miércoles, 29 de octubre de 2008

Al final ¿qué nos queda?


La vida va pasando poquito a poco.
Tu no eres veterinaria, yo no soy paracaidista, ni músico de jazz, ni judoka olímpico.
Al final menos el mayor, los demás no hemos pasado del metro sesenta y cinco.
Yo tengo barba, ellas críos , el otro va clareando, y la pequeña es un angelito sin alas.
Hemos dejado, nos han dejado, hemos vuelto a dejar, pero siempre hemos querido.
Ahora soy feliz, ayer no y mañana puede que tampoco, o también quizás.
Ya no fumo, tu no bebes, ninguno toma drogas, ni salta sobre el público desde el escenario.
Coleccionamos ansiedades, estress, episodios de todo tipo y entre todos muchas cicatrices.
Y al final ¿qué nos queda?
Multitud de recuerdos y de fotos vestiditos iguales.
Comuniones y veranos en la playa.
Un perro dos perros tres perros.
La imagen de los pinares los domingos por la mañana.
Excursiones en un coche familiar y lechazos, cochinillos y cocidos.
La alegría de mama, los consejos de papa, los "belenes" del abuelo, las llamadas de la abuela.
Y cariño.
Una argamasa con la que nos unieron los creadores sabiamente desde el inicio, y ahora nadie podrá separarnos jamas, por muy mal que se pongan las cosas.
La certeza de saber que siempre vas a estar ahí, y tu, y tu, y tu , y tu también.
Y yo.
Siempre nos quedara vivir.
Yo viviré en vosotros y todos viviréis en mi.

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