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sábado, 4 de julio de 2015

Demasiadas sombras

Que se arrastran por las paredes de mi habitación y del pasillo.
Sombras incoloras, inodoras e insípidas pero pertinentes en su afán de trastornar mi vida.
¿Qué cojones queréis de mi? ¿Porqué esos bailes a contraluz y sin música alguna?
Igual esperabais que me hubiera sumado al grupo, pero lo siento, aún tengo mucho que hacer aquí.
Igual no os gusta que os confine a la oscuridad de los armarios o debajo de la cama aunque para seros sincero, no pienso ser yo quien os invite a pasar y a poneros cómodas en mi día a día.
Sombras del pasado que se fue, de corazones que impregnaron mi esencia con su calor y de sueños que no llegué a cumplir.
Puede que sean sombras de mis alter egos o incluso de los personajes inventados.
En cualquier caso no pintáis nada aquí y prefiero que os vayáis por donde habéis venido.
Estoy sentado al teclado, escribiendo un texto o trabajando en una novela y de repente veo como se deslizan sigilosas y se acercan a confundirme.
No tengo nada que ofreceros y ya tengo muchos amigos, gracias, no os necesito.
Para que mentir, alguna se me ha antojado incluso demasiado sugerente y ha despertado mi lívido.
No puedo amar a una sombra y eso lo digo con conocimiento de causa, ya lo intenté pero necesito abrazar carne, acariciar piel y penetrar en ese lugar tan cálido y húmedo que se encuentra entre las piernas de algunas diosas a las que he venerado.
Las sombras no respondéis mis preguntas ni tan siquiera os reís con mis chistes. Sois cada vez más y me niego a habitar un mundo de sombras.
Por eso no cejo en mi empeño de encontrar la luz o al menos a aquella que ha de iluminarme.
Lo único bueno es que las sombras no ocupáis espacio y gracias a Dios aún puedo ofrecer un hueco en mi cama junto al gato y junto a mi.
Solo servís para boxear y hace ya tiempo que no practico así que ni para eso.
Idos, me aburrís.
Alguna vez he preferido vuestra compañía a la de algunos seres humanos pero si eso ya os llamaré yo, no hace falta que os presentéis a todas horas o cuando os apetezca.
Hasta aquí hemos llegado queridas ocupas, pienso proceder al desalojo.
Si por mi fuera viviría a plena luz y sin posibilidad de daros la oportunidad de aparecer en cualquier rincón, así que lo siento pero id saliendo.

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