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El poema definitivo.

Se levantó de la cama con sigilo y saliendo del dormitorio, encendió un pitillo con el mechero de gasolina. Se deleitó con la primera cal...

Mi primer retoño

Mi primer retoño
Este fue el primero de lo que espero sea una familia numerosa

domingo, 27 de marzo de 2016

No ha ardido.

La única llama fue la de tu encendedor cuando ignorando mi aversión hacia el tabaco encendiste el típico "cigarrillo de después" en el dormitorio, sin tener en cuenta que para mi no hay ningún "después", tan solo un "¿ya?"
Decidí entregarme a ti. Decidí que fueras tu quien entrara a colonizar ese territorio que aún no había conocido ningún hombre y creo que a pesar de todo, seguirá siendo un territorio virgen. No supiste clavar tu bandera en mi playa y se la llevó la corriente mar adentro, arrastrada por las olas de la marea  de la insatisfacción y el desinterés.
Quería arder contigo, quería que me aplicases la chispa adecuada. Quería contener los gemidos mordiéndome los labios y apretando los nudillos, como he visto en mil películas pero, tan solo me mordí los labios para no gritarte mi desprecio y escupirte mi repulsa.
Desde luego eres atractivo, no te lo voy a negar, lo triste es que no seas nada más que una cara bonita. Lo siento. Te pierde tu egoísmo, tu soberbia, tu arrogancia y tu desidia. Te pierde perder a jóvenes inocentes e inexpertas como yo pero creo que esta vez no he perdido nada, he ganado en conocimientos. Lo que acabamos de realizar no es para nada eso que llaman "hacer el amor". Creo que ha sido una variante del onanismo más feroz pero en vez de la mano has utilizado mi cuerpo.
El sexo lo esperaba divertido, imaginativo, placentero, por encima de todo un trabajo de dos.
Nos acostamos dos personas pero solo consumó el acto una de ellas y de forma mecánica y muy poco comunicativa. A excepción de tus "chupa" y "muévete" no escuché ninguna otra palabra y tan solo sentí tus manos presionando mi cabeza y abriendo mis piernas.
No tienes ni puta idea de lo que te he regalado, no lo mereces y me arrepiento océanos de haber sacrificado este momento contigo.
Lo siento pero no soy la actriz porno contratada  para repetir una y otra vez tus escenas favoritas.
Me voy del plató, abandono el rodaje.No me incluyas en los títulos de crédito.
Todo ha sido culpa mía, me perdió la impaciencia por alcanzar el paraíso prometido y en algún momento debí equivocar el camino y seguir la senda del infierno de lo anodino. 
Tu corte de pelo perfecto, tus ojitos verdes, tus músculos de gimnasio. Tus seductoras sonrisas ensayadas una y otra vez ante el espejo de otros ojos inocentes. Guárdatelo todo para ti y sigue masturbándote con ingenuas jovencitas, mientras puedas y te lo consientan. Yo buscaré un hombre a quien amar en su humana imperfección. Me da lo mismo que no esté cachas, que no sea alto, que no luzca un estupendo corte de pelo, que no sepa pronunciar las erres o que llore leyendo versos de poetisas bilbainas. Me da igual que sienta tanto temor como pasión al acostarse conmigo y comprenderé con cariño que precisamente su deseo y su ilusión por hacerme el amor, sea lo que le haga temer no estar a la altura.
Entonces y solo entonces, llegaré al orgasmo.

2 comentarios:

encarni castro dijo...

Ese orgasmo sobrevalorado que ha cargado de responsabilidad mal entendida las espaldas de los hombres durante demasiados años y encuentros... El amor, el humor, el placer, son cosas de dos; luego, bienvenida sorpresa, fuera relojes de arena sobre nuestras cabezas... Ya llegan la ilusión virgen y las ganas intactas, como si no hubiera ocurrido jamás una unión tan especial.

lacantudo dijo...

A estas alturas de la vida he tenido la suerte de haber podido "yacer" con diferentes mujeres que me han enseñado mucho y a las que estoy muy agradecido por esos momentos generalmente muy hermosos y placenteros. La lección más importante es que uno no debe buscar otra cosa que el placer mutuo y no únicamente el propio.
De todas formas ya he aprendido la gran diferencia entre hacer el amor y follar. A estas alturas de la vida que me quiten lo bailao, lo bebido y lo follao pero agradezco que se me conceda la posibilidad de hacer el amor y de sentirme amado, con o sin orgasmos.