lunes, 7 de septiembre de 2015

Canciones para una noche en vela.

Este fue el cartel de aquel espectáculo que realizamos mi amigo y pianista Oscar Lobete y yo hace un par de años y que estrenamos durante las fiestas de Valladolid en el escenario instalado en la C/Cascajares en pleno centro de la city y volvimos a llevar a escena en "Labienpagá" una maravillosa sala alternativa gestionada por grandes amigos de la farándula.
La foto de Danimantis para el cartel promocional, juega un poco al despiste pues yo luzco una serie de vinilos y Oscar los textos para el show, cuando Oscar fue quien al piano transmitió a las partituras originales de las canciones seleccionadas sus sentimientos en forma de arreglos y variaciones y yo me permití el atrevimiento de hacer lo mismo con las letras de esa selección de temas que de alguna manera han marcado nuestras vidas y nos han acompañado en muchas noches en vela, en demasiadas quizás.
Algunos de los que leéis este blog vinisteis a ver el espectáculo pero otros muchos no pudisteis, bien por la distancia, por impedimentos de la vida cotidiana o por falta de ganas, cosa esta muy respetable.
Voy a dejaros en este vuestro blog los textos que leí mientras Oscar tocaba y siento horrores no poder colgar una grabación de aquel espectáculo.
Estamos jugando con una segunda parte de esta locura que nos dio en su momento pero Oscar y yo nos entendemos tan bien que para mi fue sencillísimo trabajar con él y será maravilloso y muy cuerdo volver a hacerlo.

Antes de rasgaros las vestiduras al leer alguno de los textos sabed que respeto sobremanera las letras originales y esto no era algo tan prepotente ni vomitivo como pretender mejorarlas, si no tan solo transmitir lo que entendíamos al escucharlas y con cuales de nuestras vivencias las relaccionábamos.




Me quedo contigo.

No me des a elegir, entre tu y mis ideas, porque yo sin ellas, soy un niño perdido.
Si me das a elegir, me quedo contigo.
No las necesito
Ni la gloria, no la quiero.
Si me das a elegir entre tu y ese cielo, me subiré al punto más alto de este jodido planeta para gritar a los cuatro vientos que mi único cielo es el que descubro en tu cuerpo desnudo, donde libre es vuelo para llegar al olvido.
Porque me he enamorado, ya ves y te quiero y te quiero y solo deseo estar a tu lado.
Y te vuelvo a querer y te seguiré queriendo hasta que decidas que llegó el momento de dejar de soñar con tus ojos, de poner una barrera de distancia feroz entre tus labios y los míos
No me des a elegir, entre tu y mi memoria, porque estoy dispuesto a vagar de un lado a otro sin saber quien soy, y sin saber en que momento decidí anularme en pos de la grandeza de la herida que me has abierto en el pecho.
Porque me he enamorado, ya ves y te quiero y te quiero y solo deseo, morir a tu lado.

El hombre del piano.

Esta es la historia de un sábado, o de cualquier día de estos últimos años en cualquier viejo café, no importa la barra, son todas iguales.
La historia de esa tabla de naufrago con sabor a barrica a madera a derrota a miel a cualquier cosa que me ayude a soportar tu ausencia y a la que me agarro para no ahogarme en este océano de lágrimas donde sigo lanzando bengalas del color de tus ojos, pero nunca vienes a rescatarme.
Y cada vez que el espejo de la pared me devuelve más joven la piel, arrojo mi vaso contra el cristal.
Tu siempre temiste echar raíces, yo no supe retenerte a mi lado.
Yo…que fui el más joven maestro al piano, hoy vomito la tristeza que  me sobra sobre el piano cubierto de polvo y telarañas.
A veces toco, hace que me sienta bien, porque las canciones que saben a tu recuerdo matan el resto de los sabores.
Pero siempre hay otros borrachos, con otras babas que se mezclan con las mías sobre la barra, recordándome que una vez me amaste y no vas a volver.
Yo…que fui el más joven maestro al piano…vencido por una mujer.
Algunos me han visto llorar.
Es tan triste la noche como nuestra canción y el micrófono apesta a cerveza, el calor se puede cortar y la emoción, empapada en alcohol me recuerda que aún no ha salido el sol…y que estoy muy cansado.

Mediterráneo

Que fue de mi niñez…¿Y de tu playa?
Donde cojones dormirá ahora mi primer amor, tras que cañas se esconderá hoy, que sigo llevando su olor y su luz por donde quiera que vaya y, amontonado en su arena he dejado tirados de cualquier manera los juegos, el amor y las penas.
Yo que en la piel tengo el sabor amargo del llanto eterno y el de todos y cada uno de los besos con los que recorriste hasta el último centímetro de mi cuerpo.
¿Quien pintará a hora de azul mis largas noches de invierno? Esas largas noches de invierno en las que recordar que a fuerza de desventuras, mi alma es profunda y oscura.
Ya no hay atardeceres rojos…ya no hay nada.
Que le voy a hacer, si yo nací en el mediterráneo.
Soy cantor, tengo alma de marinero, soy lo que una vez quisiste que fuera y te fuiste pensando en volver, con tu perfume de brea, pero Algeciras, Estambul, cualquier lugar lejos de mi se convirtió en el mejor de los lugares.
Ya solo vendrá a buscarme la parca y empujará el mar mi barca y llegará un temporal de nostalgia para desguazarlo todo, la barca, mis pequeñas alas blancas y tu memoria.
Enterradme donde queráis, pero si puedo elegir, que sea en la ladera de un monte, el más alto, que quiero que mi alma tenga la mejor vista para seguir oteando en la muerte el horizonte de tu regreso.

Corazón loco.

