jueves, 17 de enero de 2019

Intoxicación alimentaria

La poeta y escritora zamorana a quien tengo el placer y la fortuna de llamar amiga, Estíbaliz De Frías Madero, utiliza en algunos de sus textos una frase que me ha sacudido el interior del pecho, revolviendo mis emociones, mis recuerdos y explicándome al tiempo demasiadas cosas.
Cito literalmente: "Todos comemos mentiras cuando nuestros corazones tienen hambre".
Una vez más me emociona la elegancia y el acierto de aquellas mujeres que utilizan la palabra para expresar sentimientos y vivencias. Que utilizan la palabra para definir con verdades aquello que a muchos hombres nos cuesta nombrar con exactitud.
El falso amor cocinado con mentiras y aderezado con traiciones, reproches, interés y demás peligrosas y tóxicas especias, es un plato de muy difícil digestión. Un plato que a veces sin darnos cuenta escogemos de la carta, nos sirven en vajilla de porcelana y maridan con licor de besos y caricias, consiguiendo que llevados por la gula que despierta la lujuria, repitamos sin darnos cuenta de que con cada bocado nos estamos envenenando.
Si aplico a mi historia personal la sabiduría popular, hay un refrán que dice que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Y esta es una gran verdad. A este refrán le sumaría en mis autobiografía uno que dice, "a cojones vistos, macho seguro".
Hubo quien al verme elegir el plato de la intoxicación, me avisó de que seguramente no fuera una receta de calidad y que podría hacerme daño, pero no quise escuchar las advertencias. También hubo muchos que al contarles la terrible vomitona de lágrimas y la brutal diarrea de sueños que me provocó la ingesta de aquel plato, me aseguraron que ellos sabían desde que me lo sirvieron que aquello me iba a hacer daño. ¡Pues coño!, si tan claro lo teníais deberíais haberme retirado los cubiertos con cualquier excusa.
Es cierto que un corazón hambriento engulle mentira tras mentira y no se para a degustarlas. De hacerlo, descubriría el sabor a podrido en los labios de quien las pronuncia. Pero en su necesidad de ingerir amor, rebaña las migas de cada embuste en los labios de quien lo está engañando. Es increíble ver la de falsos chefs que hay por el mundo.
Gracias al cielo, a Supergato o a quien sea, he aprendido que por muy bonito que sea un restaurante, la carta puede estar llena de productos en mal estado. Aunque también he descubierto que si miras a los ojos al Metre mientras explica la especialidad de la casa, sabrás si realmente el manjar que te aguarda es tan sabroso como para no dejarlo escapar.
No soy precisamente un crítico de la Guia Michelín, pero me he vuelto un gourmet exigente y con criterio. Ya era hora. He sufrido demasiadas intoxicaciones alimentarias.


jueves, 10 de enero de 2019

Cuelga de un hilo.

Muchos no nos damos cuenta, o no queremos dárnosla. Pero nuestra felicidad pende de un hilo, al igual que nuestra vida.
El herrero del destino ha forjado miles de millones de espadas de Damocles y los hados se han ocupado de sujetarlas sotre nuestras cabezas.
Es por eso que tenemos la responsabilidad de tratar de  exprimir al máximo cada minuto de nuestra existencia. Y de ser felices y no dejar de intentarlo aunque se ponga dificil. Nadie dijo que fuera a ser fácil.
Digamos que a veces se conceden segundas oportunidades, pero eso no es lo habitual. Todos tenemos fecha de caducidad y un día, bien por hartazgo, bien poniendo fin a una agonia o bien sin esperarlo, el hilo que sostiene la espada que pende sobre nuestra cabeza se rompe y la espada cae.
Me he vuelto particularmente sensible a este tema y un defensor a ultranza de la vida. Más allá de creencias religiosas o políticas, no encuentro justificación moral a interrumpir una vida. Sé que muchos se llevarán las manos a la cabeza al leer esto, pero que nadie se confunda. Quiero que todo aquel ser humano que nazca en este jodido planeta, lo conozca o no, sea de mi entorno o no, viva su vida libre y todo lo feliz que sea posible. Luego están las circunstancias de cada uno y ahí no me meto, pero debemos valorar el regalo que es vivir.
Por eso cuando alguien de mi entorno lo está pasando mal y encuentra un vacio en su interior, mi prioridad es tratar de llenarlo, devolver sonrisas y ayudar a que supere ese mal momento.
Ya perdí a un ser muy querido que decidió rendirse al sufrimiento y no os podéis imaginar cuanto la echo de menos. Fue su decisión y la respeto, pero me hubiese encantado encontrar la manera de que no hubiese desistido.
Sé que gracias a Supergato nadie más de mi entorno se encuentra en esa situación.
No pretendo aleccionar a nadie ni dar consejitos ni sermones. Detesto los libros de autoayuda y los falsos gurús que pretenden enseñarte a ser feliz sn tener ni puta idea de tus carencias ni de tus necesidades. Solo quiero dejar por escrito que la vida es algo maravilloso y que hay que agarrarse a cualquier motivo para sonreir antes de que la espada caiga.
Y con eso lo digo todo.
A ti, que me estás leyendo y habrás identificado el sentido de este texto, por favor, si me necesitas dame un silbidito. No quiero que vivas en blanco y negro. No estés triste. Tu sonrisa es a todo color y de una calidad incrible. No quiero perder los colores que me descubres cuando iluminas mi alrededor con esa sonrisa tan especial que debería ser declarada patrimonio de la humanidad.

