gema relajándose un poco- pero como dicen en España, la procesión va por dentro. Resistiré hasta el final y cuando pisemos la Cólquida, encontraremos el sentido de nuestro viaje. Todos a bordo estamos muy unidos y no necesito que venga nadie a consolarme. No lo tomes como falta de gratitud, pero soy tímida y no me suelo soltar con desconocidos. Luego me tomaré unos vinos con Alicia, Juan , Marta y el grumete felino y me dejaré querer un poco. Ahora sino te importa-añadió-estoy haciendo unas fotos y se me va a ir la luz. Dale recuerdos a Estibaliz y saluda por allí a quienes se hayan puesto de nuestro lado.
-Entonces adiós, mortal. Se fuerte y no te vengas abajo. Tus compañeros te necesitan y llegará el momento de recuperar la alegría.
-Eso espero, Sísifo-contestó Gema ya sonriente.- Puede que volvamos a coincidir o puede que no, pero en cualquier caso, ha sido un placer-Y dicho esto se giró de nuevo y acercándose hasta el extremo de la proa, cambio el objetivo de la cámara y siguió haciendo fotos.
Cuando estaba a punto de bajar a la cocina después de haber comprobado que la visita ya se había ido, Juan Marta y Alicia subieron a cubierta con un plato de jamón ibérico y una botella de tinto Museum, un Cigales que Juan había traído entre las botellas con las que amenizaba el viaje.
-Hola chicos-dijo Gema sonriendo-no os vais a creer lo que me acaba de pasar.

Continuara.

jueves, 8 de noviembre de 2018

El cofre de la memoria

Sentado junto al lecho, cogió su mano con cuidado de no interferir con los tubos que inyectados en distintas venas de su cuerpo y acoplados a las vías respiratorias la mantenían alimentada y suministrándole el oxígeno necesario para que siguiera viva. Los monitores a los que estaba conectada reflejaban el débil latido de su corazón y otros indicadores de que aún había opciones para volver al ring y no tirar la toalla. Nadie iba a hacerlo. Ninguno de sus seres queridos pensaba rendirse tan facilmente y él, presa de una terrible desazón, no dejaba de preguntarse que podía hacer por ella, de qué manera ayudarle a regresar de ese universo paralelo y cuando abriría los ojos o movería algún músculo o extremidad. Pero los días iban pasando y ella se negaba a despertar. 
Estaba tan bonita dormida. En su pálida belleza parecía el personaje de un cuento infantil en el que víctima de un hechizo, la princesa dormía sin poder despertar hasta que el príncipe adecuado le diese un beso de amor verdadero. Y era amor verdadero lo que él estaba dispuesto a entregarle. Amor por su sonrisa, por su menuda y perfecta figura, por su hermosísimo rostro, su cabello ensortijado y su afán de nuevas sensaciones y de nuevos conocimientos. 
Esperó a que la enfermera de la UCI saliese a entregar la ficha con los parámetros de las máquinas que la mantenían con vida para acercar los labios hasta los suyos y besarla con delicadeza y todo el sentimiento que le pudo imprimir a ese único y furtivo beso. Entonces abrió los ojos.
Su cuerpo se estremeció bajo las sábanas y de pronto se incorporó de forma agitada. Estaba confuso y asustado. Todo había sido un sueño. No estaba junto a ella en la sala de cuidados intensivos. no acababa de besarla. Hacía ya más de dos años que ella había fallecido. Nunca llegó a despertar. Y sin embargo vivía en su recuerdo y en sus sueños. El inconsciente del apenado aprendiz de escritor se negaba a asumir su muerte y su corazón afligido le regalaba ocasionalmente sueños en los que podía volver a verla, a acariciarla e incluso a besarla por última vez.
Una vez leyó una frase que le acarició el alma y le aportó algo de consuelo: "Si un escritor se enamora de ti, nunca morirás". Y de una forma o de otra, él no consentiría que desapareciese de su vida. Así que decidió escribirle cuantos textos, versos y canciones brotasen del cofre de su memoria y de la alcancía de su cariño.
Es curioso, ya que en vida lo suyo nunca llegó a formalizarse y más allá de una más que consolidada amistad en la que compartieron abrazos, besos y algo de ocasional y confusa pasión, parece que todo cobró sentido en el momento en el que ya sería siempre demasiado tarde. Era tan bonita y tan especial que a veces le dolía su recuerdo hasta lo indecible y al haber vuelto a encontrar el amor en otra maravillosa mujer, en el fondo de su alma aún seguía explicándole que una parcela de su corazón siempre llevaría su nombre. 
Nostalgia se escribe con B, con B de Blancanieves.


