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El poema definitivo.

Se levantó de la cama con sigilo y saliendo del dormitorio, encendió un pitillo con el mechero de gasolina. Se deleitó con la primera cal...

Mi primer retoño

Mi primer retoño
Este fue el primero de lo que espero sea una familia numerosa

miércoles, 31 de mayo de 2017

Justicia ESV

Esta perrita de tierna mirada, orejas gachas y un agujero en la garganta, se llama Vida.
A Vida, el humano con el que compartía oxígeno y espacio vital, le disparó un tiro a bocajarro con la única intención de quitársela de en medio y apropiárse del espacio y el oxígeno compartidos.
Y me vais a perdonar la expresión, pero hay que ser hijodeputa  (con perdón de las putas y de la madre de este hombre, que seguramente sea una santa y no creo que tenga la culpa de que su retoño se haya convertido en un monstruo).
Vale que no soy objetivo. Por circunstancias, llevo año planteándome cuanto hay de cierto en eso de que somos la especie superior y casos como este me ratifican en mis dudas al respecto. Y ya no hablemos de las guerras, la violencia de género, la pedofilia, el proxenetismo y demás lindezas con las que uno se encuentra al abrir cada mañana el periódico mientras se le indigesta el café del desayuno. Si bien es cierto que desde que era apenas un niño, yo era de los que podía ver docenas de muertos en una película sin pestañear siquiera pero siempre, siempre, lloraba cuando moría o mataban al animalito que aparecía en la pantalla.
El próximo martes día seis de junio, el autor de esta heroicidad se va a sentar en el banquillo de los acusados, ya que la justicia española ha tomado cartas en el asunto por las denuncias que contra él se han interpuesto y será juzgado por maltrato animal. Y sinceramente espero que el peso de la justicia caiga sobre él con aplastante  resultado.
Vida ya está bien. Una asociación que se dedica a ayudar a  perros, gatos y demás seres vivos necesitados, se hizo cargo de ella y le encontró un hogar de adopción provisional, donde se han ocupado de que no solo se recupere físicamente, sino de que vuelva a ver al ser humano como un amigo, no como la más sanguinaria de las fieras.
Al ver las fotos de Vida en la página de esta asociación en una conocida red social, la sangre me ha comenzado a arder, llegando casi a ebullir y quería aportar algo, lo que estuviese en mi mano, para ayudar a que se haga justicia Pero desgraciadamente ni soy policía,ni soy juez. Soy escritor...o al menos eso intento cada día.
Lo único que puedo hacer es contar su historia y tratar de que llegue a todos mis lectores y el día que se publiquen estos textos en un libro impreso, que su foto y mis palabras, sirvan de denuncia en esta sociedad acostumbrada a las aberraciones y a la crueldad humana.
Ánimo, vida. Bienvenida de nuevo. Estoy contigo.

lunes, 29 de mayo de 2017

Canciones


Hace unos quince minutos he terminado de ver una película que me ha zarandeado todas y cada una de las emociones que campan a sus anchas por el interior de mi pecho, Begin again.
Si ya en su día, no hace más de un par de años, descubrí la película Once y me pareció un golpe directo a mi conciencia, este nuevo trabajo del equipo que se ocupó de aquel emocionante y tierno film, roza la perfección 
En ambas películas, el hilo conductor es la música como necesidad vital y como energía generadora de los sentimientos más hermosos y más humanos. Porque sí, los humanos somos capaces de las más horrorosos y atroces acciones pero también de las más maravillosas y generosas. Como amar. Pero amar de verdad, nada que ver con querer. Amar de esa forma tan mágica y sorprendente que te lleva a entender de repente el funcionamiento del cosmos, el sentido de la vida y el porqué de cada cosa, de cada beso y de cada lágrima.
Con estas dos cintas, el espectador comienza pensando que va a ver unas películas románticas con buenas bandas sonoras y a medida que avanza el metraje, va comprendiendo que son  muy bonitas pero que no tienen absolutamente nada que ver con las típicas de "chico conoce a chica" o "chica pierde a chico". Esas películas van muchísimo más allá y convierten las tramas en deliciosas y continuas sorpresas, giros de guión y odas a las canciones y a las segundas oportunidades.
Las canciones que forman las bandas sonoras de estas cintas, son partes fundamentales  del elenco y
aldabonazos en la conciencia del espectador. Según se va acercando el final de cualquiera de estas dos películas, vas sintiendo la necesidad de ser mejor persona, de conocer al amor de tu vida, de darlo todo por aquel ser que te reserva el destino y, te preguntas como es posible que teniendo dentro la sensibilidad suficiente para que tu alma tarareé las canciones sin conocer ni música ni letra, no hayas sido capaz de encontrar aún el momento, con esa persona para la que sabes que vives y respiras.
Creo que todos llevamos dentro ese amor que nos hará completos y felices el día que podamos regalárselo a la persona adecuada. Regalarlo o cambiarlo por un "no te vayas nunca de mi vida". No lo sé. Pero hoy según he terminado de ver Begin Again, he llamado a la amiga que me prestó el dvd para agradecerle que intuyese el que me fuera a gustar tanto y el que me haya llegado a conocer así de bien. Después de decírselo, he encendido el ordenador para entrar en mi blog. Y escribir.Necesito escribir más que nunca pero como en la mayoría de las ocasiones en que me siento ante el teclado, escribir desde el alma. Escribir que he visto una película tan conmovedora,que sé que por muchas trampas que me ponga el destino, por muchos cepos que pise a lo largo de mi vida, un día, por fin, ella me dirá que me ama. Y todo habrá merecido la pena. Todo.
 

