
Pues ya vuelvo a ser el de siempre...o peor.
Vivo rodeado de idiotas.
No se que está pasando en esta sociedad de mierda, pero mucha gente está perdiendo el norte.
Antaño ( y no hace tanto, leñe, que tengo treinta y seis años)había algo de honestidad en las personas y una especie de vergüenza torera, un no querer cagarla en exceso o algo de prudencia, no se.
Hoy en día cualquier mindundi se siente con pleno derecho para abrir la bocaza y ciscarse en la educación, los modales y el protocolo.
Por educación y por autoestima, uno piensa lo que va a decir antes de calentarse, sobre todo si lo que tiene que decir es algo hiriente o desagradable.
Desde hace un tiempo para acá, vengo escuchando que a "fulanito" hay que consentirle su falta de tacto porque "es muy sincero" o a menganito se le debe querer como es, porque siendo desagradable se protege del mundo.
¡¡Señores por Dios!!
Es muy fácil rebuznar y espantar moscas con la cola.
Lo verdadermente difícil es aguantarse las ganas de destrozar a una persona con dos frases bien hiladas o si me apuran, romperle el espinazo al "señor" que te falta al respeto de manera gratuita.
Nos guste o no, vivimos en sociedad y hay ciertas normas según las cuales evitamos el volver a portar faca a la cintura, o espada, sable, montante, pistola de perrillos o el Tan afamado AK47.
Es tarea muy ardua sujetarse y apretar los nudillos, pero los ejercicios de contención dignifican al ser humano.
No sirve de nada ampararse en traumas o supuestas virtudes para hacer daño a las personas con las que te vas cruzando en la vida, ya que todo, todo, vuelve.
Uno empieza a plantearse si esta educación que nos han trasmitido otras sociedades supuestamente mas avanzadas y basadas en la competitividad y la agresividad como método de ascenso social, no será el verdadero germen que destruirá a la raza humana.
A mi me enseñaron que si uno no quiere, dos no se pelean y que a enemigo que huye puente de plata y no se que de la otra mejilla y que el que se retrata perdura.
Empiezo a cansarme de la desfachatez de mis conciudadanos, que se aprovechan de las buenas personas y de las personas pacientes y de los que huyen de enfrentamientos banales.
La calle está llena de adoquines.
No se si lo habréis notado...pero se me están empezando a cargar los electrodos.
No quisiera tener que batirme, como los españoles de antaño, a los que bastaba un "vuestra merced" para tirar de toledana y desjarrete.
Eso se lo dejo a Alatriste.
Yo quiero que me traten como yo trato y que me respeten como yo respeto, porque en cada hombre y en cada mujer de este planeta vive un demonio con la boca enorme y llena de dientes afilados, que está en continua pugna y al que por el bien común, hay que reprimir.
Sino...nos convertiremos en lo que se espera de nosotros y eso terminará con todo.
Sinceramente y perdonadme la vulgaridad, hoy estoy hasta la picha de idiotas.