domingo, 28 de octubre de 2018

El barco de las almas errantes. Cap21 Como en la vida misma

La embarcación sigue su travesía un día más sin mayores complicaciones. 
Tras la última sorpresa al haber descubierto que el felino grumete en realidad escondía en su interior a toda una deidad griega, la atípica tripulación, que ya no se asombraba de nada, recuperó la tranquilidad.
Gema y Marta decidieron dedicar el día a la creatividad y se entregaron a la actividad haciendo fotos y escribiendo poemas inspirándose como juego en las mismas cosas. Alicia, responsable y diligente, se aseguró de que la nave mantuviera el rumbo adecuado marcado por los lunares de su espalda.
Juan subió a cubierta y se sentó a leer bajo el palo mayor. En estos menesteres se encontraba cuando escuchó a su espalda una sensual voz.
-Hola, marinero. ¿Quieres que te acompañe en la soledad de tu descanso?
Al girarse se encontró con una preciosa  mujer de rojizos cabellos y túnica blanca que avanzaba hacia él con un atractivo y embriagador movimiento de caderas. la túnica blanca, empapada por el mar, se ajustaba a su cuerpo resaltando unas eróticas formas que por un momento despertaron su lujuria y eclipsaron su raciocinio. Pero no tardo en recuperar la cordura y deteniéndose en su casi hipnótico camino hacía ella, antes de que ese ser estuviese demasiado cerca, le preguntó con desconfianza-¿Quien eres y que quieres de mi?- el maléfico ser, al percatarse de que de alguna manera se había roto el embrujo, dijo con voz melosa- solo soy una mujer que sabe que tienes prohibido amar a ninguna de las mujeres de este barco y que ha venido a calmar tu sed de amor. Sé que eres uno de los más románticos y enamoradizos mortales que jamás se embarcaron en una aventura de estas dimensiones y no mereces sufrir pro ello. Déjame que apague tu fuego-añadió con lascivia acercándose mientr hablaba y acariciando la entrepierna de Juan.
En ese mismo instante Estíbaliz apareció y se interpuso entre ellos gritando-Corre Juan, ponte a salvo. Es una Arpía.
Juan asustado trató de salir corriendo pero la arpía recuperando su forma real de ave de rapiña alada y con un espantoso rostro humano, consiguió agarrarle pro una pierna y derribarlo.
-Chicas, ayuda- Grito Estíbaliz y en cuestión de segundos Alicia, que justo en ese momento había salido a disfrutar un poco de la brisa y del sol, llegó hasta ellos blandiendo un hacha que encontró en el suelo abandonada junto a la borda tras el enfrentamiento con el calamar gigante.
Alicia sabía que la arpía era según la mitología un genio maléfico con cuerpo de ave de rapiña, horrendo rostro de mujer, orejas de oso y afiladas garras, que llevaban consigo tempestades, pestes e infortunio y no pensaba darle el gusto de hacerle daño al tatuado y sentimental compañero de viaje, ni de desencadenar sobre su nave ninguna tempestad.
Antes de que el espantoso ser alado pudiera evitarlo, Alicia lo decapitó de un único, potente y certero golpe con el hacha.
-Joder, capitana- dijo Juan impresionado- no seré yo el que te lleve la contraria nunca.
-Bravo, Alicia- añadió Estíbaliz- siempre supe que eras una mujer muy resolutiva y muy valiente.
Gema y Marta, atraídas por los gritos y por la llamada de Estíbaliz, subieron a cubierta armadas con lo primero que encontraron a mano y dispuestas a todo. 
-Ya puedo devolver la sartén a la cocina-dijo Gema sonriendo.- Y yo el cuchillo jamonero-añadió Marta-menos mal que Apolo ha tenido la deferencia de incluir un buen ibérico entre los víveres. Podríamos estrenarlo ahora con un vino y nos quitamos el mal rollo de encima. ¿te apetece, Juan?
Juan sonrió y asintió con expresión de cariño en el rostro, emocionado y agradecido por la decisión y la valentía de sus amigas y compañeras de viaje.
-No bajéis la guardia, chicos-dijo Estibaliz con voz seria- Hades y Poseidón no van a hacerlo y seguirán buscando la manera de acabar con vosotros. Por lo que veo, ahora van a ir uno a uno, visto que Apolo protege la nave. Buscarán en vuestras almas la forma más fácil de llegar hasta vosotros. Está claro que a Juan lo han calado muy bien y que han dado con su principal debilidad-añadió sonriendo.
-Pero no contaban con la protección ni con el carácter de Alicia-dijo Juan con una sonrisa de oreja a reja mientras abrazaba a ala capitana.
-Bueno, ya. Desde luego a los hombres siempre se os engaña con lo mismo-dijo Alicia abrazando con cariño al único varón del barco.
-A los hombres no sé, pero a mi por lo menos sí-contestó Juan- real como en la vida misma.
Gema y Marta se ocuparon de la intendencia para la celebración de la nueva victoria sobre las fuerzas del mal y subieron a cubierta un plato de jamón ibérico y una botella de tinto de Toro.

