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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Pequeñita

Insignificante, chiquitita como un botón, mínima.
Yo también me he sentido así, amiga, pero te aseguro que no es verdad.
Crees que no vales nada y si que vales, vales mucho, lo que sucede es que no eres capaz de verlo porque hace tiempo alguien te dio el cambiazo cuando estabas dormida y el cristal por el que observas tu vida no es el adecuado.
Te sientes torpe, "viejuna" y fea...vamos por Dios.
Con esos ojitos y esa sonrisa.
Te sientes ridícula teniendo detalles con él, y el ridículo es él si no sabe apreciarlos.
Piensas que has perdido el tren y no sabes que las estaciones están llenas de sorpresas y de tipos con mochila que aunque pierden uno detrás de otro al final se subirán al que les llevará al destino que llevan soñando toda la vida.
Hay billetes para ti, no seas boba.
Piensas también, que el amor es un fraude y te mueres por amar y por que te amen, pero de verdad, sin control, sin cortapisas sin barreras.
¿Se puede amar de otra manera?
Yo nunca supe querer a medias y aunque eso me rompió en sesenta trocitos chiquitinos y muy bien dobladitos y amontonados unos encima de otros, me niego a hacerlo de otra forma.
No puedes dormir, te falta el aire, solo piensas en que algo no funciona.
Respira amiga, duerme, todo va bien, creeme...yo nunca te mentiría.
Deja ya de hacer más y más grande el remolino de tu pelo,eso no va a arreglar las cosas.
Empieza por ser feliz.
Te va a parecer una estupidez, pero al final lo de ser feliz, es más fácil, mucho más fácil de lo que parece.
Solo necesitas creer en ti un poquito, lo demás viene solo.
Cuando crees en ti y te quieres, aprendes a recibir el cariño de los demás y a ver las cosas en color y a distinguir fragancias.
De repente la vida se vuelve un anuncio de compresas y ya sabes a que coño huelen las nubes.
Huelen a que ya está bien de pasarlas putas, a que ya vale de ir con la cabeza gacha, a que las farolas se van a encender todas para ti.
Creeme amiga, a eso mismo huelen las nubes.
Date una oportunidad, yo me la he dado.
Todo esto, te lo digo porque tienes una expresión demasiado dulce como para empañarla con esa tristeza con la que ultimamente te maquillas.
No voy a consentir que desaparezcas debajo del edredón de la nostalgia, no es tan calentito como parece, es mentira.
Al final pasas un frió horroroso así que te voy a sacar de ahí.
Dejaré que vuelvas a meter las manos en mis bolsillos y que te agarres fuerte, que me grites a través del casco, mientras esquivo coches y trato de entender que coño me estás contando, como la última vez.
Cualquier cosa con tal de que sonrías.

4 comentarios:

Rebeca dijo...

Gracias Juan, muchas gracias...

lacantudo dijo...

No hay de que, pequeña.

mirinda dijo...

Nos empeñamos en encontrar a alguien a quien amar; cuando lo encuentras, o no te ama lo suficiente o simplemente no lo hace. Mientras tanto, vas dejando tu vida va pasar, sin darte cuenta de que puedes encontrar la felicidad en otras cosas, cosas que han estado ahí todo el tiempo y a las que no has prestado atención por estar pendiente de alguien que quizá no merecía la pena.
Si la vida te tiene destinado que has de encontrar el amor, AMOR en mayúsculas, será él el que te encuentre a ti y mientras tanto has de vivir cada minuto como si fuera el último, no sea que al Amor se le vaya la pinza y se quede fumando un piti con otr@, no llegue nunca y hayas perdido tu vida entre lamentos.

Yo, por desgracia, tengo el corazón tan hecho pedacitos que a veces creo que aunque se volviesen a juntar ya no seria un corazón, sino una patatilla que se limitaría a bombear sangre. Sin embargo, desde que decidí que los lloros no servían para nada puedo decir, que salvo ocasiones puntuales en las que alguien de mi familia o un amigo tiene un problema, soy feliz.
Ni un minuto más desperdiciado en alguien que no se lo merezca, ni un minuto más desperdiciado en mi misma dándome pena.
No te conozco Rebeca, y sé que el desconocimiento es muy osado, pero créeme, quererse uno mismo es el primer paso para que las cosas empiecen a funcionar.

Hoy me han enviado una postal Navideña de la asociación de Discapacitados Intelectuales con la que colaboro los fines de semana. En ella había una frase, que si bien puede ser la típica frase de carpeta de instituto, cuando convives con personas que realmente tienen problemas que se pueden denominar como tal y no los que uno, desde su autocompasión, puede creer que tiene, cobra un significado especial:

"Si la vida te da mil razones para llorar, demuestra que tienes mil y una para soñar. Haz de tu vida un sueño y de tu sueño una realidad".

Besos y mucho ánimo.
A los dos.

Lacantudo dijo...

Coño Mirinda, que gusto da leerte.
Lástima que sea para saber que estamos todos bonicos.
Si conocieras a Rebeca te gustaría, de hecho, creo que os ibais a caer muy bien.
Ya ves...yo ahora haciendo de doctor amor, pero comparto tu opinión, hay que disfrutar de la vida y hay que seguir soñando...y desde luego no hay que perder ni un minuto con quien no te quiere o simplemente no te sabe querer.
Un besote.