sábado, 31 de enero de 2026

Buscar el gremio. Infantería española.


 La fortuna y la eficacia de  Salomé se aliaron una vez más y gracias a sus continuas investigaciones de cuanto se recoge en las llamadas telefónicas detectó extraños movimientos en los aeropuertos donde uno de los clientes de SVAE ofrece asistencia jurídica a los detenidos por las fuerzas policiales de aduanas. Al parecer el cartel mexicano que nutre de producto y de sicarios a la empresa de comunicaciones castellana que les sirve de tapadera, estaba también preparando la reunión a la que asistirían Pinacho y su compañera en el lugar de Charly y ella misma. No tardó en llamar a Ulises para dar novedades, como le indica el protocolo de emergencia.

—Esto es serio de verdad, agente—reconoce Ulises—apenas hay tiempo para preparar a una unidad de contingencia que de soporte a Pinacho y a Clara en el polígono, Tendrás que movilizar a los efectivos que tienes de guardia hoy.

—Muy bien. Hoy tengo a Pedro, a Alma y a las tres Elenas —le indica Salomé—Laertes y Txus se quedarán al frente de la defensa de las nuevas instalaciones en al ciudad.

—Perfecto, Salomé—, llama a las Elenas y que se pasen por la armería de las nuevas oficinas. Que no escatimen en armamento y munición, algo me dice—concluye Ulises—que hoy va a haber sangre.

Así lo haré, Ulises. Charly y yo las acompañaremos y tomaremos posiciones en la nave contigua a la de la reunión.

Tras colgar el teléfono, Salomé cumple con lo ordenado y moviliza a las tres Elenas para que acudan de inmediato a la armería y se hagan con lo que necesiten para ofrecer cobertura a Pinacho y a Clara. Una de las Elenas, la reclutada en la vecina Segovia, es muy dada a los RPG y a la artillería ligera, por lo que Salomé no duda en que si acuden sicarios del cartel en coches blindados, tampoco serán un problema.

En menos de media hora las tres Elenas toman posiciones en el tejado de la nave contigua a la de la reunión de los agentes de la policía judicial con los supuestos empresarios de comunicaciones y Charly y Salome aguardan ocultos tras los cristales tintados del potente y a la vez discreto vehículo que Ulises les ha proporcionado para las misiones especiales.

Pedro y Alma, ataviados como trabajadores de la vecina nave de construcciones y reformas, se esfuerzan en no llamar la atención disimulando como si estuvieran descargando material para una futura obra.

Desde allí ven llegar a Pinacho y a Clara, y como estos son recibidos por dos hombres trajeados que tratan de disimular sus patibularias maneras.

A los pocos minutos un disparo abre la fiesta de la pólvora y las Elenas hacen honor a los más gloriosos gestos del Tercio de infantería española que da nombre a la unidad de la legión entre cuyas mujeres  fueron seleccionadas.

Joder, Clarita—brama Pinacho mientras cambia el cargador de su Pietro Beretta de 9 mm—no imaginaba que esto fuera a ponerse tan jodídamente feo.

Ya nos avisó Ulises de que seguramente habría problemas —contesta Clara derribando a un sicario de un disparo entre los ojos que desparramó sangre,  sesos y restos de huesos por toda la luna de la puerta del BMW tras el que inútilmente intentaba parapetarse—. pero también nos dijo que Charly, Salome y los suyos nos prestarían cobertura inmediata.

Y ahí los tienes -señala Iván sonriendo a los miembros de la unidad especial de infantería que trabajan como teleoperadores Y gestores de llamadas en SVAE.

Una de las Elenas coloca un proyectil en el RPG que esgrime otra de las especialistas en guerrilla urbana, quien con precisión cirujana elimina a los tres sicarios ocultos tras los contenedores de obra del patio de la nave vecina.

La científica se lo va a pasar pipa recogiendo extremidades y trocitos de sicario por todo el patio --bromea Clara abriendo fuego a su vez sobre uno de los supuestos técnicos de telecomunicaciones que armado con un AK 47 intentaba terminar con ellos desde una ventana. Pedro y Alma, quienes ya no tienen que fingir nada, se han hecho con los supuestos hombres de negocios que intentaron escapar saltando la verja que comunica con su puesto y tras derribarlos de certeros y dolorosos disparos en las rodillas, los ejecutan limpiamente en el suelo. En esta guerra no se hacen prisioneros, y eso es algo que saben bien los luchadores de ambos bandos.