Continuará.

miércoles, 24 de octubre de 2018

¿Realismo mágico o mágico realismo?

Al levantarse como cada mañana,Marco se dispuso a arreglarse para acudir a su despacho en el bufete donde ejercía su profesión de abogado laboralista. Para su sorpresa en el galán de noche donde deberían estar el traje gris marengo de raya diplomática y la corbata roja de Armani que había preparado para esta jornada, había un uniforme de bombero de la comunidad de Madrid, con su casco y todo. 
Aún bastante amodorrado, entró en el cuarto de baño, abrió el grifo de la ducha y lo reguló hasta que el agua salió lo suficientemente fresca como para despertarlo del todo y devolverlo a la realidad.
Mientras se duchaba se percató de que en lugar de su curvita de la felicidad obtenida a base de copiosas comidas y cenas en los mejores restaurantes de Madrid, lucía unos definidos músculos abdominales.
Y el pene. Puede que al haber perdido la tripita se apreciase mejor el tamaño del miembro, pero aún así y todo le pareció descomunal. 
Lo más impactante llegó  al plantarse frente al espejo tras haberse secado vigorósamente con la energía de unos biceps sorprendentemente desarrollados también. 
Al ir a rasurarse el cutis como cada mañana y a peinar con fijador su pelo cortado con raya a la izquierda, el vidrio le devolvió una imagen que lo dejó de piedra. El apuesto nórdico de largo cabello rubio y poblada barba de igual color era él. Guiñaba los ojos y abría la boca mostrando los dientes al tiempo que él lo hacía.
No entendía bien lo que estaba pasando y optó por pensar que aún dormía. Entonces una voz familiar y que le evocaba recuerdos muy húmedos lo llamó lujuriosa diciéndole "Marco, mi amor. Ven a la cama que estoy esperándote y soy toda tuya. Hoy te necesito más que nunca. Tengo ganas de mambo."
En ese momento Marco lo entendió a la perfección. Él, su vida, su trabajo, su cuerpo y todo su ser no era más que el producto del inconsciente de la infelizmente casada mujer que lo soñaba cada noche para combatir una vida sin alicientes. Contento con su nuevo aspecto de guerrero nórdico metido a apagar fuegos y a bajar gatitos de los árboles, se dispuso a complacerla como cada noche. Antes de ir en su busca se lavó la perfecta dentadura blanca, se echó desodorante en ambas axilas y se perfumó el cuello y las muñecas.

viernes, 19 de octubre de 2018

El barco de las almas errantes. Capítulo 20. Apolo.

