
Esto es o que sucede cuando metes una piraña en la bañera.
Y está muy bien que sucedan cosas así, ya que no se que es lo que necesitan en los medios de comunicación, para dejar de darle cancha a la gentuza.
Porque muy señores mios, personajes como Jhon Cobra, no son más que subproductos marginales de una sociedad que hace aguas por todas partes.
Un concurso como el de Eurovision, no puede sujetar los representantes de cada país a las votaciones de un público carente de gusto y que solo va en pos de la caricatura y el bochorno.
Hacemos el ridículo, porque con harto dolor de mi corazón, y como digo siempre, tenemos lo que nos merecemos.
Los músicos profesionales arrastran sus cansadas posaderas de garito en garito, de productora en productora, de sello en sello, persiguiendo una oportunidad tras años de preparación, talento y esfuerzo.
En la mayoría de las ocasiones no consiguen nada, porque la calidad ya no vende en este país nuestro.
Ahora, es la chusma la que maneja el cotarro, y a sus sucios pies se postran todos estos asquerosillos personajes, dispuestos a dar lo que les piden.
Enciendes la televisión y te mueres de asco, todo es vulgar e insulso, nadie aporta nada a la cultura, al contrario, los periodistas ya no saben ni hablar y ya no digamos toda esta caterva de "tertulianos" famosetes de postal, grandes hermanos, rameras sin tapujos ni control, macarras y chulos de putas y en fin, la mierda, lo peor de cada casa, que es lo que hoy por hoy, tiene un hueco en la televisión nacional.
Asco me da.
Este pobre gañán de Jhon Cobra, no es más que otro de esos jóvenes que se ha creído que a la vida, se la puede torear echándole cara y perdiendo la vergüenza.
Por mi, podía matarse con su coche tuneado, y no perdería nada la humanidad.
De todas formas, acuso y culpo a Rtve, por consentir y avivar este tipo de fuegos, luego, cuando se queman los bigotes, a pedir disculpas.
España va necesitando un cambio urgentemente, así no vamos a ningún lado.
Ya que hemos perdido casi todo, tratemos de recuperar el buen gusto al menos.