Continuará


lunes, 26 de enero de 2026

Buscar el gremio. Cunetas

Tal y como Salomé le había recomendado, Iván se sentó con Clara a estudiar la documentación que la muy eficaz agente de El Faro del norte le había entregado durante su discreto y agradable encuentro en Tudela.

—No creo que te resulte demasiado difícil sostener los argumentos de SVAE de cara a optimizar los recursos de Piligrin S.A—comenta Iván tras haber realizado una primera lectura del argumentario que deberán exponer en la reunión con los directivos de la empresa de comunicaciones castellana que sirve de tapadera a los miembros del cartel del narcotráfico que ha desarrollado la nueva red de distribución en lso pueblos de la comunidad autónoma más amplia de España.

—Si, será sencillo—asiente Clara—es cierto que lso gestores de SVAE están más que capacitados para seguir los protocolos indicados y ahorrar tiempo a los técnicos de Piligrín al evitarles tener que atender las llamadas y coger los datos de los clientes.

—El problema está en que lo que no saben es que muchas de esas llamadas esconden el verdadero objetivo de que los distribuidores del cartel envien al lugar indicado la cantidad solicitada.

—Hay que reconocerles cierto ingenio en el sistema para hacer los pedidos sin llamar la atención.

—Ya te digo—concede Pinacho con verdadera admiración—Menos mal que Salomé lo ha dejado claro. Las llamadas en las que los clientes indiquen a also gestores de SVAE que el internet les llega con menos velocidad de la contratada serán las que realmente se traten de pedidos de mercancía desde los camellos de las zonas.

—Si... está muy bien pensado —prosigue Clara— Si dicen euqe tienen contratados 2000megas pero solo les llegan 1000, querrá decir que el camello del pueblo necesita que les sirvan un kilo de coca para pasar en el pueblo.

—Por lo visto solo se atenderán pedidos a partir de 500 gramos para no llamar la atención.

—Pues sí, jefe—provoca Clara con cariño sabedora de que Iván no soporta que lo llame así— está claro que esta gente no funciona al por menor y que lo de  el menudeo lo dejan en manos de sus lacayos.

—Bien. Mañana es la reunión. No olvides llevar algo de munición extra en el bolso, cariño. Al parecer seremos unos cuantos en la reunión y en los montes de Cerrato hay muchas cunetas libres que nos facilitarán el trabajo de cara a que desde la prensa no se hagan eco de la aparición de los cadáveres de los miembros de un cartel mexicano de la droga en la provincia de Valladolid.

—Habrá que avisar a Charly para que estén prevenidos—apunta Clara—. Seguramente los narcos no encajen bien el golpe y además de buscar nuevas tapaderas creíbles, intentarán encontrar el origen de su pérdida.

—No te preocupes. Salomé y Charly ya han dado las pertinentes instrucciones a Alma, Pedro, Txus y los demás, y además ya han trasladado la empresa  a las nuevas oficinas que diseñó y construyó la organización con la excusa de mejorar en los servicios.

Ahora a través de los túneles tras las puertas secretas en el local, los hombres de la UIP pueden personarse allí en cuestión de segundos.

—Si es que otra cosa no, pero desde luego Ulises es una tipa con la cabeza muy bien amueblada.

—Claro—masculla Iván entrando al trapo—y con la mala leche muy desarrollada.

Los dos servidores de la ley se despiden con un abrazo tan cálido como sincero y se preparan para la reunión que los aguarda a la mañana siguiente, una reunión tras la que aportarán tranquilidad y calma a muchas familias castellanas, pues durante un tiempo evitarán la distribución de droga a través de la nueva y formidable tapadera de los narcos.

 

miércoles, 21 de enero de 2026

Un abrazo sincero


 Hay un día internacional de casi todo, y casi todos estos días internacionales me la traen al pairo, pero hoy se celebra el día internacional del abrazo, y este es uno de los que yo elevaría a la categoría de fiesta planetaria.

Soy un ferviente admirador del abrazo, pero no de cualquiera. No me vale cualquier abrazo.

Admiro y conservo en el recuerdo y en el interior de mi alma tan solo los abrazos sinceros, y esos no los sabe ni los puede regalar cualquiera, tan solo las personas sinceras, o de sincero corazón y sincera voluntad. Por desgracia estas personas escasean y son esos pocos diminutos diamantes escondidos entre miles de millones de piedrecitas que jalonan el camino que has de recorrer a lo largo de tus vidas.

