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El poema definitivo.

Se levantó de la cama con sigilo y saliendo del dormitorio, encendió un pitillo con el mechero de gasolina. Se deleitó con la primera cal...

Mi primer retoño

Mi primer retoño
Este fue el primero de lo que espero sea una familia numerosa

sábado, 27 de febrero de 2016

Que dificil es pedir perdón

No me gusta buscar culpables, no me veo capacitado para ser el Sherlock Holmes de mi vida.
Lo que está claro es que ni tu ni nadie puede cambiarme y que en mi corazón llevan demasiado tiempo repicando mil campanas con un ruido ensordecedor tal, que si no cesa de una puta vez terminará volviéndome loco.
Como dice esta canción atormentarse después es muy fácil y pedir perdón es muy difícil.
He tenido relaciones que yo creía maravillososas y he amado siempre idealizando lo que más me gustaba de cada mujer que ocupaba mi corazón pero me he encontrado con que en demasiadas ocasiones tras exprimirlo hasta el final, terminaban arrancándomelo y arrojándolo al contenedor de basura más cercano, sin importar si era de orgánico, vidrio o papel.
He tenido que escribirme renaciendo de las cenizas una y otra vez. He aprendido el valor de un beso, de una caricia y de una noche de pasión y quizás he llegado a pagar demasiado por cualquiera de estas cosas porque hubo quien se empeñó en elevar mi tensión y en aplastar mi ambición y a fuerza de buscar el origen de ese error sin solución, llegué a la conclusión de que yo mismo terminaba precipitando los acontecimientos así que no voy a ser tan miserable como para achacar todos mis fracasos a la persona amada por error.
Es cierto que ha habido de todo y algunos íncubos trataron de apuntarse mi alma en sus listas de victorias pero también he amado y me han amado mujeres realmente increíbles y no he sabido o no he podido estar a la altura.
Un día de repente y sin buscarlo resulta que das con la persona adecuada y sientes que el pasado no ha sido más que el aprendizaje correcto para llegar hasta ella y para saber y poder estar a la altura de una vez por todas.
Siento horrores haber sufrido tanto pero sobre todo siento mucho más el haber hecho sufrir a alguna mujer, que el que esté libre de pecado que tire la primera piedra, arroje al fuego  la primera alianza y llame al encargado.
A mi no me cuesta tanto pedir perdón y sirva esto como mi más sincera disculpa hacia aquellas florecillas que ayudé a marchitar, aquellas hadas que perdieron su polvo confundiendo el vuelo y a aquellas sonrisas perfectas que terminaron desapareciendo.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Ha vuelto.

Pues en efecto, parece que está de nuevo en la ciudad.
Ha vuelto para saldar cuentas con el pasado, para enfrentarse de nuevo a la vida con su mente y su revolver como únicos aliados y para besar a la chica en el Saloon, despertando de nuevo la envidia de los hados, que intentarán que vuelva a caerse del caballo o que se le trabe el Colt en la cartuchera en el momento más inoportuno.
El pistolero ha llegado a la ciudad. Aunque sé que algunos lo intentarán, no le podrán parar, no acabarán con él.
Viste siempre chaleco, botas y sombrero negro, como sus recuerdos y su pasado pero ayer le vi y me sorprendió un detalle de su atuendo, ya que anudado al cuello lucia un pañuelo verde, el color de la esperanza
Era el más rápido hasta que las circunstancias y su continua y apresurada huida vital lo desmontaron del caballo dando con sus huesos contra las piedras y alejándolo de tabernas,  partidas de poker y duelos en la calle principal.
Ha recuperado el brillo de sus ojos, al fin. Su sonrisa ha vuelto a ser cínica y permanente.
Mantiene la costumbre de encenderse los fósforos en la mejilla derecha y de disparar con la mano izquierda, rápido y mortal, como una serpiente de cascabel.
Mantiene la costumbre de compartir sus días y sus noches con una mujer, aunque está vez le acompaña una dama del sur, una reina del algodón que le ha debido ayudar a encontrar el camino de vuelta y se nota en cada gesto que entre ellos hay amor verdadero.
Nadie volverá a beberse sus sueños, arrojando luego la botella vacía contra el árbol donde ahorcamos a los cuatreros, nadie volverá a arrebatarle lo que más quiere para convertirlo en barro.
Es bueno con el cuchillo de su lengua, sus afiladas palabras se te hunden en el pecho sin que apenas te des cuenta.
Escogió la vida de pistolero porque simplemente nació para ella.
Ha vuelto.

domingo, 21 de febrero de 2016

Cabellos de gena.

Sigue dando frutos mi cosecha granadina. Espero que os guste este relatito ambientado en los tiempos más difíciles de su historia.




Goza como mujer, lo que no supiste gozar como hombre.



Mañana acompañaré a sus majestades a la firma de las capitulaciones de Boabdil en Santa Fe, un pueblecito de Granada.

