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Mi primer retoño

Mi primer retoño
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jueves, 27 de febrero de 2014

A la inversa.

Generalmente suele ser así, de forma inversa a la de esta noche.
Primero escribo en el blog y luego acostumbro a compartirlo en redes sociales.
Pero esta vez voy a hacer una excepción, ya que de un tiempo a esta parte, no se porque la dichosa pregunta del "estado" del facebook suele inspirarme un montón de cosas.
Anoche me dio por volver a un género que me encanta, pero que tengo más que olvidado: la poesía.
Así que hoy recupero para el blog un poema que anoche colgué del "caralibro".



Hay que ver
como es la noche,
que todo lo tizna.
Incluso mi determinación,
que se torna negra,sombria, pesarosa.
Y rezo para dormirme, 
para que me regalen los cuatro angelitos 
que guardan mi cama,
ese sueño que ansio.
En el que yo sigo siendo joven y tu, 
tu sigues por desvestirte.
Como es la noche, que todo lo tizna.
Incluso mi conciencia,hasta hoy inmaculada.
Incluso lo más inocente lo vuelve antracita.
Y lo que resiste se agarra los faldones al tiempo que musita:
"hay que ver...como es la noche"
Hay que ver,
tan fria y larga

jueves, 20 de febrero de 2014

Salamandras

Esta mañana me desperté y no conseguía encontrarla. Y me puse a llorar.
No hace mucho que se instaló conmigo.
Cuando llegó era muy pequeñita, pero ya había comenzado a crecer y a engordar y se estaba haciendo grande y fuerte.
Por eso ahora me da tanto miedo no volver a verla.
Mi ilusión se parece mucho a una salamandra, tiene la cabezota gorda y ventosas en las palmas de las manos, para anclarse fuerte a los pliegues del corazón.
He tenido otras, pero esta me gusta particularmente y si no la recupero, echaré mucho de menos acariciarla el lomo por las mañanas.
La última se fue con Campanilla, colgada de sus ojos verdes. No me preocupa, porque se que con ella estará bien y de vez en cuando aún voy a verla y charlamos.
Antes de aquella, tuve otra muy grande. Se puso tan hermosa que me la robó un grajo negro, feo y mentiroso. Y se la comió. Y la vi morir.
Aquello me partió el corazón y pensé que nunca volvería a tener una y me daba mucho miedo cuando presentía que alguna otra rompería el huevo y se acurrucaría junto a mi esperando que la diera de comer.
Entonces yo salía corriendo por temor a que volvieran los grajos con su apetito feroz y sus alas infestadas de mentiras.
Pero mira tu por donde, esta me pilló de imprevisto y en cuanto me miró con esos ojitos tan llenos de vida, no pude resistirme y la hice un hueco debajo de mi almohada.
Puede que por tanto tratar de que creciera segura y protegida, la haya hecho desear escapar de mi o esconderse.
No lo se, pero he revuelto por completo la habitación del hotel y aunque la oigo corretear por las paredes y por el techo, no consigo dar con ella.
Si la veis, decidle que estoy aprendiendo de nuevo y que solo quiero que se quede conmigo.
Que estoy dispuesto a lo que sea, porque se que esta vez todo cambiará si al final renuncia a irse.
Que no me deje, que la necesito, que mi vida será una mierda si la paso pensando en lo bien que hubiera ido todo.
Que las de su especie tienden a marcarme el alma, pero ya he descubierto que esas marcas son los carriles necesarios para el buen discurrir de los recuerdos.
Que no quiero llorar más.
De todas formas, no pienso dejar este hotel hasta que de con ella.
Se que está aquí...y que trata de decirme algo.