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sábado, 27 de agosto de 2011

Ínfulas

Hay que ver...manda cojones.
Uno se levanta una mañana con tremenda indigestión de "pochas con verduras", a sabiendas de que cuando un tarro de legumbres en conserva lleva tres años caducado, es mejor no comérselo.
¿Pero quien dijo miedo?
Bolsas en los ojos, flojera de vientre y el deseo fervoroso de alcanzar el parnaso.
Supongo que así comenzaron Alberti, Dámaso, whitman y demás.
Mama...voy a ser poeta!!!
Te muerdes los carrillos como Galliano y como él, te lanzas a la espantajeria y a la mamarrachez (grande Joaquín Reyes) y te sientas ante el teclado convencido de que los dedos transmiten la magia que el cofre de tu creatividad ha liberado.
Y cuando terminas, te das cuenta de que eres el puto pitufo poeta.
El pitufo poeta fue el único que no se cepillo a la pitufina, que como no era tonta, después de traginarse a toda la comunidad menos a él, se largó a Formentera, a vivir en una cueva con el pitufo atleta, que será medio gilipollas pero es de los de cuatro sin sacarla y además prepara el estofado de ciervo que ni Arzak.
Mientras el pitufo poeta, que es gilipollas entero, sigue buscando la palabra que rime con pitufina, para poder pasar al segundo verso.
Y es que la poesía es una prolongación del ego, no nos engañemos. Para ser poeta de verdad, hay que tener más ego que Bianca Castaffiore.
Yo siempre he presumido de tener varios egos, con uno no me alcanza, pero se conoce que esto debe ser como lo de las vidas de los gatos, en cada ocasión que la realidad me ha puesto en mi sitio, he perdido un ego.
Así que nada, me voy a buscar al pitufo poeta, a ver si lo convenzo y me lo llevo de putas y lo emborracho, y después entre los dos, cogemos al pitufo atleta y le damos una buena mano de hostias y lo tiramos al pilón, que ya esta bien de ir por la vida sacando bola y apretando el culo.
Me vuelvo a la cama, a digerir lo que queda de las pochas.





2 comentarios:

Jose Imaginación dijo...

Para ser un poeta de verdad hay que pertenecer al mal, a la oscuridad y a la magia...Tienes que estar del otro lado con los mendigos, los locos, los borrachos, los fracasados, los idiotas y los malditos.
Siempre ha sido así, con buenos sentimientos se hacen buenos sermones pero no buena literatura.
Un poeta escribe para hepatar, para caer mal...Todo lo contrario de lo que hace ahora la gente que es escribir para que le digan lo listo que es y cuánta razón tiene.

lacantudo dijo...

No estoy de acuerdo, Neruda, Benedetti, Rubén Dario y tantos otros.
Miguel Hernandez...
No hay porque entregarse a la oscuridad ni caer mal, ese es un cliché tan poco válido como cualquier otro.
No hay porque encasillarse, ni dárselas de nada.
Cada uno a su manera.
Digo yo.