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domingo, 1 de enero de 2017

Un completo desconocido

El teléfono de la guardia del turno de oficio, comenzó a sonar justo cuando estaba comiendo la última de las doce uvas. Atendí  la llamada con la boca llena y se me comunicó que tenía que acudir a los calabozos de Plaza de Castilla para asistir a un detenido. Al parecer estaba implicado en una serie de hechos violentos que habían terminado con dos personas ingresadas en la UCi. No me dieron muchos más detalles.
Aparqué la moto a escasos cien metros de la puerta de la comisaria y maldije una vez más no haber comprado un coche de esos pequeñitos, que aunque no me libraría de los asquerosos atascos madrileños, al menos me protegería del puto frío del invierno español, que aunque no es como el lapón, a veces arrecia con fuerza.Me costó un poco sacar la documentación del bolsillo interior de la chaqueta pero el agente de guardia me conocía de otras ocasiones y me permitió que me tomase el tiempo necesario para calentar mis entumecidas manos tras quitarme los guantes.
Un agente de paisano me acompañó hasta la sala de entrevistas, donde llegó el presunto agresor debidamente esposado con las manos a la espalda, Le acomodaron en una silla frente a la mía y le liberaron de las esposas, avisandole de que estaría vigilado en todo momento y de que aunque cerrasen la puerta al salir y legalmente no se pudiese escuchar nada de lo que se hablase en la sala, las cámaras de seguridad, estarían grabando todo lo que sucediese dentro y había un agente vigilando a través del cristal de seguridad. El tono del oficial me pareció excesivamente duro y amenazador. Al fin y al cabo, aquel tipo tenía más pinta de peluchito tristón que de Anibal lecter  pero por los informes que me habían dejado sobre la mesa para que los leyese en lo que traían al detenido, uno no puede fiarse e nadie. Me presenté como su letrado del turno de oficio y le pedí que me contase su versión de los hechos. Lo que me relató a continuación, me dejó helado.
-No se moleste en tratar de sacarme de esta, señor letrado-La verdad es que su declaración no había comenzado como la mayoría de las de las personas que suelo asistir, que gritan y lloran proclamando sus inocencia.
-Siempre he sido un tipo muy tranquilo y muy pacífico, puede que demasiado y eso me ha llevado a consentir todo tipo de cosas a lo largo de mi vida. 
Seguramente soy el típico asesino del...-Ahí no pude evitar interrumpirle para decirle que las víctimas seguían vivas pero de una forma elegante, me hizo callar con un gesto antes de que pudiese abrir la boca.
- Decía que si la prensa acudiese a preguntar a mis vecinos y a sondear mi entorno, a todos los que preguntasen les contarían lo mismo, que era un simpático vecino muy amable y muy culto. En el trabajo los compañeros dirían que siempre me sacrificaba por los demás y me ocupaba de todo lo desagradable y mis amigos y  diversas ex novias les contarían que era un buenazo, un osito, un perrito fiel acostumbrado a lamer la mano aunque a veces le golpease.-
-Entonces-le dije con el absoluto convencimiento de que lo que me había contado era cierto- No entiendo que ha sucedido hace una hora escasa. Los dos heridos ingresados en cuidados intensivos, parecen haber sido atropellados por una manada de búfalos salvajes y eso no pega mucho con su autodescripción de osito de peluche, y perdone si le resulta insultante, tampoco con su tamaño pues no parece precisamente uno de esos tíos de gimnasio de artes marciales.-
- Lo sé, no se preocupe, no me ofende. Entiendo que esté usted tan sorprendido como yo pero algo ha cambiado dentro de mi y el Iván que había  salido hoy de casa,no era yo, era un completo desconocido.
Mucha gente se impone propósitos de año nuevo como ir al gimnasio, hacer dieta o dejar de fumar. Yo me había propuesto cambiar completamente de actitud ante la vida y dejar de consentir que la gente se aprovechase de mi y me utilizase a su antojo. Desde luego esta violencia no entraba dentro de mis planes pero le aseguro que no sé que ha podido suceder. Quizás si el más macarrra de esos dos desgraciados no hubiese insultado a mi madre, aquello habría terminado en la típica discusión absurda por el taxi pero al escuchar otorgarle a mi tan manido, ofensivo y despreciable  calificativo, no he podido evitarlo y ha comenzado todo.-