 Cuando Alicia comprobó que ya habían superado la parte más angosta del estrecho de Dardanelos modificó un poco el rumbo para hacer escala en Galipoli y aprovisionarse de lo necesario para continuar la travesía.
El mar estaba en calma y lucía un sol radiante, por lo que la navegación aquel día sería mucho más relajada y solo debería volver a ocupar el puesto de mando al acercarse al puerto de la población tristemente famosa por la batalla que durante la primera guerra mundial dejó más de medio millón de bajas.
-Bonito día para navegar-dijo Marta mientras abrazaba a Alicia
-Si. La verdad es que este es uno de los días más tranquilos y esplendidos que hemos encontrado a lo largo de la travesía.-contestó Alicia.-Miedo me da lo que se les pueda ocurrir a los dioses hoy. De las aguas mansas líbreme Dios-añadió tirando de refranero popular.
-Bueno chicas, no nos pongamos siempre en lo peor-dijo Juan entrando en la cabina con una bandeja con lo necesario para que se sirvieran cafés y bizcocho.
-Además contamos con la ayuda de todo un héroe disfrazado de gato-bromeó Gema mientras repartía besos entre todos.
-Lo de Gatete aún me tiene muy sorprendido.-comentó Juan-Yo siempre pensé que era un gato muy especial y con una dignidad fuera de lo normal, pero lo achaqué a lo bien que se portaba siempre y lo hábil que era en todo lo que emprendía, como si su herencia genética felina se hubiese desarrollado hasta el extremo. Nunca habría imaginado que en realidad no es quien aparenta ser.
Gema relevó a Alicia tras recibir las instrucciones precisas y cuando todos hubieron desayunado salieron a cubierta a disfrutar del agradable sol que iluminaba la mañana.
-Hace un día cojonudo-dijo Marta quitándose la camiseta dispuesta a broncearse en bañador.
-Cuidado no te quemes, bonita-recomendó Alicia- el sol en alta mar con la brisa pega mucho y si te descuidas te abrasas.
-Tranquila, capi-contestó Marta con una enorme sonrisa- Me voy a pegar un bañito y así me refresco y no me quemo.
Dicho esto Marta arrojó la escalerilla por la borda y comenzó a descender por ella.
Juan se despojó también de la camiseta y se lanzó al mar de cabeza nadando unos cuantos metros para tonificarse.
El día transcurría sin problemas y Gema y Juan prepararon una deliciosa comida a base de pescado y ensalada, maridada con una botella de Ribeiro que había traído Marta, cortesía de su familia gallega.
Alicia puso un disco de las grandes voces femeninas del jazz para amenizar la comida y cuando hubo terminado regresó a la cabina de mando para hacerse cargo de la embarcación de cara a atracar en el puerto.
-No será necesario, Alicia. Da la vuelta-se escuchó una potente voz en la cabina.
Alicia sobresaltada se giró hacia el lugar de donde provenía la voz y allí encontró la silueta resplandeciente etérea y nebulosa de una deidad griega.
-soy Apolo, hijo de Zeus, Alicia- Sé que has oído hablar de mi, pero lo que no sé es si conoces que entre otras cosas, protejo a los marineros. Voy a ayudaros en vuestro viaje. Sé que en el Olimpo hay quien quiere que no podáis concluirlo, pero también estamos los que queremos vuestra felicidad. La mortal Estíbaliz, quien se sacrificó por vosotros en un acto supremo de generosidad y amor, ha conseguido ganarse la admiración y la simpatía de muchos de los hijos de Zeus y Aquiles ya se ha encargado de convencer a unos cuantos héroes y titanes. No necesitas atracar en ese puerto maldito. Si lo haces, Hades encontrará la manera de que vayáis a hacerle compañía a los miles de soldados de ambos bandos que reposan allí desde la gran guerra que enfrentó a los distintos pueblos de los hombres.
-Pero necesitamos aprovisionarnos- dijo Alicia con un hilito de voz, soprendida y asustada ante semejante visita.
-Vuestras bodegas están llenas de víveres desde este momento y vuestros útiles para la navegación repuestos y reparados. Nada has de temer. Con mi ayuda no os faltará de nada. Me comprometo a proveeros de cuanto necesitéis, pero no podré alzar una mano contra otro habitante del Olimpo. Le he dado palabra a mi padre de que no seré yo quien se enfrente a Hades ni a Poseidón. Y así lo haré.
Dicho esto la imagen desapareció y Alicia llamó a los demás para contarles los sucedido antes de cambiar el rumbo y alejarse de la costa.
Juan, Gema y Marta corrieron  a comprobar las provisiones y estupefactos vieron como en efecto, la bodega estaba llena de todo tipo de alimentos y bebidas y las garrafas de gasolina y los útiles desgastados se habían repuesto como por arte de magia.
-Debéis consideraros unos privilegiados- dijo Estíbaliz apareciendo a través de la puerta de la cabina de mando de repente, para sorpresa y alegría de todos. -Apolo ha decidido favorecer vuestra empresa.