Llevo meses acampado con mis tropas junto a las murallas de la ciudad y  lo cierto es que entiendo perfectamente el que los moros no quieran marcharse, Granada es un paraíso.

Cada semana tomo diez hombres y unas acémilas de mulas y me interno en el barrio del Albaizyn a requisar provisiones para la mesnada. Los habitantes saben que si no las entregan por las buenas mis soldados se las arrebatarán y hemos llegado a un acuerdo tácito, ellos nos aguardan con hortalizas, frutas, carne, leche y huevos y nosotros a cambio respetamos sus propiedades y a sus familias.

Una de las moritas que nos entrega  grandes sacos de verduras acostumbra a esperar a que sea yo el que se acerque a recoger los sacos que acarrea y creo que por lo rubio de mi cabello y lo azul de mis ojos, se queda mirándome fijamente con la sonrisa en la boca y unos ojos oscuros que transmiten cosas que no se describir, pero que me despiertan muchas sensaciones hermosas.

Mañana Granada volverá a la cristiandad y pasará a formar parte del reino católico y si ella accede le pediré que me acompañe a Castilla cuando sus majestades autoricen mi regreso.

Es cierto que al llegar aquí lo hice como guerrero y mi mandoble se empapó con la sangre de los suyos pero creo que soy un buen hombre…y que me he enamorado de sus ojos, su sonrisa y sus caderas. He vivido mucho tiempo al galope, he dejado muchas horas en las tabernas y en los campos de batalla pero no sé qué ha cambiado dentro de mí, ahora solo quiero construir un futuro junto a ella, uno tan sólido como las murallas de la Alhambra. Sé que ella debe de sentir algo parecido a lo que siento yo pues aunque somos de culturas muy diferentes y deberíamos ser enemigos naturales, la expresión de su mirada y la curva de sus labios me dicen lo contrario.

En nuestro último encuentro escuché a uno de mis maceros proferir ciertas chanzas sobre lo que le haría a mi morita cuando conquistásemos la ciudad y juro ante Dios que el que se atreva a ponerla una mano encima, probará el filo de mi espada.

El amor existe y no entiende de culturas ni de creencias. El amor puede teñir su cabello de gena y tatuar sus antebrazos, sus manos y sus pies con lunas, soles y símbolos musulmanes.

Ahora rezo para que mañana todo salga bien y cesen las hostilidades. Al fin podré gozar como mujer lo que no se nos enseña a gozar como hombres.

Quiero a esa granadina en mi vida, de hecho mi vida ya no me pertenece solo a mí, también es suya.

viernes, 19 de febrero de 2016

El paseo de los tristes.

Con ese nombre tan terriblemente poético y evocador, los granadinos denominaron a uno de los lugares más bellos de su ciudad, a los pies de la Alhambra y junto al río Darro.
Tuve la increíble suerte de vivir una hermosa época de mi vida en una casita desde cuyo balcón al asomarme contemplaba el famoso paseo.
Aquellos fueron buenos tiempos para la lírica. Yo era joven y estaba lleno de ilusión y la ciudad de Granada era un estupendo caldo de cultivo para los corazones ilusionados y las almas culturalmente inquietas.
Durante los casi dos años que pasé en Granada, escribí, toqué y actué como si la sola visión de la Alhambra hubiese abierto la espita de mi creatividad y el caudal de emociones se derramase allí en forma de versos, partituras e interpretaciones.
El Arco de Elvira me contempló pasar a la carrera y pletórico de ganas de todo, principalmente de vivir, en el sentido más amplio de la palabra.
A fuerza de recorrerlos hasta la saciedad, los barrios del Albaizyn y del Sacromonte me descubrieron todos sus encantos y recuerdo con cariño y nostalgia aquellos paseos hasta las cuevas junto a las murallas de la ciudad.
Pude tocar mi barroca tenor y mis whistles en una improvisada formación musical compuesta de estudiantes y músicos profesionales procedentes de muchos países del mundo, desde Argentina a Bélgica pasando por Italia, Francia y España con los que llegué a tocar incluso el "contracubo", un instrumento artesanal que construyó un amigo y que sonaba y se tocaba como un contrabajo. De todos ellos aprendí muchas cosas, muchos ritmos y muchas verdades, como la de que la amistad habla un idioma universal.
Pude ponerme en paz con mi alma contemplando el atardecer desde el mirador de San Nicolás y apuré mi cantimplora de errores en Plaza Nueva, inclinando la cabeza hacia atrás y permitiendo que todos ellos resbalasen por mi garganta hasta alojarse en un rinconcito de mi pecho donde permanecieron ocultos al resto de la humanidad hasta no hace demasiado tiempo, cuando se abrieron camino a dentelladas por mi pecho y terminaron asomando la cabeza al exterior, desafiando a mis rutinas y a mis esperanzas.
Hace menos de dos años volví por allí para comprobar con satisfacción que Granada no había cambiado, tan solo había cambiado yo y habían cambiado mis circunstancias y Granada se convirtió entonces y para mi desgracia en la tumba de un amor muy especial, que quedó allí sepultado bajo un montón de ilusiones y de proyectos que nunca se llevarían a cabo..Pero el destino es caprichoso y Granada se me ha vuelto a presentar bajo la apariencia de una mujer de mirada franca y palabra sincera.
Ahora mis recuerdos extraviados vuelven al son de la guitarra y el cajón  y permiten que las imágenes más tristes y grises los acompañen con palmas y jaleos.
Tierra soñada por mi, cuando soñar era algo hermoso porque aún no tenía miedo a las pesadillas y a las noches en vela. Ahora sueño con los ojos abiertos y dedico las noches en vela a escribir lo que me atenaza el corazón.



