domingo, 8 de octubre de 2017

Buen camino

Se encendieron los pitillos con una metáfora necesaria, en la que ella prendió el pitillo de él y él prendió el de ella. 
-Si tu no enciendes el mio-dijo ella -yo no podré fumar pero tranquilo. Yo encenderé el tuyo. Si solo te miras el ombligo y te preocupas de vigilar que la llama de mi mechero alcance tu cigarrillo en lugar de que la del tuyo de fuego a mi cigarro, no vivirás el abrazo y el mutuo cuidado que esconde este gesto-
Él había pasado tanto tiempo perdido, buscándose en una nueva realidad que no alcanzó a comprender que por dos ocasiones, solo se preocupó de poder aspirar el humo de su cigarrillo encendido pero a la tercera, entendió y asimiló el término real y el irreal de la hermosa metáfora y se preocupó de que ambos pudiesen fumar, sabedor de que ella no dejaría que diese una calada vacía de humo de tabaco.
Y así fue como sin saberlo, acababa de pedirle, de rogarle, de implorarle que pasase al interior de su pecho, se hiciera un hueco y se pusiera cómoda. Porque la quería siempre junto a él, aunque fuese en la distancia.
Desde que la vio entre el grupo de personas que habían acudido a aquella fiesta, notó sobre ella un aura especial, algo que no alcanzaba a comprender pero que lo atraía con la fuerza de un tornado. Él había hecho un esfuerzo acudiendo a la fiesta. De un tiempo a esta parte, solía declinar todas las invitaciones y solo aceptaba las que consideraba que no podrían generarle ningún tipo de problema (o  de momento incómodo) y dada la naturaleza de aquel evento(la celebración de cumpleaños de un ser querido) sacó del armario una de las sonrisas apolilladas, la lustró y se la puso con cuidado de no romperla. 
Cuando la encontró entre un pequeño grupo en el jardín del chalet de la homenajeada, la sonrisa que aún le quedaba excesivamente justa y le tiraba un poco de las comisuras de los labios creció y se adaptó sin esfuerzo a su melancólico semblante. Al principio y como le acostumbraba a suceder desde ciertas catastróficas desdichas sufridas tres años antes; tuvo que hacer un verdadero esfuerzo mental para asociar su rostro y su nombre y ubicarla entre los desordenados recuerdos del pasado pero en cuanto intercambiaron los dos besos de rigor y comenzaron a hablar, todo fue recolocándose por si mismo y afloraron algunas vivencias comunes, algunos momentos alegres y sobre todo y por encima de todo, una conexión tan salvaje que sintió incluso un pequeño mareo cuando leyó en sus ojos que aquello era real y estaba sucediendo.
A lo largo de la noche, entre artesanales gintonics maridados con cariño, canciones oportunas al ritmo de buenos deseos y conversaciones intensas, profundas y necesarias, él fue capaz de rescatar del armario de su alma, la completa colección de sonrisas que pasaron de las más cálidas (por lo sentidas) de la temporada otoño-invierno a las más amplias y frescas (por lo espontáneo) de las de la temporada primavera-verano.
Intercambiaron mucha sinceridad, mucha información existencial y un par de abrazos tan agradables como reconfortantes. 
Al despedirse de ella, supo que volverían a verse antes de que se borrasen las ondas que la piedra que lanzó con su conversación,crearon en el profundo estanque de su alma. Y supo también que pensaría mucho en su mirada, en la fuerza de sus palabras, en la sinceridad de sus sentencias y en el calor de su contacto.
Decidió entonces que ya que iba a dedicarle mucho de su tiempo y muchas de sus emociones, lo haría en el entorno adecuado con la disposición adecuada y con el objetivo adecuado. Se organizaría para volver a caminar con dirección a Santiago de Compostela como hizo una vez en el pasado pero en esta ocasión, no llevaría otra compañía que la del recuerdo de su voz, del olor de su cabello y de la perfección de sus caderas.
Esta vez caminaría consigo mismo y con lo que esperaba de la vida, con lo hermoso de algunos reencuentros y, con la necesidad de conocer la respuesta a las preguntas que desde hacía tres años no le dejaban dormir. 
Sabía que gracias a ella, viviría un buen camino.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me has removido todo mi interior...

...y Luar na Lubre uno de mis grupos preferidos. Esta canción me recuerda especialmente a una persona que está a años luz de mí y yo de ella. A pesar de ello, a esa persona la siento como alguien muy importante en mi vida. Sólo la vi media hora en persona, pero es de aquellas que no sé por qué permaneceran dentro de mí el resto de mi vida.
Zeroide



PD:besitos mil

lacantudo dijo...

No sabes cuanto me alegra haberte removido por dentro, Zeroide (si ha sido un movimiento agradable). Luar na lubre fue un grupo muy presente en mi día a día durante unos cuantos años. Y espero que la persona que me ha inspirado este texto permanezca cerca de mi el resto de mis vidas.

Besos: Tus il y mil más. All in.