lunes, 5 de enero de 2026

Proyectos literarios


 En este año que acaba de comenzar, voy a enfrentarme a tres proyectos literarios tan diferentes entre sí como apasionantes y hermosos.

Cómo ya os he dicho en muchas ocasiones, para mi escribir no es un oficio ni un hobby, es realmente una necesidad vital, pues si no pudiera escribir, preferiría estar muerto.

El primero de ellos realmente comenzó hace ya tiempo, pero me he conjurado para terminarlo este año y no es otro que mi novela Inocentes, novela en la que un decurión de la caballería romana destinado en la Judea del año 0 salva la vida de un niño a punto de morir a manos de los soldados de Herodes y se enamora perdidamente de su madre, una hebrea de espectacular sonrisa llamada Jiyuj.

Estoy mimando este proyecto, pues quiero que esta sea la mejor de cuantas  novelas he escrito y sé que tal y como la estoy trabajando, puede que consiga mi objetivo.

El segundo proyecto es un libro del que ya os he hablado al que titularé El alegre, pues Alegre es el apellido de su protagonista y el nombre como se le conoce en el mundo de la farándula, ya que ha tenido una vida muy especial y muy vinculada al teatro. Su familia me ha contratado para poner por escrito tantas y tantas cosas que este carismático personaje tiene que contar y tantas y tantas vivencias que son un verdadero lujo de experiencias de todo tipo a lo largo de unos cuantos años entre campos de cereal, piscinas deportivas, ríos aptos para el baño, pastelerías vallisoletanas, panderetas y bandurrias y teatros y centros culturales.

Y por último y no por ello menso importante, un proyecto literario al que me enfrento con el corazón encogido por la responsabilidad que conlleva, y con el más profundo de los cariños dado que me he permitido el atrevimiento de tratar de completar el libro que mi padre comenzó con las notas redactadas por mi abuelo durante el asedio al Alcázar de Toledo, y de las que mi padre nos dejó al morir un interesante manuscrito. Mi abuelo paterno fue general de caballería, doctor en Derecho y héroe del Alcázar de Toledo condecorado al valor durante la Guerra Civil española, y supo reflejar por escrito sus vivencias durante el asedió que sufrió junto a su mujer y otros compañeros de armas en el emblemático y singular edificio toledano durante aquel fratricida conflicto. Este libro, tan solo reflejará la verdad absoluta de lo sucedido allí durante el tiempo en el que los republicanos sitiaron a los alzados contra el gobierno de la república, hasta que el general Franco los rescató de su asedio. 

Refleja la realidad de mi abuelo durante esos meses, sin partidismo político y sin describir más que la vida de los hombres y mujeres allí encerrados. Además de un interesante documento histórico, es el testigo que entregaré al editor tras haberlo recogido de mi padre y  a su vez él haberlo recogido del suyo. Será un libro que unirá a tres generaciones de la familia Pizarro. 

Seguramente nunca vuelva a verme en algo así, por lo que lo afronto con tanta emoción como nerviosismo y respeto.

En cualquier caso, algo me dice que este año va a ser un año arduo, exigente y trabajoso en cuanto a lo literario, pero lejos de asustarme, me motiva sobremanera y me ilusiona hasta lo indecible.

Una vez más, bendigo el día en el que aprendí a juntar letras y a construir emociones en negro sobre blanco.

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