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lunes, 25 de abril de 2016

Resistencia

Que sepas que no te librarás de mí tan facilmente. Siempre viviré en ti. De una manera o de otra tendrás que responder de tu parte de la hipoteca contratada para afrontar el pago de la parcela que adquirimos juntos en Nunca Jamás.
Parece que el amor te calma, muy bien , cojonudo. ¿Te has parado a preguntar cómo me siento yo?
Durante años me convertiste en tu alter ego y no te privaste de escribir docenas y docenas de textos en mi nombre, de tratar de seducir a Campanilla y de acostarte con cuanta sirena y princesa india se te puso a tiro. Debería darte vergüenza.
vestías como yo, cacareabas como yo e incluso trataste de volar sin darte cuenta de que te habías pulido todo el polvo de hadas que me robaste y claro, te pegaste el hostión del siglo y casi la palmas.
Pero yo seguí ahí, a tu lado. No te abandoné nunca y es más, aporté cuanta energía y fuerza necesitaste para salir del pozo. Y así me lo pagas.
No te voy a mentir, entiendo lo que te esta pasando. Es una belleza y un encanto de mujer y además parece ser que realmente es la que estabas esperando desde los quince años. No te quedan más cojones que madurar y ofrecer la mejor versión de ti mismo y claro, ahí ya no entro yo, que antes quedaba guay con mi gorrito con pluma y mis calzas verdes pero ahora parece que ya no resulto igual de encantador. Si incluso llegaste a hacerte coleguita del Capitán Garfio y salir de pedo con él. A donde vamos a parar.
Te perdono, Juan.
Entiendo que ya vas teniendo una edad, que la vida se te puso difícil y te asustaste y que por fin has encontrado a quien estabas buscando. No soy rencoroso y te perdono .Siempre me tendrás aquí, aunque tendrás que buscar bien para encontrarme en el fondo de tu alma y convencerme para que vuelva a salir. La vida pasa y pesa y veo que te ha pasado de todo y te ha pesado demasiado. Entiendo que necesites tomar las riendas y apartarte un poco del eterno adolescente, del niño que soy, ese niño que se resiste a crecer. Al fin y al cabo esa resistencia es mi lucha, no tienes porqué arrimar el hombro.
Te deseo mucha suerte. Que Campanilla te cuide...y te guarde.


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