sábado, 14 de julio de 2018

Cosas del directo V,, ¿E S?

La luz roja se encendió en el exterior del plató y los técnicos de control dieron paso a la intervención de Eduardo, el director del Magazine de La 8, el canal de televisión que acerca la actualidad de la provincia a los vallisoletanos y en el que participan entre otros colaboradores, la periodista italiana Ivana la Piana y su ayudante, la Chihuahua de apenas kilo y medio de peso, Moquita.
Moquita lleva ocho años aprendiendo las artes de la comunicación de los dos maestros con los que tiene la suerte de convivir, Eduardo e Ivana. Con ellos, además de compartir, tiempo, espacio, helados y cariño, ha encontrado su vocación: la televisión.
Cada vez que los compañeros de sonido le colocan el micro en el collar, Moquita traga saliba, se atusa un poco el pelo y repasa mentalmente lo que va a decir para no meter ninguna de sus cuatro patas. Lo que más le cuesta es ladrar en el idioma adecuado pues Moquita ladra en español y en italiano. Ahora le ha dado por el inglés y se prepara para un futuro en el que se la envíe como corresponsal a la sede de Naciones Unidas, desde donde dar la exclusiva con la que lleva soñando desde hace tiempo: la declaración universal de igualdad entre especies, géneros y pueblos.
Eduardo presenta a su próximo invitado y da paso a la intervención de la pareja de colaboradoras que cada día le regalan su apoyo, su alegría y su amor.
Ivana y Moquita cruzan el plató hasta la mesa donde se sentará el invitado al que Eduardo está recibiendo con un apretón de manos. Cuando están a punto de llegar a la mesa y ocupar sus puestos junto a ellos, Moquita identifica un aroma  familiar en el aire. Huele a pesto recién hecho. El invitado es Julio Vallés, el presidente de la Academia de Gastronomía de Castilla y León y justo antes de acudir a su cita en el estudio de televisión, se ha quitado el delantal tras haber pasado el día cocinando para los usuarios de un comedor social. Hoy les ha preparado una deliciosa pasta con pesto y un sabrosísimo tiramisú de postre. Solo Eduardo e Ivana saben que esa es su comida favorita y solo ellos pueden entender que el fino olfato de Moquita haya sido capaz de descubrir ese aroma oculto tras el del jabón con el que Julio se aseó en la propia cocina del comedor social,tras terminar de cocinar y ver que no tenía tiempo para ir a casa a ducharse y a cambiarse de ropa, como era su costumbre tras un día de trabajo intenso.
Moquita comenzó a ensalivar y a relamerse y aunque intentó disimular, las cámaras recogieron sus constantes miradas inquisitorias al gastrónomo, con las que le estaba pidiendo una racioncita de lo cocinado minutos antes. Al percatarse de ello, Ivana no pudo contener la risa y le guiñó un ojo a Eduardo, quien también identificó en el acto la expresión golosa de Moquita.
A una señal del director, un ayudante del invitado con el que estaban conversando  en riguroso directo,  se acercó con un plato repleto de pasta y otro con una generosa porción de tiramisú. Moquita no pudo contenerse y saltó de su silla y se avalanzó sobre la muestra del menú del día que habían traído para enseñar a cámara. 
--Son cosas del directo- dijo Eduardo entre carcajadas. Y todos los expectadores disfrutaron al comprobar que las personas necesitadas que habían degustado la cocina de Julio aquel día, habían saboreado algo tan delicioso que llevó a la colaboradora chihuahua a perder los papeles.

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