Hubo quien me abrazó con intensidad y fingido amor, y al separarme de su pecho aprovechó  el descuido emocional para saquear cuanto amé. pero gracias a mi Dios no he vuelto a permitir que nadie me abrace así.

Ella supo y sabe abrazar de verdad, sin dobleces, sin intereses ocultos y sin mayor afán que permitir descubrir la paz y la tranquilidad entre los brazos de quien quiere que te sientas en un lugar mejor. En ese lugar que es el único en el que verdaderamente quieres estar.

Quiero que sepas que si yo abrazo, lo haré con el corazón y el alma, y que si no considero que merezcan que entregue ese presente tan íntimo como poderoso, no lo haré, pues prefiero estrechar manos, besar mejillas o incluso acariciar piel y besar labios, pero si realmente no quiero regalar mis emociones más puras, más verdaderas y más intensas, no abrazaré.

Feliz día internacional del abrazo verdadero. 

Los demás me importan una mierda.

sábado, 17 de enero de 2026

Decisiones acertadas


 Y es que la vida consiste precisamente en eso, en tomar las decisiones acertadas en el momento preciso.

Tras repetirse mentalmente esta frase un par de veces para animarse a dar el paso, el altamente sensible asesino de ojos tan fríos y azules como el mar de invierno, amartilló el arma introduciendo en la recámara al hacerlo una bala de 9mm, munición con la que la pistola automática italiana de la casa Pietro Beretta adquirida en el mercado negro barcelonés muchos años atrás, acompañaba siempre las decisiones que más le habían costado tomar. Y otras muchas más sencillas.

La confiada víctima de su ejercicio de justicia kármika dormía agotada tras la intensa noche de pasión carnal e inconsistente y de vulgar juego gimnástico sucedáneo de amor, tan indefensa como terriblemente hermosa, arropada con una sábana de lino que apenas alcanzaba a cubrir su cuerpo desnudo.

Durante apenas una fracción de segundo Laertes regresó a la noche en que Ella,  la única mujer a la que había amado, le rompió el alma al confesarle que llevaba meses acostándose con otro hombre, el jefe de cirugía cardiovascular de la planta del hospital en el que Marta trabajaba como enfermera desde hacia varios años. Asumió la traición no sin cierta sensación de derrota, pues aquel hombre era más que insignificante a todas luces; un tipo vulgar y anodino al que disfrutó atravesándole el corazón con un cuchillo de monte adquirido en metálico en las rebajas de la sección de deportes de un cercano y  conocido centro comercial.

El doctor Ortega ni siquiera trató de defenderse cuando lo sorprendió en su garaje al bajar del Mercedes descapotable con el que intentaba compensar ante las jóvenes enfermeras su carencia de atractivo personal. Fue un crimen limpio, podría decirse incluso que casi aséptico, jugando con las analogías sanitarias. Lo que está claro es que fue mucho más rápido de lo que hubiera querido por aquello  de disfrutar del placer de la venganza. Visto y no visto. Un corazón por otro. 

Tras alborotar un poco las habitaciones del chalé del difunto galeno y fingir un vulgar robo al hacerse con algunas pertenencias de valor y con el dinero que encontró en los cajones de la mesilla de noche, se aseguró de no dejar pista alguna sobre la verdadera naturaleza del crimen y de su culpable y abandonó con disimulo la finca a la que se accedía desde una vía de servicio de la carretera de montaña que llevaba hasta la lujosa mansión.

Al matarla a ella sin embargo si disfrutó, o bueno...más bien disfruto unas horas antes...y mucho. 

No le resultó difícil convencerla de que había perdonado su infidelidad y de que seguía amándola como el primer día, o incluso más al haber estado a punto de perderla para siempre.

De ahí a la cama apenas mediaron unas horas de conversación y una botella de tinto crianza de la Ribera del Duero.

Prefirió ejecutarla dormida, no se atrevió a despertarla para explicarle sus razones, aunque de sobra eran sabidas y justificadas. Pensó que si lo hacía quizás ella encontrase las palabras adecuadas para convencerlo de perdonar su vida. Y no lo haría.

Laertes era un asesino a sueldo oculto bajo su doble vida como funcionario del ministerio de cultura y a todos los ojos un tipo encantador, carismático y peculiar, aficionado al teatro, a la música, a la literatura, a los felinos y a las mujeres bonitas, y a los vinos de nombres rimbombantes.