Dices que no me puedes comprender y que ellas tan poco.
Trata de hacerlo, al menos tú, que eres mi amigo
Porque las amo, a las dos.
Se pueden querer dos mujeres a la vez y no estar loco, pero mereces una explicación, al menos eso.
Una es el amor sagrado compañera de mi vida, esposa y madre a la vez y la otra es el amor prohibido, complemento de mis ansias a quien no renunciaré.
Que quieres que te diga, las necesito a ambas.
Porque mi vida no tiene sentido si me quitas a una de ellas.
Puede que tengas razón, puede que sea un corazón loco, yo que se, pero ¿no es acaso mayor la locura de renunciar a lo irrenunciable?
No es imposible seguir con las dos, no lo es, te lo aseguro.
Te agradezco tu preocupación, pero créeme, estoy más cuerdo y más vivo que nunca.
Loco me volvería si tuviese que cerrar los ojos y dejarlas partir.



Frente a frente


Queda, que poco queda de nuestro amor.
Como hemos consentido esto, apenas queda nada.
Solo el silencio en la noche fría y larga en la noche que no acaba, en la noche que me destroza el alma y me viste de fría oscuridad y me cala los huesos con lágrimas dulces y espesas.
Frente a frente bajamos la mirada, pues ya no queda nada de que hablar, pero te juro que hay tanto que quisiera decirte…y no me atrevo.
Queda Algo más que las ganas de llorar al ver que nuestro amor se aleja, pero ten un gesto amable, uno de esos tan tuyos, de los de antes, de los que me hacían la vida soportable.
A cambio prometo ayudarte a buscar lo que quede, que siempre que se ha amado como nos hemos amado nosotros, queda algo, te lo aseguro.
Quedará algo de ternura, la justa para la locura de un beso, aunque sea a la fuerza, por Dios…haz el esfuerzo.
No vuelvas a decir que solo quedan las ganas de llorar, no quiero oírlo, no quiero oír como te rindes a la pena.
Te quiero, y me quieres, lo se.
No te vayas.


El jinete

La quería más que a su vida y la perdió para siempre, por eso lleva una herida, por eso busca la muerte.
La muerte, tan bella a sus ojos como la noche.
Cabalga sin descanso, no duerme apenas, llora, maldice su vida y le pide a Dios que se lo lleve con ella, pero Dios tiene asuntos más importantes que tratar y él se va consumiendo a lomos de su caballo.
La silueta del jinete se recorta en la cima de una montaña y aquellos con lo que se cruza en el camino, desvían la vista tratando de no reconocerse en la amargura de sus ojos.
Porque todos, todos sin excepción, hemos deseado alguna vez cabalgar junto a él.
La quería más que a su vida y la perdió para siempre, y el precio a pagar es excesivo, aunque el corazón no entiende de medidas y el amor, cuando no puede alimentarse de amor, se nutre de llanto.
El jinete vaga solo por el mundo, pero son legión los que cabalgarían a su lado, los que desean la muerte, los que tumbados al raso contemplando las estrellas, imploran que llegue pronto el final.
Y el final, es tan solo el principio de un día más sin ella.
La quería más que a su vida y la perdió para siempre.


Ruido

No te bastó con que pusiera a tu nombre todas las olas del mar.
No fue suficiente llevarte al fin del mundo.
Ni que te amara y tú me amaras, eso no sirvió para nada.
Tú quisiste barcos y yo, yo que me mareo con las olas de tu cuerpo, no supe que pescar.
Al final tiene que llegar ineludiblemente el final, y con el final siempre, siempre llega el ruido.
Los besos perdieron su sabor y los barcos se oxidaron en el muelle del adiós.
Solo hubo ruido.
Tanto ruido.
Ruido de abogados, ruido compartido, ruido envenenado, demasiado ruido.
Las fotos, las postales, los gemidos, las mentiras, el pasado de los dos.
Hasta hubo ruido en el silencio y el silencio hizo tanto, tanto ruido.
Desandamos lo andado, pisando las pisadas y cuando la epidemia de tristeza terminó pudriendo todas las manzanas, y el mazo del juez golpeó la mesa con su sentencia de olvido, en la sala, solo hubo ruido.
Ruido insatisfecho, ruido como sables, ruido enloquecido.
Ruido, ruido, ruido.

Volver.

Las noches a lo lejos, alumbrando con su pálido reflejo el dolor, van marcando mi retorno.
Y aunque las estrellas se burlarán de mí, he decidido volver.
Porque dicen que la vida es un soplo, pero vivirla sin ti hace que ese soplo se convierta en un aire gélido que me hace tiritar y que cubre mis sienes de escarcha.
Aunque nunca quise el regreso, siempre supe que habría de volver al primer amor.
Veinte años no es nada, bueno…es un largo periodo para errar por la sombra ausente de ti, buscando lo que queda de nuestro pasado.
Tengo miedo de las noches pobladas de recuerdos, por eso he decidido dejar de huir y enfrentarme al olvido que armado de cuchillas afiladas con la piedra del destierro, trata de matar la vieja ilusión.
Volver, a ti, a lo que fuimos, a la vieja calle donde el eco dijo tuyo es su querer.
Volver, con la frente marchita como el jardín de abrazos que hoy yace yermo y abandonado.
Volver, para regarlo con la esperanza humilde, que hoy por hoy, es toda la fortuna de mi corazón, por eso he decidido volver, volver para saber si aún estarás ahí, o si tan solo son las ilusiones de un hombre que no aprendió nunca a mirar hacia delante.



Ojala

Que no puedas convertir en cristal la sonrisa de mis hijos.
Ojala que la luna pueda salir sin ti, o al menos lejos de donde puedas contemplarla.
Ojala que se te borre pronto esa sonrisa perfecta con la que desafías al pueblo que se arroja a las calles en contra de tus palabra precisas pero falsas.
Que el deseo que te embarga, en tu viejo gobierno de difuntos y flores, te reviente las entrañas.
Que la tierra deje de besarte los pasos, que las plazas se vuelvan a llenar y que el clamor de los míos te persiga en todos los segundos, en todas las visiones y que podamos arrancarte la piel a tiras en cada una de mis canciones.
Que la aurora deje de de gritar en mi espalda y que una luz cegadora abrase tus ojos de hiena ansiosa de todo lo que no te pertenece.
Y un pelotón de madres con los pechos secos de leche con la que amamantar el futuro, te fusilen con sus disparos de repulsa fría como la nieve.
Y entonces la lluvia dejará de ser milagro que baja por tu cuerpo y volverá a ser un sendero de vida, de trabajo, de felicidad.
Porque nos estás arrebatando lo único que nos quedaba pero seguiremos hasta derribar las paredes, hasta que tu nombre se le olvide a la voz del pueblo y ya no sepamos a quien maldijimos, porque solo serás el reflejo de una pesadilla.