Farándula ESV

Y es que el teatro alimenta el alma. Y Pancho, como no podía ser de otra manera, es un macho tan guapo como glotón y no ha podido evitar "ponerse como un cocker", engullendo cuanto teatro y demás artes escénicas tiene a su alcance. Y tiene mucho que comer.
Pancho comparte vida desde hace la friolera de doce años, con Begoña Martín Prieto, actriz de la compañía vallisoletana Kul D^Sak. 
La vida de este cocker ruano, discurre entre funciones, ensayos y celebraciones de un  trabajo bien hecho. Si bien es cierto que en alguna ocasión, ha tenido que enterarse del éxito de Bego por la prensa, dado que había que coger aviones hasta los escenarios de turno y para eso, Pancho es un poco como M. A Baracus. No le gusta volar. Le gusta cantar y escuchar a Pepe, el chico de su compañera de vida, tocando la travesera. Muy gilipollas, Pancho, resulta que no va a ser porque Pepe es un maestro que toca en la Orquesta sinfónica de Castilla y León y que toque lo que toque, lo va a tocar con el corazón y lo bordará, por lo que deleitarse con su música viene practicamente de serie. Hacer los coros con acierto es ya otra historia pero Pancho tiene la suerte de que Bego es la afortunada poosedora de una voz preciosa y de que cuando cantan juntos, le tapa los gayos. No como al representante de España en Eurovisión 2017.
Pancho es un perro feliz. Adora juntarse con todos los miembros de la compañía de Bego y disfrutar de su cariño, sus juegos y su desbordante vitalidad. Todos y cada uno de los miembros de este elenco tan especial, aportan a la vida de Pancho mucho más que una caricia oportuna o una rascada de lomo.
Espero que aún podamos disfrutar de la espontaneidad de Pancho en los espectáculos que se ponen en el escenario de Madera^s House, donde siempre tiene acceso directo a escena. Y a camerinos.
La vida te va descubriendo personas y animales maravillosos y eso es lo que me ha llevado a escribir los textos para este volumen de relatos sobre los animales que comparten vida con mi gente, que verá la luz dentro de unos meses.
Aún escribiré unos cuantos más, porque gracias a Dios, a Supergato o a quien sea, tengo muchos y muy buenos amigos. De dos y de cuatro patas.

miércoles, 24 de mayo de 2017

¿Colores?

