lunes, 17 de marzo de 2025

Juntando letras




 Gracias a Dios he encontrado una vía de escape en la literatura de ficción, y así, al descubrir esta sorprendente salida del laberinto de emociones en el que desorientado me perdí hace demasiado tiempo ya, comencé a escribir novelas. 

A pesar de todo me cuesta demasiado ignorar mis circunstancias, alejarme de mi realidad y bucear en otras aguas menos turbias. Y por eso no soy capaz de terminar la única novela en la que su protagonista y yo no tenemos absolutamente nada que ver, ni física, ni mental ni emocionalmente. En su lugar me concedo prórrogas y rescato al alter ego que me ha servido para matar a cuantos  quiero ver muertos, incluso a mi mismo, y para amar a quien no supe amar fuera del papel impreso.  Escribo porque vivo, y vivo para escribir, aunque esta puta pescadilla no deje de morderse la cola.

Hace ya mucho, mucho tiempo, escribí que cuando quería hacerme daño, hacía introspección, y es por eso mismo por lo que huyo de profundizar en los caminos de mi interior, y prefiero sacar la cabeza y pasear por los senderos de quien no supe, no quise o no pude ser. De alguna manera escribiendo me aplico vendajes, suturo heridas, alivio el dolor y me perdono esos errores que no dejo de cometer.

Juntando letras las cosas duelen menos. Juntando letras aún creo tener al menos una posibilidad, y la esperanza y la ilusión se mantienen en alto.

Mientras sea capaz de formar palabras, la vida seguirá teniendo sentido. Y es por eso por lo que vivo, luego escribo, y escribo para sentirme vivo.


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