Sound Of silence

Buenas noches oscuridad, vieja amiga.
Aquí me tienes, fiel a la cita.
Sigo sin poder dormir, sigo sin saber cómo ponerle freno a este dolor que no deja de manar.
Puede que en estas horas que permanezcas a mi lado, encuentre sentido a esa visión que se repite una y otra vez en mi cerebro.
Sigo conversando sin hablar, mirando sin mirar y llorando sin cesar.
Quizás puedas ayudarme, enseñarme a discernir la verdadera razón de entre el amplio catálogo de razones que con el sol, alguien dejará en mi buzón, animándome a seguir vivo, porque ninguna me parece suficiente para continuar aquí.
Y solo encuentro algo de paz cuando me detengo a escuchar el sonido del silencio.
Y es que en el silencio, creo escuchar a lo lejos, muy bajito, su voz.


Every Breath you Take.


Te estaré contemplando, desde la distancia del que una vez fue todo y hoy no es más que un recuerdo en el corcho de tu vida.
Cada respiración, cada movimiento, cada paso que des.
Cada día que vivas sin mí y en cada palabra que pronuncie esa boca que hasta ayer me colmó, cada suspiro que se te escape.
Ahí estaré yo.
Pero tú no lo sabrás, no me verás, no podrás siquiera sentirme.
No entenderás como me duele este corazón que se ha roto en millones de pedacitos minúsculos, tan minúsculos que ni sangran.
Estaré también en cada promesa que olvides, en cada juego al que juegues, en cada baile que bailes con otro, que no te querrá ni una cuarta parte de lo que yo te he querido.
Allí, también estaré.
En cada sonrisa que finjas y que ya no será para mí.
En cada peldaño que escales y en la cima y cuando caigas.
No olvides que te pertenezco y que estés donde estés, allí estaré yo.




Espero que os hayan gustado, no me odiéis por esto.









 
 


domingo, 6 de septiembre de 2015

Hasta que baje el telón por última vez.

Trató de enjugar sus lágrimas al tomar la firme decisión de que el espectáculo debería continuar.
Sabia que iba a serle muy difícil lograr devolver la sonrisa a su expresión pero su público se lo merecía.
Aquella mujer fue durante décadas su perfecta compañera de reparto, la actriz que le daba sentido a la obra, la madre de sus hijos y la abuela de sus nietos.
No concebía salir a escena sin ella. Durante demasiadas temporadas habían sido las estrellas de aquel teatro peleando por mantener la función en cartel contra viento y marea, superando crisis, reformas estructurales y el maldito IVA cultural. 
Al llevársela  de repente aquella enfermedad que siempre fue una espada de Damocles (pues ambos sabían que en cualquier momento el acomodador echaría el cierre a la sala) aquel actor sintió que su mundo se derrumbaba y hubiera querido acompañarla para formar parte de la troupe del más allá pero aún no era su momento y aunque se había tenido que presentar a varios castings, siempre le habían rechazado.
El libreto de su espectáculo dificilmente podría adaptarlo para sacarlo en solitario y aunque el público fiel y los críticos le dijeron que podría conseguir tantos éxitos como con ella, no se atrevía a volver a pisar el escenario.
Al ver como sus hijos arreglaban a los nietos para acudir a por las entradas de aquella noche, decidió tomar la decisión de seguir adelante.
Habían construido aquella obra juntos y ahora era su responsabilidad el que no decayese la calidad y mantener al equipo técnico que dependía por completo de su esfuerzo.
Planchó con esmero el chaqué, lustro los negros zapatos y seleccionó un sombrero para la función.
Al llegar a camerinos sintió que su vida se había ido con ella pero sabedor de que tuvo la inmersa fortuna de que expirara en sus brazos y diciendo su nombre, el actor hizo de tripas corazón y sacó fuerzas de flaqueza.
Malditas las ganas de cantar y bailar las suyas pero debería hacer el titánico esfuerzo de cantar sin el acompañamiento de su voz (magistral en los coros) y claquear el doble de rápido para evitar los silencios.
Se habían querido tanto que ahora todo estaba vació sin ella.
Nunca dejaría de amarla y sabía que allí donde estuviera, estaría pendiente de su actuación y haría de "cla" iniciado los aplausos y la ovación al finalizar cada pase.
Al término de la función de aquella noche sonrió a sus familiares y saludó con una lágrima asomando desobediente e incontrolable.
The show must go on.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Puede que seas tu.