Creo que de tanto morderme noche y día las uñas del rencor y los padrastros de las consecuencias de las malas acciones, en vez de manos, terminaré luciendo dos hermosos muñones.
Y ya está .He tenido que decirlo en verso porque no me salia decirlo en prosa ni convertirlo en una buena canción, para eso ya tenemos al maestro Sabina.
En alguna ocasión, he escrito que no hace muchos años, un amigo de Puertollano me dijo que la gente odia los grises y que solo aprecia los colores. Puede que por eso siempre haya tratado de tirar del arco iris en mis sonrisas para ocultar las penas y no tener que remendar el jodido traje gris, que empieza a desgastarse por exceso de uso. Y además soy consciente de que no me favorece en absoluto,aunque lo luzca con chaleco a juego y un sombrero de fieltro para proteger las pocas buenas ideas que aún brotan de mi contusionado cerebro.
Esta canción con la que encabezo la entrada dice muchas cosas y muy bien dichas. me encanta eso de "no salgo a buscarte porque sé que corro el riesgo de encontrarte". Pero yo quiero encontrarte de una puta vez.porque  te he confundido con demasiadas y, a fecha de hoy, sigo pagando por ello.
A lo mejor, en vez de abusar tanto del gris de un tiempo a esta parte, debería combinarlo con  azules; como los ojos de una mujer muy especial que conozco, que son tan azules como grises y le quedan de maravilla. 
Hace tres semanas, conocí a una jovencita encantadora que me dijo que tenía que perdonar, que tenía que librarme de ese rencor y ese odio que tan solo me perjudicaban a mi. Pero aunque lo he intentado no puedo. Igual que no puedo fingir que soy feliz porque no lo soy. Pero tampoco soy imbécil y sé que no debería quejarme y sé que soy un tipo afortunado por tener a la gente que tengo, las necesidades básicas cubiertas y de nuevo, unos cuantos años por delante. Igual soy excesivamente ambicioso pero quiero más, quiero encontrar a esa mujer que se pasa la vida jugando al escondite conmigo y ser capaz de aportar lo que mi gente necesita de mi y de recibir lo que yo necesito de mi gente. Tampoco es tanto. Solo la certeza de que no va a haber daños colaterales ni víctimas por fuego amigo.
No quiero hacer daño a la gente que quiero.En realidad no quisiera hacer daño a nadie pero eso ya no está en mi mano. Algunos tienen que recibir lo que dan. Todo se transforma.
Quiero recuperar mi vida y no quiero escribirla, quiero vivirla. Quiero volver a ser capaz de equivocarme sonriendo y de acertar llorando. Quiero recuperar lo bueno de aquel Juan que por circunstancias he dejado de ser. Y no reniego del que soy ahora. Solo sé que me falta algo. Y eso me entristece. y me viste de gris.No quiero vestir de gris. Si eso prefiero el negro que por lo menos estiliza y siendo rubio me favorece. Pero ya veremos lo que se le antoja al diseñador divino.

lunes, 22 de mayo de 2017

Negro. ESV

El nombre del guardaespaldas felino de la joven modelo de esta fotografía es Ras, que en árabe quiere decir "negro".  Los árabes, tienen un refranero popular parecido al nuestro pero quizás el suyo es algo más metafórico y profundo. Dice un refrán árabe, que Dios hizo al gato para que el hombre pudiera acariciar al león. Y es cierto. Si Ras midiese metro y medio más y pesara trescientos kilos, no tendría que ajustarse cada noche la  funda sobaquera donde acostumbra a transportar su Beretta de nueve milímetros y un cargador completo.
Ras es el Kevin Costner de los gatos y si esta atractiva muchacha cantase, estoy convencido de que se decantaría por el conocido tema de W. Houston que sirvió de BSO para la película "El guardaespaldas".
Ras está entrenado por los servicios secretos saudies y es un verdadero experto en el combate cuerpo a  cuerpo. Lo de la pistola automática es por precaución, porque hoy en día, hay mucho imbécil y mucho mediocre que se piensa que puede abusar de los demás tanto física como psicológica y emocionalmente. Y Ras eso no lo va a consentir.
Lleva varios años trabajando a tiempo completo para Carolina, un  bellezón como su hermana Alba,con la que posa en esta foto y de un tiempo a esta parte, ha ampliado la protección a ambas hermanas con quienes tiene una afinidad total y por las que siente un inmenso cariño.
Es un gato inteligente, tan solo empatiza a más no poder con los humanos que merecen la pena.
No os sorprendáis si un día os lo encontráis apurando un vaso de leche on the rocks, mientras fuma un cigarrillo sin filtro frente a la puerta de uno de los bares de moda de la ciudad. Le encanta el cine negro, tan negro como él y, se ha visto varias veces todas las películas de Bogard.
La preciosas sonrisas de Alba y Carolina, estarán siempre a salvo con Ras.