lunes, 15 de febrero de 2016

El poder de la razón y la sangre..

Hace no demasiados años y en un reino no demasiado lejano, vivieron dos príncipes que crecieron juntos y juntos se enfrentaron al destino.
El joven Iván era mayor que la princesa Alexia y según la ley. heredaría el trono cuando el poderoso rey Jurid falleciese.
Jurid era un rey amado y respetado por su pueblo y reinó impartiendo justicia entre sus súbditos durante muchos años, en compañía de su amada esposa, la reina Fuensan.
Los reyes Jurid y Fuensan decidieron educar a ambos príncipes en igualdad de condiciones y los pequeños fueron instruidos personalmente por su padre, con la ayuda ocasional de diversos sabios y consejeros de la corte.
Alexia destacó por su inteligencia y responsabilidad aventajando rápidamente a Iván en conocimientos y sagacidad pero Iván lejos de sentirse celoso, siempre estuvo muy orgulloso de su hermana la princesa y se sintió verdaderamente dichoso el día que la acompañó a sus esponsales con Yevor, un poderoso guerrero del reino vecino.
Con el tiempo el rey Jurid falleció de muerte natural y los dioses quisieron recompensar la virtud del noble rey,concediéndole una muerte rápida e indolora en brazos de su amada reina.
Iván acababa de sufrir un espantoso accidente al caer de su montura cuando regresaba a palacio de un viaje diplomático y la muerte de su padre le sorprendió en pleno proceso de recuperación de sus terribles heridas.
Alexia al conocer la noticia del accidente de su hermano se había trasladado hasta las dependencias donde los curanderos y magos del reino le estaban tratando y la noticia del fallecimiento del rey se les comunicó a los príncipes al mismo tiempo.
Los príncipes lloraron abrazados y Alexia ayudó a Iván a llegar cojeando y apoyado en su hombro  hasta la sala del trono, donde su madre velaba el cadáver del rey y recibía las condolencias de todos los monarcas del mundo conocido, quienes siempre habían apoyado al rey Jurid, del que alababan su rectitud y magnificencia.
Los nobles del reino se arrodillaron ante el joven Iván y le aclamaron como nuevo rey pero Iván les pidió que se alzasen y tomando a la joven Alexia de la mano, se dirigió a los nobles, diciendo con voz solemne aunque embargada por la emoción:
-Queridos compatriotas, ante el cuerpo de mi padre el rey y en presencia de su majestad, la reina, anuncio mi decisión irrevocable de renunciar al trono en favor de mi hermana la princesa Alexia quien es sin lugar a dudas la más digna heredera de su padre. Ha llegado el momento para derogar la absurda ley que por fuerza pone el destino de un reino en manos de un hombre, aunque no le llegue a la mujer que le sigue en la linea sucesoria ni a la suela de los zapatos.
La princesa Alexia ya ha demostrado en multitud de ocasiones su extraordinaria sabiduría y su buen juicio y a fe mía que sin duda, guiará el destino del reino con mano firme y acertada, al igual que hizo nuestro difunto padre el rey.
Mi espada estará siempre a su servicio y no dudaré en cercenar con ella, la cabeza de todo aquel que pretenda contravenir sus reales disposiciones, pues no hay en este reino ni en ningún otro persona más justa y bondadosa.
Quiero que el consejo real y la corte acepten de buen grado este más que necesario y oportuno cambio en la sucesión al trono y estaré dispuesto a medirme en singular combate con aquel que no quiera aceptar que entre hombres y mujeres no hay más diferencias que las que puedan existir en sus almas sin género ni sexo.
La reina Fuensan, orgullosa de la decisión de su hijo fue la primera en arrodillarse frente a Alexia e inclinando la cabeza, se despojo de su propia corona y se la ofreció a su hija. El joven Iván la tomó de manos de su madre y la colocó con cariño y respeto en las sienes de su hermana y tras hacerlo se arrodilló junto a su madre. 
Al grito de "El rey ha muerto, viva la reina Alexia" todos los presentes en la sala del trono se arrodillaron de buena gana inclinando las cabezas en señal de sumisión y vasallaje ante la nueva reina.
El reino de Sótover vivió a partir de aquel momento una nueva etapa donde las doncellas demostraron a sus compatriotas y a los habitantes de todos los reinos del planeta, que aquella decisión del noble Iivan había sido no solo acertada, sino también precursora de grandes y significativos cambios en las costumbres de Sotover y del mundo, que hicieron que todos celebrasen hasta el fin de los tiempos la sabiduría y el acierto del rey Jurid, al haber educado a sus hijos en unos valores tan necesarios como la igualdad, el respeto y la justicia.
Y colorín colorado, este cuento aún no se ha acabado y Alexia siempre será el orgullo de su hermano y del reino.
 