-Ha comenzado todo, quiere decir según los informe médicos que usted le ha roto  los incisivos de un cabezazo antes de propinarle una patada en la nuca cuando se encontraba en el suelo. Patada que le ha causado un severo traumatismo craneoencefálico del que puede que no salga.-
. No me arrepiento- dijo el rubio delincuente de ojos azules,con una frialdad que me estremeció.
- Al ver que su amigo estaba recibiendo lo que no esperaban, el otro sacó una navaja de esas "mariposas" del bolsillo trasero de los baqueros y no me quedó más remedio que defender mi vida y tuve la suerte de conseguir desarmarlo de una patada, como en las películas.- Aquello me hizo sonreír pero mostrándole el informe de urgencias médicas, le hice ver la parte en la que los médicos de La Paz, habían encontrado siete heridas de arma blanca en el torso y la espalda de uno de los heridos.
-Ya le he dicho que esa persona que participó en los hechos no era yo. Al menos no el yo que he sido siempre. Recogí la navaja del suelo y directamente se la clave en el pecho  unas cuantas veces, buscándole el corazón pero el desgraciado se movía como una lagartija y estuvo a punto de escaparse corriendo. Entonces es cuando le apuñalé por la espalda y si el taxista no se me hubiese echado encima, pillándome desprevenido , le habría cortado el cuello.-
-Por lo que me cuenta, creo que podremos alegar una enajenación mental transitoria. ¿Había bebido
o consumido alguna sustancia estupefaciente?-
-En absoluto, estoy tomando antidepresivos para tratarme una depresión derivada del Iván que he sido siempre y soy un paciente muy prudente y muy responsable. No bebo con la medicación, ni mucho menos me drogo. Simplemente creo que me he tomado demasiado en serio el cambio y he permitido salir a la bestia que llevo dentro. No se preocupe señor letrado. No pretendo irme de rositas de todo esto y sé que el que la hace la paga y que todo acto lleva aparejadas unas consecuencias. Entiendo que es usted un profesional y tratará de ofrecerme la mejor asistencia posible, pero merezco un castigo y quiero encerrar a este Mr Hyde en un rincón de mi cerebro de sonde no pueda volver a salir nunca más. Ahora si me disculpa, voy a ver si me pueden facilitar papel y bolígrafo, tengo ganas de escribir sobre todo esto. Es una costumbre que tengo-
-¿Escribe sobre su vida? -
-A diario señor letrado, no puedo evitarlo.Me lo pide el cuerpo . yo lo considero un onanismo intelectual necesario.-
-Pues le rogaría que fuese usted prudente, si le incautan los escritos, el juez lo considerará una confesión y no podré hacer nada por usted.-
-Ya le he dicho que no quiero que utilice argucias legales ni busque como librarme de la pena que me corresponda.-
-En cualquier caso, por lo que me ha contado ha sido en defensa propia y provocado por los hombres que permanecen en el hospital. Tan solo aplicaremos la ley y será un juez el que decida.-
-Mi propio juez soy yo...y ya he decidido. Soy culpable.Gracias por todo señor letrado, buenas noches y perdone que le hayan sacado de su celebración del año nuevo. Feliz todo, año nuevo incluido.-
Abandoné los calabozos con la certeza de que ese tipo de aspecto completamente inofensivo y mirada de perro pachón, no llegaría a entrar en prisión si no fallecía ninguno de los heridos. La vida a veces nos sorprende de muy diferentes maneras pero de alguna forma me solidaricé con él. Hay gente muy cruel y muy tóxica que se aprovecha hasta lo indecible de las personas como el detenido. Al tirar la colilla del cigarro que había fumado antes de arrancar la moto, me prometí a mi mismo que mañana dejaría de fumar, el lunes me apuntaría a un gimnasio y comenzaría a dejarme de estupideces y de enamoramientos. Ya estaba bien de permitir a las mujeres que me rompiesen el corazón. No quería que me ocurriese lo que a aquel rubicundo y pequeño agresor. No quería  que llegase a salir mi bestia

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