sábado, 20 de mayo de 2017

Los jueves de ceniza

Bajo este nombre, "Los jueves de ceniza" hemos disfrutado de un "encuentro de relatistas vallisoletanos" en la casa-museo del ilustre y laureado poeta, Don José de Zorrilla.
Un jueves de cada mes, nos reuníamos en una sal de esta casa decimonónica en la calle de la ceniza e inspirados en el "motor de creatividad" o tema que se nos daba al final de cada sesión escribíamos un relato que enviábamos por mail a la organización del encuentro. Seleccionaban los tres mejores, que serían corregidos en público durante la siguiente sesión. La corrección de estilo y orto tipográfica, impartida por el personal de la empresa Índigo crea y en ocasiones por la directora de la casa museo, nos ha servido a todos para aprender mucho y limar errores, depurar estilo y aprender que la escritura, es un trabajo arduo que conlleva un alto porcentaje de sacrificio.
Con los relatos seleccionados durante los meses que ha durado esta iniciativa, se publicará un volumen de relatos "made in pucela" que se presentará el próximo 29 de junio.
Allí encontraréis uno de los que se me seleccionaron, pues aunque han seleccionado varios mios, solo se publicará uno por autor.
A continuación os dejo el último que presenté, con el motor de creatividad "te cambio un corte de pelo por uno de uñas".
Espero que os guste y que si os apasiona escribir, participéis del próximo encuentro de relatistas.
Merece mucho la pena.




El trato que lo cubrió de cadenas.
Debió haberlo adivinado en el mismo instante en el que ella se lo propuso, pero le pudo la lujuria y ya advirtieron distintos profetas, que la lujuria es uno de los pecados más comunes y que por lo habitual y recurrente del mismo, más ofenden al todo poderoso.
Lo cierto es que ella era una mujer de increíble belleza, de curvas que quitan el sueño y de maneras exquisitas. Una hembra diseñada para el placer y para volver locos a los hombres.
Aún no habían llegado a darle rienda suelta a su pasión. Siempre había surgido algún inoportuno problema en el momento más cálido y más cercano al natural desenlace. Hubo ocasiones en las que sintió que Dios lo estaba poniendo a prueba pues, después de haberse besado y acariciado hasta lo humanamente soportable, el todopoderoso siempre terminaba por encontrar la forma de enfriarlo todo. Tenía que haber comprendido que Dios había tomado su deseo y obcecación por ella, como un desafío a su poder y como falta de agradecimiento por el don que decidió concederle para ayudar a su pueblo. Y al fin comprendió. Y casi perdió la vida al hacerlo.
Aquel íncubo de largas uñas esmaltadas, con las que le había grabado todas y cada una de las letras de la palabra deseo en su espalda desnuda, de pechos firmes, apetitosos y turgentes, de melena negra que le llegaba hasta allí donde soñaba con perderse y caderas de experimentada bailarina del burdel más exclusivo de todo el país, le propuso un trato que no supo rechazar.
-Te cambio un corte de pelo por uno de uñas- Le susurro ella al oído mientras le acariciaba la cara interna del muslo derecho y lo arañaba juguetona y lascivamente justo antes de alcanzar el centro del placer más carnal.
-Lo que tú quieras mi vida, - respondió él entre gemidos de excitación y deseo.
Con aquella frase, cambió su suerte y sufrió el castigo a sus pecados.
Dalila ordenó con un gesto a una esclava, que le cortase los cabellos mientras de rodillas frente a él, lo distraía con una técnica amatoria que Sansón nunca había disfrutado aún y que a punto estuvo de llevarlo al desmayo. Una vez escuchó el metálico chasquido de las enormes tijeras seccionando la parte trasera de su leonina melena, supo que algo malo iba a suceder.
Una docena de soldados armados invadieron los aposentos de Dalila a través de una puerta oculta tras los tapices con motivos de caza, que decoraban el lado más alejado del enorme y mullido lecho. Aunque Sansón escapó como pudo de los besos y demoniacos juegos de la boca traidora de aquella perra del infierno, para enfrentarse con valentía y destreza a los enemigos que pretendían prenderlo y encadenarlo, en esta ocasión, su fuerza sobrehumana lo había abandonado por completo.
Al perder el cabello, Sansón perdió el poder que Dios le había entregado y maldijo sin cesar el no haber sido lo suficientemente astuto, para intuir lo que aquella tentación del averno había planeado.
Los caminos del señor son inescrutables y encerrado en las lóbregas y oscuras mazmorras, solo pudo rezar y pedir perdón a Dios. Y otra oportunidad para proteger a su pueblo y librarlo de las garras de los opresores.
El cabello volvió a crecer, casi a la misma velocidad que su deseo de venganza.




viernes, 19 de mayo de 2017

Pequeño.