La verdad es que no lo sé y tengo una natural y espantosa tendencia a equivocarme.
Puede que seas tu, puede que no pero hay algo que me despierta alertas y me hace pasar de Defcon cinco a Defcon uno solo con verte sonreír.
Me propuse comenzar a desechar estos arrebatos de eterno quinceañero pero como la estatura me acompaña y aún no peino canas, igual me permito el lujo de seguir enamorándome como tal y cediéndole la cabecera de mi mesa a tan arriesgada acttud.
Lo único y para mi desgracia es que cada vez soy más consciente de mis limitaciones y de mis constantes meteduras de pata y esa consciencia me hace ver que he perdido grandes oportunidades y he permitido que se echaran a perder grandes relaciones.
Nunca he sido un Don Juan (bueno...solo cuando me llaman las operadoras de las compañías telefónicas y para dirigirse a mi por mi nombre de pila) y reconozco que aún no termino de explicarme como han reparado en mi algunas mujeres tan especiales y hermosas que han formado parte de mi vida.
Igual es que no cocino mal o que tengo algo de gracia, o lo que sea pero sé que no he estado a la altura del 99% de ellas.
Ni voy a dedicar este texto a nadie ni voy a mencionar un solo nombre porque seguramente despierte lo contrario a lo que me gustaría y cierta personita salga corriendo al leerlo.
El tema que encabeza esta entrada hace referencia a la ilusión que les despierta alguien y de momento eso es lo único que hay en mi, ilusión. Esta ilusión es algo de agradecer porque ha llegado en un momento en el que las ilusiones se me estaban terminando y ya me veía auto engañándome con cualquier cosa o generando ilusiones ficticias porque como he escuchado mil veces "de donde no hay, no se puede sacar".
Resulta que aún me quedaba una ilusión sin caducar y estaba tan escondidita en lo más profundo de mis convulsas y atormentadas entrañas que cuando he dado con ella no me lo creía.
Estoy en proceso de comenzar a caminar con paso firme de una vez por todas y sé que puede que vuelva a tropezarme pero quiero recorrer este sendero y si es agarrado a tu mano, mejor que mejor.
Poco tengo que ofrecer, dudas constantes, traumas de todos los tamaños y de todos los colores, miedos e inseguridades a cascoporro y algo de cobardía espiritual pero también me conozco y sé que si considero haber encontrado a la persona adecuada me entregaré por completo y a todos los niveles.
Suelo ser perrito fiel y no renuncio al leit-motiv que ha condicionado mi vida hasta ahora que no es otro que la búsqueda incansable del amor verdadero.
Igual el amor verdadero es algo de ficción, como los unicornios,las matriculas de honor o los contratos perfectos pero me mola mucho el rollo Indiana Jones y a falta del arca perdida o el santo Grial yo me he obcecado en encontrar este antiguo objeto de leyenda.
Me compraré un sombrero y un látigo y me dejaré barbita de tres días.



martes, 1 de septiembre de 2015

Escarabajo´s power

La verdad es que va a sonar fatal pero me jode un poquito empatizar tanto con estos hijos de la pérfida albión.
No tengo nada contra los ingleses (por muy melenudos que estos sean) estaría bueno pero a veces la flema británica me exaspera y me provoca ganas de tirar de flema..autóctona y en forma de gargajo volador.
Trabajando en el restaurante de un hotel en Ilfracombe, Inglaterra, a donde me fui con la sana intención de aprender inglés como la niña de Rajoy, sufrí en mis propias carnes morenas algo que al disculparse, el fulano que me lo espetó en la cara, calificó como humor inglés.
Al pedir educadamente disculpas por haberme confundido con la ensalada que me había pedido el cliente, este me dijo en un inglés tan perfecto como asqueroso : "no te disculpes, ponte de rodillas y chupame los zapatos".
Pasé en cero coma del asombro a la necesidad imperiosa de romperle los dientes a cabezazos, momento en el que el cliente comprendió que los españoles somos más de Martes y trece o de Chiquito de la calzada y que su humor no nos hace puta gracia.
Sin embargo y al margen de esa experiencia he encontrado auténticas lecciones de humanidad tanto en las obras de Shackespeare como en las letras de las canciones de estos simpáticos melenudos.
Y lo ratifico, todo será posible con un poco de ayuda de mis amigos.
No soy nadie sin ellos, me han dado mucho y me han tendido muchas manos cuando he caído y sin ellos hubiera sido francamente difícil volver a levantarme.
No debo de ser tan gilipollas como algunos se han empeñado en tratar de hacerme creer porque puedo presumir de contar con un buen número de amigos leales y maravillosos. De los desleales y destructivos también he tenido pero gracias a lo que sea, han pasado a jugar en otra liga.
No puedo mencionar a todos lo que forman parte de mi vida pero creo que no es ni necesario, muchos de ellos leen este blog y sabrán perfectamente que esta entrada lleva sus nombres escritos con letras de oro en el subtexto.
Creo que poquito a poco estoy terminando de volver, a paso de nonagenaria con hemorroides vale, pero todo lleva su tiempo y ya no tengo prisa.
Desde este rinconcito en la red (parece que escribe una sardina del cantábrico) solo puedo una vez más daros las gracias a todas y todos (esto de la paridad acabará conmigo) y prometeros que trataré de estar a la altura de vuestro cariño y vuestra generosidad, aunque cabronazos...me lo habéis puesto muy difícil.
Lo dicho. con un poco de ayuda de mis amigos podré hacer lo que sea, incluso recuperar las fuerzas y la decisión para volver a cagarla en temas amorosos. 
Pese a provocar alguna arcada entre los más duretes, sabed que os quiero.

 

sábado, 29 de agosto de 2015

Tangos.