Jamás permitió que ninguna de sus conquistas descubriera su verdadera profesión y ni mucho menos, Marta, la única mujer a la que había amado de verdad y de la que el destino se sirvió para castigar sus muchos pecados.

Colocó el silenciador como medida extra de seguridad, aunque había insonorizado su vivienda hacia ya tiempo, con el pretexto de escuchar la música de Wagner en sus vinilos de Doitche Grammophone a todo trapo, amplificados por el mejor equipo de audio que a marca Bose había fabricado.

Tras apartar la sábana con la mano izquierda dejando al aire los pechos de Marta, apoyó el cañón del arma sobre el corazón de la impresionante belleza sureña y antes de arrepentirse de ello, apretó el gatillo. El proyectil realizó a la perfección el trabajo encomendado matándola en el acto.

Al comprobar la esperada ausencia de pulso, volvió a repetirse mentalmente eso de que que la vida consiste precisamente en tomar las decisiones acertadas en el momento preciso y apoyándose el cañón en la sien, apretó el gatillo. La muerte lo encontró acostado junto a Ella por última vez. Desde el día en que la conoció, supo que habría de morir a su lado, y que no querría hacerlo en ninguna otra parte.



lunes, 5 de enero de 2026

Proyectos literarios


 En este año que acaba de comenzar, voy a enfrentarme a tres proyectos literarios tan diferentes entre sí como apasionantes y hermosos.

Cómo ya os he dicho en muchas ocasiones, para mi escribir no es un oficio ni un hobby, es realmente una necesidad vital, pues si no pudiera escribir preferiría estar muerto.

El primero de ellos realmente comenzó hace ya tiempo, pero me he conjurado para terminarlo este año y no es otro que mi novela Inocentes, novela en la que un decurión de la caballería romana destinado en la Judea del año 0 salva la vida de un niño a punto de morir a manos de los soldados de Herodes y se enamora perdidamente de su madre, una hebrea de espectacular sonrisa llamada Jiyuj.

Estoy mimando este proyecto, pues quiero que esta sea la mejor de cuantas  novelas he escrito y sé que tal y como la estoy trabajando, puede que consiga mi objetivo.

El segundo proyecto es un libro del que ya os he hablado al que titularé El alegre, pues Alegre es el apellido de su protagonista y el nombre como se le conoce en el mundo de la farándula, ya que ha tenido una vida muy especial y muy vinculada al teatro. Su familia me ha contratado para poner por escrito tantas y tantas cosas que este carismático personaje tiene que contar y tantas y tantas vivencias que son un verdadero lujo de experiencias de todo tipo a lo largo de unos cuantos años entre campos de cereal, piscinas deportivas, ríos aptos para el baño, pastelerías vallisoletanas, panderetas y bandurrias y teatros y centros culturales.

Y por último y no por ello menso importante, un proyecto literario al que me enfrento con el corazón encogido por la responsabilidad que conlleva, y con el más profundo de los cariños dado que me he permitido el atrevimiento de tratar de completar el libro que mi padre comenzó con las notas redactadas por mi abuelo durante el asedio al Alcázar de Toledo, y de las que mi padre nos dejó al morir un interesante manuscrito. Mi abuelo paterno fue general de caballería, doctor en Derecho y héroe del Alcázar de Toledo condecorado al valor durante la Guerra Civil española, y supo reflejar por escrito sus vivencias durante el asedió que sufrió junto a su mujer y otros compañeros de armas en el emblemático y singular edificio toledano durante aquel fratricida conflicto. Este libro, tan solo reflejará la verdad absoluta de lo sucedido allí durante el tiempo en el que los republicanos sitiaron a los alzados contra el gobierno de la república, hasta que el general Franco los rescató de su asedio. 

Refleja la realidad de mi abuelo durante esos meses, sin partidismo político y sin describir más que la vida de los hombres y mujeres allí encerrados. Además de un interesante documento histórico, es el testigo que entregaré al editor tras haberlo recogido de mi padre y  a su vez él haberlo recogido del suyo. Será un libro que unirá a tres generaciones de la familia Pizarro. 

Seguramente nunca vuelva a verme en algo así, por lo que lo afronto con tanta emoción como nerviosismo y respeto.

En cualquier caso, algo me dice que este año va a ser un año arduo, exigente y trabajoso en cuanto a lo literario, pero lejos de asustarme, me motiva sobremanera y me ilusiona hasta lo indecible.

Una vez más, bendigo el día en el que aprendí a juntar letras y a construir emociones en negro sobre blanco.