Continuara.


jueves, 11 de octubre de 2018

El barco de las almas errantes. Cap 19 Falsas apariencias

Alicia se entregó en cuerpo y alma al manejo de la embarcación y siguiendo los consejos de Estíbaliz, se cercioró de que pasar el estrecho de Dardanelos no supusiera un problema añadido a la ya complicada travesía que marcaron los lunares de su espalda.
-No lo haces nada mal para ser una montañesa-dijo Gema con cariño mientras depositaba en la mesita de la cabina de mando una taza de café cortado con un poco de leche para la capitana.
-Gracias, bonita-agradeció sonriente Alicia- No hay nada que una mujer no pueda conseguir cuando se lo propone. Tanta paridad y tanta leche, pero aún se sigue hablando de avezados marinos y esforzados capitanes de barco. Las capitanas de barco siguen siendo unas segundonas. Soy de ciencias-añadió orgullosa- y mi formación universitaria me enseñó que el empirismo es el mejor método de aprendizaje. Durante estos últimos veranos , mi amigo me permitió pilotar el velero y aprender junto a él, dejándome manejarlo en todo tipo de situaciones y circunstancias climatológicas. Mediante la técnica de ensayo-error, aprendí que la navegación, como todo en la vida, sigue unas directrices y unas reglas que si se mantienen y se les suma algo de intuición y coraje, te permiten una perfecta conducción de cualquier nave.
-Hay que ver-dijo Gema orgullosa de la decisión y los arrestos de Alicia- al final conseguiremos entre todas que a esos imbéciles que aún nos siguen considerando el sexo débil les entre en la cabeza que no somos en absoluto inferiores a ellos por el mero hecho de haber nacido con ovarios.
-Da gusto escucharos, chicas-exclamó Marta entrando en la cabina-Mujeres al poder ¡con dos tacones!
-Si aún siendo hombre me permitís unirme a la celebración, os invitó a un café recién hecho- sugirió Juan con algo de ironía.
-Anda pasa y ponte cómodo, bobo-invitó Alicia con una sonrisa de oreja a oreja.- Y para que lo sepas, las chicas ya se han ocupado del café. En el fondo si te mantenemos con nosotras no es porque te necesitemos para hacernos el café.
-Pues muchas gracias. Bueno es saberlo-dijo Juan continuando la broma- Mola saber que se me considera útil para algo más que para la intendencia.
-Bueno, tampoco te vengas arriba- dijo Estíbaliz apareciéndose de repente entre ellos.
-¡Joder que susto, nena!-gritó Marta emocionada de volver a ver a su amiga-podías avisar con una campanita o algo, que es genial que vengas a vernos, pero cada vez te gusta más lo de las apariciones estelares.
-Vale, no preocuparse-rió la zamorana- A partir de ahora enviaré un unicornio haciendo surf sobre una tabla de arco iris.
-Madre de Dios. No se puede ser más hortera-rió también gema.
Una vez confirmaron por el radar que ya habían pasado el peligro de las aguas más traicioneras del estrecho, todos se relajaron y tras abrazar a la capitana salieron a tomar el aire a cubierta.
-Os estaréis preguntando a que he venido. Pero no os preocupéis, no hay ningún peligro, no tenéis nada que temer. De momento.- les tranquilizó la sonriente y generosa amiga que se había sacrificado por ellos.
Gatete al escuchar a Estíbaliz se apresuró a correr junto a ella. Estíbaliz al verlo, lo cogió en brazos y lo acarició con ternura besándole en la frente.
-Pues casualmente he venido a hablaros del grumete. A veces las cosas no son lo que parecen y bajo esta atractiva apariencia felina, se esconde un héroe del que todos conocemos muchas historias. Afrodita, diosa del amor, al percatarse del cariño que nos tenemos Gatete y yo y que roza casi la zoofilia, me llamó a su presencia y me descubrió la verdad. También me ha permitido revelaros por unos segundos su verdadera identidad, así que no os asustéis de lo que va a pasar ahora.
Depositó al gato en el suelo y dando un paso atrás para dejar espacio, pidió a todos los miembros de la atípica tripulación que observaran atentamente sin asustarse.
De repente, una luz muy intensa emergió del grumete y ante el estupor de todos, su cuerpo adoptó la forma de Aquiles, el héroe griego del que había escrito Omero milenios antes.
El fornido y rubio guerrero, hizo un gesto de saludo mientras guiñaba un ojo y tal como apareció, volvió a convertirse en el adorable gato de angora que había embarcado junto a Juan.
-Te cagas-dijo el único varón de a bordo estupefacto, con la boca abierta de par en par.
-Cuida ese vocabulario, chato- dijo Estíbaliz tratando de contener las carcajadas- Afrodita me contó que al ser tú el más enamoradizo de los mortales de tu generación y al ver como te habían tratado muchas de las mujeres a las que habías entregado tu corazón, le había encargado a Aquiles que adoptara la forma de un minino y que velara por ti para protegerte en caso de que a Hades se le antojase volver a encarnarse en una mujer y seducirte de nuevo para martirizarte en vida y de esa manera fastidiar a Afrodita, de quien siempre ha estado enamorado y a quien detesta por ignorar sus pretensiones.
-¿Pero estas cosas pasan de verdad?-pregunto Gema intentando aceptar lo que acababa de ver.
-Claro que si, tesoro- contestó Estíbaliz- Si supierais hasta que punto los dioses intervienen en nuestras vidas, lo flipariais bastante.
 Ahora entenderéis el porqué desde que he subido al Olimpo, he comprendido lo que me hace sentir este gato y lo profundo de lo que está naciendo entre nosotros. Y lo normal que este amor es en realidad.
No hay que fiarse de las falsas apariencias. El corazón ve cosas que nosotros no podemos ver. 
Cuando no podéis localizar a Gatete y pensáis que estará durmiendo o haciendo el gato por ahí, realmente es que Aquiles ha subido a cortejarme. Y entre nosotras, chicas-añadió picarona-el mozo está bastante bien y lo del acento griego tiene un puntito de morbo bastante interesante. Además es encantador.