domingo, 6 de enero de 2019

Desde oriente con amor

Con los nervios tenía la tripa un poco suelta, pero eso no echaría por tierra el momento que se avecinaba. Después de pasar una vez más por el baño, se duchó, se afeitó, se recogió el pelo en una coleta para poder colocarse la peluca del disfraz y se maquilló con esmero. Al fin y al cabo los tres Reyes magos venían de oriente y ni su cabello rubio, sus ojos azules y su tez blanquecina quedaban demasiado bien con el atuendo para la ocasión.
Dentro de lo que cabe le habían adjudicado el papel de Gaspar en la cabalgata de su pueblo y este debía de haber sido un Rey nacido de la unión del linaje oriental con un linaje normando o celta, así que con una peluca castaña clara y una larga barba a juego, quedó estupendo después de haberse oscurecido un poco el rostro con el maquillaje color "fin de semana esquiando en Sierra Nevada".
La capa de armiño debía de ser una XS pues al colocársela sobre la túnica no le quedaba precisamente muy holgada. Los excesos navideños debían de haber comenzado a hacerse notar y al mirarse en el espejo se prometió mentalmente comenzar una dieta radical el día 7 y no excederse con las reverencias al alcalde del pueblo. Entre lo ajustado del modelito y la dichosa flojera estomacal, podría desatarse la tragedia.
Una vez estuvo listo, se quitó el reloj de la muñeca, los pendientes de ceja y nariz y tras llamar al ujier de la casa de cultura para que viniese a recogerlo, apagó el teléfono móvil y lo abandonó sobre la mesa del salón. No permitiría que un anacronismo arruinase la ilusión de los más pequeños de la comarca. Si aún mantenían la inocencia no sería él  quien arruinase la noche con evidencias innecesarias.
El ordenanza municipal llegó en unos minutos y tocó el claxon tres veces. La señal para que bajase.
Subió al coche lo más rápido que pudo y el empleado municipal lo transportó a toda velocidad hasta el punto de salida de la cabalgata. Al llegar, saludo a Melchor y a Baltasar y subió a la carroza enganchada a un espléndido John Deere rojo y nuevecito.
Cuando la comitiva de pajes y guardias reales, acompañados por malabaristas y dulzaineros comenzó su andadura por la calle principal de la villa, se dispuso a repartir saludos, sonrisas y caramelos entre la multitud congregada en ambas aceras. 
Que elegancia, que clase, que soltura. Nunca hubo un Gaspar como Facundo. Los niños gritaban su nombre (Gaspar, no Facundo, claro) y más de una zagala en edad de merecer le guiñó un ojo sonriendo pizpireta. El Facundo si que era un verdadero rey mago, no como el Tomás y el Julián, que se les veía a la legua el campo.
En poco más de media hora llegaron hasta la puerta del ayuntamiento, donde les recibió el munícipe, paritario, inclusivo y más que dispuesto a acoger a quien necesitase un lugar donde vivir y faenar en sus tierras (cobrando la mitad del jornal, claro, que era progre, pero no gilipollas).
Al ver las manitas levantadas en señal de demanda, de los hijos del alcalde, Facundo quiso ganarse el favor del señor alcalde y apuntando con esmero, les arrojó un buen puñado de los caramelos más grandes. Pero el destino es caprichoso.
Uno de los caramelos más gordos (de los de mandarina) impactó directamente en el globo ocular de la Jimena, la hija pequeña del alcalde. 
Presa del pánico ante la inconsolable llantina de la Jimena, Gaspar descendió de su carroza y corrió a disculparse con la pequeña.
Al inclinarse  repetidamente ante la corporación municipal haciendo continuas reverencias, se le soltó la tripa descompuesta por la tensión del momento y una enorme cantidad de mierda, que no acertaba a comprender como permanecía aún dentro de él, abandono el calor del hogar y se desparramó a lo largo de sus piernas, cubiertas tan solo por una túnica blanca moruna y una estrecha capa de armiño del mismo color.
Las risas de quienes estaban a su alrededor sucedieron a las expresiones de asco y los insultos contra el pobre molinero, que no sabía donde meterse.
Entonces sucedió el milagro. Jimena dejó de llorar y se abrazó a Facundo llorando y diciendo en voz alta: "en verdad eres un rey mago, pues acababa de pedir que te cubriese la mierda por el caramelazo en el ojo y no has dudado en regalármelo".
Todos los vecinos aplaudieron la curiosa casualidad y el Martín (el alcalde de "Ahora tierra de ajos") consiguió controlar las nauseas y palmoteó la espalda de Gaspar mientras gritaba sonriendo que aquella había sido la mejor y más mágica de las cabalgatas de la historia.
Semanas después nombró a Facundo concejal de festejos y le asigno un salario de 3000 euros al mes.
La magia existe.

