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sábado, 26 de marzo de 2011

Demonio de Tasmania

Tengo un amigo que es un manitas...y le envidio.
El tipo debe de ser una especie de "equipo A" el solito.
Prueba de ello es que le hemos dejado en el garaje de su casa nueva, con unas cuantas herramientas y un cargamento de material y en tres meses (durante los cuales por cierto, siempre venia a tomarse las cañitas con ropa de faena y manchas de todo tipo, pero con una sonrisa de oreja a oreja)se ha fabricado en ese habitáculo una bodega con todo lo necesario para satisfacer nuestras ansias dionisiacas, un taller de trabajo y un pequeño garaje para guardar sus Vespas, que también como no, ha restaurado por completo con sus manitas y sus abalorios.
Además el jodio hizo un niño (esta vez con la ayuda de su señora) y también le salio niquelado.
Que cabrón.
No se si quiero que nos siga invitando a ir a su bodega, porque cada vez que vamos Laura me mira de una forma diferente.
Y es que yo siempre he sido un manazas espantoso.
Soy incapaz de construir nada que dure más de quince segundos.
En unas maniobras, en la "mili", me ordenaron que construyera un puesto de tirador con elementos del entorno.
Ahí estaba yo...en la sierra de Cáceres, rodeado de piedras y arbolitos y con el Leroy Merlín más cercano a setenta kilómetros.
Saqué mi bayoneta y corté unas ramas(de paso me corté media falange del dedo gordo de la mano derecha)cavé con la pala de zapador un agujero en el suelo y me metí dentro con el fusil.
Con las prisas y el dolor del dedo olvidé cubrir la posición con el ramaje y cuando vino el jefe del destacamento se encontró con un fulano sangrando, medio enterrado en el suelo y rodeado de ramitas esparcidas al rededor del agujero.
Se me veía perfectamente, según me comentó, desde la puerta del cuartel.
Lo más humillante es que me llevó con él a ver el trabajo del resto de mis compañeros.
Yo no me podía creer aquello...joder, si hasta el "carapijo" el más cazurro de la compañía había construido un tinglado acojonante, se había hecho un chamizo en la copa de un arbol, que además de estar completamente mimetizado tenia unas vistas preciosas.
Lo cierto es que si me remonto a mi más tierna infancia, me doy cuenta de que siempre fui un inútil.
Mientras el resto de los niños de la guardería hacían perritos y cochecitos con la plastilina, yo siempre hacia la misma puta bola roja y pegajosa, absolutamente irregular.
En los Scouts me mandaron poner la tienda de campaña de mi escuadra el primer día de acampada y esa misma noche sufrí un horrible correctivo físico por parte de mis compañeros al descubrir que tendrían que dormir a la intemperie, porque había rajado la lona de la tienda de lado a lado con uno de los mástiles.
Y lo peor es que creo que me pasa lo mismo en el plano emocional.
Soy bastante patoso, no se escoger las herramientas adecuadas y en muchas ocasiones, creo haber construido una relación de amor o de amistad bien cimentada y férrea y resulta que la construcción es defectuosa y todo se va al carajo.
Entonces me encuentro recogiendo los escombros de todo aquello y preguntándome que coño hice mal.
Quisiera ser un castor...o un pájaro carpintero y no soy más que un pequeño demonio de Tasmania.
Me he tragado todos los capítulos de "Bricomania" he leído todos los libros de Jorge Bucay, me he matriculado en Arquitectura y en la facultad de Psicología, pero mucho me temo, que toda mi vida seguiré siendo el patán que observa asustado como las cosas se vienen a bajo en medio de una gran polvareda y solo puede pedir perdón en voz bajita.
Puede que ahora esté empezando a construir con cabeza y con la argamasa adecuada, no lo se, por si las moscas no se arrimen demasiado.

3 comentarios:

mirinda dijo...

Creo que se ha encontrado algún individuo más de esta especie:
El marido de una amiga le ha hecho una casa con tres plantas, piscina, cocina, baño y divertículos varios a la chinchilla que tienen como mascota…y no te cuento lo que ha hecho con su casa de verdad, flipas. Hasta se ha hecho una bici, a la que llama Tronka, supongo que porque tiene piezas de madera…
De todas formas ánimo, creo que están reponiendo Bricomanía en Tele 5; a veces al ver las cosas dos veces, se te queda algo...
Lo de Jorge Bucay háztelo mirar, casi está a la altura de tener un cd de Raphael en el coche...

Anónimo dijo...

Seguro que él te envidia en algo. Desarrolla tus cualidades pequeño saltamontes. No hemos sido preparados para esas actividades. De lo contrario no tendrias un blog

lacantudo dijo...

Querido "anónimo"...tu y yo hemos nacido en el siglo equivocado.
Mirinda chata, aunque suene de coña es completamente cierto que soy un asno con el tema de las manualidades...anónimo (llevo sabiendo quien es desde el primer día que colgó un comentario cabrón, pero te iba a caer fenomenal)te lo puede confirmar...que me ha visto crecer y hemos compartido clases de "pretecnología".

Seuro que tu amiga sonrie orgullosa cuando habla de los logros de su marido.
Que envidia coño.
Por cierto...le tengo una mania hororosa a Bucay desde que mi ex-novia me obligó a empaparme de sus consejitos como terapia para solucionar nuestros problemas.
Al fina ella es mi "ex-novia" y yo detesto a Bucay.
Todo en su sitio.