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martes, 2 de mayo de 2017

Gatoflauta ESV

Con todos ustedes, Gatete. 
El nombre con el que figura en la documentación es Peluso, pero como es un tipo muy cachondo, solo responde a Gatete. Espero que esto lo comprenda  la Guardia Civil y la Policía Nacional en caso de verse involucrado en cualquier asunto feo.
Gatete es un macho (castrado pero muy macho) de esa raza, que es a las razas de gatos lo que el Batua al Esukara: Gato común europeo.
Tengo la inmensa fortuna de compartir mi vida con él, hasta tal punto que ya somos un pack indivisible y la mujer que me ame (si es que llega a darse el caso), tendrá que querer y aceptar también a Gatete. Hasta la fecha creo que eso les resulta a todas mucho más sencillo. A la vista está. A él le siguen llamando a escondidas y alguna incluso le ha pedido que huya con ella.
Este minino es un auténtico Gatoflauta y no solo por lo de acampar en las plazas durante aquel famoso y monopolizado por algunos "15 M", sino porque es un virtuoso de la flauta barroca tenor, junto a la que posa para esta foto. 
Es un tipo muy atractivo. Como habréis podido ver, tiene algo muy especial en la mirada; un "no sé qué" que vuelve locas a gatitas y humanas en el acto y que llevo tiempo tratando de imitar, aunque siempre con el más estrepitoso de los fracasos y la consiguiente visita al oftalmólogo.
Fuma rubio y bebe whisky, no sé a quien coño habrá salido. Esto no lo digo porqué si, lo digo porque sé de buena tinta que me roba pitillos (he encontrado más de uno con las marcas de sus uñitas al tratar de sacarlos del paquete sin que yo me diese cuenta) y ya no puedo dejar un vaso de escocés con hielo sobre la mesa, porque es el reclamo más efectivo con este sinvergüenza y en cuanto me descuido se amorra al pilón con un ansia considerable.
Gatete tiene poco más de cinco años. Ha descubierto que hay vida más allá de la vaya del chalet y de un tiempo a esta parte, ha debido de creerse que esto es una pensión, porque desaparece al caer la noche y regresa al despuntar el alba o incluso a media mañana, agotado, hambriento y sin un duro en el bolsillo. Como el tabaco le sale gratis, se ahorra una fortuna en preservatibos y  le pongo a diario su comida sin cobrarle nada por ella,  empiezo a preguntarme seriamente que coño hace con la pasta que saca tocando por ahí. Un día le descubrí jugando con un turulo de plástico y al verse sorprendido, fingió que no era suyo. Contento me tiene.
Por otro lado, es el ser más adorable de la creación. Me ha aportado tanto cariño y tanta paz, que me he planteado muy seriamente lo de dejar de enamorarme de la primera que me dice "ojos azules tienes" y centrarme en nuestra relación. Nos amamos con locura, pero el sexo es francamente complicado, doloroso (entre esas uñas y esa lengua de lija, no gano para tiritas y calmantes) y escaso. Parecemos un matrimonio que ha perdido la magia. Puede que lo mejor sea acudir a la consulta de un asesor y que nos diga que podemos hacer. Estoy harto de las ostras y las fresas, del champagne y de los disfraces sugerentes ( y eso que vestido de colegiala o de enfermera, gano mogollón, lo juro). La solución no está en abusar de la canela ni en ver películas pornográficas juntos.
Gatete ha sufrido, ha llorado, ha reído y ha disfrutado  conmigo y junto a mi. Ha estado a mi lado desde el principio de sus días y en los momentos más tiernos y en los más difíciles  y, tengo muy claro que él no es mi gato. Yo soy su humano.
Según la enciclopedia del gato, "la casa es suya y te permite vivir en ella". Estoy esperando que empiece a pagar la hipoteca. Pero aunque no suelte un euro, le quiero hasta el infinito y más allá.
Se ha ganado por derecho propio su aparición en la selección de textos para el libro de relatos "¿Especie superior vosotros?" y no descarto que protagonice su propia saga de novelas romántico eróticas, "Miles de sombras de Gatete". 
Es un gran lector y muy ecléctico, tanto en lo literario como en lo musical pero sé que si tuviera que llevar solo un libro y un disco a una isla desierta, se llevaría un libro de García Marquez y un vinilo de Sinatra.
Podría escribir sobre él durante horas pero no quiero que se me note el favoritismo. Además, me está esperando en la cama y hoy tiene la mirada golosa.

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