La vida había conseguido hincharle los cojones hasta un punto más que insoportable y Pequeño decidió que todo tenía que cambiar de una puta vez. En primer lugar se prometió cuidar un poco más su vocabulario y dejarse de tanto taco y tanta vulgaridad. Él no era precisamente una persona vulgar pero la impotencia y la frustración le llevaban a perder las formas. Necesitaba volver a tomar el control. Necesitaba volver a sentirse grande y poderoso, útil y necesario. Pequeño siempre había sido un tipo fundamental entre los de su entorno y desde no hacía demasiado, se había convertido en poco más que un lastre. También se prometió cuidar más su imagen. No era Brad Pit pero siempre había tenido su público y había disfrutado de cuantas flechas le otorgó Cupido. Ahora sentía que había perdido su encanto y su presencia y había descubierto que un hombre inseguro, no resulta en absoluto atractivo. Puede que en el pasado fuese precisamente esa seguridad en si mismo y su más que bien alimentado ego,  lo que le hacía interesante entre las mujeres. En cuestiones amatorias fue siempre un tipo de recursos y le dolía hasta lo indecible, ver que había pasado de ser el eterno enamoradizo que fracasaba una y otra vez pero disfrutaba con cada intento, al cobarde que prefería ver los toros desde el burladero. Había recibido tantas cornadas en el corazón, que le aterraba volver a saltar a la plaza.
Pero se acabó eso de esconderse y aplaudir a novilleros, banderilleros y espontáneos.
Todo estaba en su mano. Todo. No necesitaba seguir dependiendo de los demás. No tenía sentido seguir reprochándose tanto mal y tener tanto miedo a no gustar a los que pululan por su mundo.
Pequeño había decidido volver a gustarse y a gustar y, a encender de nuevo su luz. Una luz que ya había demostrado que podía iluminar la noche más oscura, que podía deslumbrar a quienes le dedicaban miradas de odio y envidia y guiar el vuelo de esas pilotos con problemas que necesitaban realizar un aterrizaje de emergencia en la pista de su pecho.
Pero el destino no se lo quería poner fácil y se dedicaba a hacerle traviesas y juguetonas zancadillas. Y Pequeño aunque cansado, dolorido y muy magullado, volvería a ponerse en pie.Una y otra vez. Las veces que hiciera falta. 
Y ganaría. Pequeño era un ganador que por circunstancias había perdido demasiado y a demasiados pero aún no había sonado la campana y como el prudente luchador que era, todavía reservaba algunos de sus mejores golpes.
¿Qúe el destino hacía que perdiese el autobús que lo llevaría hasta ella? Pequeño escribiría lo delicioso de haberla encontrado al final de un imaginario viaje.
¿Qué el destino cruzaba en su camino a mujeres para las que no sería nunca, nada más que un buen amigo? Pues disfrutaría de su amistad y se enriquecería con la sola presencia de cada una de ellas. Aquella que llevaba buscando desde que descubrió el amor, terminaría llegando en el momento más inesperado, como las mejores cosas de la vida.
El amor. A pesar de todo lo vivido y lo sufrido, a pesar de todos los desengaños, las mentiras y traiciones, las lágrimas y los silenciosos gritos de desaparición, seguía creyendo en el amor y no pensaba renunciar a él.
Pensaba en como se enfrentaría al futuro mientras se arropó  en la cama con folios llenos de sueños, de deseos y de esperanzas, en forma de versos, relatos y cuentos. Porque la vida es literatura y Pequeño había aprendido a escribirse su propia vida y a vivirla, leyéndola con sus nuevas gafas junto a la lámparita de su mesilla de noche.
Y nada más importa.

