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miércoles, 10 de agosto de 2016

Extraños

"Pudo ser y no fue, por ser la vida cómo es, nos dio la vuelta del revés"

Lo siento pero no puedo evitarlo. Tras varias entradas de diversas temáticas en las que he afrontado diferentes estilos literarios, para tratar de profundizar en los males que azotan a la humanidad, hoy vuelvo a permitirme el lujo, de dejar salir cosas de mi interior y no contento con eso, voy y las hago públicas, exponiéndome a la crítica personal y poniéndome de nuevo en manos del lector, para que decida que hacer conmigo.
Una vez me dijeron que mi blog estaba funcionando bien porque en mis textos, abordaba diferentes lugares comunes con los lectores. ¿Quien no ha sufrido por amor? ¿Quien no ha perdido un ser querido? ¿Quien no ha pasado por una experiencia aterradora alguna vez?
Ultimamente digo mucho una frase, mitad en broma, mitad en serio: El que nace lechón, muere cochino y renace más lechón que nunca.
Hoy me voy a centrar en esas historias de amor, que crees que son las definitivas y terminan pasando y convirtiendo a los amantes, en extraños.
Cuantas veces habré dicho lo de "es la mujer de mi vida". Tantas, que mi familia y  mis amigos me lo sueltan cada vez que voy emocionado y feliz a hablarles de si me he vuelto a enamorar o no. Cada uno es como es y en ese sentido me ha tocado una personalidad harto complicada, porque al igual que es maravilloso sentir que has conocido a tu alma gemela con la que terminarás tus días, es realmente duro cuando descubres que has vuelto a confundir las cosas y aquella mujer por la que hoy te dejarías matar, seguramente dentro de dos meses desviará la mirada a otra parte cuando se encuentre contigo al doblar una esquina.
Soy terriblemente enamoradizo, para mi desgracia. Desde mi último gran desamor, realmente estoy trabajando mucho la autocontención y el poner límites y freno a los sentimientos, cosa que seguramente está siendo injusto con las mujeres con las que me cruce ahora y a las que no conseguiré explicar que tengo un lastre en el corazón , que me imposibilita volver a creer en el amor verdadero.
Ese lastre tiene nombre del pasado y aunque tengo más que demostrado que segundas partes nunca fueron buenas (excepto "Alien 2" y "Las dos torres") no puedo evitar imaginar lo fabuloso que sería aplicar todos los conocimientos y experiencias adquiridas desde la primera vez que nos besamos hasta ahora, que han pasado casi veinte años y se supone que de todo se aprende. pero no, ya lo estáis viendo, no aprendo.
Lo que me duele una barbaridad, es saber que algunas de las mujeres a las que he amado, han rehecho sus vidas. Que nadie me malinterprete, me alegro muchísimo por ellas y las deseo toda la felicidad del mundo aunque no sea conmigo, pero me doy cuenta de que he pasado de formar parte de sus sueños y proyectos, a ser un incómodo recuerdo vivo y parlanchín, que no quiere desaparecer entre la neblina del pasado y se empeña en mantener el contacto. Y no lo quiero mantener para intentar que vuelvan a quererme, sino porque no soy capáz de olvidar con tanta facilidad.
El hombre, es el único animal que tropieza dos veces con la misma Vespa, digo con la misma piedra y no consigo entender como funciona esto del amor, cuando un día eres la persona más feliz del mundo y al día siguiente te conviertes en un despojito que va llorando por las esquinas.
"No te empeñes en buscarla", me dicen algunos amigos, "un día aparecerá".  Ya...¿y si por lo que sea, me pilla fuera o al teléfono?
La última mujer de la que estuve realmente enamorado, me dijo no hace mucho algo precioso, pero que me hizo sin querer un daño espantoso: "No te preocupes Juan, seguro que encontrarás a la persona que descubrirá en ti, lo mismo que yo he visto" . Pues imagino que eso que ella vio, tenía fecha de caducidad o realmente no era algo tan bonito como para amarme incondicionalmente y para siempre, sino, no entiendo que coño terminó pasando.
No quiero convertirme en un extraño para ella, ni para ninguno de mis verdaderos amores del pasado (para otros sin embargo, me encantaría ser un completo desconocido e incluso "el hombre invisible") y no sé porqué carajo, cuando me enamoro , me entrego hasta el final y sin límite, anulando mi voluntad y convirtiéndome en un títere en manos de la persona que si no lo manipula con cuidado, se lo cargará y le arrancará los hilos.
Si eso es el amor, si en eso consiste el juego, prefiero no jugar y no volver a enamorarme. Siempre he sido un romántico empedernido, pero algo está pasando dentro de mi, ahora me cuesta demasiado volver a experimentar aquel fuego. Ahora tengo demasiado miedo a volver a quemarme.
No obstante estaba tan contento por haber aprendido a abstraerme de mi ego a la hora de escribir un texto, que creo que acabo de echar por tierra todo el trabajo de estos últimos meses.
Y si esto es terapéutico, que venga Supergato y lo vea,porque me voy a levantar del teclado exactamente igual que me he sentado hace veinte minutos...incluso con más dudas y más nostalgia.
Mi vida se va llenando de encuentros entre extraños. Que triste.

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