Continuará.

martes, 9 de octubre de 2018

Los muros de la patria mia.

Miro los muros de la patria mía y me aterra lo que veo, porque se comienzan a resquebrajar por las sacudidas de multitud de seísmos, que en forma de corrupción, promesas incumplidas, intentos de separatismo, enfrentamientos constantes entre hermanos y vecinos, pactos sustentados por el vale todo y demás, vaticinan la llegada del gran terremoto que terminará con lo reconstruido con esfuerzo y sacrificio desde aquel fatídico 1936. 
Me vais a permitir que emule a Machado y me apoye en uno de sus más intemporales poemas, pero claro a mi estilo. Con perdón de mis amigos poetas y del autor de los versos que me atrevo a versionar:
La España de granada y metralletas,
trincheras, sacristías,
de espíritu burlón, de almas inquietas,
devota de chanchullos y alegrías.
Ha de tener su mármol y sus días, 
su terrible mañana, y sus cunetas.
¿Porqué volvemos a despertar al terrible demonio bicéfalo de las dos Españas?
Joder...no aprenderemos nunca. Seguimos siendo la España de rojos y fachas, de Cánovas y Sagasta, de Madrid y Barsa.
Los últimos sondeos auguran una representación parlamentaria para la extrema derecha. Y eso acojona bastante, porque aunque la extrema izquierda se disfrazó de clamor popular para ocupar sus escaños y aquello ya fue el germen de algo que sino se controlaba podría colaborar en la vuelta al fratricidio, el hecho de que el fascismo haya encontrado un estupendo caldo de cultivo en los desatinos de la sociedad española actual y consiga que se le aupe a lo que debería ser la sede de la democracia, indica que seguimos haciendo las cosas mal. No me gustan los extremos, ninguno. Ambos son muy peligrosos.
Aquellos que me leéis sabéis que intento guardarme mis ideas políticas para mi y no acostumbro a compartirlas. Pero no pienso quedarme callado al ver como las historias que me contaban mis abuelos donde las trincheras, los bombardeos, las represalias de uno y otro bando, el dolor de las familias y la sinrazón eran las protagonistas, pueden convertirse en un presente muy real.
Creo en la democracia. Creo en que los políticos son servidores públicos que deberían mirar por el bien común y no por el propio y creo en la capacidad de un pueblo para gobernarse y decidir su destino. Puede que sea un estúpido idealista empachado de ilusión y de utopía, pero se me enseñó desde pequeño a respetar, a compartir, a decir la verdad y a tratar de cumplir mi palabra y mis promesas.
Y desde luego no soy ningún santo y muchas veces no supe estar a la altura, pero no pienso que algunos errores de mi pasado me condicionen el futuro al no haber aprendido de ellos.
Y todos los españoles deberíamos actuar con el mismo propósito.
Debemos tener cuidado. Debemos leer más historia. Un pueblo que no conoce sus historia esta condenado a repetirla.
No quiero perder amigos por discusiones sobre una política que se empeña en separar en lugar de unir. No quiero agachar la cabeza ante nadie por miedo a que se me malinterprete, cuando lo único que quiero es vivir en un país donde sé que cuando se lucha con un fin común, se consigue cualquier propósito. Soy español, estoy orgulloso de serlo y no me avergüenzo de ello. Por favor, no permitáis que llegue el día en que reniegue de mis orígenes y me sonroje el pasaporte.

