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martes, 16 de junio de 2015

Hablando de amor, ese tema recurrente

Ayer de la forma más tonta surgieron un montón de reflexiones sobre el amor y lo vivido al respecto de este hermoso sentimiento, que te transforma y te atrapa en una espiral de acontecimientos (que en unas ocasiones te convierte en  la persona más feliz del planeta y en otras en un guiñapo llororoso,lastimero,  con tendencias suicidas y propensión a escribir poemas tristísimos y relatos revanchistas)
A alguna de esas refexiones conscientemente no me había enfrentado nunca, quizás si en sueños o en pesadillas más bien, pero no con los ojos tan abiertos como un lemur.
Surgieron a raíz de la publicación de una amiga de facebook , publicación que comenté con la mejor de las intenciones pero una cosa llevó a la otra y al final aquello se convirtió en una charla de lo más metafísica.
Elena, que se llama esta amiga, creo que se ha enamorado y como la dije ayer tras varios comentarios que podían dar a entender justo lo opuesto, yo soy de los que siguen creyendo en el amor, incluso en el matrimonio y puestos a creer, también soy de los que creen en la posibilidad de la paz en el mundo.
He encabezado esta entrada con un formidable tema de los Dire Straits que siempre me gustó.
Romeo y Julieta han sido el no va más de las historias de amor hasta que llegaron Olvido y Mario, a los que deseo de todo corazón un final mucho más alegre e indoloro.
En cuanto a  mi, las últimas experiencias vitales me han convertido en un tipo asustadizo y prudente a más no poder, que por no atreverse no se atreve ni a enamorarse, con lo que he sido, que para mi desgracia y la de mis lectores siempre me he enamorado como un colegial y claro, eso me llevaba a escribir unos textos que rozaban peligrosamente lo ñoño y lo cansino.
Ahora , creo que he aprendido a diferenciar sentimientos y también a identificar las diferentes formas de amar.
Mi corazón siempre ha estado ocupado, pero lejos de lo que creía, era por un amor forjado sobre el respeto, la comprensión y la amistad en el sentido más completo y hermoso de la palabra (si amiguitos, las chicas tambien pueden ser nuestras mejores amigas sin que pase nada más).
Eso me llevó a tratar de adjudicarle una porción de tal amor a cada chica que se decidió a dormir conmigo y claro, como tenía cantidades industriales de ese amor dentro de mi, no me costaba lo más mínimo confundirlo con otros sentimientos tan bonitos como el cariño.
Craso error.
En las pelis cuando el prota se enamora, casi siempre es correspondido con un amor como el suyo, en la vida real no.
Y desde luego no me voy a poner derrotista y negativo rollo Tonino Carotone, yo no me cago en el amor, solo en los grados de intensidad del mismo.
El que se encuentren dos corazones afines es difícil pero posible y de hecho he tenido la suerte de conocer parejas que se han seguido queriendo hasta el final y más allá y el haberlo vivido tan de cerca es lo que me ha ayudado a no dejarme llevar por la incredulidad al respecto de todo esto.
He optado por esperar a encontrarme con mi famosa "media naranja" aunque con mi tamaño seguro que lo que me reserva el destino es una "media mandarina", da igual, el caso es que al juntarnos consigamos ser la pieza de fruta perfecta.
Hoy por hoy creo que aún estoy en plena posesión de mis facultades tanto físicas como mentales y no creo que nadie me vaya a incapacitar por prudente y por no querer volver a sufrir de amor, que hay que joderse lo que se sufre, yo que pensaba que era solo un tópico para completar las letras de las baladas o los versos de algunos poetas.
Sigue corriendo sangre por mis venas y mantengo mis apetitos, pero prefiero una temporada de dieta depurativa para recuperar la forma en el alma, que se me está quedando en nada y por descontado no pienso culpar de mis desgracias a ninguna de las mujeres que han estado a mi lado.
 El único culpable siempre he sido yo, que no he sabido amar de la forma correcta, no he querido ver la realidad de las relaciones y me he confundido constantemente aún a sabiendas de que algo no terminaba de cuadrar.
Se que estás ahí, que siempre has estado ahí y que un día ambos nos daremos cuenta y estaremos juntos para siempre o lo que quede de ese "siempre".
No te puedo poner nombre, pero te quiero pequeñita y tengo mucho que darte, quiero que poseas todo lo que soy, lo que he sido y lo que puedo llegar a ser.
Igual ya nos hemos besado alguna vez (que es posible) pero sin habernos atrevido a averiguar el porqué de esa extraña sensación en el pecho y esa imperiosa necesidad de recordarnos.
Puede que no seas tan etérea y nebulosa como te sueño, si no más bien tan humana como te deseo.
Igual un día aparece un nuevo Shackespeare y escribe sobre Juan y (...) una obra de esas de quitar el sentido.
Yo te ofrezco todos los mios, los seis.









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