martes, 16 de mayo de 2017

Nací en París por casualidad

Lo que inevitablemente me dió pie para hacer las típicas bromas sobre tu dominío del francés. Pero lejos de enfadarte o de sentirte molesta, tímida o íncómoda, reaccionaste con espectacular frescura. Y me dijiste que te encanta el sexo oral. No sabes la que preparaste al hacerlo., Me encanta que compartamos aficiones.
Pagamos la cuenta del restaurante y ya fuera del local, encendimos un cigarrillo y nos dimos nuestro primer abrazo de camino al coche. La vida es así de complicada y tras dos horas maravillosas compartiendo conversación y un menú fantástico a precio más que asequible, tenías que rematar la faena. Laboral.
Decidí acompañarte a tu oficina, pues quería compartir contigo mis nuevos conocimientos en una materia que también te interesa y te gusta y nada tiene que ver con el sexo. La literatura.
En el coche, rumbo a tu lugar de trabajo, seguimos bromeando con el asunto de las felaciones. Y no te voy a engañar, durante unos segundos te imaginé practicándome una felación de concurso, en la que arrodillada frente a mi y entregada a la glotona lujuria necesaría para ello, me decías muchas cosas con tus dos ojos azules y grises a la vez. Normal, con la boca llena, no se habla y eres una mujer tan correcta y educada como atractiva y deseable. No pude contener una erección espontánea. Aunque para que engañarme, espontaneos son los toreros que saltan a la plaza. Esta erección mía, había presentado su solicitud por escrito y por triplicado.
Traté por todos los medios de cambiar de conversación y de hablar de algo sórdido y distante, como la política, los matrimonios fracasados o los gatitos de pocos meses. Pero fue imposible. Dentro de mi mente, seguías lamiéndome con maestría y jugando con las partes de nombre latino  de mi virilidad. Y joder, que bien lo estabas haciendo. Aunque no haya llegado a suceder, ha sido una de las mejores felaciones que me han practicado nunca. Y estabas completamente vestida, con ese aire entre virginal, travieso y prudente que define tu personalidad y tu estética.
Menos mal que la nuestra es una ciudad pequeña, donde todo está a tiro de piedra, por lo que en unos minutos llegamos a tu s oficinas y al entrar coincidimos con tu socio y una pareja de clientes de vuestra empresa. Y ahí terminó todo.
Ahora tan solo puedo escribir ese momento en el que al hablar contigo, te estaba imaginando entregada a otros menesteres. Que se le va a hacer, necesito escribir.
No suelo decir nunca "de este agua no beberé" "o agua que no has de beber, déjala correr". Si algo quiero que corra, no es precisamente agua. Además siempre he sido de naturaleza optimista y aunque el listón está muy alto, tengo la impresión de que terminarás por alzarte con el primer premio. De hecho voy a encargar que vayan grabando tu nombre en la placa del trofeo.
Lo que no sabes es que yo también he ganado varios premios nacionales e internacionales en la misma disciplina afectiva. Tiempo al tiempo, ya mediremos fuerzas. Y puede que lleguemos a firmar un empate tácitamente, buscando plantearnos el desempate de forma eterna.

lunes, 15 de mayo de 2017

Lo que ha unido el cine, que no lo separe el hombre ESV

Ella se llama M, él se llama Solo. Son los mas albos enamorados de Castilla y león y, residentes en Valladolid.
Esta encantadora parejita de pastores suizos blancos, viven con dos amigos mios. Ella vive con Jorge y él vive con Luis,su mujer y su hijo. M y Solo no podían soñar un hogar mejor. Bueno sí, uno en el que estuvieran los dos juntos.
Solo, podría decirse que debe su nombre a cierto piloto estelar de una galaxia muy, muy lejana, pero al ser el único superviviente de su camada, también se barajó el de Conor Mc Cloud, del clan de los Mc Cloud, "solo" puede quedar uno. M, se llama así por  la más eficaz directora que ha tenido el servicio secreto británico y por la pasión que tiene Jorge (su humano de confianza) por el cine de James Bond.
Los dos animales evitan en lo posible corretear por las contaminadas calles de la urbe donde habitan. Prefieren tumbarse juntos frente a la pantalla de plasma del salón de Luis, para ver una peli mientras mordisquean un hueso, de la misma manera que Dama y Golfo saboreaban los espaguetis en la famosa película de Disney.
El amor existe y es blanco como la nieve.
Como sé de que pie cojean tanto esta pareja de tortolitos, como los humanos con los que comparten confidencias y vida, les he propuesto escribir para ellos el guión de cine perfecto, hecho a su medida.
M, será una princesa albina que mora en un palacio de marfil en la cumbre más alta de los Alpes y Solo, acudirá en su ayuda cuando los ambiciosos pastores alemanes vecinos siguiendo a un fanático líder de escasa estatura y ademanes, cortes de pelo y afeitados estrafalarios, deciden anexionarse su pacífico reino.
Solo será un as de la aviación aliada, que derribará al famoso Barón Henrich von Guaustofen y, tras saltar en paracaidas sobre el palacio de su amada, derrotará en singular combate al capitán de las temidas fuerzas especiales del líder supremo invasor.
Ya estoy viendo la alfombra roja en Hollywood y a M y a Solo desfilando por ella junto al resto de los actores de reparto: Pancho, Pipín, Lasie (aunque ya está un poco mayor)Rin Tin Tin y el actor ideal para el personaje del fanático y cruel líder supremo,  Rex.
Espero que mis amigos Luis y Jorge, sepan que lo haré tan solo en aras del amor y no por aspirar al oscar al mejor guión original. Me encanta la romántica historia de esta parejita y sé que para evitar discusiones innecesarias, tendré que incluir a mis dos amigos en el equipo técnico, seguramente al frente de la sastrería y el vestuario.  De eso, de sastrería entienden bastante. Ya lo han demostrado.
Y dicho esto voy a dejar este texto pues me están viniendo ideas muy buenas para el guión de "Lo que ladre la rubia".
Nos veremos en el cine.