Ya he escrito en más de una ocasión que el pueblo argentino tiene una especial sensibilidad a la hora de transmitir sentimientos a través de la música, el cine o la literatura.
Gardel me ha acompañado a lo largo de mi vida formando parte de la banda sonora de algunos momentos memorables ya que a mi padre le gustaba mucho y entre las muchas cosas que aprendí de él, estuvo el disfrutar de las melodías y las letras de los tangos.
Este tango habla del dolor que sufre alguien para quien el tiempo pasado fue mejor y que se siente rodando cuesta abajo.
Si bien es cierto que hablar del pasado como el sumun de la felicidad es algo demasiado manido en diferentes expresiones artísticas, yo además puedo apuntar que es un error de base.
El pasado en el momento de suceder era presente y por desgracia nos cuesta conjugar el presente continuo en aquello que nos llena el alma pero si consiguiéramos prolongar los momentos felices en el tiempo, viviríamos el futuro con otra ilusión y relegaríamos al pasado únicamente aquello que nos hace sentir desgraciados.
Yo no soy aquel que fui y aunque a veces añoro a ese Juan que ya no está, he conseguido darme cuenta de que ahora tengo la oportunidad de aprender de mis errores de antaño y tratar de construir un nuevo Juan más consecuente con sus ideas y sentimientos.
Mirar atrás y llorar es demasiado fácil porque lo que realmente supone un esfuerzo es mirar hacia adelante y sonreír.
Seguramente la vida aún me reserve mucho dolor, igual más del que pueda imaginar pero también me reserva cosas increíbles, personas fabulosas y puede que incluso ese amor que siempre he soñado y que me he empeñado en encontrar en lugares y corazones vedados.
Dice siempre un amigo mio "hacia atrás ni para coger impulso" y aunque llevo oyéndolo años es ahora cuando lo entiendo.
Las cosas suceden porque tienen que suceder y su única función es que aprendas de ellas, de las meteduras de pata, los desengaños, las situaciones incómodas e incluso de los accidentes porque si no frenas tú, te frena la vida pero eso no quiere decir que tengas que sentarte en la cuneta y ver los días pasar, si no que tienes que caminar con el sol de frente, el viento a la espalda y la ilusión por bandera.
Igual el hecho de perder a una pareja de la que creías estar enamorado no es más que una parte de ese proceso de formación que desembocará en llegar a la persona que te reserva el destino con los deberes hechos y las respuestas aprendidas para que todo sea mágico y especial.
Puede que despertar un día sin fuerzas y limitado física y psicológicamente sirva para que aprendas de nuevo a valerte por ti mismo y a valorar lo que realmente merece la pena.
Que se te vayan los seres queridos forma parte de este trato y todos nos iremos más tarde o más temprano, lo importante es lo que dejemos en el recuerdo de los que se quedan.
Gardel canta que embozada bajo el ala del sombrero apenas puede esconder una lágrima incontrolable pero para nuestra desgracia el sombrero pasó de moda y ahora vamos a cara descubierta.
Si lloramos es porque somos humanos y a nadie se le ocurre tratar de esconder la sonrisa (excepto cuando es inoportuna por circunstancias especiales) así que no tengamos miedo de sentir.
Yo mismo me encuentro en un fase en la que dedico mucho tiempo a pensar y a buscar la explicación de sucesos que únicamente se presentan porque forman parte de la vida y tengo la inmensa suerte de poder sentarme ante un teclado, abrir mi alma y echar demonios fuera o compartir la felicidad con aquellos que me leen y con aquellos que han decidido acompañarme en este viaje, cogerme de la mano y apartar las ramas para que no vuelvan a sacudirme en el rostro.
Meditar es bueno pero vivir es mucho mejor.




miércoles, 26 de agosto de 2015

RENCOR

No pude liberarme de este sentimiento tan intenso hasta que me deleité con la visión de tus ojos glaucos y tu cuerpo inerte.
Es cierto, el rencor se adueñó de todo mi ser, de mi voluntad y de mi cerebro.
Quizá si me hubiese ejercitado más en el perdón y en olvidar tu infame conducta todo habría sido diferente pero no pude, traspasé gustoso la linea roja que tracé yo mismo hace ya muchos años y esperé mi momento con la sana y única intención de arrancarte la vida.
Tu me arrancaste la dignidad, la autoestima, la confianza en mi mismo, el valor, tantas cosas que al poner tu vida en el plato vacío de la balanza y sopesarlo, aún ganabas en la transacción.
Una vez más te salias con la tuya a mi costa pero esta vez pagaría gustoso lo necesario para cerrar el negocio de una vez por todas.
De todo lo que me arrebataste quizá lo que más me dolió ver como te llevabas fue mi corazón, porque además no lo querías para nada, únicamente me lo quitaste para que no lo tuviese yo y no pudiese disfrutar nunca de él ni cedérselo a nadie.
Te vi destrozarlo con tus afiladas garras y arrojar los pedacitos sanguinolentos a la basura y aquello terminó de darme las fuerzas necesarias para empuñar el cuchillo.
No te puedes quejar, te he apuñalado con un cuchillo precioso, hasta en eso sigues siendo afortunada y muy especial; para matarte no valía cualquier arma, no podrías morir bajo el filo de la hoja de un arma vulgar.
Por eso limpié con esmero tu sangre de la daga, no quería que emponzoñaras algo tan hermoso.
Hicimos el amor por última vez, bueno...que coño, follamos por última vez.
Te quedaste dormida mientras cometí la osadía de encender un cigarro, odiabas que fumase en la cama pero mira por donde, el tabaco mata aunque yo sabía que estabas exenta de morir de un cancer.
Cerré los ojos mientras apuraba el cigarrillo hasta el filtro, ya que si hago algo prefiero hacerlo bien y no dejarme nada en el tintero.
Tras apagar la colilla en mi propio muslo izquierdo soportando el dolor como pude y conteniendo un grito a duras penas, extraje la daga de su escondite debajo de la almohada.
Una vez que la liberé de la vaina de cuero, apreté con fuerza su empuñadura de marfil y con delicadeza retiré la sábana que cubría tu hermoso cuerpo desnudo.
Coloqué mi mano izquierda sobre tu boca, como hacias tu conmigo cuando me acercaba al orgasmo para que los vecinos no anotasen otro coito satisfactorio en el cómputo de la comunidad.
Al sentir mi mano en tu boca abriste los ojos un segundo, momento en el que clavé la daga en tu pecho buscando atravesarte el corazón y partírtelo en dos como habías hecho con el mio.
Ya no te ríes ¿no te parece gracioso?
Repetí la operación tantas veces que terminé extenuado, matar cansa.
La cama se llenó de sangre que manaba a borbotones de tus heridas, ansiosa por unirse al resto de fluidos que analizaría la policía para justificar su decisión de que aquello había sido un crimen pasional.
Ya no había pasión entre nosotros, solo actos mecánicos.
El último acto de pasión verdadera fue apuñalarte hasta la muerte pero no creo que ningún juez encontrara en ello atenuante ni eximente, al contrario, además no me apetece explicárselo.
Que me ejecuten, mi vida la convertiste en una mierda y estoy cansado de vivir.
 Joder...hace años que despareció la pena capital, asco de sociedad moderna.
Si tengo suerte me matarán en la cárcel al negarme a convertirme en el juguete de algún preso o encontraré la forma de ahorrarle dinero al estado tragándome mi propia lengua o algo así.
De lo que estoy seguro es de que no volveré a verte. Si me espera una eternidad en el infierno espero que ese infierno sea del rollo del descrito por Dante en la "Divina Comedia" , muy organizadito eso si, pero más poblado que un hotel en Benidorm en agosto.
Tú dedícate a aparecerte  a los futuros inquilinos de esta casa y dales la paliza a ellos, a mi déjame en paz de una puta vez.
Puede que cometan la insensatez de hacer un ritual de exorcismo pensando que eres el diablo pero lo que no sabrán nunca es que el diablo se separó de ti tras pocos meses de matrimonio, porque eras demasiado mala.
No sé que viste en mi, no soy tu tipo ni de lejos. Lo último que viste si lo sé: mi sonrisa al apuñalarte y mis pupilas azules ¿qué es poesía? preguntaste clavando tu pupila en mi pupila azul,. y ¿qué es poesía? me preguntas, poesía es verte morir.