martes, 1 de enero de 2019

Buenos propósitos

Pasó la noche dándole vueltas a lo que le gustaría conseguir en el nuevo año que comenzaba.
Nunca creyó en la verdadera intención de los buenos propósitos y las metas que solían marcarse la noche del 31 de diciembre, pero intuía que la de este año era especial y decidió entregarse a la idea de que se propusiera lo que se propusiera, lo conseguiría.
Optó por ir más allá de prometerse dejar de fumar y machacarse en el gimnasio hasta conseguir un escultural cuerpo de acero sin dependencia de la nicotina y otras sustancias perniciosas. Al fin y al cabo ambas cosas ya formaban parte de su lista de fracasos y de alguna manera iba a regalarse un propósito de primerísima calidad, no algo que simplemente mejorase su salud o alimentase su ego. Algo que realmente le hiciese ilusión conseguir y convirtiera su vida en una vida verdaderamente mejor.
Comenzó a descartar ideas vanales, pueriles e incluso excesivamente creativas. Entonces encontró lo que buscaba. 
Si. Este sería un verdadero propósito que mejoraría su vida, serviría para ayudarle a pasar página y para subir unos cuantos peldaños de la escalera que conduce a la felicidad. 
Se propuso firmemente aprender a perdonar. Y perdonarse.
Muchas veces le habían dicho que debía perdonar, pero se había negado a ello, convencido de que había padecido traiciones, escarnios y agresiones que no merecían perdón y se había deleitado imaginando las más horribles venganzas y deseando las muertes más dolorosas y los sufrimientos más atroces. Tanto rencor le había oscurecido en exceso el corazón y le había impedido crecer, respirar a pleno pulmón, sonreír de verdad y alejarse del dolor, pues de alguna manera lo retroalimentaba.
Una buena amiga le dijo en una ocasión que con su perdón, quien de verdad ganaría y mucho, era él mismo al librarse de un peso que lo hundía cada vez más y no le permitía salir a la superficie donde le esperaba un futuro limpio y plagado de oportunidades. Que el rencor lo estaba ahogando y apenas era consciente al justificarlo por lo doloroso de lo sufrido. Que al sentir tanto odio en su corazón y desear venganza, en realidad estaba concediendo a las personas que le habían hecho daño un poder que no merecían. Que ese odio le estaba engangrenando el interior del pecho y solo con el perdón, conseguiría  amputar la zona del alma afectada  y evitar que la gangrena se extendiese y le devorase el alma por completo.
Propósito de año nuevo: PERDONAR TODO LO SUFRIDO. PERDONARSE EL NO HABER SABIDO PERDONAR.
Sonriente e ilusionado con su meta, se levantó de la cama, encendió un cigarrillo y se preparó un café con leche.
Iba a conseguirlo. Se lo debía a si mismo. Se debía ser la persona que quería llegar a ser y la persona que quería ofrecerle a la mujer que amaba, que de alguna manera sufría su continua vuelta a los momentos más duros y ella no tenía porque sufrir las consecuencias. 
Este iba a ser un buen año,lo presentía.


miércoles, 26 de diciembre de 2018

Un millón de veces

Tengo mucho que celebrar. Se me concedió una segunda oportunidad cuando creo que no había hecho los suficientes méritos para merecerla, aunque el destino es caprichoso y entre sus muchos caprichos, decidió que encontrase al fin a la mujer que tanto he buscado.
Pese a que nadie apostaba un euro por ello, aun mantengo la capacidad de poder expresarme en negro sobre blanco y me entrego a este placer en cuanto puedo evadirme del resto de las obligaciones cotidianas. En breve publicaré mi tercer libro de relatos y sigo dando forma a la novela que siempre quise escribir, pero nunca supe como. Ya sé cómo hacerlo.
He tenido la increíble fortuna de conocer a personas que se han convertido en una parte muy importante de mi nueva vida, entre ellas mis queridos y admirados Blow, que encabezan este texto con un hermoso, original y potente villancico. Han decidido rodar el videoclip de este tema en su ciudad, que es la mía y ello hace que lo encuentre más hermoso aún.
Pero por encima de todo esto, me considero el más afortunado de los hombres por haber disfrutado de una maravillosa cena de Noche buena y de una impresionante comida de Navidad en compañía de nada más y nada menos que cuarenta miembros de mi familia.
Una de las cosas que aprendí al volver del coma es la verdadera importancia de palabras como FAMILIA y AMIGO. Hasta este doloroso pero necesario punto de inflexión, ambos significados ni siquiera se aproximaban a los reales. Pero ya lo tengo todo más que claro.
Antes de pasar por aquella catastrófica desdicha, las navidades eran esas fechas en las que uno con cierta permisividad concedida por la sociedad, se pasaba de la raya con la comida, la bebida y los gastos. 
Aprovechando lo festivo de los días, las pagas extras y las ganas de compartir cava con todo el mundo, la fiesta y el derroche rozaban casi lo obsceno. Sobre todo al olvidar el verdadero significado de estos días, incluso más allá de que los católicos celebren el cumpleaños de Jesucristo. Esta es la época de las  reuniones familiares por excelencia. Cuando aquellos que están lejos se acercan y aquellos que nunca tienen tiempo para los suyos, lo encuentran. También son fechas para echar de menos a los que ya se fueron, pero con una sonrisa en el corazón. Porque nadie se va del todo y aunque no podamos verlos ni abrazarlos, siguen a nuestro lado.
He podido juntarme con muchos miembros de mi familia, a algunos apenas los veo una vez al año, con suerte. Pero al reencontrarnos todo ha fluido de forma natural, sin forzar un abrazo ni un beso, sin impostar una sonrisa ni escatimar una caricia.
Y ese es el verdadero significado de la palabra familia. Ese calor que te inunda el pecho cuando vuelves a  ver a un primo al que hacía mucho que no veías y sabes que lo sigues queriendo igual y que él te corresponde. Familia es compartir lo mejor y lo peor con la misma fuerza y la misma energía. Porque todo sabrá mejor y dolerá mucho menos si lo compartes con los tuyos.
Sabes que morirías y matarías por todos ellos si llegase el caso y que lo harías gustoso.
Me he deleitado con el brillo de sus ojos al mirarme y transmitirme los mejores deseos, aunque apenas hayamos cruzado un par de wasaps en todo el año.
Me he sentido feliz. Y hoy quiero agradecerlo con este texto, que nace del inmenso cariño que me despiertan todos y cada uno de los parientes con los que me he reunido estos días.
Con la música de Blow de fondo, escribir estas lineas se me ha hecho mucho más emocionante aún. Cuando uno escribe con el corazón, canta con el corazón, pinta con el corazón o emplea el corazón para tratar de hacer algo bonito, se lee, se escucha, se ve y se siente.
Si pudiese elegirlo yo, volvería a nacer en esta familia que me tocó en suerte un millón de veces.
Feliz Navidad, queridos lectores. Y hacedme caso, disfrutad de vuestras familias.


