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Mi primer retoño

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miércoles, 25 de noviembre de 2015

Tampoco es para echarse a temblar.

Eso lo tengo más que claro. No entiendo cómo ha reaccionado así.
Tan solo la he dicho un par de verdades pero no la he puesto la mano encima, aunque con ganas me he quedado.
¿Qué se ha asustado? Más me asustan a mi otras cosas y no voy por la vida montando esos numeritos.
Esta misma mañana me ha tocado comerme los cojones en el curro y agachar la cabeza ante el encargado que me ha echado una bronca absolutamente injustificada. Él no curra ni la mitad que yo pero cómo es el ojito derecho del jefe nadie le reprocha nada y todos los meses se mete sus buenos dos mil euros por chulearse delante de nosotros y hacer un par de llamadas y un par de informes, como mucho.
Por si no estaba yo lo bastante jodido después del palizón que le metieron ayer a mi equipo, encima me encuentro con un día así.
Menos mal que por lo menos cuando terminó el partido, cosimos a pedradas los buses de la afición contraria, instalando un nuevo sistema de ventilación para ayudar a ventilar ese olor a cerdo. Seguro que a ellos no les molesta tanto su olor cómo a nosotros pero fijo que los chóferes nos lo agradecen.
Cuando he salido de currar he ido a la taberna del Paco como cada día a tomar una birra relajante y a esperar a que ella viniese a buscarme. A la media hora mas o menos se ha presentado allí con su carita de niña buena y un chaleco negro ajustado y con la cremallera abierta que aunque lleve debajo una camiseta y no se la viesen las tetas, era demasiado provocativo para mi gusto.
Está muy buena, no nos vamos a engañar pero no quiero que se luzca delante de todos los tíos del barrio, ella es mía. 
En cuanto se ha tomado su cerveza la he cogido de la mano y la he sacado de allí. Me estaba encabronando una barbaridad tanta miradita babosa de los chavales de la esquina y si no nos llegamos a ir, habría tenido que soltar un par de cabezazos para marcar claramente mi ganado y que los cuatreros supiesen que no voy a consentir que nadie se acerque a echar el lazo sobre ella.
Nada más salir la he notado molesta y cuando la he ido a comer la boca, me ha quitado la cara, la muy zorra. A mi , a un tío por el que muchas mujeres pagarían sin problema.¿Quien coño se ha creído que es ella?
Al doblar la primera esquina la he tenido casi que arrastrar para que entrase conmigo en el callejón.
En este callejón hemos pasado muchas horas cuando éramos más canis y no teníamos sitio donde poder estar solos para nuestras cosas y hoy no la apetecía entrar.
No entiendo porqué estaba llorando ¿de qué se queja?.
La llevo por ahí conmigo cuando salgo, la pago las birras como los caballeros de antaño y en cuanto al sexo no creo que pueda decir nada. No soy el Richard Guere ese en Prety Woman pero tampoco ando mal de panoja y tengo mis detalles con ella. Vale que no la puedo comprar todos los trapitos que a ella seguro que la gustarían pero el otro día, sin ser su cumple ni nada la regalé una camiseta bien chula y de marca. Si eso no es amor es que no lo entiende.
Ahora me dice que no la gusta cómo la trato, que no soy un objeto de su propiedad y que no la respeto ¿pero está tonta o que coño la pasa?
Es mía, lo es  desde aquella fiesta en la que en que en vez de enrollarme con su amiga que estaba mazo de buenorra la pedí salir a ella, dándola la alegría de su vida. 
Me dijo que si en el acto. Eso yo lo tenía bien claro, está muy buena pero ni siquiera gana pasta, se pasa el día estudiando y en la facultad, menudo coñazo de tía, que me parece a mi que para ser enfermera con tener un poco de cuidado y poner atención en el hospital es más que suficiente.
Ahora todas quieren ser más que nosotros y plantarnos su títulos en la jeta pero bien que la ha venido que yo curre desde los dieciocho, que tenga carro para irla a buscar a la facul y para llevarla a la playa de Santander en verano, que si tuviéramos que ir con la paga que la dan sus viejos lo llevaríamos claro. 
Yo soy un hombre que se viste por los pies.Pago religiosamente mi alquiler con el sudor de mi frente y me independicé para poder ofrecerla una casa donde pasar tiempo conmigo y no tener que follar en un callejón, en un parque o en el portal de casa de sus padres.
Está muy de moda lo de la violencia de género y se pasan el día metiendo a las chicas pájaros en la cabeza. A ver si se van a creer que son todas unas princesas y que los tíos somos su único problema. Si de siempre el hombre se ha ocupado de la mujer, la ha defendido, la ha hecho la reina de la casa y la ha dado esos hijos que tanto las apetece tener y que aunque lo diga el refranero, no vienen con un pan debajo del brazo, hay que currar mucho para poner un plato en la mesa, pagar los pañales, la leche en polvo, los cuadernos, el colegio y todas esas mierdas.
Me dice que está harta de que la maltrate. No tiene ni puta idea de lo que es el maltrato ¿o se piensa que es una negrita en una plantación y yo el capataz?
Solo la he dado un par de bofetadas en una ocasión y fue porque la vi tonteando con un pijo de su universidad. Aunque ella me lo negase y se pusiera a llorar yo conozco perfectamente a las mujeres y eso de tomarse un café entre clase y clase lo entiendo perfectamente. Hoy un café, mañana un cubata y pasado vaya usted a saber.
¿Pues no me ha dejado la muy zorra? Cuando me ha dicho que ya no aguantaba más y que me fuera a tomar por culo me han entrado tantas ganas de darla una hostia bien dada que cuando se me ha levantado el brazo de forma automática se ha puesto a temblar.
En ese momento han entrado dos maderos que debían de estar buscando camellos o algo de eso y al verme con el brazo levantado y a ella temblando se me han llevado palante sin atender a razones.
Para más cojones ella ha denunciado, la habrá comido la olla el psicólogo de la comisaria o quien haya sido, igual la ha convencido una mujer policía. Mujer y policía, menuda combinación.
El caso es que no soy un delincuente y aunque me tengan aquí unas horas tendrán que soltarme porque no he hecho nada y ya le he explicado al madero de turno que lo que ha pasado tampoco es para echarse a temblar. Tan valientes que se creen ellas.
La putada es que mañana es sábado y hay fiesta en casa del Serpa, todos irán con sus guarras y yo tendré que ir solo pero bueno, seguro que alguna se lleva a una amiga y fijo que con el rollo de que me ha dejado mi tía doy penita y ligo.
La vida da muchas vueltas. 