martes, 25 de agosto de 2015

Gracias por devolverme tantos recuerdos.

Uno nunca no se da cuenta de hasta que punto es jodido perder la memoria y haber olvidado tantas cosas.
He tenido la suerte de haber podido meterme un buen atracón de recuerdos durante estos cinco últimos días.
A veces tumbado en la cama intento recordar cosas puntuales y no soy capaz, cosa que me desespera y me enerva sobremanera pero he descubierto el truco.
He estado cinco días fuera. Puede que como periodo vacacional sea algo escaso pero a mi estos cinco días me han dado mucho.
Para empezar el subir a un avión yo solito ya de por si era una prueba de fuego (una más) y puedo decir con algo de orgullo que la he superado, ya que el miedo a volar es lo único que tengo en común con M.A y mira que he volado. 
Al haber vivido en Inglaterra y en Italia, el avión era la manera más rápida de acercarme a mi tierra y a mi gente y me he comido los nervios muchas veces porque el fin casi siempre justifica los medios.
Siempre he volado acompañado, bien a Génova, a Atenas, a Estambul, a donde fuera que me llevara el destino, he intentado tener siempre a alguien a mi lado por si las turbulencias querían amargarme el trayecto.
Esta vez ha sido un vuelo cortito, poco más de una hora me ha llevado llegar hasta donde me esperaba el cariño y la amistad con diferentes rostros y diferentes nombres.
Al pisar Barcelona recordé súbitamente mis dos últimos viajes a la ciudad condal: el primero pletórico de energías y con la muchacha de sonrisa más hermosa que haya visto nunca y el segundo buscando el abrazo y el cariño de una buena amiga que vive allí para tratar de superar uno de los desengaños amorosos que más me han dolido.
Esta vez quería superar otras muchas cosas y esta buena amiga me esperaba de nuevo para darme su calor.
Junto a ella me he trasladado a otra localidad de la costa catalana donde por avatares residen otros muy buenos amigos que lo son desde hace ya un porrón de años. Me hago mayor, manejo cifras demasiado grandes.
Al llegar allí con Begoña y encontrar a Noe y a Campu recuperé un ejército de buenos recuerdos de forma tan brutal que casi perdí el equilibrio.
Cerré el círculo al ver a otra buena amiga a quien la vida ha llevado también a residir en esa zona.
Ver a Carmen ha sido maravilloso puesto que como compartí grandes experiencias con ella en Italia, no sabía muy bien que hacer con tantos recuerdos que me llegaban por todas partes.
Quizás una de las cosas de las que más he disfrutado ha sido conocer a la pequeña Adriana, sobrina de mi amiga Noe que estaba allí con sus padres y que con tan solo un añito me ha dado una verdadera lección de vida.
Adriana ha comenzado a dar sus primeros pasos mientras yo estaba con ellos. Sin miedo ninguno, siempre sonriendo y mirando fijamente a la vida.
Tantas ganas de vivir en un cuerpecito tan pequeño y tanta alegría para derrochar constantemente, han sido  un bálsamo, como abrazar a mis amigos y compartir con ellos mi primer baño en el mar desde que al rascar mi boleto me salió un "Sigue jugando".
Si a ese estado de felicidad le añado el que como dice la canción arriba colgada "Entre miles de recuerdos sobreviven los más bellos", no podéis ni imaginar la de sensaciones que me han sacudido estos días.
He recuperado recuerdos espectaculares que no se donde coño los almacenaba mi disco duro después de ese reseteo salvaje al que me he visto sometido pero me da igual, porque no se han ido del todo.
No sé donde podrán estar algunas carpetas de archivos pero sé que no se han eliminado y ya irán volviendo todas.
Este viaje me ha venido fenomenal y no solo para desconectar un poco de mi rutina diaria, si no para enfrentarme con algunos miedos absurdos, para disfrutar de la mirada franca y sincera de mis amigos y para demostrarme que si se quiere, claro que se puede.
Soy un tipo de 41 años con toda la vida por delante y aunque siempre echaré de menos a algunas personas me consta que soy el hombre más rico del mundo, porque tengo muchos y muy buenos amigos.
A veces me pregunto que he hecho bien para recibir tanto cariño y aunque no termino de dar con la respuesta me quedo con el premio.
Que ciego he estado tantos años al no ser capaz de ver la suerte que tenía.
Creo que en el lugar del accidente junto a la Vespa destrozada se quedaron mi bastón y mi perro lazarillo.
Me paso el día con las gafas de sol puestas ya que el brillo de tantas personas no deja de deslumbrarme.


jueves, 20 de agosto de 2015

Dolorosa verdad.