miércoles, 19 de diciembre de 2018

Un mal vecino

Desde luego hay noticias que te hielan la sangre.
La desaparición de una joven profesora cuando salió a correr por las inmediaciones del pueblo donde residía al haberse incorporado como docente en un colegio vecino y la aparición de su cadáver abandonado en el campo maniatado y semidesnudo pocos días después, ha vuelto a  desazonar y a soliviantar a la opinión pública.
Lo que ha terminado de encrispar a todos los españoles ha sido saber que su asesino ha sido el vecino de enfrente que casualmente cumplió condena por asesinar a cuchilladas a una anciana y fue juzgado también por intento de violación.
Y yo me pregunto...¿qué coño hace semejante "joyita" campando a sus anchas por la calle?
Cuando estudié Derecho, en la facultad me enseñaron que una de las funciones de la prisión era la reinsertora. Me vais a perdonar, pero creo que no me equivoco al pensar que la cárcel es una escuela para delincuentes y en este país cometer un delito de este tipo sale demasiado barato y si te detienen y el juez te envía a prisión (un buen abogado puede conseguirte incluso la absolución por defectos de forma, eximentes de todo tipo justificados o no y demás lagunas legales y trucos baratos) con la reducción de condena por el trabajo en prisión y la buena conducta amen de acogerte a cuantos beneficios encuentres, en poco tiempo estarás disfrutando del tercer grado y podrás reincidir.
Nadie le dijo a esta muchacha que había alquilado una vivienda justo en frente de la casa donde residía este malnacido quien para rizar el rizo, tiene un hermano gemelo cumpliendo condena por crímenes del mismo tipo y que acaba de salir en libertad.
¿Estamos gilipollas o qué?
Tengo pareja, una madre a la que adoro, tres hermanas,tías, primas, sobrinas y multitud de amigas que no tienen porque temer salir a la calle.
He echado cuentas y visto lo visto, si un día (Dios no lo quiera) algún hijo de puta decidiese hacer a alguna de las mujeres de mi entorno algo parecido a lo que han hecho con esta profesora, juro por la memoria de mi padre(que para mi es el juramento más válido) que no dudaré en encontrar la forma de hacerme con el arma reglamentaria de alguno de mis parientes militares (son unos cuantos) y el día que lleven a los juzgados a semejante monstruo, vaciarle el cargador en la cabeza.
Serví voluntario en la Policía Militar de Madrid y sé utilizar armas cortas y largas y digamos que tendría fácil acceso a ellas, por lo que no es una fanfarronada.
No quiero que nadie me de la bienvenida a la jungla, pero para mi desgracia la permisividad, el buen rollo,la compra de votos fáciles y la falta de decisión a la hora de aplicar la ley han conseguido que vivamos en una selva donde la mujer es una sabrosa y deseada pieza al alcance de todo tipo de alimañas que no temen a los cazadores ni a las jaulas y cada día al poner el telediario o al abrir un periódico, me da un vuelco al corazón al ver que estas hienas han vuelto a cazar y o bien un marido celoso ha asesinado a una mujer delante de sus hijos, o un desgraciado con desmedida lujuria y ausencia total de valores morales ha violado y asesinado a una chica al bajar la basura, salir a correr o volver a casa después de cenar con las amigas. O con su novio.
Sé que sin lugar a dudas mis abogados alegarían enajenación mental transitoria y presentarían todo tipos de informes de la lesión cerebral que sufrí en un accidente de tráfico, explicando que mi cerebro dañado y mi corazón torturado no pudieron soportar el dolor, enloquecí y pasó lo que pasó.
Vamos...que después de privar a la sociedad de un desgraciado de esta categoría, seguramente además del aplauso popular y de las bendiciones de muchos que piensan como yo, recibiría algo parecido a una severa amonestación o una condena ridícula que reduciría planchando camisas o haciendo macramé en el talego. Y además podría disfrutar de un vis a vis semanal, sacarme otro título universitario a gastos pagados y recuperar la forma en el gimnasio de la prisión con alojamiento y pensión completa a costa del contribuyente y de los familiares y amigos de todas las víctimas de delitos sexuales y de violencia de género.
Sé que al igual que no se debe "legislar en caliente" tampoco se debe "escribir en caliente". Pero BASTA YA, por favor. 
Algo tendremos que hacer para que los delincuentes se lo piensen dos veces antes de hacer daño.
Algo tendremos que hacer para que las mujeres salgan a correr sin miedo, para que todas y cada una de las mujeres de este país VIVAN en mayúsculas, sin miedo y sin agachar la cabeza por el hecho de que a tantísimo desgraciado les salgan bien las cuentas y no teman las consecuencias de sus actos.
El "ojo por ojo y diente por diente" comienza a ser una opción real.
Hammurabi. Ese si que fue un buen legislador.