Aguja y tinta.

Tarareando un tema del último disco de Macaco, su cantante de cabecera, se acercó hasta el estudio de tatuaje donde le habían dibujado la piel en las últimas cinco ocasiones.
La de anoche se convirtió en su víctima número seis y pensó sonriendo que se le iba a terminar el espacio en el cuerpo para conservar estas historias.
La había conocido por el facebook a través de una amiga común que vivía en Logroño y al ver su foto no dudó en solicitarla amistad, solicitud que fue aceptada en menos de dos horas.
Pilar, era una mujer bastante popular dado el número de "amigos" con que contaba en esta red social.
En la información de la página aparecía como divorciada y locutora en una radio local. Era más joven que él pero apenas un par de años, por lo que encontró muchas cosas que supuestamente tenían en común.
No le costó demasiado esfuerzo engatusarla con disimulo, halagando su profesionalidad y su voz. En una semana diseñó la cita perfecta a la que ella accedió de inmediato sin saber que con esa buena disposición, estaba firmando su sentencia de muerte.
Tras cenar en un conocido restaurante de las afueras de Soria, apenas tuvo que insistir en que le acompañase a la casa de turismo rural de un amigo para pasar una noche romántica y al desviarse de la carretera principal y entrar en el camino que les conduciría hasta el alojamiento ella no sospechó nada. Detuvo el coche en una zona muy arbolada con la excusa de haber visto un cervatillo y al bajarse y acercarse a abrir su puerta para que le acompañase a ver al animal ella agradeció su caballerosidad.
No se habían alejado ni cien metros del coche cuando decidió que se encontraba a salvo de cualquier testigo inoportuno y amparado por la espesura del pinar y por la noche cerrada, colocándose tras ella la tapó la boca para ahogar gritos con la mano izquierda y tras sacar el cuchillo con la mano derecha se lo hundió en el costado hasta la empuñadora por lo menos una docena de veces.
Dejó el cadáver en el suelo del pinar, entre níscalos que comenzaban a brotar y piñas caídas.
Sentado en el sofá del estudio le pidió a su tatuador que le dibujase un cervatillo en el hombro derecho.
El ecosistema de su piel se componía de una fauna muy variada, perros, gatos, tiburones, loros, caballos y ahora un cervatillo.
La red era el lugar ideal para hacerse con mujeres que purgaran con su sangre todo el dolor que aquella hija de puta le causó tras mentir ante Dios y los testigos, prometiendo que estaría con él en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza. Solo acertó consintiendo que fuese la muerte la que los separase.
Murió agarrada a las riendas de su caballo y fue el único crimen que pasó directamente por un accidente, otorgándole de inmediato un oportuno  estatus de afligido viudo. 
Mientras la destrozaba el cráneo con la culata de su pistola, Iván agradeció todos los conocimientos que había adquirido durante sus veinte años en el cuerpo de policía y pensó en como disfrazar aquello como un accidente de equitación, producido al caer de cabeza su queridísima esposa, impactando contra el muro de piedra de una acequia durante el galope.
Untando con Bepantol la herida de su nuevo tatuaje, acarició la idea de tatuarse un nuevo animal en el hombro izquierda, un zorrito podría ser perfecto. Una zorra, como ella.