domingo, 7 de octubre de 2018

De cháchara con el revisor.

Y como cantan los Blow en su tema "Inner trip", estoy haciendo un viaje interior de lo más apasionante. 
Muy completito eso sí. Y muy divertido, aunque a veces asusta.
Este viaje interior está siendo una sorprendente e interesante combinación de crucero de lujo por el Caribe y "Tren de la bruja de la feria más cutre" donde aquello que te asusta te espera a la salida del túnel para sacudirte escobazos como sino hubiera mañana. Ahora eso sí, la parte crucero de lujo mola bastante porque en el camarote tengo jacuzzi, mueble bar, equipo de música, diferentes obras maestras de la literatura universal y tabaco y todo.
Dentro de mi me he encontrado con un montón de cosas. Algunas me gustan una barbaridad y creo que a la gente que me conoce también. Cosas como la a veces dolorosa y exacerbada sensibilidad, el deseo de conocimiento, la inquietud artística, la creatividad, el humor y las considerables toneladas de amor que dar, el afán de proteger y cuidar de los amigos y mi pasión por los animales,  se mezclan con otras que gustan bastante menos a los demás y que a mi en particular me dan bastante mal rollo:  El ego excesivo, la arrogancia pese a mi tamaño, la cobardía ante determinados problemas, la total y demostrada  ausencia de prudencia, el afán de protagonismo, la fina inoportuna y aguda ironía de cine negro americano de los 50, la angustia ante situaciones comprometidas, el hedonismo de manual, la pésima gestión de mis recursos y la espantosa organización de mis habilidades, que termina convirtiéndose en continuos desfiles de mis debilidades y mis carencias...en fin, que soy una joyita. 
No me considero en absoluto un mal tipo, pero aún debo pulir multitud de fallos para poder hacer en primera clase y bebiendo gintonics el próximo viaje interior.
Al llegar a la altura de mi pecho, multitud de luces de neón anuncian traumas de todo tipo, vacíos que jamás podré volver a llenar y una escombrera donde se apilaban los restos de confusas y dolorosas historias de amor. Pero al doblar la primera esquina me he encontrado con el corazón a pleno rendimiento, consumiendo de nuevo litros de ese combustible llamado amor.
A veces me siento raro, a veces me siento débil, a veces me siento incomprendido y a veces creo que podré con absolutamente todo lo que me echen. Vamos...que el viajecito interior es unas riseras. Desde luego, aburrirme no me aburro.
Ilusión. 
Si hay algo que está acondicionando el pavimento y tapando socavones en el firme de mi espíritu es la ilusión con la que se están realizando los trabajos de mejora en el estado de la carretera que permite circular por dentro de mi. 
Cierta personita rubia, un gato adorable, el grupo que ha compuesto el tema que encabeza este texto y la realidad de un futuro por descubrir tienen la culpa de sentirme de nuevo ilusionado.
A ver lo que dura. Espero que no vuelvan los fantasmas del pasado a repartir escobazos. Sinceramente pueden meterse las escobas por el c...onducto apropiado.
La ilusión es como el amor de la famosa canción: hay que darla de comer en cada esquina.
Tiendo a ilusionarme y a venirme arriba con mucha facilidad y claro, luego las hostias son más gordas. Pero algo me dice que esta vez mi ilusión está sobradamente justificada y respaldada con sólidos argumentos. Tocaremos madera.
Próxima estación, esperanza.