Este texto me ha supuesto introducirme en la mente de uno de tantos hombres que no han entendido nada de la vida ni mucho menos de la mujer y tratar de expresarme como si lo pensase en primera persona alguien al que han pillado a tiempo y han llevado a calabozos.
Hoy es el día contra la violencia de género.
Me da mucha vergüenza que en mi país y en los tiempos que corren muera una mujer por semana, víctima de este tipo de violencia.
Lo triste es que aún hay muchas personas que piensan como el protagonista de mi relato.
Esperemos que la sociedad consiga abrirles los ojos.
Con todo mi cariño y mi respeto al género femenino.
Fuerza y honor.



 


6 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado amigo, si hablas de la violencia de género, no puedes sino redactar ahora la versión opuesta, la de la mujer maltratadora, que te aseguro que las hay. Te sigo leyendo siempre. Abrazo. Iván.

lacantudo dijo...

Espero no haber ofendido a nadie focalizando la violencia de género en el hombre.
Sé qe hay mujeres maltratadoras y su campo de maltrato suele ser el psicológico por encima del físico.
El número de víctimas mortales está muy lejano pero me consta que también hay muchos hombres con las vidas destrozadas por este tipo de malos tratos.
En cualquiera de sus formas y provenga de quien provenga la violencia de género es una lacra de la sociedad.
Escribiré un relato desde el punto de vista de un hombre maltratado, Iván.
Me gusta saber que me lees asiduamente y te lo agradezco pues aunque escribo en un gran porcentaje porque necesito vaciarme y compartir lo que llevo dentro, me reconforta saber que hay personas como tu, que acostumbran a dedicarle unos minutos a los textos que dejo aquí.
Un abrazo amigo y ten mucho cuidado con la Vespa.