sábado, 15 de diciembre de 2018

Y muy deprisa

El tiempo se va antes de que nos demos cuenta. Y es lo único que no se puede recuperar ni comprar con dinero.
Al echar la vista atrás me ha jodido mucho ver todo lo que he perdido. Pero no me refiero a apuestas, competiciones, duelos, mujeres, dinero o incluso la vida. Me ha dolido sobremanera haber perdido el tiempo. Como si me sobrara. 
Decía mi padre (que ha sido una perdida tan dolorosa como esta de la que os hablo) que la ignorancia es tan atrevida como la juventud. Y he sido un ignorante y un atrevido. E incluso una vez fui joven.
En mi ignorancia no supe valorar la importancia de la arena que contiene la clepsidra de mi vida. Y me permití malgastarla, dejarla caer sin preocuparme de aprovechar bien cada uno de esos granitos que se esfumaban constantemente mientras yo miraba para otro lado ignorando las consecuencias de mi falta de sentido común.
Nunca fui un buen estudiante. Y mi coeficiente intelectual no tenía nada que ver con los malos resultados académicos. Estos eran la consecuencia de mi despreocupación por el tiempo al pensar que tenía años ilimitados por delante. Y oportunidades ilimitadas. Cuando quise darme cuenta estaba terminando una diplomatura con 31 años, después de haber abandonado una linceciatura a los tres años de comenzar a cursarla tras tirarme 8 años disfrutando de un bachillerato mal entendido y convertido en un eterno torneo de mus,una interminable sucesión de fiestas y de flirteos, de amores y desamores. Pero no me preocupaba. Porque aún sentía que tenía el tiempo de mi lado.
Abadoné casi tantos sueños como me decidí a perseguir. Y el Karma quiso abofetearme muy fuerte para que aprendiese  de una vez a tomar las riendas de mi vida. Y dolió. Y puede que al fin haya aprendido, porque ya no quiero perder ni un segundo. No quiero volver a tirar ni un solo día a la basura. Ni una sola noche.
Le entregué varios años a la que yo creí que era la mujer de mi vida. incluso cometí la estupidez de no pararme a pensar y casarme con ella, llevado por el amor y mi absurda constumbre de idealizarlo como el mayor de los regalos. Y el mayor de los regalos que se nos hace al nacer es el tiempo.
Al fin lo he comprendido.
Espero por lo menos haber tirado tanta bolsas llenas con mi tiempo a los contenedores de basura adecuados. Y que se pueda reciclar. 
El tiempo malgastado en querer a las mujeres que me destrozaron el corazón, que fueron varias. Ese va al contenedor de la basura orgánica. El tiempo invertido en juergas y borracheras. Ese va al de vidrio. El derrochado en millones de textos, poemas y cuentos que nunca vieron la luz. obviamente este va al de papel. Y el de todos los proyectos que se quedaron por el camino. Al de envases.
Pero el destino es generoso. Y cuando mi clepsidra vertió toda su arena y morí, le dio la vuelta y me permitió empezar de nuevo.
Y aquí estoy. Enfrento mis miedos, aprovecho las oportunidades. Y los días. Me acuesto a una hora prudente y me levanto cada mañana con el alba. Disfruto de todos y cada uno de los segundos que dosifico con la gente a la que quiero y con la mujer que lo único que quiere de mi, es a mi.
Estudio, hago cursos y consigo títulos que respalden mi currículo y mis habilidades.
Y todos y cada uno de los días dedico un poco de este nuevo regalo a hablar con mi padre. Y con mi añorada Blancanieves. Y les digo que he aprendido y que no volveré a fallarles.
Y que volveremos a vernos. Pero aún no.Aún me queda tiempo. Y muchoánimo.