viernes, 12 de febrero de 2016

Bendita condena

Hacerme mayor nunca estuvo en mis planes, por eso también he malgastado mi tiempo, mi dinero y los cigarros que nunca fumé, como canta esta jovencita.
De repente cuando todo estaba perdido y parecía que los orcos volverían a ganar la batalla apareciste tu para poner orden en mi vida y en mis emociones.
No solo me has regalado amor y otra oportunidad para crecer, has llenado mi vida de maravillosas coincidencias.
Es curioso que siendo tú funcionaria de prisiones, en el hotel madrileño donde pasamos nuestra primera noche juntos, nos dieron la habitación 211, como la celda de aquella película de Luis Tosar y Marta Etura.
Fue solo por aquella primera noche pero si me condenasen a permanecer allí el resto de mis días contigo como carcelera, aceptaría gustoso la bendita condena.
Algo me dice que disfrutaremos juntos del resto de las coincidencias, como la de que también escribas con regularidad en tu blog literario y siempre textos que nacen del corazón o de tus circunstancias, pasadas por un tamiz literario, como los mios.
Hay veces en que parece que las personas que han nacido para estar juntas no podrán encontrarse y la vida ya se encarga de que de una manera u otra, superen las barreras que el destino colocó en su camino y terminen abrazadas en la cama de un hotel o en el andén de una estación.
De pequeño, en el instituto, una compañera de clase monísima y encantadora con la que aún conservo la amistad, me escribió en la carpeta(si, en mis tiempos llevábamos carpetas y no tablets,no te pueden firmar una tablet, eso que se pierden los chavales de ahora):"Si un rubio te pide un beso y un moreno el corazón, no desprecies al moreno por un rubio besucón". Yo te he pedido ambas cosas y ambas has accedido a darme sin pedirme que me oscurezca el cabello.
Tu corazón lo cuidaré y lo mantendré caliente y sano, no te preocupes. Besos podremos intercambiar cada vez que estemos juntos, tantos como quieras.
Te leo con asiduidad y tu blog se ha convertido en mi blog de cabecera. Es curioso también que yo haya elegido a Peter Pan como alter ego y tu blog se llame "Los asesinatos de Peter Pan". Sabes que yo no mataría ni una mosca pero me hace gracia encontrar a mi alter ego en tu blog.
También es curioso que hayas crecido en una de las ciudades que más han marcado mi vida y donde pasé unos años muy felices y llenos de experiencias maravillosas: Granada.
Tenemos por delante toda una aventura para vivirla juntos y sé que agarrado a tu mano podré afrontar lo que sea, me has hecho recuperar el valor.
Si te parece bien ábreme la celda y déjame salir al patio a fumar un cigarro, prometo no intentar fugarme, no quiero, solo quiero quedarme aquí contigo.



jueves, 11 de febrero de 2016

Organizando la cabeza

Y tratando de poner orden entre todo lo que tengo dentro, que es mucho, demasiado quizás.
No soy ningún genio ni un tipo particularmente inteligente, como podréis interpretar de la lectura de mis textos, pero lo que sí que tengo en abundancia son ideas que dan lugar a historias que a su vez dan lugar a textos, relatos, poemas y novelas.
A veces siento la cabeza abarrotada de pensamientos que lejos de quedarse tranquilamente sentaditos en su sillón neuronal, se dedican a ir de un lado a otro buscando una salida.
La única vía de escape es la de ver la luz convertidos en letras que se estampan sobre un folio en blanco o sobre la pantalla de un ordenador.
Emergen como jinetes persiguiendo a princesas, caballeros del sur, asesinos en serie, policías buscando setas o niños escapando del fuego y al desarrollarse se convierten en palabras, frases y párrafos para con suerte terminar enterrados entre las páginas de un libro o entre los millones de cadáveres que como ellos inundan la red.
Es maravilloso saber que de alguna manera te conviertes en un contador de historias y las personas como yo, acostumbramos a alimentar con nuestras propias experiencias o con nuestros sueños, deseos, placeres o miedos cada una de ellas, con mayor o menor fortuna pero sin otra pretensión que la de compartirlas con los demás y regalar algún ratito de evasión a quien quiera leerlas.
Personalmente las suelo aderezar con todos y cada uno de los sentimientos que me inundan el pecho y sé que escribo de una forma muy diferente cuando me siento desgraciado o cuando me siento feliz.
Siempre que amo necesito escribirlo, pues amo demasiado y no tengo tanta capacidad de almacenamiento y si me lo guardase a presión  dentro, se me terminaría pudriendo y eso no voy a consentirlo.
En ocasiones me pregunto si daré con la persona adecuada que pueda y quiera comprender todo lo que tengo en la cabeza y en el corazón y que me ayude a organizarlo para que ni se pierda n se termine estropeando pero sé que no es fácil. 
No puedo ofrecer más que todo lo que soy y lo que quiero ser y sé que eso tampoco es ningún chollo.
Por fortuna la búsqueda termina dando su fruto y entonces aparecen muchas más ideas para sustituir los vacíos que han dejado las que se fueron para ser escritas. Estas nuevas ideas generalmente nacen para convertirse en historias de amor, de pasión, de complicidad y cariño, aumentando mi ya de por naturaleza elevado nivel de azúcar a la hora de escribir.
En cualquier caso creo que esta puede que sea la organización definitiva y que por fin consiga incluso hacer inventario y adjudicar una referencia a cada una de las ideas para que luego pueda combinarlas con precisión al crear cada historia.
Puede que esta vez no me rompan el corazón ni el alma y no me hagan en cualquiera de los dos sitios nuevos agujeros por donde se me escapen más ideas en forma de lágrimas.