domingo, 14 de mayo de 2017

La mirada ESV

La mirada de Zeta, es la mejor forma de expresar su agradecimiento a esos humanos con los que comparte vida y hogar, alegrías y penas, paseos, comidas y dolores.
Al sentir la caricia de su humano, intentando tranquilizarla, Zeta trató de tranquilizarlo a él pero no supo articular más que gruñidos de complacencía, que su humano no terminó de comprender.
Vive con Felix y Laura. Dos artistas, ambos con espectacular talento pero cada uno en su especialidad y ella ha heredado de ellos el saber expresar sus sentimientos de forma poco convencional y los expresa mirando.
A Zeta le van a ingresar para someterle a una cirugía bastante agresiva, en la que los doctores, por evitar riesgos serios para su salud, le van a desproveer de su capacidad de traer al mundo pequeños pastorcitos alemanes. Y aunque sabe que ya no será madre natural, no le termina de entristecer porque ha volcado todo su amor y su instinto maternal sobre esa pareja de humanos con los que comparte la vida.
Los quiere mucho, la quieren mucho. Los protege y los cuida, la protegen y la cuidan. Los hace felices, le hacen muy feliz.
Zeta sabe que sus humanos van a sufrir y van a estar muy intranquilos durante su operación pero intenta transmitirlos que ella es una perra fuerte y que no tienen porque preocuparse. No va a pasar nada y todo va a salir bien. Ella podrá con eso y con más. Podrá con todo lo que pretenda separarla de ellos hasta el día en que se consuma la arena de su clepsidra.
Zeta sabe que Felix le escribirá que la quiere con su increíble y original caligrafía y que Laura le bordará una mantita cálida para tumbarse en el sofá junto a ella las noches de invierno.
La felicidad no entiende de especies, ni de géneros ni de razas, ni de ningún tipo de diferencias.
Ella es una perra. Ellos son humanos. Los tres son una verdadera familia.
Hoy solo puede mirarlos con el más inmenso amor y agradecimiento por ser. Y por estar.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Sin título

Relato galardonado con el segundo premio del certamen Literatura Exprés de la FMC de Valladolid en mayo de 2017. Tema o motor de creatividad:"Hermosas y jorobados".