miércoles, 12 de diciembre de 2018

LUZ (un poquito de buen rollo)

He decidido dar rienda suelta a la alegría que me ha producido una noticia que esperaba y que me tenía muy preocupado y hoy voy a cambiar de tercio y voy a intentar plasmar aquí lo más positivo que llevo dentro.
Pero claro, el que nace lechón muere cochino y renace más lechón que nunca y no sería yo, sino aprovechase la ocasión para reconocer otro de mis errores existenciales y me autoflagelase un poco. El error del que hablo no es otro que mi afición a la confusión. 
Me he confundido al empeñarme en buscar luz al final del túnel, cuando esa luz la irradian las increíbles personas que han decidido enriquecer mi vida y alumbrar los rincones más oscuros.
Resulta que he pasado años lamentando mi mala fortuna y dándome golpes en el pecho sin pararme a pensar bien lo afortunado que soy y la suerte que tengo al contar con tantos y tan buenos amigos.
Ellos son luz. Son la luz que ilumina mi destino y no permitirán que vuelva a caer.
Pablo Acebal, cantante de los Blow suele explicar en sus conciertos el título de una de sus canciones más especiales: Brother friend. Este término, al que acompaña de su femenino, Sister friend hace referencia a esa familia que escoges y con la que no compartes lazos de sangre: los amigos. Esos amigos y esas amigas que con su cariño consiguen hacer que cada mañana merezca la pena saltar de la cama y dar gracias por seguir vivo.
Quiero a mis amigos, adoro a mis amigas y no me averguenza lo más mínimo reconocerlo. Al igual que quiero a todos y cada uno de los miembros de mi familia. Querer es tan bonito como sentirse querido y descubrir que hay personas que apenas te conocen, pero que de alguna manera han encontrado ese puente que terminará por unir sus almas con la mía.
Y ahora aquellos que lo consideren necesario y oportuno que vuelvan a decir que soy un ñoño. Pues si...y a mucha honra. Si por ñoño entienden una persona que siente y que no teme compartir sus sentimientos. Podrían llamarme cosas mucho peores. Prefiero mil veces ser un ñoño que un puto insensible o ir de machito y de duro de película. Además de por que no doy el tipo para ir de malote(es lo que tiene lo del bigote bicolor y los ojitos tristes) sinceramente disfruto mucho compartiendo mediante un abrazo o un beso esos momentos en los que las emociones me embargan y me hacen tiritar de felicidad.
Siempre he dicho que de los momentos tristes nacen los textos más hermosos y los poemas mas sinceros, pero lo que nunca he dicho es que para un escritor, los textos y los poemas que más se disfrutan son los que nacen del amor, del agradecimiento y de esa sensación que tengo ahora mismo y que es la que te inunda el cuerpo al ver que no todo tiene porque convertirse en un disgusto o en algo espantoso. Que la vida es dura, si, pero no siempre. Y que hay momentos como ese en el que te comunican que pese a lo que temías, un ser querido va a seguir a tu lado mucho tiempo aún.
Rendirse no es una opción y sé que tengo mucha gente dispuesta a cerrar filas junto a mi, a pelear espalda con espalda y a romper las lanzas que hagan falta.
Y una mujer que me quiere, un gato cómplice y la posibilidad de seguir gritando en negro sobre blanco que estoy vivo y que me gusta estarlo.
Y eso es todo amigos. No olviden vitaminarse y  mineralizarse. Y tomarse un buen vino de cualquiera de las 5 D.O que tenemos en Valladolid a la salud de las personas que son luz. Y de las buenas noticias. Y a la mía.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

El príncipe Patoso


El príncipe patoso
Obra de Juan Pizarro Nogués para la compañía Katakrok teatro.

Personajes:

Duende Serafín
Bruja Lucera
Gallina Josefina 
Príncipe Patoso
Princesa casadera
Narrador


Narrador-Hace muchos muchos años, antes de la crisis, de la declaración unilateral de independencia y del cambio climático, antes siquiera de que se inventara el puré de patata, vivió en un país muy lejano un príncipe llamado Patoso.
Patoso era un tipo encantador, pero todo le salía mal.

Patoso- ¡¡Que desgracia más inmensa…todo me sale mal!!

Narrador-Y así era. Era tan patoso el pobre, que los habitantes de su reino siempre se reían de él, porque entre otras cosas, las princesas casaderas se burlaban de sus meteduras de pata, de su forma de pronunciar las erres y de sus constantes fracasos.

Princesa casadera- Ay príncipe patoso ¿podrías volver a repetirme lo que me dijiste anoche, a la luz de la luna?

Patoso- (Bastante cursi él) por supuesto amada mía: Tu Rostro Refulge como una Redonda estrella en el firmamento, Reflejando sobre las aguas del Río el brillo Resplandeciente de los ojos más hermosos.

Princesa casadera- jijijijijijijijijiji  (imitándolo) “reflejando sobre las aguas del río el brillo resplandeciente de jijijijijijj”

Patoso- amada mia, no os Riáis

Princesa casadera- ¿qué no que?

Patoso- Os ruego que no os riáis

Princesa casadera- jijijijijijijijijji (imitándolo one more time) “os ruego que no os riáis” jijijijiji

Patoso- amada mía…besadme (tropieza y se cae).

