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lunes, 28 de noviembre de 2011

Un café caliente

Y un buen libro.
La luz adecuada, una manta de viaje, cálida y ligera, por si se prolonga en exceso la lectura y la noche se nos echa encima, cosa bastante frecuente.
Apago el teléfono, desconecto el portátil, busco entre los discos y escojo uno de Duke Ellinton.
Acerco un cenicero, el paquete de muerte y las cerillas, porque mientras leo me gusta más encender los pitillos con cerillas.
La lectura implica entre otras cosas, disfrutar de los aromas que siempre acompañan los ratos de evasión.
Para mi desgracia, el aroma del tabaco rubio y el de los fósforos están demasiado presentes en todo lo que hago.
El café natural, sin azúcar, quizás con una gotita de coñac o de whisky, pero caliente, muy caliente esos si.
Ropa cómoda que me voy de viaje y no se cuando volveré.
Antes tenía una perrita cariñosa y tranquila que se recostaba en mi regazo mientras leía, pero ahora ocupo esa ausencia con un pequeño cojín.
Tengo que comprar otro cojín para la cama, uno más grande.que no se me olvide, aunque no se si será suficiente para suplir el calor que se ha escapado con ella.
Al menos si el espacio.
En fin...
Digo que me voy de viaje y es tan cierto como que estoy respirando ahora.
Abro por el capítulo dos del Vellocino de oro, de Robert Graves.
Embarco con Jasón y el resto de los argonautas y de repente el salón de mi casa se llena de océano.
Hay temporal y mis compañeros se afanan en los remos, yo no voy a ser menos así que me escupo en las manos y aferro con fuerza el madero.
Ayer las arenas del desierto me cubrieron casi por completo hasta que Quattermain me rescató en el momento justo, cuando ya no daba un duro por mi vida.
No hace tanto que un pequeño príncipe me hablaba de su planeta, poco más grande que él, con el espacio justo para cuidar de un jardín de rosas.
Cada tarde es una aventura increíble.
Cada tarde me enamoro, sufro, lloro, río, peleo con algún villano o me adentro en lo más profundo de la mente de un autor.
Leer es uno de los placeres más grandes de los que puedo disfrutar, porque mientras leo vivo algunas de las vidas que nunca tendré.
He recorrido el mundo entero, he viajado de la tierra a la luna, he descendido a los infiernos, he perseguido una enorme ballena blanca.
He cabalgado con seiscientos hacia el valle de la muerte y he abrazado a Miguel Hernandez, mientras escribía eso de "menos tu vientre, todo es oscuro".
He besado una y otra vez a Angélica de Alcázar.
Traté de distraer a aquellos tipos de la Gestapo, para que Ana pudiera escapar, pero por desgracia terminaron deteniéndola.
Ocupé mi puesto en la trinchera y también intenté decirle adiós a las armas.
Cuando "dardo" brillaba, me estaba advirtiendo de que había orcos muy cerca y cerré los ojos para no ver como Artax se hundía en el pantano de la desesperación.
Mi caballo, tan veloz, tan fiel.
Tuve que levantarme y desconectar unos minutos, porqué lo que hizo Trujillo con los hombres que planearon el complót, deja un cuerpecito de lo más frío.
Es un regalo, es una maldición, es apasionante y adictivo, es sorprendente siempre.
Verso o prosa. Ensayo, novela, tratado...todo me vale, todo me hace sentir vivo.
Es el legado que tenemos los pobres, es mi herencia, y la recibo por derecho.
Es el jardín eterno y hermoso de las bibliotecas.
Ahora, pretendo formar parte de la legión de valientes que se enfrentaron al mundo, a su mundo, desde unas páginas en blanco.
La instrucción ha sido buena, la mejor, desde que tengo uso de razón, desde que puedo recordar.
Me he entrenado toda la vida para esto, para intentar descubrir el arte de la palabra, para contaros lo que significa para mi.
Os invito a leer.
Os recomiendo leer, porque es la mejor manera de sabernos eternos.

3 comentarios:

mirinda dijo...

El legado de los pobres pero la fortuna de los ricos de espíritu...Ya sabes; como dicen los suecos esos de la tienda de muebles "no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita". A veces, como tú dices, con un libro y una buena manta (eso si, que no sea la batamanta -también conocida como anticonceptivo natural- que creo que va a hacer furor este año en los regalos de navidades) se puede ser realmente feliz, al menos por un ratillo!

Muchos ánimos! y otra cosa...¿quien coño dice "chachi" teniendo pelos en los...?!

;)

mirinda dijo...

aichhh!!

lacantudo dijo...

Perdone usted joven...ayer no estaba en condiciones de comentar nada...y fui bastante soez.
Quizás me tendría que haber grapado las manos a los costados, para no escribir sandeces.
He suprimido el comentario.