Desde el mismo instante en que se acercaron a mí, intuí que aquella noche tan sólo sería otra de las peores noches de mi vida.
Las dos amigas eran francamente bonitas (hermosas, podría afirmarse). Como canta la zarzuela: “una morena y una rubia, hijas de…” No del pueblo de Madrid, precisamente. Más bien hijas predilectas del infierno más espantoso. Dos besos de rigor para comenzar (uno por mejilla) y la primera ronda de cubatas, maridados con unos demenciales chupitos de queimada gallega. Habían comenzado el aquelarre como mandan los cánones. Jugaron sus cartas con destreza, con maestría de tahúr. Cinco minutos después de aquellos primeros besos inocentes, castos, puros y respetuosos, la lengua del diablo rubio exploraba la profundidad de mi boca, mientras la mano derecha de la morena acariciaba mi entrepierna. No soy precisamente un timorato y aquello despertó de inmediato en mí un ansia desmedida por acabar el gin-tónic e invitarlas a acompañarme a casa para dar rienda suelta a los instintos más salvajes. Lo tenían todo calculado. Habían acertado al elegir su presa. Mi mirada turbia y lujuriosa se lo puso demasiado fácil. La muchacha rubia abandonó mi boca y se enfrentó al camarero con audacia, haciendo caso omiso del gesto con el que aquel hercúleo barman le pidió paciencia.
La joven morena aprovechó la ausencia de su amiga para lamer mi labio inferior y para succionar el lóbulo de mi oreja izquierda, mientras sus manos expertas me sometieron a un completo reconocimiento físico. Esto, o algo parecido, lo había soñado yo a los quince años. Pero con un final diferente y mucho más placentero.
La rubia regresó con la segunda ronda de cubatas y, cuando la morena me liberó de su beso de ron con coca-cola, me bebí el gin-tónic de dos tragos.
Me apetecía fumar. No veía el momento de encender un cigarrillo. Pero tenía un serio problema. Los ceñidos pantalones “pitillo” que me había puesto aquella noche evidenciaban de manera casi grosera el grado de calor que alcanzaba mi entrepierna. Desde la esquina de la barra donde nos encontrábamos hasta la salida más cercana, había por lo menos cuarenta metros repletos de gente bebiendo y manteniendo esas absurdas conversaciones de bar musical en las que el mensaje se pierde entre los graves de los altavoces repartidos por todo el establecimiento. Sólo de imaginarme abriéndome paso entre aquella multitud, con una erección de campeonato, noté cómo el mono de nicotina desaparecía rápidamente. No era una mala forma de dejar de fumar.
Entonces, la rubia propuso que las acompañase a la habitación del hotel donde pasaban el fin de semana.
Aquel hotel debía de estar distribuido en círculos, como el infierno de Dante. Pero accedí de inmediato y utilicé el trasero de la morena como parapeto tras el que ocultar la demostración carnal del deseo más feroz.
Conseguimos llegar a la salida sin problemas y aún tuve tiempo de despedirme con un guiño de los seguratas del local, a quienes conocía por ser un cliente asiduo. Uno de aquellos gorilas uniformados no pudo evitar comentar en voz alta lo mal repartido que está el mundo. Los demás le rieron la gracia aportando sentencias de gusto menos refinado.
Al doblar la primera esquina, la noche vallisoletana nos regaló una de esas nieblas espesas y demoledoras nacidas del Pisuerga. Las dos se abrazaron a mí con fuerza. Yo me sentía como una especie de superhéroe. “Súper-gilipollas” o “Capitán iluso”.
De entre las sombras aparecieron tres seres amenazadores y con muy aviesas intenciones. De no ser por sus enormes pectorales y sus cabezas rapadas de guerreros teutones, podría haberlos confundido con los jorobados que acosaban a “Maciste” en una de aquellas películas de los años ochenta.
El primer puñetazo lo recibí en el pecho y me cortó la respiración en el acto. La morena se hizo rápidamente con mi Iphone y con las llaves del coche. Después le dijo a la rubia en qué bolsillo del pantalón llevaba la cartera y el demonio disfrazado de Marilyn me despojó de ella antes de que uno de aquellos matones me propinase un rodillazo en la entrepierna, que deshizo lo poco que quedaba de aquella gloriosa erección.
Como soy un tipo tan cobarde como lujurioso, accedí de inmediato a darles las claves de mis tarjetas de crédito. Antes de abandonarme en el suelo con el orgullo tan maltrecho como el magullado cuerpo, me regalaron una potente patada en la cabeza y lo siguiente que recuerdo, es que como dice el libro sagrado, la luz se hizo.

Desperté en una cama del Hospital Clínico Universitario, entubado, sondado y con una vía en el antebrazo derecho, a través de la que me administraban calmantes.
De todo se aprende y creo que nunca volveré a cometer el error de considerar que un tipo de metro setenta y setenta y cinco kilos, con el mismo atractivo que “Copito de nieve”, el gorila albino, pueda ser objeto del deseo de dos bellezas como aquellas que hicieron de mí el más estúpido de los mortales