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lunes, 5 de octubre de 2015

Ampliando mi espacio.

Voy a considerar el bucear en nuevos géneros donde no suelo prodigarme, como una ampliación del espacio literario donde tratar de desenvolverme para evitar llegar a sentir la claustrofobia de estar atrapado entre los cuatro cristales de aquellos géneros y temáticas en los que acostumbro a pasear.
Aquí la gravedad es muy parecida a la que rige el espacio de mi zona de trabajo habitualmente y ni tengo que anclarme al sillón para evitar flotar, ni tengo que conectarme a un aparato que me permita respirar con normalidad ese oxígeno que me alimenta los pulmones y que acostumbro a viciar con nicotina y alquitrán, entre otras sustancias cancerígenas.
Estoy escribiendo un relato para presentar al certamen de relatos de ciencia ficción que convoca la Universidad del País Vasco pero aunque está siendo algo divertido para mi, por lo inusual de la temática en mis textos, no puedo evitar incorporar a la historia muchos sucesos vividos en mis propias carnes como suelo hacer, pues aunque intente la abstracción, me resulta muy difícil alejarme de mi mismo.
Será que pese a todo me caigo bien o puede que me asuste perder mi esencia, no lo sé.
Casualmente en este relato, un extraterrestre enviado a la tierra para estudiar las costumbres de los terrícolas y como han sido capaces de degradar así su entorno natural, adopta la apariencia física de un gato casero, un minino de compañía que termina por dejar que aflore su verdadero yo, para asombro y terror del humano con el que vive.
Al igual que he hecho en alguna ocasión, cuando se falle el premio del certamen colgaré el texto en el blog, ya que debe ser inédito y el haberlo colgado en un blog para su lectura se considera algo así como una autoedición y lo importante es que no se haya difundido previamente al certamen.
Yo, que soy un tipo que gusta de escribir historias románticas o al menos historias en las que las emociones se reflejen constantemente, llegando a haber sido considerado el "superñoño" hecho carne (aquel personaje de "Muchachada Nui" marcó mi vida, en efecto) llevo ya mucho tiempo trabajando la novela negra, la novela histórica y de un tiempo a esta parte el cuento clásico, de esos de  "y fueron felices y comieron perdices" y ahora la ciencia ficción.
Por supuesto uno está muy influenciado por lo que ha leído, ha visto en el cine o incluso ha vivido y no es casual que haya pasado de "Love story" a "Alien".
Las circunstancias personales influyen y mucho a la hora de escribir y creo que para considerarme un buen escritor debería trabajar la capacidad de abstracción pero digamos que mi vida se ha visto sacudida por un sunami espantoso de un tiempo a esta parte.
Imagino que volveré a los orígenes, nunca he renunciado a ellos y de hecho me gustan pero hoy por hoy quiero aprovechar esa inestabilidad emocional y ese aprendizaje de nuevos conocimientos para tratar de sacarlos partido desde mi necesidad de escribir. No he podido evitar deslizar en este relato una historia de amor también pero prometo que el gato y otros animales que en ella aparecen no sufren ningún acoso por parte del protagonista ni de otros humanos.
Creo que aunque pueda resultar algo forzada le aporta un toquecito diferente a los relatos habituales de ciencia ficción. Igual hasta gusta.
Todo se andará.
Cuando pase el tiempo y pueda hacerlo, este relato lo colgaré aquí bajo el título de "Tan felino" que es el que le adjudiqué al comenzar el texto.



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