Princesa casadera- hay que ver, que patoso eres príncipe patoso. ¿Cómo voy a casarme con un hombre tan patoso?

Patoso- ¿por amor?

Princesa casadera-Uy por amor dice el tonto…el amor es un invento de los poetas, una broma de los juglares. El amor no existe.

Patoso- No digáis eso señora, el amor si existe, yo os amo con locura.

Princesa casadera- Así te va, Patoso, estás tan empeñado en casarte que no te das cuenta de lo patoso que eres.

Patoso- ¿Patoso?

Princesa Casadera-Si hijo, patoso, eres el príncipe de los patosos,

Patoso- ¿Patoso yo? ¿patoso yo? (se vuelve a tropezar)
Princesa casadera- jijijijijijijijiji (saliendo de escena) si consigues demostrarme que existe el amor y haces que me enamore de ti, me casaré contigo.

Patosa- Esperad señora (Da un traspies con los nervios)

Princesa casadera – (en off)  ¡¡Que patoso es el pobre!!

Patoso- (triste) Soy un pobre desgraciado. La princesa no me quiere porque soy un patoso que no sabe ni hablar. La vida no tiene sentido, prefiero morir a vivir sin ella.

Narrador: En ese momento, entre grandes artificios, un duende bondadoso que escuchó los lamentos del príncipe apareció de la nada.

Duende- No llores más, príncipe patoso. Es un desgaste energético demasiado grande.

Patoso- Cómo no voy a llorar, si estoy enfermo de amor y mi amada Casadera se burla de mi. No valgo para nada, nadie me quiere.

Duende- No digas eso, hay que pensar en positivo y canalizar esa amargura tuya, después ya solucionaremos el resto de los problemas.

Patoso- ¿Qué se puede hacer? Si Casadera no cree en el amor y yo no encuentro la forma de hacerla ver lo que siento.

Duende- Hay una manera, pero es muy peligrosa y se requiere gran valor.

Patoso- Estoy dispuesto a lo que sea (exagerando) pues no imagino la vida sin despertarme a su lado cada mañana.

Duende- En primer lugar trata de ser menos cursi hijo mío, que te pones muy ñoño. Te contaré un secreto: Casadera tiene un despertar horroroso y hasta el segundo café no está para nadie.

Patoso- (incrédulo) ¿Sí? ¡¡Quien lo hubiera imaginado!! Si es todo dulzura…bueno, menos cuando se ríe de mi.
Duende- Que por lo que veo es cada vez más frecuente.

Patoso- Pues ahora que lo dices…

Duende- Bueno, venga, a lo que estamos.
               Si quieres demostrarle a Casadera que el amor existe y casarte con ella (aunque yo recomiendo una convivencia previa) deberás encontrar a la Bruja Lucera, la bruja más malvada que existe en todo el universo y convencerla para que te entregué el secreto del amor verdadero, que ni se pide ni se da, ni se paga con dinero.

Patoso-  Pero eso suena muy peligroso!!

Duende- Toma claro. A ver si te has pensado tu que puedes enamorar a una mujer como Casadera invitándola al cine, o a unas cañas.

Patoso- Entonces vayamos en busca de la bruja Lucera.

Duende- Vamos, pero cuidado con la pared…demasiado tarde (patoso se choca de nuevo)

Salen de escena.

Bruja Lucera- Odio ir a trabajar…me hubiera quedado en la cama hasta las tres, con lo agustito que se está, pero claro…no me queda otra, ala…todo el día a hacer pócimas y hechizos y a aguantar a los clientes. Estoy que muerdo.

Duende- Hemos llegado.

Patoso- Cielo santo…es horrorosa y da bastante miedito.

Duende- No permitas que te asuste, si no demuestras gran valor, te arrancará el corazón y se hará una hamburguesa con el.

Patoso- Jope…que femenina.

Bruja- ¿Quién osa importunarme a estas horas del día?

Duende- Vamos chaval, que no se diga, concéntrate en la respiración.

Patoso- Perdonad señora Lucera, mi nombre es Príncipe Patoso y he venido hasta aquí, para solicitaros el secreto del amor verdadero.

Bruja Lucera- ¿El que ni se pide ni se da, ni se paga con dinero?

Patoso- Ese.

Bruja Lucera- ¿Y que me darás a cambio?

Patoso- En mi palacio tengo enormes riquezas, oro, joyas, Sal Maldon , especias de oriente y vino de la ribera del Duero.

Bruja Lucera- no me interesa nada de eso…pero hay algo que si me podría venir bien.

Patoso- Pídeme lo que desees.

Bruja Lucera- Quiero que me traigas una pluma de la gallina Josefina. La gallina mágica que vive lejos, muy lejos, muy lejos de aquí, a veinte minutos andando, Pero  si coges el 8 te pones allí en tres paradas.

Patoso-¿ Y me la dará así por las buenas?

Bruja Lucera- Uy por las buenas dice (maligna) solo te la dará, si adivinas su acertijo, pero tienes que saber que nadie, nadie, pero nadie nadie, ha adivinado jamás el acertijo de la gallina Josefina.