Me he empeñado en no creerlo durante demasiado tiempo pero ha llegado un momento en el que ya no he podido mirar hacia otro lado ni ignorarlo cerrando los ojos porque la técnica de la avestruz tampoco funciona para esto.
El amor duele, estar enamorado es estupendo, siempre y cuando te enchufen al goteo de anestésicos mediante una vía  a la vena y puedas arrastrar el gotero de un lado a otro.
Me he dado cuenta de que es amor de verdad cuando noto como se me inflama el corazón y comienzo a sentir ese dolor de tu ausencia o imaginar un futuro en el que no estás.
Sé que solo puede ser amor cuando la única cura posible llega de tus labios, con el roce de tus dedos o en ocasiones con el poder analgésico de tus ojos clavados en los mios.
Han sido muchos años construyendo castillos preciosos en la arena de mi playa pero siempre llegan las olas de la realidad a desbaratarlo todo y tan solo queda una masa informe en la orilla.
Con cada construcción me he dejado el alma en los planos, ideando unas estancias confortables donde pasar el resto de mi vida junto a ti y levantando siempre la torre del homenaje más alta y esbelta que llevara tu nombre.
Te he idealizado hasta concederte la categoría de deidad, con ser mi reina no era suficiente porque siempre sentía que me quedaba corto y no sabes hasta que punto te he venerado.
He rezado ante tu imagen cada noche, he abierto mi pecho  a tus pies y he confesado constantemente el pecado de mi vulgaridad porque nunca creí estar a tu altura.
Tú y siempre tú has impregnado todos y cada uno de mis textos, fueran del género que fueran, coloreándolos con decadente romanticismo, cosa que me ha granjeado el desprecio y la burla de demasiados lectores pero eso siempre me dio igual porque sabía que mientras yo me ganaba el cielo de tu sonrisa, ellos se condenaban al infierno eterno de no poder escuchar siquiera tu voz.
De repente una mañana amanecí enfermo de plena consciencia y supe que lo nuestro era imposible.
No soy más que un miserable humano y no me he ganado el privilegio de formar parte de tu séquito.
Caí de la cama entre arcadas y convulsiones y traté de despejar esos negros nubarrones pero en el gris de mi cielo nunca volverá a brillar tu sol. 
Se acerca el invierno.
Solo me queda intentar reponerme, limpiar la sangre que mana por mi nariz y esperar la vida en un mundo futuro, donde pueda sentarme a la derecha de la que será mi verdad y mi gloria.
Me duele reconocer todo esto, me duele renunciar a tu credo, me mata esta falta de fe pero prefiero ser un pagano de ti, que predicar embustes.
Puede que a partir de ahora comience a gozar del libre albedrío o puede que decida ser un nuevo mártir y entregar mi vida en el circo y que me devoren las fieras ante un público de bárbaros.
En cualquier caso y abandonando las metáforas ya, esta noche he descubierto que lo mejor es quererte en la distancia.
Que jodidamente cruel es el subconsciente que te envuelve la realidad en sueños y te la presenta en una nebulosa pero consigue que te llegue el mensaje.




sábado, 15 de agosto de 2015

Agarrado a tus crines.


Una de las primeras lecciones que recibí al aprender a montar a caballo, fue la de no soltar nunca las riendas ni sacar los pies de los estribos.
Perder el control sobre la montura era la opción más efectiva para terminar en el suelo y caer desde la silla en pleno galope se presenta siempre muy poco apetecible. No hablemos de las consecuencias de una caída así.
El antiguo arte de la equitación siempre se me resistió, no como a ti, que en una vida pasada debiste de ser la más consumada amazona.
A ambos nos han gustado siempre los caballos pero tu optaste por hacer de ellos tu medio de vida.
Hoy el diario para el que trabajo, me ha encargado escribir la crónica sobre tu espectacular acción de anoche, en la que junto a otros compañeros de la unidad de caballería de la Policía Nacional desplegada para garantizar la seguridad de la peregrinación del Rocío, participaste en el enfrentamiento con un grupo de narcotraficantes.
La operación se saldó con tres muertos por arma de fuego, un policía herido de gravedad y dos detenidos.
Aunque a poca gente le importará, yo no puedo pasar por alto el que tu caballo fuera abatido por los disparos de los narcotraficantes durante el tiroteo que se produjo en las inmediaciones de la concurrida caravana de peregrinos.
"La agente Cristina Justo, llora a su montura caída en acto de servicio" reza el pie de foto que acompañará a la crónica. En la imagen se te ve arrodillada junto al precioso "hispano-luso" tordo que yace en el suelo con dos heridas de bala en el pecho.
Estás preciosa de uniforme. Una mano acariciando la frente del caballo y la otra sosteniendo tu arma reglamentaría.
La rubia coleta asoma por debajo de tu casco y la expresión de tu rostro refleja la inmensa pena de haber visto caer al animal, que valientemente saltó el pequeño muro de piedra tras el que se parapetaron los delincuentes.
Esta es la primera vez que se produce un suceso de este tipo durante la romería.
Nunca había sucedido algo así aunque es sobradamente conocido por todos que durante esta peregrinación, la cocaína circula a raudales entre muchos de los que se suman a la caravana por aquello de "El polvo del camino" y la fiesta aparejada al evento.
Tuvisteis la pericia o la poca fortuna de identificar a los miembros de un conocido clan que pensaba operar durante la romería, tratando de pasar desapercibido entre el inmenso gentío y los grupos de devotos almonteños para colocar su mercancía pero no contaron con que en tu unidad había un antiguo agente de narcóticos que harto de su trabajo en el grupo  anti-droga, solicitó su ingresó en la unidad de caballería y estando allí de servicio, reconoció a un traficante que había arrestado en el pasado por menudeo y que tras cumplir condena, había escalado puestos en la jerarquía del "cartel".
Al acercarse a identificarlo, el delincuente sacó su arma y lo abatió hiriéndolo de gravedad y al hacerlo, las detonaciones atrajeron al resto de compañeros del policía herido que respondieron al fuego y entonces aquello se convirtió en una batalla en toda regla, al unirse al fuego cruzado el resto de miembros de la banda allí presentes.
Los peregrinos cesaron de inmediato los cánticos y bailes, se refugiaron bajo las carretas y en cuestión de pocos minutos la efectividad del entrenamiento de la policía en acciones de este tipo puso fin rápidamente al enfrentamiento, con los consabidos resultados.
Según los testigos una heroica agente (tú, para ser más exactos) saltó el murete de un pequeño chalé desde donde los narcos disparaban contra efectivos policiales y como si fuera la  protagonista de un western de Clint Eastwood, derribó con su arma reglamentaría apuntando  desde la silla de montar a dos delincuentes, terminando así con el peligro pero por desgracia al saltar, su caballo fue alcanzado por los proyectiles disparados por los posteriormente abatidos narcotraficantes.
España comienza a parecerse demasiado a algunos países donde estas cosas suceden a diario y eso no me gusta.
Tenemos la suerte de contar con unos excelentes cuerpos de seguridad del estado pero es gracioso, si supieran de tu cleptómano pasado puede que no te impusieran la condecoración para la que has sido propuesta.
Me refiero claro a aquella ocasión en que me robaste con premeditación, alevosía y nocturnidad.
No creo que valga lo suficiente para que se considere robo en vez de hurto pero me da igual, es mi corazón.
Al comenzar a escribir mi artículo miles de recuerdos me vinieron a la cabeza.
No sabes hasta que punto estaría dispuesto a sacar los pies de los estribos de esta vida tan vulgar y anodina, a soltar las riendas de un futuro que se me presenta de lo más insustancial y a galopar para siempre agarrado a tus crines.
Mi único miedo radica en que ya sufrí una caída por no montar adecuadamente y no descansar tras cabalgar demasiado tiempo seguido y ahora temo volver a caer.
Todos los jinetes saben que cuando caes del caballo lo mejor es volver a montar lo antes posible pero aún a riesgo de que me consideres un despreciable cobarde, tengo mucho miedo Cristina, ya conozco las consecuencias de una mala caída.
Mañana la noticia saldrá en la primera página con la foto a todo color y siempre guardaré un ejemplar en mi mesilla de noche, orgulloso de haber cabalgado un tiempo contigo.