lunes, 8 de febrero de 2016

Esperanza

No acostumbro a utilizar el blog para hacer recomendaciones cinematográficas pero desde el sábado estaba rumiando escribir una entrada sobre la historia del protagonista de una película española que me dejó un más que agradable buen sabor de boca, "Kamikaze".
El prota (y esto no es spoiler)  es un hombre a quien la pérdida completa de esperanza, tras fallecer su familia en un bombardeo de la aviación rusa que sometía a su pueblo, decide cometer un atentado,y hasta ahí puedo leer o mejor dicho, hasta ahí puedo escribir.
Lo que terminó de precipitar el que tomara esa decisión, fue la muerte de su único hijo, quien al separarse de él en el centro de la ciudad done residían, de forma obediente, siguió el consejo de su padre de no moverse del último lugar en el que habían estado juntos hasta que él se acercase a recogerlo.
Me gustaría escribir sobre como hubiera sido todo si aquel niño no se hubiera quedado en ese lugar, expuesto a los efectos del bombardeo.



Siempre hay esperanza.



Aterrado, el pequeño comprobó que estaba solo. Se subió como pudo  a una farola para tratar de localizar a su padre entre los cientos de personas que corrían despavoridas escapando de los dos cazabombarderos Mig que sobrevolaban la zona del mercado, atestada de gente en aquel momento pero no consiguió identificar sus largos y negros cabellos recogidos en una coleta sobre la nunca.
Entonces decidió desobedecer el consejo de su padre que siempre le pedía que en caso de que se separasen no se moviese del último lugar en el que habían estado juntos y corrió a ponerse a salvo bajo unos soportales cercanos.
La primera bomba estalló a los pocos segundos de haber conseguido refugiarse y horrorizado vio cuerpos desmembrados junto a la farola que acababa de abandonar.
Durante un par de minutos se sucedieron las explosiones y los gritos y el aire se llenó de humo.
Cuando por fin aquellos mensajeros de la muerte pusieron proa hacia otra parte y decidieron marcharse de allí las calles rebosaban de cadáveres y heridos.
Vio aproximarse a su padre corriendo y con el rostro descompuesto por el pánico y al conseguir llegar hasta él lo abrazó con todas sus fuerzas, consciente de que había estado muy cerca de morir y reencontrarse con su madre en el paraíso donde seguro que los esperaba desde hacía unas pocas semanas, cuando una bala perdida atravesó su corazón.
Al llegar a casa su padre le pidió que hiciese la maleta y cogiera tan solo lo más necesario ya que tenían por delante un viaje muy largo y peligroso.
Durante dos días que parecieron meses padre e hijo recorrieron tres millares de kilómetros hasta cruzar la frontera española y llegar a una ciudad llamada Valladolid, donde se alojarían con un pariente lejano que había abierto un restaurante de comida del este de Europa. En Valladolid le matricularon en un colegio público donde pudo hacer amigos y volver a jugar al fútbol.
Con el tiempo accedió a la universidad y se licenció en derecho especializándose en derecho internacional para intentar ayudar de la forma más efectiva a otros niños que como él sobrevivieron a los bombardeos.
Su padre trabajó como camarero en el restaurante durante un par de años y cada noche le besaba en la frente antes de arroparle. Al cabo de cinco años publicó su primer libro "Siempre hay esperanza" donde relataba su experiencia como refugiado político y como había podido darle a su hijo una vida, una educación y un futuro.





Lástima que esto sea solo literatura, pseudoliteratura o como prefiráis llamarlo. Me gustaría que todas las familias que han sufrido una desgracia de este calibre pudiesen rehacer su vidas al igual que yo estoy rehaciendo la mía tras mi guerra particular (metafóricamente hablando, claro) y encontrasen tanta esperanza como la que yo tengo ahora mismo.












martes, 2 de febrero de 2016

Relato cañí.



 Este relato lo presenté a uno de esos certámenes a los que me presento de vez en cuando a probar suerte.
Alguna vez ha sonado la flauta y me han sonreído los hados por lo que de vez en cuando vuelvo a probar fortuna.
Una vez que compruebo que no estoy entre los finalistas puedo publicar los relatos en mi blog ya que de otra forma no podría hacerlo sin contravenir las direztrices del certamen.
Espero que os guste, no es del estilo al que os tengo acostumbrados pero creo que es interesante.






Valgo para esto.



Al menos los españoles hemos aprendido bien las enseñanzas de nuestros antepasados en cuanto a la guerra de guerrillas.

Viriato, que era un caudillo con bastantes malas pulgas pero con una más que demostrada inteligencia de campaña, nos enseño como combatir un enemigo superior en número y en formación militar.

No voy a comparar al ejército napoleónico con las legiones romanas que ocuparon estas tierras hace cientos y cientos de años pero lo que sí puedo comparar es el valor de los españoles que actualmente forman las partidas guerrilleras con el de los hombres del famoso caudillo hispano.

