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miércoles, 18 de febrero de 2009

El verdadero punto "g" de las mujeres.

Nunca he sido un tipo demasiado atractivo, aunque mi abuela y mi madre trataron de convencerme de lo contrario, e incluso me llevaron a la tele, a un casting para el anuncio de Freixenet de 1982.
Fue mi primer papel de corcho de botella, papel que repetí en 1995, cuando tras aprender a tocar la gaita, mi madre volvió a presentarme a un casting (esta vez para sidras "el gaitero").
Tengo unos preciosos ojos azules, sobre unas hermosísimas bolsas, que mas que bolsas de ojos, parecen sacos de dormir.
Al ser terriblemente inteligente, mi capacidad craneal es desmesurada, y no ayuda mucho que digamos, ese pelazo recio y rebelde que me crece a razón de dos pulgadas al día.
Soy a los peluqueros, lo que un constructor a un concejal de urbanismo.
Mi cuerpo no se mide en 90-60-90 , sino en 3,14,16. Una vez, en Estepona, me tumbe en la orillita del mar a tomar el sol, y un esforzado grupo de activistas de Green Peace, comenzó a acariciarme con dulzura y a empujarme hacia el agua.
Fui el más alto de mi clase en 1º de bup el año que repetí ese curso por quinta vez, también ese mismo año fui el que la tenia más grande de clase.
Recuerdo que a los 14 años mi madre me llevo al médico para que estudiara mi proceso de crecimiento, y este Galeno de cabecera, tras observarme, afirmó muy serio que en verano pegaría un gran estirón.
Aunque no dijo de que año.
Cada 21 de junio recobro la esperanza y durante unos pocos meses aun creo que puede suceder el milagro.
Pero nunca llega.
Sigo comprando mi ropa en Mother Cure.
El caso es que como decía al principio, nunca he sido un tipo demasiado atractivo, pero ya sabéis como es la madre naturaleza, te priva de unos dones pero te los compensa con otros.
No soy Brad Pit, pero tengo un desarrollado sentido del humor.
Creedme si os digo, que el punto "G" de una mujer se encuentra en su ánimo y no en la vagina, ni en el perineo aragonés ese.
Está feo decirlo, pero a golpe de sutil gracejo he conquistado a un sinfín de adorables damiselas, a más de un joven efebo, y a tres caniches.
Sino de que me iba a casar yo con una muchachita como laura!!!
Hay que tener mucho cuidado para no ser un payaso, y sobretodo, hay que evitar a cualquier precio el convertirse en "su mejor amigo".
Hazlas reír, haz que se rían contigo, que se rían de otros y otras, pero nunca de ti.
Alterna un comentario jocoso con uno tierno, busca sus puntos flacos, y poco importará si eres como Richard gueere, o por el contrario si te asemejas en exceso a Roberto Carlos.
La mujer es un ser maravilloso, pero también puede ser terriblemente cruel (no hay más que ver como se despellejan unas a otras) y el sentido del humor es una de las cualidades que más admiran en un hombre (siempre y cuando se sepa controlar).
Si encima sabes cocinar...
Verán en ti un compañero, un cocinero, y un esclavo ¿qué más pueden pedir?
Amiguitos, seguid mis consejos y si os esforzáis, llegareis a heredar mi reino, ya que yo al fin, y para desgracia de todas ellas, debo abdicar.