Beautiful and Damned dijo...

Leyendo tu relato me estaba imaginando a tantos jóvenes de hoy en día, que se me revolvía el estómago. Durante unos años se "justificaba" (por decir algo) la existencia de los malos tratos alegando que eran hombres y mujeres de mediana edad, de otra generación, menos preparados, menos viajados, que repetían conductas de siglos anteriores, épocas en las que los derechos de las mujeres eran algo con lo que se soñaba. Ellas mujeres que no veían una salida a esa situación por carecer de medios económicos, sociales y familiares para huir.

Pero la realidad de los estudios más recientes habla de malos tratos habituales entre parejas adolescentes y de veintitantos. Niñas que piensan que el que tu novio juzgue y se atreva a restringir tu vestimenta, tus amistades y tus aficiones es una muestra de amor. Que no saben lo que realmente es la igualdad en una pareja, el compañerismo,la sinceridad sin miedo, el ser amigos y disfrutar con las parcelas independientes de cada uno para volver a casa y contarle lo mejor y lo peor del rato que habéis estado separados.

En fin, que me pone los pelos de punta. También me gustaría hacer un apunte (sin necesidad de que escribas un relato sobre ello ;) Hay estudios que demuestran que entre las parejas del mismo sexo la ocurrencia de malos tratos es mucho más frecuente lo que imaginamos pero que quedan silenciados por ese miedo / vergüenza que todas las víctimas sienten, amparado por el machismo existente cuando se trata de relaciones entre dos hombres.

Y hasta aquí mi chapa de hoy. Un beso y sigue así, aunque sufras.

lacantudo dijo...

Para nada lo considero una chapa, al contrario, agradezco tu opinión y esa explicación tan acertada sobre cómo hasta hace no demasiado se consideraba algo de la generación anterior y por desgracia se está viendo que estas prácticas nauseabundas se mantienen en las generaciones que nos siguen.
Hay que obcecarse en tratar de educar para que esto deje de suceder y de disculparse, tanto en parejas heterosexuales (partan de donde partan esos malos tratos) cómo en las homosexuales.
Hoy hay muchos más libertades que antes y parece que no somos capaces de entender el verdadero significado de la palabra libertad,tampoco el de la palabra amor.
El amor solo puede florecer desde el respeto, la libertad y el cariño, lo demás es posesión y no somos de nadie, somos seres libres e independientes que deciden a quien unirse y cuando.
Un placer leerte aquí.
Gracias por tus ánimos.
Besos.

Anónimo dijo...

Hola de nuevo, en ningún momento me ha sido ofensivo, sólo que para acabar con la violencia de género hay que empezar educando desde niños.
Es triste ver como todos los autobuses de un pueblo de Madrid, como Getafe, llevan en su display el lema "todos contra la violencia machista" (sólo la machista).
Respecto a las muertes de las que hablas, es más sensacionalista una muerte que una persona deprimida cargada de ansiolíticos maltratada psicológicamente; y está más que justificado tomar medidas contra la violencia física porque es más demostrable que la psicológica.
Podría seguir escribiendo sobre si sabes cual es la respuesta de un policía cuando dices que tu mujer te maltrata, etc, etc, pero esto sería un no parar.
Me reitero, si no educamos de manera correcta desde ya, jamás acabaremos con el tema que nos ocupa.
Abrazo fuerte.Iván

lacantudo dijo...

He tratado de ponerme en el lugar de ambos sexos en cuanto al sufrimiento de este tipo de violencia y en el texto "Señor Juez" he buscado profundizar en los sentimientos de un hombre sometido a malos tratos por parte de su pareja.
Han sido dos textos muy difíciles de escribir sin caer en los grandes tópicos y han supuesto mucha carga emocional y mucha responsabilidad al escribirlos.
Que nadie piense que frivolizo con un tema tan escabroso como este, todo lo contrario. Es mi forma de reivindicar la importancia de arrimar todos el hombro para tratar de erradicar este tipo de conductas.
Un abrazo fuerte Iván y que la vida te sonría.