jueves, 13 de agosto de 2015

"Volveremos a vernos, pero aún no, aún no".

He vuelto a ver Gladiator.
Sé que muchos se llevarán las manos a la cabeza, se mesarán las barbas o afilarán las patillas de sus gafas de pasta para intentar clavármelas luego en el cuello mientras repiten una y otra vez que no es una película digna para pasar a los anales de la historia del cine.
Me da igual, por no decir que me la pela (que está muy feo).
Para mi Gladiator es una buena película porque me recuerda a un hombre bueno que vivió según los principios que transmite la historia que cuenta este film.
Me voy a permitir el lujo (por favor intelectuales del mundo, no me odiéis por ello) de citar una oración de "Máximo" el protagonista: "Antepasados yo os honro, intentaré vivir con la dignidad que me habéis inculcado".
Y sé que no va a ser fácil.
A veces tienes que comerte la dignidad y tragarte demasiadas cosas para satisfacer las ansias de los espectadores de este fenomenal coliseo en el que nacemos, crecemos, algunos se reproducen y todos morimos.
Intento llevar de la forma más digna posible esta "segunda temporada" que los productores han decidido concederle a la serie que es mi vida pero no es sencillo, ni mucho menos.
En este circo los leones y los tigres aparecen de la nada para intentar despedazarte y las únicas armas con las que puedes hacerles frente son la ilusión, el trabajo y las ganas de seguir.
A veces, casi siempre que lo necesitas realmente, los amigos cierran filas junto a ti y te protegen con sus escudos pero no vas a vivir constantemente dentro de la formación.
Para mi sorpresa y aún sin conocer el motivo, han sido muchos los que han roto sus lanzas por mi y más de uno me ha cedido su espada cuando me he visto desarmado por los acontecimientos.
Trato de entender que se espera de mi, que es lo que debo hacer para ser merecedor de tanto y doy fe de que no temo salir a la arena las veces que haga falta pero sé que un día terminarán inclinando el pulgar hacía abajo y ya estará todo concluido.
Citando de nuevo a "Máximo" (para que pueda hacer el que así lo desee, la mofa y escarnio correspondientes) "Lo que hacemos en vida tiene eco en la eternidad".
Esta es una gran verdad y hay muy diferentes maneras de dejar constancia de tu paso por aquí.
Puede que con tratar de ser un hombre bueno sea suficiente, no lo creo pero por intentarlo no pasa nada.
No voy a empezar con delirios de grandeza, no preocuparse. No creo que esté llamado a grandes cosas. No soy Napoleón, ni el mesías ni lo flipo tanto.
Solo soy un tipo bajito con suerte al que le han vuelto a repartir cartas.
No creo tampoco que vaya a transcender por mi excelente literatura. Me parece que por ahí tampoco va la cosa.
"Cenizas y polvo" eso es lo que somos y en lo que llega mi momento intentaré al menos hacer lo necesario para dejar el mejor de los recuerdos.
La persona con la que vi esta película, mi padre, así lo hizo, dejando una huella muy especial en todos los que le conocieron.
Tampoco aspiro a tanto, pero si poder el día de mañana encontrar la manera de ver está película con mi hijo.
Mi padre y yo compartimos también citas de obras de Machado, Shackespeare y algunos más.
Eso tengo muy claro que si puedo también se lo mostraré a quien vaya a perpetuar mi apellido, si es que soy capaz de ello (creo que sabré hacerlo, he visto en muchas películas como se hace)y si el planeta aún resiste para entonces y no nos lo hemos cargado.
"Ten un hijo" dicen mis amigos que ya han sido padres "te cambia la vida". Igual es porque ese cambio no me parecía el adecuado por lo que jamás tuve uno. Ahora tampoco es que me hayan entrado prisas (para nada) pero ya no tengo miedo y he encontrado la razón de la paternidad.
Ojalá el día de mañana ese hijo me recuerde como yo recuerdo a mi padre.