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jueves, 15 de diciembre de 2016

Experto en despedidas

No sé cuantas veces le hice los coros a Gino Paoli, pidiéndote que no te fueras. Creo que en más de una ocasión, me lié la manta a la cabeza y también te lo pedí en francés, aunque ese es un idioma que desconozco por completo a diferencia del italiano, que me parece la lengua perfecta para suplicar por amor.
Recuerdo haber escuchado esta canción contigo en la cama, en aquellos días en los que pasábamos mucho tiempo entre las sábanas, sin dormir apenas. No siempre la misma cama ni la misma habitación, porqué supimos acostumbrarnos al amor ocasional y nos habituamos al confort de nuestros cuerpos. Tus pechos han sido para mi, la más cómoda de las almohadas y tus brazos el más cálido de los edredones.
Me he hecho un experto en despedidas y en la mayoría de ellas, soy capaz de contener las lágrimas pero mentiría si te dijese que no lloré cuando terminaste marchándote. Tu, que supuestamente me querías. Tu, que me hiciste creer que mi futuro sería más cálido y confortable porque estaría bañado por aguas de otro mar donde no hay témpanos ni orcas. Ese mar de la felicidad,que rompe olas en la playa de los proyectos en común, que se terminaron convirtiendo en unos arrecifes de coral donde se ocultan las morenas y los tiburones. Tu, a quien quise con todo mi corazón y por quien hubiera sido capaz de dejarlo todo. Todo.Pero no supe o no pude hacerlo a tiempo.
Como dice la letra de esta canción, "en el volcán apagado, que creía muerto, tantas veces el fuego, renace todavía". Ese volcán no podré apagarlo nunca, porque la lava que me abrasó el vientre y los muslos al hacer el amor contigo, sigue buscando por donde abandonar el núcleo del planeta que late en mi pecho. Despertaste al Dios del magma y lo hiciste entrar en continua erupción. Ahora vivo respirando las cenizas que han cubierto por completo todos mis sueños y esperanzas, respetando tan solo tu recuerdo. Me siento como aquellos últimos de Pompeya, que salvaron sus vidas arrojándose al Mediterraneo. sin saber que vivir lejos de lo que se ama y de quien se ama, es la peor de las muertes.
Pero no te preocupes, no te pediré nunca que vuelvas. Mi puerta siempre estará abierta para ti, siempre tendré cobertura y batería en el teléfono por si te decides a llamarme. Pero respetaré la distancia que impusiste entre nosotros.
Puede que algún día me decida a tatuarme en el pecho la inicial de tu nombre, que puedo disimular diciendo que es la E de " eterno enamorado". En cualquier caso, me la grabaste a fuego en el alma.
Cada uno de los tatuajes que adornan mi piel, es un capítulo de mi vida. Tu, escribiste el más hermoso.



3 comentarios:

Olvido dijo...

Si todas te dicen adios puede que sea por algo. A lo mejor todo lo que escribes no es más que literatura y en tu vida real te comportas de otra forma.

Verdades dijo...

Probablemente sea así. Y no tengas categoría para nada más. Además no mereces mucho respeto por tu forma de comentar tu vida privada y la de otras personas. Eres poco hombre y poco caballero.

lacantudo dijo...

"Olvido", no sé porqué será pero te aseguro que cualquiera que me conozca de verdad, sabe que no es solo literatura.
"Verdades", yo no me escondo detrás de una identidad ficticia para insultar a los demás por lo que no creo que estes legitimizado/a para llamarme poco hombre y poco caballero y como demostración de que soy mucho más hombre que tu (yo prefiero decir"más valiente" el valor no entiende de géneros), y mucho más caballero, he autorizado este comentario tuyo, pudiendo haberlo censurado como el otro que has dejado, que tan solo era un insulto infantil y ridículo.
Imagino que eres uno de esos famosos "Trols" que pululan por la red arrastrando sus mocos y salpicando con su mierda los blogs y las webs y redes de tranquilos usuarios, pero desde ya, te recomiendo que te vayas con tus miserias a otra parte, porqué no pienso volver a autorizar ningún otro comentario tuyo. Si tienes algo que decirme sobre mi vida privada, mi hombría o mi caballerosidad, dímelo a la cara y valoraremos en su justa medida el grado de riesgo de eso de escribir soflamas a traves de nombres falsos.
Lo dicho, ya has tenido tu minuto de gloria. Saboréalo porque no habrá más.