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sábado, 11 de julio de 2015

Batallitas

En esas estoy liado desde hace unos meses, en contar batallitas.
Dentro de la novela que estoy escribiendo ahora "Colgado de la cuerda oportuna", ambientada durante la guerra de secesión estdounidense, el protagonista, un teniente confederado enamoradizo y opuesto a muchas de las prácticas de su tierra natal, acude con el regimiento en el que sirve a la que será la madre de todas las batallas: Gettysburg.
En aquella batalla murieron más de 50.000 soldados entre yankis y confederados y fue la confrontación que cambiaría el curso de la guerra declinando la suerte a favor de la Unión.
Tengo la costumbre de inspirar los personajes de mis textos en personas reales y de mi entorno más cercano, por lo que al igual que en la novela que publicaré en breve (Dios mediante y si el tiempo lo permite) "Temporada de setas", permito que mueran muchas de las personas que querría borrar de mi vida, por unos motivos u otros, en esta apretaré el nudo de la soga en el cuello de quien querría colgar en el mundo real..
Al uniformarlos y enviarlos al frente,  como es este caso,  en ocasiones me doy el gusto figurado de que un yanki clave la bayoneta en las entrañas del combatiente escogido para tal fin.
En "Temporada de setas" era un enigmático asesino en serie el que iba matando por mi a aquellas que me mataron en vida, con lo que se puede considerar un acto de justicia poética o de repugnante venganza literaria, según como se mire.
Adoptar un "alter ego" es sencillamente estupendo pues trasladas tus circunstancias y vicisitudes allí donde eres Dios, juez y verdugo y la ley nunca podrá tocarte.
En la vida real soy un tipo pacífico que detesta la violencia y que jamás se enfrentaría a no ser que alguien lograra despertar  la bestia (cosa harto difícil)  por lo que muchas personas se confunden y creen que trago con todo y que se me puede vapulear sin ningún tipo de repercusión. Gran error, lo que no sufran en este mundo lo sufrirán en el mio y ahora es cuando me río mientras acaricio la cabeza de mi gato, como los malos de las pelis. Mi venganza será terrible y no solo yo, muchos se entretendrán  leyendo como estos personajes mueren envenenados, degollados, ahorcados o disparados.
No pasa nada. Al igual que escribir sobre el amor (jodido leit-motiv) no hace que aquella a quien amo me ame, escribir sobre sucesos trágicos o dantescos no hará que quien quiero que muera, fallezca.
Creo que soy carne de psicólogo o de psiquiatra.
Lo que seguramente soy y seré es carne de la crítica.
No sabéis hasta que punto es bueno esto de escribir.
 

 

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Eso se llama cobardía. Enfrentate a las cosas en la vida real y seguramente no tendrás que matar a nadie en tus novelas.

lacantudo dijo...

Me llama cobarde alguien que se esconde bajo "anónimo" para dejare un comentario, manda cojones.
No es cobardía querido lector anónimo, es más bien terapia.
De paso aprovecharé para decirte que ultimamente mi bestia tiene el sueño muy ligero.

Anónimo dijo...

No lo tomes como un insulto, es tan solo una recomendación.
Escribo como anónima porque no quiero que luego me mates en una novela.

lacantudo dijo...

Puede que esté algo tiquismiquis con según que cosas y si, lo tomé como un insulto puesto que vivo en una digestión constante por todo lo que me tengo que tragar a diario por no entrar al trapo.
No te preocupes, no lo hubiera considerado lo suficientemente hiriente como para escribir "Muerte de un anónimo".