En mi partida hay de todo, predominamos los andaluces pero también tenemos compañeros madrileños, castellano, extremeños e incluso hay un gallego muy simpático que se pasa el día cantando en su lengua natal y llevando el ritmo sobre la cantimplora de cuero que apoya en su pecho como si estuviera tocando uno de esos “pandeiros” que tocan ellos en sus fiestas populares y romerías.

Él dice que se llama Xoan pero aquí todos le llamamos “Juanito el gallego”.

Lo cierto es que le debo la vida y si no fuera por su habilidad con la faca, un endemoniado “dragón” francés me habría atravesado la tripa de lado a lado con su bayoneta.

Aquella noche emboscamos a los gabachos a la salida de Linares, cuando se dirigían a reforzar a las tropas destacadas en Jaén y caímos sobre ellos en cuanto entraron en el olivar donde les esperábamos ocultos entre los benditos olivos.

A una señal de nuestro jefe, abrimos fuego gritando como demonios, blasfemando y jurando en arameo, en el más castizo madrileño e incluso un compañero granadino se iba cagando en los muertos de Napoleón mientras le cortaba el cuello con su albaceteña de siete muelles a los gabachos que habían caído heridos y que le pedían en su maldito idioma que tuviera piedad o algo por el estilo.

Piedad…si claro, la misma que tuvieron ellos al entrar a degüello y pasar a cuchillo a todos los que encontraron en la iglesia, mujeres y niños incluidos.

Aquello fue lo que me llevó a echarme al monte y juntarme con esta partida de guerrilleros.

Mi mujer y mis padres se encontraban en la iglesia del pueblo el día que llegaron los gabachos con sus hermosos uniformes azules sus altos morriones y sus largas bayonetas caladas.

Dicen que venían descompuestos de rabia y de ira pues uno de los pocos regimientos regulares españoles que aún conservaba su artillería les había dado para el pelo días antes y necesitaban vengarse de aquella afrenta a su honor.

Honor, esa palabra les viene grande a los franceses.

Honor el de mi paisano “Miguelillo” que con su escaso metro y medio se enfrento a culatazos con dos coraceros y al derribarles de sus monturas aún les permitió que se pusieran en pie para intentar defenderse antes de reventarles el cráneo con la culata de su trabuco.

Cuando terminó aquello “Miguelillo” tuvo que quitarse trozos de sexos franceses de la chaquetilla y hasta de la coleta.

 En cuanto a bravura he de decir que los polacos que han venido acompañando a los franceses son quizás los soldados más valientes del mundo, después de los españoles claro.

Aquí están matándose soldados franceses, polacos, ingleses, portugueses y españoles.

De todos ellos los polacos destacan por una valentía que raya incluso en la locura pues he visto cargar a media docena de lanceros polacos contra todo un batallón inglés que se dirigía al asedio de Badajoz.

Por supuesto no fue una acción premeditada, los polacos son valientes pero no idiotas. Sencillamente se dieron de morros con ellos y lejos de arredrarse picaron espuelas y se lanzaron contra los ingleses pensando que podrían abrirse camino entre ellos ya que no tenían posibilidad de retirada pues un regimiento portugués les cerraba la salida por la retaguardia.

La guerra saca lo mejor de cada hombre pero también lo peor.

Uno de mis compañeros de partida es un educado señorito castellano, al que todo esto le sorprendió de vacaciones en el cortijo de unos amigos de la familia y al tratar de regresar a su tierra no le quedó más remedio que unirse a nosotros cuando un destacamento francés iba a lincharle por considerarlo un espía, ya que solo a él se le ocurrió hablarles en su idioma y de manera afectada.

Le rescatamos con la soga al cuello, literalmente.

Acabamos con los gabachos que no se esperaban que una partida de guerrilleros les aguara la fiesta y no habían puesto vigilancia ninguna, cosa que nos vino fenomenal para pillarles por la espalda y terminar con ellos sin sufrir una sola baja.

Don Nicolás, el señorito que iba a ser colgado, no ha olvidado nunca lo cerca que estuvo de la muerte y en cuanto tiene oportunidad gusta de cortar las orejas y la nariz de los prisioneros heridos.

Creo que disfruta haciéndolo y la verdad es que me da un poco de miedo. Mientras les rebana la nariz suele reírse a voz en grito y sus carcajadas se escuchan a cientos de metros.

A mí que el muchacho ha enloquecido al pensar que no volvería a su finca donde seguramente se acueste con las criadas de sus padres y se entretenga amargándoles la vida a los campesinos que recogen el trigo de la familia allá en Tierra de campos.

Es curioso que el guerrillero que le salvó de aquella muerte segura fuese precisamente Miguelito “El limonero”, un malagueño de Alhaurin el grande al que llamábamos “el limonero” porque se dedicaba a su cultivo allá en sus tierras junto al Guadalhorce en la sierra de Mijas.