Patoso- No temas bruja, estoy muy motivado.

Duende- Y eso es lo que cuenta.

Patoso- voy pues, a ver a la gallina.

(desaparecen todos de escena y aparece la gallina)

Gallina- (cantando) es una lata, el trabajar, todos los días me tengo que levantar, aparte de eso, gracias a Dios…(suena un timbre) ay…quien vendrá a importunarme ahora, seguro que es algún pesado que viene a por una pluma.

Patoso- Buenas tardes señora Josefina, perdone usted que la moleste, pero es que necesito la receta del amor verdadero y solo me la darán si entrego a cambio una de sus plumas.

Gallina- Bueno muchacho, pues ala, al lío, como todos los que vienen. Tendrás que adivinar un acertijo, o de lo contrario, ni plumas ni nada.

Patoso- estoy dispuesto.

Gallina- Tiene ojos de gato, pero no es un gato. Tiene patas de gato pero no es un gato, cuerpo de gato pero no es un gato, maúlla, pero no es un gato. ¿qué es?

Patoso- Dios mío, ojos de gato, patas de gato, maúlla, pero no es un gato. Estoy perdido, nunca conseguiré la pluma. A no ser. (al público) ¿Alguien querría ayudarme? Por favor, estoy desesperado.

(si no lo saben que se lo chive un mayor: es la gata)

Patoso- Claro, la gata, porque tiene ojos de gato, patas de gato y maúlla, pero no es un gato.Ya va siendo hora de que los humanos empecemos a hablar con lenguaje inclusivo y aprendamos lo que es la paridad.

Gallina- En efecto, es la gata y como lo has adivinado, aquí tienes una de mis plumas para conseguir el secreto del amor verdadero.

Patoso- Gracias Josefina, me has hecho un gran favor.

Gallina- De nada joven, la verdad es que ya estaba harta de este acertijo y me apetecía cambiar, a partir de ahora pondré otro mucho más difícil.

Patoso- Más difícil…madre mía, para todo hay que estudiar.

Gallina- Y ahora ala, largo que me está entrando un apretón y creo que voy a poner un huevo.

Patoso- Adiós Josefina, muchas gracias.

Gallina- Adiós chavalote.

(sale la gallina de escena y entra la bruja)

Bruja Lucera- No me digas que lo has conseguido.

Patoso- Aquí la tienes.

Bruja Lucera- Genial, por fin podré hacerme la sopa de mis sueños, con el caldo de la pluma y un montón de pasta. Es que si hay algo que me gusta en este mundo, es la sopa.

Patoso- Me alegro mucho señora, pero ahora si no le importa, me podría dar el secreto del amor verdadero, que ardo en deseos de acudir junto a Casadera.

Bruja Lucera- Está bien príncipe patoso, allá va el secreto del amor verdadero, pon atención porque solo te lo diré una vez: el amor verdadero lo llevamos todos dentro, lo único que hay que hacer es encontrar a la persona adecuada para dejarlo salir.

Patoso- ¿y ya está?

Bruja Lucera- pues si majo, ya está. Si quieres un consejo, asegúrate de que tu princesa se haya tomado por lo menos un par de cafés antes de darle la barrila.

(se va de escena)

Patoso- Jope…pues vaya.

Duende- No te desilusiones amigo, por ahí viene Casadera, trata de hablar con ella.

Patoso- Allá voy.

(entra casadera)

Patoso- Amada mía. ¿Un cafetito?

Casadera- Uy que bien, Patoso, con las ganas que tenia de reírme…¿podrías recitarme eso de “el perro de san roque no tiene rabo”?

Patoso- ¿Perdón? Yo he venido a hablaros de amor.
Casadera- Huy que turras es este muchacho, si yo lo único que espero de los hombres es que me hagan reír, es para lo único que valen.

Patoso- Pero amada mía, el amor verdadero lo llevamos todos dentro, lo único que hay que hacer es encontrar a la persona oportuna para dejarlo salir.

Casadera- ¿Y tu eres la persona adecuada?

Patoso- Pues a lo mejor…quizas…puede…esto…si.

Casadera- Cuanto lo siento príncipe y te lo digo con todo mi cariño, a lo mejor tu estás enamorado de una ilusión y yo no soy más que lo que te gustaría encontrar en cualquier princesa, pero la princesa perfecta, la que tu amas, no existe, así que adiós. Que tengas mucha suerte. Me voy a por un café.

(se va de escena y entra el duende)

Duende- Vaya chasco, muchacho. ¿Ahora que vas a hacer?

Patoso-No lo sé, pero este reino es muy grande. Olvidaré a Casadera, abriré una cafetería en el centro y buscaré a la mujer que me haga feliz.

Duende- Sabes…creo que este es el principio de una gran amistad. Vamos, te invito a una infusión relajante.

Narrador: Esto pasó hace muchos, muchos años, pero el secreto del amor verdadero sigue siendo el mismo, todos llevamos dentro el amor, lo único que tenemos que hacer, es esperar a que se presente la persona adecuada y cuando la encontremos, permitid que ella misma lo descubra en nosotros.
Y colorin, colorado…este cuento se ha acabado.