Esta noche vuelves a llamar a mi ventana, vestida de cráteres y chatarra espacial, aunque yo te prefiero con tu corsé de femeninos embustes.
Esta noche, suspendida de un hilo en ese firmamento sin rubricar, volverás a decirme que tuviste que marcharte por el bien de ambos.
Y yo me lo creeré todo y te dejaré entrar en mi alcoba.
Esta noche estarás muy llena de mi, pero muy vacía de todas las promesas que te hice desde el principio de los tiempos.
Mira a ver...igual no te compensa.
De todas maneras te voy cogiendo el aire.
Antes de que me despierte ya te habrás marchado, dejándome el bidé encharcado de poemas de otros y de espuma de jabón selenita.
Me da igual...todas os termináis yendo.
La culpa es mía por creer que me merezco ese brillo tan tuyo, esa fuerza irresistible que enajena y que cambia incluso el devenir de las mareas.
Hoy los lobos aullaran afinados en re menor y será bien chulo escucharlos abrazado a ti.
Hoy los niño se taparan el rostro con las sábanas y romperán a llorar a eso de la medianoche, justo cuando se desperezan los monstruos del armario, mis viejos amigos.
Aún así y todo, me he duchado, me he perfumado y me he cortado las uñas de los pies.
Aún así y todo te anhelo y te deseo casi tanto, como anhelo y deseo que me dejes escapar de ti.
Luna llena, luna perfectamente esférica y arrebatadoramente hermosa.
Bésame despacito, que me sangran los labios con el roce de tus montes.
Bésame despacio que tenemos toda la noche.
ResponderEliminarUy toda la noche!!!
ResponderEliminarSe ve que estás en la flor de la vida...yo a la hora y media de acostarme con una mujer acostumbro a quedarme dormido.
Y digo hora y media porque al terminar la faena suelo estar más o menos una hora pasando la moviola.