El limonero con el paso del tiempo y ya conociendo la clase de persona a la que habíamos salvado de una muerte segura, siempre le afeó esa costumbre de mutilar a cuanto gabacho podía y no se llevaban nada bien pero aquella tarde cuando el malagueño vio que iban a colgar a un compatriota algo se le debió revolver en las entrañas y se lanzó como un salvaje a su rescate.

Nicolás no podía creer que aquel hombre al que conocía de nada fuera capaz de jugarse el tipo por salvarle y creo que aquello fue lo que le animo a quedarse con nosotros y unirse a la partida guerrillera.

Los españoles somos así, si encontramos un motivo para unirnos contra alguien no nos lo pensamos ni por un segundo, igual que si vemos a un compatriota en apuros echamos el resto para ayudarle.



 Parece que las cosas empiezan a cambiar.

Nos ha contado un  oficial de caballería de Salamanca, con el que solemos encontrarnos de vez en cuando para recibir información y órdenes del ejército español, que en Cádiz se ha proclamado una constitución, “La Pepa”, menuda guasa tienen los gaditanos, no podían haberla puesto otro nombrecito.

Nos ha contado un poco por encima de qué va esto de la constitución y al margen de resultarnos algo utópica, a todos nos ha dado un alegrón ver que los políticos empiezan a apostar por buscar puntos de unión entre todas las culturas que comparten territorio y que ya se han hermanado para echar a los franceses del país.

Vamos a ver si conseguimos organizarnos también para darle el golpe de gracia al ejército de Napoleón.

Yo ya llevo más de un año desjarretando gabachos y polacos y aunque ya no me espera nadie en casa, me gustaría regresar al pueblo con los que han sobrevivido a esta locura y volver a mi taller de carpintería. Creo que con todo lo que han robado y quemado estos malnacidos voy a tener muchos encargos, por no hablar de la cantidad de ataúdes que tendré que hacer.

 De todas formas creo que aún me queda mucha faena aquí. Aún hay demasiados extranjeros por estas tierras y me parece que no se van a ir por las buenas así que habrá que gastar a aún mucha pólvora y muchas balas para indicarles el camino de regreso a su hogares.

Mañana tenemos que atacar a una columna francesa que está moviéndose hacia Cádiz. Parece que les ha escocido lo de La Pepa y pretenden dar un escarmiento con los gaditanos para que toda España se entre que aquí no hay constitución que valga, solo los designios de su enano general en jefe.

Se están reuniendo diversas partidas de guerrilleros que nos desplegaremos a lo largo de su trayecto hasta Cádiz para darles un poco de su propia medicina y si quieren escarmientos que no se preocupen, que van a tener uno bien gordo.

La Virgen de la Macarena me ha protegido hasta ahora y seguro que mañana me acompañará durante la emboscada.

Los gabachos también son cristianos por lo que ningún bando puede apropiarse de la ayuda divina pero creo que en cuanto a justicia y derecho moral, nosotros somos los ofendidos y los ocupados a traición y Cristo dijo hermanos, no primos.

Por si acaso llevo mi medallita de la Virgen junto al corazón y cada noche cuando me tumbo a dormir las horas que me corresponden después de mi turno de guardia, echo un trago de la bota y aprovecho para rezarle a la Virgen.

Me han contado que en otra partida que se mueve por este territorio hay un par de seminaristas que consiguieron escapar con vida del seminario y ahora se han convertido en dos fieras que mucho latinajo y mucho persignarse doscientas veces antes de entrar en combate pero luego son auténticos bárbaros sanguinarios que no hacen prisioneros.

Con la iglesia hemos topado.

Toca volver al campamento y descansar unas horas. Mañana será un día duro y seguramente caerán algunos compañeros e incluso puede que yo mismo.

Ahora sé que valgo para esto y nunca pensé que se me diera bien algo que no fuera la carpintería pero ya he demostrado que soy disciplinado, leal, arrojado y certero.

Espero que no tenga que seguir mucho más tiempo matando franceses, que la maldita guerra termine lo antes posible y que nos dejen tranquilos con nuestras creencias, nuestra nueva constitución y nuestros fandangos. Si no que se atengan a las consecuencias.

De regreso a nuestro escondite pude charlar un rato con “el limonero” quien me dijo que creía haber reconocido a uno de los oficiales que mandaban las tropas invasoras el día que llegaron a su pueblo.

Hoy mientras le clavaba la faca en el costado, Miguelito aprovechó para preguntarle si le había gustado la limonada de su pueblo.

En Andalucía hay una guasa muy particular y por las buenas la gente es encantadora pero por las malas no conozco mayores cabronazos

Napoleón, igual es mi faca la que te llevas de recuerdo a tu país, clavada en la espalda.

Un trago de la bota y a descansar, que mañana será otro día.

¡¡¡Viva España, copón!!!