domingo, 11 de octubre de 2026

Leer


 Siguiendo la recomendación de una gran persona, amante de la psicología, de las relaciones humanas y devota hija de su padre, al que por amor y gratitud apoya y ayuda en un momento en el que la necesita más que nunca sacrificando gustosa su tiempo y su energía, he leído Carta al padre de Kafka, y aún estoy sobrecogido con la lectura.

En este libro, el autor de La Metamorfosis escribe a su padre una carta plagada de reproches y de referencias a los daños recibidos a través de una educación estricta, severa y completamente ausente de demostraciones de afecto, pero también evidencia el amor, la admiración  y el respeto que sentía hacia él. Hay que contextualizar el texto y comprender que para entender a su padre, hay que ponerse en la piel del cabeza de familia en una comunidad judía del Praga del imperio Astro Húngaro de finales del siglo XIX,  y si se lee con el corazón abierto y la mente dispuesta, se identifica que escribe desde una profunda tristeza al sentirse menospreciado, abandonado a su suerte y de alguna manera incluso despreciado por aquel hombre que piensa que jamás aprobará ninguna de sus decisiones, ni en cuanto a lo laboral, ni en cuanto a a su creatividad. Ni siquiera en lo emocional y en su necesidad de contraer matrimonio y formar una familia propia para tratar de imitar a su progenitor intentando corregir lo que no aprueba de sus métodos educativos,

El hecho de que se comprometiese con distintas mujeres pero no llegase a casarse con ninguna de ellas, es muy revelador.

Kafka murió a los 40 años de edad de tuberculosis, y esa fragilidad física acompañó siempre a su fragilidad emocional y a todo cuanto lo atormentaba.

Al leer su obra, no puedo evitar identificar algunas de las metáforas en su libro más famoso e inevitablemente buscar el origen de ese insecto en el que se transforma.

Hoy le he dicho a mi amiga que pese a todos los palos que el destino acostumbra a poner en nuestras ruedas, tras haber leído este libro, creo que ambos debemos sentirnos afortunados, pues ella admira y ama a su padre con quien siempre ha tenido una relación propia de padre e hija y yo echaré de menos al mío cada día de lo que me quede de vida, pues también lo quiero y lo admiro, aunque ya no pueda decírselo y aunque por pudor y vergüenza, creo que no se lo llegué a decir cuando tuve la oportunidad,

Que importante es la figura del padre en la vida del ser humano, y que necesario es el establecer la relación adecuada que pueda aunar la protección y la guía, el cariño, el respeto, el apoyo, la transmisión de valores y de conocimientos y el establecimiento de objetivos.

Y que importante y que necesario es leer. Siempre.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que no has entendido nada del libro de Kafka.

lacantudo dijo...

Bueno...eso es lo que crees. Yo creo que tu no has entendido mi texto. Pero eso es lo que yo creo.